CANCIÓN DEL ELEGIDO

El 25 de noviembre de 1956, exactamente 60 años antes de su muerte, Fidel Castro y otros 81 hombres armados desembarcaban en la costa oriental de Cuba, cerca de la playa “Las Coloradas”. Pocos días después, la mayoría de aquellos combatientes, excepto Raúl Castro, Ernesto “Che” Guevara, el propio Fidel y 9 hombres más habían muerto o sido capturados por las tropas del dictador Fulgencio Batista. Los 11 supervivientes consiguieron internarse en La Sierra Maestra, una de las más intrincadas zonas selváticas de la isla, para desde allí comenzar una lucha guerrillera contra la dictadura. Poco a poco, los 11 iniciales fueron convirtiéndose en un auténtico ejército al que constantemente se iban sumando nuevos luchadores que provenían del campo, la universidad e, incluso, los últimos cursos de las escuelas de secundaria. A pesar del apoyo material y logístico que los EE.UU. prestaron al dictador, la guerrilla fue conquistando terreno e infligiendo importantes derrotas al desmotivado ejército de Batista.

A mediados de 1958, otros muchos grupos opuestos a la dictadura se coordinaron con los guerrilleros de la sierra para, desde la clandestinidad, abrir nuevos frentes de combate en las principales ciudades cubanas. Este nuevo ejército urbano se encargó de adoctrinar y reclutar militantes, recaudar fondos y pertrechos para la guerrilla, e incluso realizar actos de sabotaje, atentados contra fuerzas militares o ejecuciones sumarias de destacados torturadores de la policía secreta del dictador. Las progresivas victorias de los “rebeldes” forzaron al gobierno de EE.UU. a retirar su apoyo a Batista y dejarlo solo y su suerte.

En diciembre de aquel mismo año, las fuerzas del ya conocido popularmente como “Movimiento 26 de julio” atacaban Santa Clara bajo las órdenes de Ernesto “Che” Guevara. Aquel combate fue determinante para derrotar a las desmoralizadas tropas gubernamentales, y obligó a Batista a huir en avión rumbo a la República Dominicana en la madrugada del 1 de enero de 1959. Al día siguiente, Fidel Castro, desde Santiago de Cuba, asumía el mando del gobierno provisional y preparaba su aparición en la Habana con su ejército de un millar de guerrilleros.

El 8 de enero de 1959, Fidel y su estado mayor entraban en la capital de Cuba al frente de una columna blindada que desarmaba y rendía a los 30.000 soldados de Batista. El 16 de febrero de ese mismo año, los líderes rebeldes nombraban por unanimidad primer ministro a Fidel Castro. A partir de aquel momento, el eslogan, “PATRIA O MUERTE: VENCEREMOS!!”, se convertiría en la consigna que marcaría la lucha sin cuartel de todo un continente en busca de su libertad, su independencia y su dignidad.

 

CANCIÓN DEL ELEGIDO

Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo de un niño o de si,
pero mi historia es difícil,
no voy ha hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser
de otro mundo, de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada,
es sobre un ser de la nada.

Nació de una tormenta
en el sol de una noche
el penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
buscando agua potable.
Quizás buscando la vida,
buscando la muerte,
eso nunca se sabe.
Quizás buscando siluetas
o algo semejante que fuera adorable,
o por lo menos querible, besable, amable.

Él descubrió que las minas
del rey Salomón se
hallaban en el cielo
y no en el África ardiente
como pensaba la gente,
pero las piedras son frías
y le interesaban calor y alegría.
Las joyas no tenían alma,
solo eran espejos colores brillantes.
Y al fin bajo hacia la guerra…
perdón quise decir a La Tierra.

Hubo la historia de un golpe.
Sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro.
Lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
entre humo y metralla
contento y desnudo.

Iba matando canallas
con su cañón del futuro.
Iba matando canallas
con su cañón del futuro.

Letra y música. Silvio Rodriguez. 1978.

8 de enero de 1959: Fidel Castro entra en La Habana al frente del ejército guerrillero.

8 de enero de 1959: Fidel Castro entra en La Habana al frente del ejército guerrillero.

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MOBILIZAZIOAK 2016ko abenduan.

MOBILIZAZIOAK 2016ko abenduan.

Abeduaren 5a DONOSTIAn , astelehena Erregeen bisita .5 diciembre lunes (visita de los reyes): – 11:30 – Victoria Eugenia antzokian. http://www.eldiario.es/politica/concentracion-reivindica-republica-visita-Donostia_0_587591744.html

Abeduaren 6a DONOSTIAn, martes 6 diciembre martes: DONOSTIA – 12:00 – Boulevard MANIFESTAZIOA

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Abeduaren 9a BILBAO. Konzentrazioa. 9 diciembre viernes: BILBAO – 20:30 – Arriaga plazan. KONZENTRAZIOA 2016-12-9. Errepublikaren alde.

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Beste ekitaldiak, mundutik bazabiltzate:

  • manifestación que se celebrará en Madrid el próximo día 6 de diciembre por el  ¡NO al régimen del 78! ,  ¡NO a la constitución monárquica! y por la Tercera República.

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Abendua 2016 Diciembre. Brigadistas cubanos.

Basado en El Calendario 2016 de la asociación de amigos de las brigadas internacionales está dedicado a  “LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL“.

2016-12-04_100350diciembreEl triunfo del Frente Popular en España suscitó una ola de optimismo tras la derrota del movimiento popular cubano en 1935. Su apoyo se tradujo en una campaña de recogida de fondos que tuvo un gran éxito. Así mismo, los exiliados cubanos en EEUU crearon un centro de coordinación de las Sociedades Hispanas de Ayuda a España que difundieron por toda América la causa republicana.

Algunos, de forma individual, dieron el paso de acudir a España. Este fue el caso de Pablo de la Torriente Brau, un periodista que partió del exilio en Nueva York para finalmente enrolarse en la Brigada del Campesino y morir, como comisario de guerra, en la batalla de Boadilla (diciembre de 1936). Alberto Sánchez, exiliado en España desde principios de 1936, se unió pronto a la lucha en la sierra de Madrid, destacando por su capacidad de infundir valor a sus compañeros y llegando a estar al mando de la 1ª Brigada Mixta, al frente de la cual murió en la batalla de Brunete.

La primera expedición importante de cubanos se produjo en abril de 1937. Entre ellos llegó Policarpo Candón, comandante de la 10ª BM, muerto en defensa de Teruel. Luego vendrían más hasta superar los 1.100 voluntarios que dieron pruebas de su firme compromiso solidario para con el pueblo español. Muchos cubanos se integraron en las brigadas mixtas, para eludir los controles de la no-intervención; otros lo hicieron en el batallón Lincoln y, sobre todo, en el 59 batallón (“Spanish”) de la XV BI.

De los que quedaron prisioneros en España, algunos perecieron en los campos de concentración. Los que pasaron a Francia esperaron su repatriación paulatina. La mayor parte se vinculó a la lucha contra la dictadura de Batista hasta el triunfo de la Revolución en 1959.

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AL GENERAL KLEBER

brigadasKleber, mi general, oye conmigo

lo que mi voz tiene de elegía

de piedra rota y destrozado trigo

luego, también, lo que en mi voz hoy suena

tranquilamente a gran mensajería,

a fusil que en un instante se serena

 

Medio cielo de España, media aurora

(la otra mitad gime en poder de los moros)

puede alúmbrate el sol en esta hora.

 

Mira, para llorar, los principales

pueblos con sus palacios y tesoros,

los castillos, las cosas naturales,

lo que era un hombre ser un hueco frío;

lo que era campo, una desierta herida,

y una vertiginosa tumba el río.

 

En el momento en que se cambia todo,

en que conmocionada y conmovida

quiere girar la tierra de otro modo.

 

Nos duele su empujar, la sobrehumana

presión que nuestros huesos no rehúyen

para precipitarle la mañana

y aunque ya ves que hay sombras que lo impiden,

escucha cómo gritan, cómo huyen

y qué cobardemente se despiden.

 

Kleber, mi general, las populares

masas de mi país, con sus sembrados,

sus aldeas, sus bueyes, sus pajares,

con el inmerecido sufrimiento

de sus mejores hombres derrumbados

o desaparecidos con el viento,

con mi voz, que es sangre y su memoria,

bien alto el puño de la mano diestra,

por Madrid y tu nombre de Victoria,

te saludan ¡Salud! ¡España es nuestra!

 

Rafael Alberti

 En R. Alberti, Poesía 1925-1946. Buenos Aires, 1946

emilio-kleber-1895-1938 Emilio Kleber era el sobrenombre de Lazar o Manfred Stern, un militar judío austrohúngaro que participó en la primera guerra mundial; hecho prisionero por los rusos, se convirtió pronto en un nuevo comunista soviético. Llegó a España en Septiembre de 1936 junto al grupo de expertos que acompañaron al recién nombrado primer embajador soviético en España, Marcel Rosenberg.  Pocas semanas después se le encomendó la formación de la XI BI, que entró en combate bajo su dirección y el mando de la defensa de Madrid el 9 de noviembre. Tuvo fuertes disensiones militares con el general Miaja, jefe de la Junta de Defensa de Madrid, y su jefe de Estado Mayor, el coronel Rojo, que fueron incrementadas por el posibles envanecimiento del general. Fue retirado a un cargo burocrático en Valencia; posteriormente intervino en las batallas de Brunete y Belchite.

 

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KONZENTRAZIOA 2016-12-9. Errepublikaren alde.

konzentra-2016c Abenduaren 9an, egingo dugun KONZENTRAZIOra etortzeko gonbidatu nahi zaituztegu (eta bidez batez ekitaldia zuen kideen artean banatu). Egun horretan 1931.eko konstituzioaren urteurrena ospatzen da. Bilboko Arriaga plazan 8,30etan bilduko gara, goiburua: ERREPUBLIKAREN ALDE.

Os queremos invitar a que participéis (y difundáis) la CONCENTRACIÓN del 9 de diciembre VIERNES, (aniversario de proclamación de la Constitución de 1931) en la plaza ARRIAGA de Bilbao a las 8,30, que organizamos los grupos republicanos de Bizkaia con el lema POR UNA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA.

1931.eko Konstituzioa itxaropena sortzeko jaio zen. Gaur egun, berriro ere gure herriak, itxaropen berri bat behar du. Konstituzio errepublikazale berri bat behar dugu, beraz hiritarrroi boterea buelta DIEZAIGUTEN IRAULTZA DEMOKRATIKOA egin behar dugu. Iraultza demokratiko berri baten aldeko apostua egiten dugu. Balore aldaketa batekin batera, askatasuna eta justizia nagusitzea bilarzen dugu, gutxi batzuen pribilegioen aurrean. Elkartasuna eta guztien interesetan oinarrituta, pertsonak eta ingurugiroa merkatuen aurretik jarrita.

La constitución de 1931 nació para dar una esperanza al pueblo. Esperanza nueva que es la que necesita hoy el País. Necesitamos una nueva constitución republicana, que debe suponer una REVOLUCIÓN DEMOCRÄTICA que devuelva el poder al pueblo. Esta es una apuesta por una revolución democrática y un profundo cambio de valores donde imperen la libertad y la justicia, la solidaridad, el interés, en definitiva, las personas y el medio ambiente sobre el capital y los mercados.

GORA ERREPUBLIKA.

fb: https://www.facebook.com/events/1801830893432152/

Testua: Constitución de la República española de 9 de Diciembre de 1931

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La antesala de la Tercera República

Con el objetivo de fomentar la reflexión Hausnartzen. ¿Qué República? Seguimos con la publicación de diversos textos . Estas invitado e invitada a participar, envíanos tu texto: crepublicano@gmail.com. Os traemos este artículo de Javier Pérez Royo en Público.

Nos estamos aproximando al fin de la Segunda Restauración. No hay ningún otro país europeo en el que la necesidad de reforma constitucional esté tan presente como en España. Y, sin embargo, la Reforma ni está ni se la espera
Javier Pérez Royo

306023_522068511137390_1503172520_nHace unos años Christopher Clark, catedrático de Historia en la Universidad de Cambridge, publicó un libro con el título Sonámbulos. Cómo Europa entró en guerra en 1914, en el que desarrolla la tesis de que ningún país específicamente tuvo interés en poner en marcha el proceso que condujo al desencadenamiento del conflicto, pero todos, cada uno a su manera, fueron dando pasos que acabaron haciendo la guerra inevitable. Nadie quería la guerra, pero todos como sonámbulos se movieron en esa dirección. Cuando se despertaron, ya era tarde.

Entre la Europa de los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial y la España de este segundo decenio del siglo XXI es imposible encontrar semejanza alguna digna de mención y, sin embargo, la metáfora del sonambulismo que acabó conduciendo a una guerra resulta apropiada para retratar lo que está ocurriendo en España respecto de la Restauración de la Monarquía. No hay nadie en España con audiencia mensurable en términos de opinión pública que haya levantado la bandera de la República como alternativa y, sin embargo, los pasos que se están dando por todos los actores políticos y por todas las instituciones apuntan a la inviabilidad del sistema político en el que descansa la Monarquía restaurada.

En este sentido, entre la crisis política que puso fin a la Primera Restauración y la crisis que está viviendo la Segunda hay una clara diferencia. La República estuvo presente de manera inequívoca en la crisis de los años finales de vigencia de la Constitución de 1876. Hubo un Pacto de San Sebastián y hubo candidaturas republicanas en las primeras elecciones que se celebraron tras la suspensión de la vigencia de la Constitución por el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923. El triunfo de las candidaturas republicanas en las capitales de provincia en las elecciones municipales de abril de 1931 puso fin a la Primera Restauración de nuestra historia.

Nada parecido es rastreable en la crisis que está atravesando desde hace unos años la Segunda Restauración. Ni hay partidos republicanos con presencia mensurable en la sociedad española, ni hay nada que apunte a una suerte de Pacto de San Sebastián, ni nada por el estilo. De acuerdo con la serie histórica de los barómetros del CIS la Monarquía ha tenido una valoración positiva continuada desde la muerte del general Franco hasta los muy últimos años del reinado de Juan Carlos I, en los que se produjo un bajón pronunciado, habiéndose producido a continuación una recuperación tras la abdicación de Juan Carlos I en su hijo Felipe VI. Nada indica que la Monarquía entre dentro de las preocupaciones de los ciudadanos españoles. El contraste entre la Primera y la Segunda Restauración desde la perspectiva de la alternativa Monarquía/República no puede ser más llamativo.

Y sin embargo entre la crisis que fue final de la Primera Restauración y la crisis, que todavía no sabemos si será final, de la Segunda también hay semejanzas desde otras perspectivas. Fundamentalmente desde la incapacidad en ambos casos de renovarse de la única manera jurídicamente ordenada que puede hacerse en un Estado constitucional: recurriendo a la reforma de la Constitución.

La semejanza es más que notable desde esta perspectiva. En la sociedad española se fue muy consciente desde los últimos años del siglo XIX y, sobre todo, desde los muy primeros años del siglo XX, de que la Restauración de la Monarquía, tal como había sido articulada por la Constitución de 1876, ya no podía ser el marco a través del cual la sociedad española podía expresarse políticamente. Mariano García Canales, en la Revista de Derecho Político en 1981, Núm. 8, pasó revista a Los intentos de reforma de la Constitución de 1876, analizando cómo dichos intentos no pasaron de ser eso, meros intentos, que ni siquiera se ensayaron seriamente. A la altura de 1931 el edificio constitucional estaba hueco y bastó una manifestación tan subalterna del sufragio universal, como son unas elecciones municipales, para que se hundiera.

La sociedad española de este comienzo del siglo XXI también es muy consciente de que el sistema político resultante de la operación de Restauración de la Monarquía en que consistió La Transición, tal como está definido en la Constitución de 1978, no puede continuar siendo, sin reformas profundas, el marco a través del cual la sociedad española puede autodirigirse políticamente. Es una opinión mayoritaria tanto en la opinión pública como en la opinión publicada. Prácticamente unánime en la comunidad académica. No hay ningún otro país europeo en el que la necesidad de la reforma constitucional esté tan presente como en España.

Y sin embargo, la Reforma ni está ni se la espera. La Constitución española no puede ser reformada. Jurídicamente puede serlo. Pero políticamente no. Porque las decisiones constituyentes fundamentales, la Monarquía como premisa indiscutible, la composición bipartidista del Congreso de los Diputados y del Senado, y el carácter antifederal de la estructura del Estado, no se adoptaron por las Cortes elegidas por sufragio universal el 15 de junio de 1977, sino que se adoptaron por las Cortes del Régimen de las Leyes Fundamentales que aprobaron la Ley para la Reforma Política y por el Gobierno preconstitucional presidido por Adolfo Suárez que aprobó el Real Decreto-ley sobre normas electorales en marzo de 1977. Las llamadas Cortes Constituyentes harían suyas dichas decisiones predemocráticamente definidas sin introducir modificación sustantiva alguna. Las Cortes Constituyentes aceptaron un corsé para que la sociedad española pudiera hacer una síntesis política de sí misma de la que no podemos salirnos. El límite que impuso el Régimen nacido de la Guerra Civil a través de la Restauración de la Monarquía a la expresión democrática de la sociedad española nos resulta insuperable.

Por eso estamos donde estamos, en un país en el que se repiten elecciones y en el que corremos el riesgo de volver a repetirlas. Sin que nadie o casi nadie con peso significativo en la sociedad española lo esté buscando expresamente nos estamos aproximando al fin de la Segunda Restauración. La repetición de las elecciones puede muy bien convertirse en la antesala de la Tercera República.

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Juan Gracia Colás (1891-1941): El primer consejero de Asistencia Social de Euskadi

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Hace pocas fechas celebrábamos el 80 aniversario del primer Gobierno Vasco. Sin embargo, ocurre que cuando evocamos a aquel ejecutivo nos viene a la cabeza inmediatamente la figura del Lehendakari Aguirre, la cual opaca frecuentemente a otras personalidades que tomaron parte de aquel primer gabinete de la Euskadi autónoma en unas circunstancias extremadamente difíciles, desarrollando una acción de gobierno encomiable. Una de esas figuras que han pasado totalmente desapercibidas para el gran público, y que no ha sido reivindicada hasta hace bien poco, es la de Juan Gracia Colás, el primer consejero de Asistencia Social del Gobierno Vasco, del que este año se han cumplido 75 años de su fallecimiento.

Juan Gracia era lo que podíamos denominar un socialista prototípico. Hijo de unos jornaleros zaragozanos que se habían instalado en Bilbao hacia 1882, nació el 30 de marzo de 1891 en la calle Hernani de la capital vizcaína, en pleno corazón de los barrios obreros, donde pasó su infancia y juventud. Se adscribió a las Juventudes Socialistas en 1904 y, en cuanto cumplió los 16 años, ingresó en el PSOE. Su aparición pública data del año 1913, momento a partir del cual participó en docenas de mítines de propaganda socialista, societaria y cooperativista. En 1917 fue detenido junto a su esposa Áurea Pérez Echevarria, por su participación en la huelga revolucionaria de agosto de aquel año en la provincia de Bizkaia. Fue concejal del Ayuntamiento de Bilbao entre 1920 y 1923. Durante el primer bienio, y bajo la alcaldía de su compañero de partido Rufino Laiseca, Gracia ostentó la primera tenencia de alcaldía, caracterizando su actuación la mediación en los conflictos laborales, la contención del precio de las subsistencias, la educación y la reducción del impuesto de consumos.

Durante la II República, Juan Gracia participó muy activamente en todas las campañas electorales, singularmente en la del Frente Popular, tomando la palabra en numerosos actos desarrollados en Bilbao, la margen izquierda y la zona minera. Además, durante este período, ingresó en el cuerpo de empleados municipales del Ayuntamiento de Bilbao, como investigador de las contribuciones territorial, industrial y de comercio y fue elegido, entre 1933 y 1935, vicepresidente de la Agrupación Socialista de Bilbao, el único cargo que orgánicamente tuvo en el PSOE durante su vida. Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, Gracia participó en la Junta de Defensa de Vizcaya dentro del Departamento de Asistencia Social, que dirigió el anarquista Pablo Valle, en el que desempeñó el puesto de asesor jurídico. Desde aquel cargo, como él mismo afirmó más tarde, pudo ver la magnitud de la obra que tenía por delante su Departamento, con la llegada de miles de refugiados guipuzcoanos a los que atender.

El 7 de octubre de 1936, tras aprobarse el Estatuto de Autonomía, nuestro personaje fue nombrado consejero de Asistencia Social, siendo uno de los 3 consejeros socialistas de aquel ejecutivo. Su departamento en aquel momento tuvo dos tareas fundamentales, la atención a los refugiados procedentes de Gipuzkoa y la atención de las necesidades de los habitantes de la Euskadi republicana. Para paliar aquella situación, Juan Gracia tomó varias medidas, como la creación de un padrón de refugiados, el acondicionamiento de alojamientos, la habilitación de comedores o la distribución de ropa y calzado. Aparte de ello, estableció varias instituciones de carácter benéfico, como la Casa de Huérfanos de Milicianos, donde se acogían a los hijos cuyos padres habían perecido en combate; las Permanencias infantiles, una especie de guardería para que los niños no deambularan por las calles; la Casa de Salud Infantil, donde los niños enfermos se podrían reponer; el Servicio de Asistencia Maternal, para todas aquellas refugiadas embarazadas; la Casa de Convalecientes, destinada a personas que necesitaban rehabilitación; la Casa de Reposo, dedicada impedidos y ancianos; el Hogar del Anciano, el Hogar del Ciego y los Comedores de Fábrica.

Por otra parte, el Departamento de Asistencia Social se encargó de la organización de las evacuaciones infantiles, por las que un total de 20.854 niñas y niños fueron trasladados a Francia, Bélgica, Gran Bretaña y la Unión Soviética. El objetivo de estas expediciones eran, en palabras de Gracia, alejar a los niños “no sólo de los horrores de la guerra, sino también de la barbarie fascista, que con sus bombardeos a las poblaciones abiertas causa tantas y tantas víctimas inocentes”.

En mayo de 1937, Gracia partió a París con el encargo del Gobierno Vasco de coordinar desde allí las labores de evacuación e incrementar la búsqueda de refugios, barcos y apoyos para los refugiados vascos, desplegando una intensa actividad política y diplomática. En la capital gala se enteró de la caída de Bilbao, mas aunque se intentó reunir con sus compañeros en Santander, el Lehendakari Aguirre le ordenó que se quedara en París, puesto que su trabajo era fundamental para la acogida de los refugiados. Debido a ello, le nombró, el 16 de julio de 1937, presidente de la Delegación Vasca en París. La posterior llegada de Aguirre a Francia mediatizó el papel de Gracia como delegado, dedicándose a las tareas propias de su Departamento.

En Francia, en otoño de 1937 había alrededor de 120.000 refugiados vascos; 63.000 de ellos fueron repatriados a España por el Gobierno francés, mientras que unos 32.000 pasaron a Catalunya; por tanto, quedaron unos 19.000 vascos sostenidos por el Gobierno Vasco a comienzos de 1938, cifra que aumentaría hasta los entre 25.000 y 31.000 tras la caída de Catalunya. Para atender a esa ingente masa de refugiados, el Departamento de Asistencia Social creó una estructura en Francia, siendo Juan Gracia su máximo responsable. La consejería tenía abiertas tres oficinas, la central, en París, y otras dos en Burdeos y Baiona. Desde la de París se ocupaban de las solicitudes de auxilio, la búsqueda y mantenimiento de refugios, del registro general de refugiados y de la contabilidad, mientras que la de Burdeos se encargaba del Sur de Francia, desde Hendaya hasta la Rochelle y por el interior hasta Marsella, y la de Baiona de una atención más cercana en Iparralde.

Entre las medidas que tomó el Departamento de Asistencia Social en Francia se encontraron: crear un Registro General de refugiados vascos, abrir una oficina de información a familiares, ayudar a las colonias infantiles, establecer un servicio de investigación para averiguar la situación refugios y refugiados, abrir y mantener refugios y “Repúblicas” para aquellos refugiados sin recursos, sostener a los refugiados a través del régimen de subsidios, instaurar un servicio de asistencia médica en los refugios o abrir una oficina de ayuda al refugiado en París para ayudarle en el proceso de legalización de su situación.

Como decimos, una de las medidas que tomó el consejero Gracia fue el establecimiento de refugios sostenidos por el Departamento de Asistencia Social en Francia. Como dato, cabe decir que a comienzos de 1939 se mantenían 13 refugios con una capacidad máxima de 4.000 personas: Saint Christau y Guéthary en los Pirineos Atlánticos, Dax en Las Landas, Enghien les bains, Compans y Chatenay Malabry en las cercanías de París, Chateau du Loir en la región del Loira, Noyon en la de Picardía, Narbonne, Pezenas, Sete y Perpignan en el Languedoc-Rosellón, y Marchin les Huy en Bélgica. Por otra parte, se mantenían 4 “Repúblicas” situadas en el País Vasco-Francés, con una capacidad de 200 personas en total: la de Arraute-Charritte, las denominadas Antchuberroa y Ongi Etori, sitas ambas en Cambo-les-bains, y la titulada Baskutenea, emplazada en Bidart. Por último, hacia 1939 se sostenían las colonias infantiles de Orthez, en Pirineos Atlánticos, y Amphion les Bains, en la frontera de Francia con Suiza.

Sin embargo, en 1939 comenzaron los problemas para la estructura creada por Gracia, a causa de la caída de Catalunya, el fin de la Guerra Civil, y la ausencia de recursos económicos. El Gobierno Vasco se vio obligado a reducir el número de personas a su cargo, aconsejando la vuelta a Euskadi de aquellas que no tuvieran responsabilidades políticas y elaborando una lista de personas a las que les alcanzaría la protección del Gobierno, un total de 4.957 personas con diferentes grados de responsabilidad política y 5.792 familiares. Los refugios vascos tuvieron que poco a poco ir cerrando sus puertas; de un lado, por la estrecha economía vasca y, de otro, por el comienzo de la ofensiva alemana sobre Francia, ya que el Gobierno galo los necesitaba para fines militares.

El 26 de mayo de 1940, ante la amenaza nazi, el Gobierno Vasco se trasladó a Burdeos, quedando sólo en París Leizaola, Nardiz y Gracia. Ante la llegada de los nazis a París, Gracia, aquejado de hidropesía, tuvo que salir hacia el sur caminando junto a su esposa el 11 de junio, recorriendo 200 kilómetros. Tras ser superados por los nazis, volvieron sobre sus pasos hasta la capital francesa. Buscado por la Gestapo y la Dirección General de Seguridad franquista, y muy enfermo, siguió en su puesto ayudando a todo el que pudo. Falleció en París el 1 de abril de 1941, siendo enterrado en el cementerio de Bagneux, donde aún hoy reposan sus restos mortales.

En 1956, en el seno del Congreso Mundial Vasco, José Antonio Aguirre recordó a su compañero Juan Gracia: “Murió Gracia ¿Qué dejó? Su pobre viuda, también a nuestro auxilio, cobrando mísera pensión de nuestro Gobierno. ¿Queréis que Gracia dé un recibo de actuación? Para mí este es el recibo, exactamente como Torre, como Espinosa, más grande que puede darse. Ante él también me inclino.”

Sirva, pues, este artículo, para reivindicar la figura de Juan Gracia y su enorme labor al frente de la consejería de Asistencia Social.

*Original publicado en DEIA, el 19-11-2016

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