Apirila 2020 Abril EL FRENTE POPULAR DE MADRID AL FRENTE POPULAR DEL MUNDO – BARDASANO

HOMENAJE A LAS BRIGADAS INTERNACIONALES / EL FRENTE POPULAR DE MADRID AL FRENTE POPULAR DEL MUNDO – BARDASANO

Almas sin frontera les llamó el poeta Miguel Hernández y así es como iluminaron el mundo para que otro mejor fuera posible. En este cartel, el soldado pertrechado con sus armas enarbola la bandera roja,  símbolo de la solidaridad internacional, con la estrella roja de tres puntas, distintivo de los voluntarios internacionales y símbolo del Frente Popular mundial.  Todo ello representa el género humano y un pensamiento plural que lucha por su liberación. El globo terráqueo se ilumina en toda su extensión cuando desde su centro surge una clara conciencia que alumbrará un hombre y una sociedad nueva.
Unos años antes, el 14 de abril de 1931, se proclamaba la II República gracias al triunfo de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales, celebradas dos días antes. Y aquel abril de 1937 sería la primera ocasión en la que los voluntarios de la libertad conmemoraran junto al pueblo los ideales de justicia y libertad por los que lucharían hasta el final.

La Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales AABI ha dedicado  su calendario a los cartelistas que ilustraban esos carteles de la guerra civil. Durante la Guerra Civil Española el cartel supone un arma ideológica dirigida a una sociedad civil en la que el analfabetismo era cercano al 50 %. La pluralidad, junto al compromiso de los mejores dibujantes, sitúan al cartel de guerra de la zona leal al Gobierno como protagonista, tanto por su número como por su calidad artística. La negativa evolución de la guerra y la escasez de papel hacen que a finales de 1937 vayan decayendo. Es precisamente en el momento de mayor auge, finales del 36 y principios del 37, cuando las Brigadas Internacionales tienen mayor relevancia en el imaginario colectivo.

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2020 apriralen 14a. ¿Cómo celebrar el 14 de abril?

En esta entrada del blog vamos a ir recopilando (actualizando) todas las iniciativas que conozcamos en torno al 14 de abril.

No buenos tiempos para la lírica, pero tanto los malos tiempos actuales, como los que nos va a venir claman  por la fraternidad. Nada va ser igual, pero lo que sea dependerá de nosotras y nostros. Si a ello le añadimos que no se puede dejar de lado las corruptelas en las que están implicados la familia Borbón, el futuro próximo va a ser clave en el futuro del País.

El próximo 14 de abril del 2020 deberá ser una importante celebración, pero ¿cómo hacerla desde el confinamiento? Os haremos propuestas, pero ¿Cuál es la tuya? ¿Qué propuestas conoces? Cuéntanoslo : crepublicano@gmail.com

 

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RECUPERACION DE UN SUEÑO

BRIGADA ABRAHAM LINCOLN

Perdida ya la guerra, no conocieron

sin embargo

la derrota. De todos las cenizas

y el humo con que la palma

de la Historia prodiga a sus víctimas

una honra y un orgullo distintos

conocieron.

 

Y en su tierra de origen,

en su lengua

de origen, otra clase

de ceniza y humo espeso

conocieron.

 

Ahora sin embargo

dan cuenta de la calidad del cielo

que habían visto. Y ahora

en la misma redondez del polvo

otros dedos se acordaron

de preservar esa luz.

La luz que gracias a ellos

conocimos

Edgar O´Hara Seatle, 1998

 Publicado en The Volunteer, Nueva York, otoño de 1998

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El patriotismo constitucional para una nueva convivencia

Con el objetivo de impulsar la reflexión hausnartzen. ¿Qué República? Recogemos este  artículo El patriotismo constitucional para una nueva convivencia de Armando Fernández Steinko  publicado en Mientras Tanto.

La idea del Patriotismo Constitucional (PC) nace en el contexto de la reunificación de Alemania hacia 1990: dos países con el mismo origen étnico y la misma lengua pero culturas políticas muy distintas entre sí. Intentaba definir un espacio común de encuentro identitario entre las dos Alemanias sin tener que recurrir a contenidos étnicos ni lingüísticos que podían generar una vuelta a la idea de nación de los años del nacionalsocialismo.

De hecho, el principio del derecho de sangre -la nacionalidad alemana se concedía en función de los ancestros- era aún el único vigente en este país hasta 1999 fecha en que se introdujo el derecho de suelo -ius soli- que concede la nacionalidad en función del lugar en el que se haya nacido tal y como sucede en Francia o los Estados Unidos desde hace ya mucho tiempo. La idea central del PC es que la nacionalidad o ciudadanía no se puede construir sobre lazos étnicos y culturales comunes sino en la práctica social y comunicativa de los propios ciudadanos, de un “plebiscito diario” como escribió Ernest Renan a finales del siglo XIX para -y esto es importante para entender el punto de vista de Renan- poder argumentar la pertenencia de Alsacia-Lorena a Francia, una región de origen étnico-cultural alemán incorporada a Alemania con la victoria militar del II Reich sobre Francia en la guerra de 1870/71.

Una idea central del PC es la necesidad de consensuar y respetar los procedimientos democráticos utilizados para llegar a posiciones y decisiones comunes. Esto es esencial pues sólo si se deciden previamente los procedimientos es posible conseguir que las decisiones tomadas en entornos pluralistas puedan llegar a ser respetadas por todos. Se puede decir, por tanto, que esta es una primera razón por la que los intentos de cambiar unilateralmente las reglas por parte de los protagonistas del procés es incompatible con la propuesta republicana del patriotismo constitucional.

Esto no es poca cosa pues el PC probablemente sea la única forma de crear hoy un espacio de identificación común en Europa, el continente con la mayor diversidad étnica, cultural y lingüística del mundo. Cabe hacerse la pregunta si la fórmula sirve para abordar también el problema identitario y territorial de España. Yo creo que sí aunque su efectividad pasa por tener en cuenta lo siguiente: (a) por comprender el propio fenómeno identitario para llevarlo al terreno de la racionalidad y poderlo articular políticamente; (b) por comprender las premisas y el contexto histórico en el que Habermas hace su propuesta y (c) por no reducir el PC a una propuesta destinada a regular comportamientos individuales al margen de toda idea de colectividad o comunidad.

Pero ¿qué es la identidad y cómo se construye? Es verdad: estamos saturados de tanto discurso identitario y los que estamos aquí abrazando los ideales de la izquierda hemos tenido que asistir durante años a cómo el discurso de solidaridad y justicia social viene sucumbiendo en nuestras propias filas frente al discurso identitario. Pero esto no quiere decir que la identidad no sea importante o que resulte imposible definirla racionalmente, pues no es sino la forma que tiene cada individuo, y por extensión un grupo de individuos, de verse a sí mismo en relación con el resto de la sociedad. Es imposible que esta identificación obedezca sólo a principios racionales pues tiene que ver con un sinnúmero de aspectos, muchos de contenido emocional y afectivo. Pero esto no deja fuera la posibilidad de definir el fenómeno identitario de forma racional pues la visión que tiene cada individuo de sí mismo en relación con el resto no es nunca del todo arbitraria pues depende de las características objetivas de esa sociedad y también de las experiencias vitales del individuo: un desencuentro profesional o familiar profundo puede cambiar la naturaleza de esta relación pero también los cambios políticos y culturales que se viven en en el resto de la sociedad.

Las formas por medio de las cuales se crean y se transmiten las identidades dependen del tipo de sociedad de la que estemos hablando. En la sociedades tradicionales estas se traspasan de unas generaciones a otras a través de la familia y de la comunidad en un proceso espontáneo de transmisión cultural y lingüístico. Sus contenidos no son causales y tienen que ver con las formas de vida propias de estas sociedades: la agricultura tradicional, los espacios rurales, el pequeño comercio urbano, las pequeñas industrias familiares diseminadas por las comarcas, la familia estable y dotada de valores tradicionales, etc  Las personas que nacen y viven en un entorno de este tipo sólo cambian muy lentamente, su identificación con el mundo que les rodea también porque dicho mundo cambia también sólo poco a poco. La identidad se percibe aquí como algo casi tan natural, eterno, certero y “objetivo” como las propias montañas, lo cual explica que a los gobiernos les resultara relativamente fácil convencer a las clases campesinas para que defiendan su “patria” con su vida y sin pedir nada a cambio. El radicalismo identitario de personajes como Torra o Puigdemont, que proceden de los espacios ideológicos más tradicionalistas de Cataluña. hacen alarde de esta fe casi ciega en la “objetividad” de su forma de sentir y de pensar lo que ellos entienden por Cataluña.

Sin embargo, en los estados modernos, particularmente después de la segunda guerra mundial, la producción y reproducción identitaria sucede de forma muy distinta. Ahora son los gobiernos y no las tradiciones heredadas, los que construyen las identidades de forma planificada y sistemática a lo largo de varias generaciones, y haciendo uso del sistema educativo y de los medios de comunicación. Hay un acuerdo, una decisión política que lleva a inventar, literalmente, identidades políticas nuevas,  a plasmarlas en los libros escolares y a difundirlas. Se trata de un proceso enteramente político muy distinto del que se produce espontáneamente en los espacios tradicionales. Los gobiernos bucean en las tradiciones del país pero las reinventan haciendo, ademas, una lectura de la historia que sólo puede ser selectiva y en función de los valores que quieren resaltar para incorporarlos a las nuevas comunidades políticas.

Ninguna de las dos formas de producción y reproducción identitaria se salvan de ser construcciones históricas, de ser cosas que han sido creadas en un momento pero que se pueden volver a construir en función de los cambios del presente. Esto se refiere tanto a la identidad “española” como a la “catalana” o a cualquier otra. Pero muchas personas argumentan como si sus planteamientos identitarios no fueran productos históricos e incluso creaciones políticas, tienen una visión naturalista de su identidad, como si esta estuviera escrita en sus genes. El resultado es un choque identitario permanente alimentado, en este caso, por los inspiradores del procés dirigidos por los espacios identitarios más tradicionalistas apoyados por los grupos sociales con alto capital cultural vinculados, preferentemente, a la Generalitat. No tiene sentido sentido alguno responder a esta situación con otra identidad igual de cerrada e históricamente acabada por incapaz de incorporar a sectores amplios de la población catalana, vasca etc La salida está en abordar la construcción política de una nueva identidad compartida por todos que deje detrás lo que nos a llevado a la situación actual.

¿En qué medida nos podemos valer del PC para abordar los problemas del presente?

La propuesta de PC de Habermas tiene que ser insertada en su contexto histórico. Cuando habla de ella tiene en mente la situación creada en Europa después de la segunda guerra mundial, una situación que incluía la firma de una serie de pactos sociales y políticos en los que, por primera vez, también tenían cabida a las clases menos favorecidas. Estos pactos, que se tradujeron en procesos redistributivos y en la protección del trabajo frente al capital, sirvieron de base para la construcción política de una identidad basada esa vez no en la superioridad étnica y cultural de una nación frente a otra, sino en la idea según la cual todos son ciudadanos iguales independientemente de su sexo, religión o su adscripción étnica. Pero no sólo. Además son iguales independientemente de su clase social, que es lo verdaderamente nueva, la idea de ciudadanía incluye la ciudadanía social. Este aspecto venía siendo una reinvindicación de las izquierdas occidentales desde mediados del siglo XIX, pero sólo se consiguió imponer políticamente tras los dos desastres bélicos de la primera mitad del siglo XX.

La propuesta de Habermas es un intento de solución global del problema político-identitario pero se apoya en la idea de ciudadanía social. Su argumento  es de calado: esta forma de ciudadanía es la única con capacidad de afrontar la creciente diversidad cultural, la progresiva individualización de las relaciones sociales o, incluso, el problema de los recursos -naturales, territoriales o energéticos- que son cada vez más escasos en el mundo, un problema que sólo puede solucionarse aplicando un criterio de ciudadanía válido para todas las personas que pueblan el planeta y no sólo para un grupo privilegiado de ellas pues, para que cada uno pueda ser autónomo y diferente, tiene que ser “igual” que el resto, tener asignado el mismo estatus en el mundo y en la sociedad, lo cual pasa por disponer de un mínimo de seguridad material, sanitaria y educativa.  Por tanto sería sería un grave error ignorar las condiciones -económicas y sociales- requeridas para asegurar que el PC se siga asentando entre las poblaciones europeas como lo hizo durante tres o cuatro décadas, para que no sufra una erosión política como la que está sufriendo ahora. De hecho, la idea del PC no ha permitido evitar el auge de la ultraderecha en Alemania nacido de la ira y la frustración de la población alemana provocada por el desmontaje del su sistema de bienestar a partir de finales de 1990 (el programa “Harz IV”), y por la indignación provocada por el uso del dinero de los contribuyentes para rescatar a los bancos, un dinero que aparentemente no existía para ayudar a las víctimas de la crisis de 2008 que, a diferencia de estos últimos, no tenían ninguna culpa de la misma.

Existe, por tanto, efectivamente el peligro, de que el PC pierda apoyos si un tercio de la población no tiene un empleo mínimamente digno, cuando los estados redistributivos encargados de hacer realidad sus premisas materiales se siguen viendo debilitados por la desregulacion financiera y otros factores, o cuando, en definitiva, el riesgo y la inseguridad siguen instalados en las vidas de cada vez más personas. Existe, por tanto, el peligro de hacer una lectura del PC que, si bien se apoya en la idea de la  igualdad política, se muestre insensible a los recursos necesarios para conseguir que esa se haga una realidad palpable para la mayoría de la población. Por mucho que uno se posiciones frente a los llamados “populismos”: cuando esta insensibilidad persiste se favorece el avance de los mecanismos identitarios de base tradicional pues muchos encuentran en ellos un refugio para preservarse de un sistema económico que no les tiene en cuenta. Esto no quiere decir que las cosas vayan a cambiar realmente, pero la imaginación de comunidades y lazos sociales que no van a volver nunca proporcionan un anhelo de seguridad y de certeza que puede llegar a ser muy intenso en momentos de crisis alimentando procesos tan irracionales, antidemocráticos e imposibles como el procés.

Otro error sería interpretar el PC como una especie de construcción teórica abstracta que no tiene en cuenta los sentimientos de las personas, reducir, en definitiva, el problema identitario a un problema de distribución racional de recursos en una sociedad entendida como la mera suma ordenada y civilizada de individuos aislados siguiendo la tradición de John Locke. Desde luego esta no es la concepción de ciudadanía de Habermas, aún cuando algunos lo interpretan así. Lo que propone es un proyecto de convivencia en la que los individuos se conciben a sí mismos como parte de un conjunto del que no sólo participan pagando sus impuestos civilizadamente a cambio de servicios públicos, sino de un conjunto que además resulta constitutivo de su propia identidad individual, de la forma que tienen de verse a sí mismas las personas en relación con el resto. Para Habermas los ciudadanos deben participar plena y democráticamente no sólo para poder vivir sin conflictos nacidos de opiniones discordantes, sino además porque entienden que su participación en la esfera de lo público es la condición, incluso la esencia de su propia libertad: lo de todos no es ajeno y exterior, sino que forma parte de lo de cada uno. Esto quiere decir que para que se cumplan las premisas del PC, el individualismo debe dar paso a la reciprocidad. “Nadie”  escribe Habermas “puede reivindicar la autonomía política para sí mismo para alcanzar sus intereses particulares sin tener en cuenta que esta autonomía sólo se puede llegar a realizar de forma colectiva a través de la práctica intersubjetiva. La posición jurídica del individuo se conforma así a través de una red de relaciones igualitarias basadas en el reconocimiento recíproco. Le exige a cada uno que adopte la perspectiva de la primera persona del plural -nosotros- antes que la perspectiva de un observador externo que sólo pretende alcanzar su propio éxito individual”. En definitiva: el PC pasa por la construcción de una comunidad, de un “nosotros” y no por la mera organización racional de una suma de individuos iguales pero aislados los unos de los otros, y que consideran “lo de todos” como un algo ajeno a sí mismos, un algo con lo que se relacionan de forma comparable a lo que sucede en las transacciones mercantiles, un algo, incluso, susceptible de ser apropiado individualmente en beneficio propio.

Mi argumento es que tenemos que construir en España un nuevo “nosotros” que deje atrás los diferentes “nosotros” actualmente nos separan. Sus piezas no pueden incluir las tradiciones antidemocráticas, la violencia ejercida contra los inocentes, el autoritarismo en todas sus variantes o el sexismo, sino otras tales como la solidaridad entre clases y territorios, una suerte de plurilingüismo en todo el territorio que le permita acceder a todos los ciudadanos desde niños al menos a dos de las tres culturas lingüísticas de la “periferia”, una visión preservadora de los recursos naturales, culturales y artísticos que se han ido acumulando a lo largo de los siglos, etc. No tenemos que empezar desde cero pues la Constitución de 1978 es una referencia democrática fundamental en la historia de este país de países pero debemos completar la reforma del Título VIII con el diseño colectivo de un relato común de país, y que parta de las experiencias democráticas compartidas a lo largo de la historia, de la tradición regeneracionista y republicana que colocó a España a la cabeza de la cultura de la paz, de la democracia, de la ciencia y de las artes europeas, de la experiencia de tolerancia religiosa en la Edad Media hispana en medio de una Europa vandalizada, o también del acerbo civilizatorio acumulado por la cultura mediterránea que sugiere un espacio de diversidad cultural y encuentro único en el mundo etc, En ningún caso se trata aquí de combinar o encajar de otra forma “naciones” y “nacionalidades” ya existentes y consideradas acabadas históricamente, como sostienen tanto los nacionalistas al norte y al sur del Ebro, como los que apuestan por una especie de confederación.

Por el contrario, se trata de construir política y culturalmente algo nuevo que sea algo más que una mera suma de lo que ya existe por separado. Los gobiernos de la España constitucional de 1978 no abordaron esta tarea, bien porque pensaban que la globalización la hacía obsoleta, bien porque no había posibilidad de consenso que fuera más allá de un “borrón y cuenta nueva” impuesto por el hecho, de que muchos le atribuían aún el régimen de Franco una elevada dosis legitimidad. Hoy esos son ya muy pocos, lo cual abre una oportunidad histórica para la construcción de un nuevo relato de país de países consensuable basado en experiencias de democracia, de libertad y de justicia comunes. El enfrentamiento identitario al que el procés ha colocado a toda la sociedad puede ser una oportunidad pues ha hecho evidente, en toda su crudeza, la naturaleza insostenible que lo que se ha venido fraguando desde 1978 en términos identitarios en España. El trauma producido puede llevar a muchos a dar el primer paso para romper con las lealtades identitarias que han venido funcionando hasta ahora con el fin de crear espacios para un nuevo espacio que mire al futuro y al mundo del siglo XXI. En realidad, se trata de una tarea que no sólo tienen que abordar los ciudadanos españoles sino los del conjunto de la Unión Europea pues, si se quiere seguir apostando por la UE hay que construir un relato europeo común basado en la parte humanista, democrática y tolerante de sus tradiciones, así como en el rechazo activo de todas aquellas que apunten en el sentido contrario: solo así se podrá evitar una reedición de las experiencias de entreguerras.

 

[Publicado originalmente en:  Tey, M. et al (coords): La democracia constitucional en el siglo XXI. Ed. Almuzara, Córdoba 2019]

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Busturiako errepublikazaleak

REPUBLICANOS Y REPUBLICANAS DE BUSTURIA

A pesar de su debilidad un grupo de personas formaron un núcleo liberal- republicano en Busturia, donde destacaron el médico Julio Mendieta, el concejal Manuel  Lejarreta  y  los asesinados Hipólito Álvarez, Florencio Bilbao.

En Busturia como todo el mundo rural vizcaíno se mostró muy impermeable al avance del liberalismo, acorde con el  clero (clerocracia)  que  se erigió en defensor del Antiguo Régimen (integrismo religioso, absolutismo monárquicos, estructuras económicas señoriales, Fueros-viejas leyes/lege zaharrak…).

 La intención de esta sección es publicar los escasos datos de las personas  y con vuestras aportaciones de lectores  ir añadiendo/corrigiendo los datos (biográficos y fotográficos), bien como comentario o bien escribiendo al correo: crepublicano@gmail.com.

Nortzuk ziren Errepublika garaiko errepublikazaleak?, zein izan zen haien bilakaera? Zuenlaguntzarekinhauenistorioak eta historia berreskuratu gura  geunketxokohonetan. crepublicano@gmail.com

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THE TIMES THEY ARE A-CHANGIN’

Hay un conocido refrán castellano que afirma: “La ocasión la pintan calva”. Y es ese viejo dicho lo primero que me viene a la cabeza cuando oigo, leo y veo el paranoico desbarajuste al que nos está arrastrando esta (conveniente para algunos) pandemia bautizada como Coronavirus COVID-19.

Pero creo que no soy el único que últimamente ha recordado este refrán. Es más, seguro que antes que yo algunas corporaciones, patronales, empresas “punteras”, farmacéuticas, tecnológicas y demás “gigantes” económicos han pensado esto mismo, o algún otro dicho similar como el de “No hay mal que por bien no venga”.

Reconozco que es más que arriesgado, aunque no tajantemente imposible, especular con conspiraciones. Todavía, la mayor parte de los humanos somos tan confiados, por no decir ingenuos, que nos resulta impensable que pueda haber fuerzas ocultas tan diabólicas como para poder arriesgar la vida de miles (o millones…) de congéneres con tal de seguir conservando pingües dividendos. Sin embargo, no deja de ser cuanto menos sorprendente que en el actual impasse económico que llevamos meses viviendo, en el que cada dos por tres se augura una nueva recesión y en el que los ciudadanos de medio mundo reconocen a unos pocos como los causantes de su miseria, un oportunísimo virus pueda servir para frenar la recuperación de algunos derechos, la revisión de agresivas políticas financieras o la consolidación de mecanismos de control sobre bolsas, bancos o multinacionales.

Es obvio que la crisis del Coronavirus está ya afectando, y posiblemente esto vaya a más, a importantes sectores industriales como los transportes, el comercio o el turismo. Por no hablar de la incidencia que provoca en países como China o Corea del Sur en el campo de la tecnología de vanguardia, las telecomunicaciones o las empresas de electrónica avanzada. Pero no deja de resultar realmente ofensivo que, por ejemplo, la patronal española ya esté hablando de la necesidad de ayudas inmediatas, el mantenimiento sine die de la antisocial reforma laboral de Rajoy o, como estos días se ha atrevido a exigir el P.P., o sugerir que aplicar su programa económico es la única solución a los problemas que puedan derivarse de una extensión, tanto en tiempo como en espacio, de la epidemia.

Sin embargo, todavía no he oído decir ni a los representantes de las patronales, ni a los de los bancos nacionales, europeos o mundiales, ni a los presidentes de ninguna de las actuales superpotencias apuntar que quizás esta epidemia y otras que puedan estar por llegar, tengan relación con el cambio climático, la contaminación, la ganadería exhaustiva, la modificación genética en la agricultura, los acuíferos esquilmados, la imparable desertización o la investigación vírico-bacteriológica con fines militares. Hipótesis de ese tipo no les interesan en absoluto. Solo piensan en cómo puede afectar a sus bolsillos esta crisis, y no en que la epidemia pueda llevarse por delante a impensables cantidades de personas que, a causa de todo lo anterior, cada vez están más desprotegidas frente a supuestos como el del Coronavirus.

Es más, desde su envidiable cota de confort, protegida mediante sofisticadas clínicas para las élites, zonas residenciales ultra restringidas, laboratorios a sueldo y tecnologías sanitarias fuera de alcance para el 99% de la población, se atreven a aventurar que estas epidemias pueden deberse a que en una zona de china comen “guarradas”, o a que las “hordas” de migrantes que deambulan por el planeta sin esperanza de llegar a ninguna parte son un “peligro objetivo” para la salud de aquellos que, desde la comodidad de un sofá y de 43 pulgadas led, vemos a diario como el terror, la miseria y la injusticia campan a sus anchas por todos los rincones del Planeta.

Insisto en que no es momento para esgrimir hipótesis de oscuras conspiraciones, pero hay veces que es inevitable pensarlo cuando vemos la cara de satisfacción del delincuente  Donald Trump comprobando como desaparece, por el momento, la amenaza de una hegemonía asiática en la carrera del 5G o, cuando a escala más “local” reparamos en los titulares de la cloaca mediática, que casi apunta, aunque sea mediante torticeros eufemismos, que todo esto nos pasa por haber dejado tocar bola a los “social-comunistas, bolivarianos e independentistas”, que en su afán de romper España están incluso dispuestos a tomar las calles con manadas de “feminazis” que transmitan sin piedad el virus, o a permitir que mueran unos cuantos miles de ancianos, que finalmente ni tan siquiera consumen casi, para pagar menos pensiones y que así les cuadren los presupuestos del Estado. Algo que puede parecer esperpéntico de puro infame, pero que desgraciadamente y aunque con otras palabras se ha llegado a oír y a leer.

Sin embargo, nos piden que no dramaticemos porque no hay que preocuparse demasiado. O al menos eso opinan aquellos para los que unos cuantos muertos, casi siempre de similar procedencia, no solo “sanean” la demografía, sino que además pueden servirles de moneda de cambio a la hora de exigir prebendas, ayudas y quitas que puedan compensar esa cuenta de beneficios que tanto se resiente cuando el trapicheo tiene que contenerse por causas ajenas a la voluntad de los mercaderes. Pero, yo que ellos no me las tendría todas conmigo. No vaya a ser que aquello que cantaba Bob Dylan hace ya tantos años pueda de pronto hacerse realidad y trastoque sus planes de futuro:

“La línea está trazada, la maldición lanzada. El que ahora es lento, luego será rápido. Como el presente de ahora que luego será pasado. El orden está destiñéndose rápidamente. Y el que ahora es el primero, será después el último, porque los tiempos están cambiando.”

 Amen.

 

THE TIMES THEY ARE A-CHANGIN’

Come gather around people
Wherever you roam
And admit that the waters
Around you have grown
And accept it that soon
You’ll be drenched to the bone
If your time to you
Is worth savin’
Then you better start swimming
Or you’ll sink like a stone
For the times they are a-changin’

Come writers and critics
Who prophesize with your pen
And keep your eyes wide
The chance won’t come again
And don’t speak too soon
For the wheel’s still in spin
And there’s no telling who
That it’s naming
For the loser now
Will be later to win
For the times they are a-changin’

Come senators, congressmen
Please heed the call
Don’t stand in the doorway
Don’t block up the hall
For he that gets hurt
Will be he who has stalled
There’s a battle outside
And it is raging
It’ll soon shake your windows
And rattle your walls
For the times they are a-changin’

Come mothers and fathers
Throughout the land
And don’t criticize
What you can’t understand
Your sons and your daughters
Are beyond your command
Your old road is
Rapidly aging
Please get out of the new one
If you can’t lend your hand
For the times they are a-changin’

The line it is drawn
The curse it is cast
The slow one now
Will later be fast
As the present now
Will later be past
The order is
Rapidly fading
And the first one now
Will later be last
For the times they are a-changin’.

Letra y música: Bob Dylan 1964.

 

LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

Reuníos a mi alrededor gente,
por donde quiera que vaguéis,
y admitid que las aguas
de vuestro alrededor han crecido,
y aceptad que pronto
estaréis calados hasta los huesos.
Si el tiempo es para vosotros algo que
merece la pena conservar,
entonces mejor que empecéis a nadar,
u os hundiréis como una piedra,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, escritores y críticos,
que profetizáis con vuestras plumas,
mantened los ojos abiertos,
la oportunidad no se repetirá.
Y no habléis demasiado pronto,
porque la ruleta todavía está girando.
Y nadie puede decir
quien es el elegido.
Porque el ahora perdedor,
será el que gane después.
Porque los tiempos están cambiando.

Vamos, senadores y congresistas,
por favor prestad atención a la llamada.
No os quedéis en la puerta,
no bloqueéis la entrada.
Porque el que salga herido,
será el que se quedó atascado.
Hay una batalla ahí fuera,
y es atroz.
Pronto sacudirá vuestras ventanas,
y hará vibrar vuestras paredes,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, madres y padres
de toda la tierra,
y no critiquéis
lo que no podéis entender.
Vuestros hijos e hijas
están fuera de vuestro control.
Vuestro antiguo camino está
envejeciendo rápidamente.
Por favor, salid del nuevo
si no podéis echar una mano,
porque los tiempos están cambiando

La línea está trazada,
la maldición lanzada.
El que ahora es lento,
luego será rápido.
Como el presente de ahora
Que luego será pasado.
El orden está
destiñéndose rápidamente.
Y el que ahora es el primero,
será después el último,
porque los tiempos están cambiando.

Traducción libre: Liova37

 

Sanitarios con monos de protección comprueban el cadaver de un hombre muerto en las calles de Wuhan.

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LA VOZ QUE NO CESA

Este mes de marzo se cumple el 78 aniversario de la muerte de Miguel Hernández.

Autores: Ramón Pereira (guionista y poeta) y Ramón Boldú (dibujante, conocido por sus cómics biográficos). Publicado inicialmente en 2014 por la desaparecida EDT y reeditada en 2017 por Astiberri con motivo del 75 Aniversario de la muerte del poeta. 137 páginas + 6 páginas con notas y biografía de los autores y prólogo de Joan Manuel Serrat.

Este mes hemos elegido esta biografía de Miguel Hernández coincidiendo con el septuagésimo octavo aniversario de su muerte en cárceles franquistas, víctima de la falta de atención médica, el abandono y  la represión. Es nuestro pequeño homenaje al gran poeta oriolano y su compromiso con los valores republicanos y de justicia social. Seguir leyendo

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