SENTADO SOBRE LOS MUERTOS

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Publicado en Bertsotan/ en verso | 1 Comentario

Pi i Margall y la tradición republicana democrática española

Con el objetivo de impulsar la reflexión hausnartzen. ¿Qué República? 

Os presentamos este artículo sobre Pi i Marall. Este pensador del XIX (1824-1901) siempre nos ha resultado atractivo y actual, nada que ver en la intrepretación de lo humano son Sabino Arana (1865-1901). de Xavier Calafat y Xavier Granell publicado en Sin permiso https://www.sinpermiso.info/textos/pi-i-margall-y-la-tradicion-republicana-democratica-espanola .

Luchamos por la libertad, por la cuchilla niveladora de la democracia. (Abdó Terradas.)

Rescate y eclipse del federalismo

La figura de Francesc Pi i Margall (Barcelona, 1824 – Madrid, 1901) es la figura de uno de los grandes intelectuales y políticos catalanes y españoles. El reconocimiento, los elogios y la influencia de Pi se puede encontrar en las diferentes corrientes de izquierda del siglo XIX y del XX: socialistas, federalistas y anarquistas. Aquí pretendemos ofrecer una recuperación republicana de su pensamiento, puesto que entendemos que Pi es uno de los representantes de la mejor tradición política emancipatoria ibérica, y que esta tradición se encuentra, como diría el clásico, eclipsada.

Si atendemos a los estudios realizados a partir de la segunda mitad de los años sesenta y durante los años setenta que, de manera directa o indirecta, tratan la obra de Pi y la tradición federal española decimonónica, nos encontramos con una paradoja: el rescate de la figura de Pi por parte de estos autores -una cuestión, a nuestro entender, central- coincide con su anclaje dentro de la tan utilizada categoría de pequeño burgués. 

Grosso modo, en estos trabajos se vendría a afirmar que las diferentes familias políticas del republicanismo y la popularidad de algunas de ellas (en concreto la federal) se deberían a una “inmadurez” de las formaciones sociales en las que el capitalismo aún no habría “proletarizado” masivamente los componentes del antiguo “cuarto estado”, y el socialismo como ideología independiente de la clase obrera no se habría desarrollado. Visión que, sin duda, puede entenderse, pero de la que se desprende un cierto aroma estructural-etapista.

En esta línea, Antonio Elorza y Juan José Trías Vejarano han explicado el republicanismo federal español como un movimiento pequeño burgués cuyo objetivo era la manipulación de unas bases artesanales y obreras. A su juicio, los republicanos instrumentalizaron la problemática de los trabajadores con el objetivo de integrarlos en la “sociedad burguesa”. En posturas similares nos encontraríamos la visión de Eliseo Aja o de Clara Lida. Otro caso de renombre es el de Jordi Solé Tura, quien en su famoso Catalanismo y revolución burguesa (un libro más citado e injustamente criticado que leído) dirá sobre Pi que “su concepción revolucionaria no ultrapasa nunca el horizonte del reformismo burgués”, y además lo situará como un pensador “demasiado avanzado para la realidad económica y social de la España en que vivió”.[1] Trías Vejarano, esta vez en solitario, pese a apreciar y destacar los artículos escritos por Pi en abril y mayo de 1864 en el periódico La Discusión (puesto que él mismo se encargó de seleccionarlos para la edición que prologa) y sus planteamientos allí recogidos acerca de la democracia y el socialismo (artículos que comentaremos más adelante), suscribirá las palabras de Solé Tura e incidirá en que Pi nunca se llega a desprender de cierto “gradualismo” (cuestión esta última, todo sea dicho. que no deja de ser cierta aunque no la consideremos característica de un pensamiento “pequeño burgués”).[2]

Seguramente, el historiador que, durante los años setenta, mejor estudiara la tradición federal española sea Antoni Jutglar, quien se encargaría de prologar distintas reediciones de las obras de Pi i Margall. Su tesis doctoral publicada en dos volúmenes[3] sigue siendo un documento ineludible a la hora de aproximarse al federalismo decimonónico, aunque se mantuviera la etiquetación de éste en la línea argumental que comentamos.

Estas visiones estarían influenciadas por ese marxismo doctrinario que explicaba el cambio social en base a la superación de etapas históricas y el cumplimiento de unas supuestas “leyes rígidas de la evolución social”. Así, el movimiento federal no habría entendido que el carácter de su época implicaba aplicar un programa de transformación social concreto (léase aplicar las leyes de la evolución social, que en este caso era realizar la revolución burguesa), para poder transitar hacia otra fase histórica, el socialismo.[4] Al comprometerse con otro tipo de programa estaría desviándose de las rutas que permitirían el tránsito hacia otra sociedad, de ahí que éste sea “reformista” y “pequeñoburgués”.

Por lo mismo, cuando este esquema se aplica al movimiento real de la sociedad, se llega a afirmar que las opciones de cambio social que existían antes de la consolidación del capitalismo industrial estaban condenadas al fracaso. Por eso se sostiene que el movimiento republicano federal era pequeñoburgués, reformista o inmaduro, y por eso mismo se explica su fracaso (“estaban adelantados a su tiempo”). Aquí no podemos dejar de recordar a otro historiador, en este caso inglés, que apuntó en una dirección opuesta a la hora de entender la historia. E. P. Thompson rechazaba aquellos estudios que “interpretan la historia a luz de las preocupaciones posteriores y no como de hecho ocurrieron”, esto se habría traducido en investigaciones que “solo recuerdan a los victoriosos: en el sentido de aquellos cuyas aspiraciones anticipaban la evolución subsiguiente”.[5] Así, si bien los estudios iniciales sentaron la base para una recuperación académica del republicanismo federal, acabaron por convertir en invisibles, o simplemente marginales y poco relevantes, otras partes y lecturas sociales del mismo.[6]

Nosotros, recogiendo ese espíritu thompsoniano, pretendemos “rescatar de la condescendencia de la posterioridad”,[7] en la medida de nuestras posibilidades, el republicanismo federal y el pensamiento de Pi i Margall. Como veremos, el republicanismo hispano estuvo decididamente marcado por su carácter federal. Además, lejos de ser una ideología inmadura, jugó un rol fundamental en la configuración de las propuestas políticas de las clases populares españolas, incluidas aquellas que se veían a sí mismas como más “maduras” o puramente proletarias;  solo la terrible derrota de la I República en 1873 (que al entender de Hennessy provocó que “el republicanismo dejara de ser una fuerza política efectiva durante más de dos generaciones”),[8] la desvirtuación del origen federal del Pacto de San Sebastián que trajo la II República y la derrota y represión sangrienta con la que acabó, consiguieron eclipsar esta tradición. 

Estableciendo cierto paralelismo y obviando algunos matices imprescindibles, esta derrota provocó algo similar a lo que Gramsci supo describir con precisión al respecto de lo que significó la derrota de la Comuna parisiense:

En el 70 y el 71 hubo en Francia dos terribles derrotas, la nacional, que modificó a los intelectuales burgueses, y la derrota popular de la Comuna, que modificó a los intelectuales revolucionarios. La primera creó tipos como Clemenceau, quintasencia del jacobinismo nacionalista francés, la segunda, creó al antijacobino Sorel y el movimiento sindicalista “apolítico”. El curioso antijacobino de Sorel, sectario, mezquino y antihistórico, es una consecuencia de la sangría popular del 71[…]. La sangría del 71 cortó el cordón umbilical entre el “nuevo pueblo” y la tradición de 1793.[9]

La sangría que provocó el franquismo consiguió precisamente esto. El federalismo se fue eclipsando hasta el punto que, con la recuperación de las libertades democráticas durante la transición, ya no nos encontraremos con esa fructífera ideología que había encarnado una alternativa al modelo de Estado liberal que se implantó, sino con tibias propuestas descentralizantes en materia competencial con pocos o ningún vínculo con el federalismo republicano-plebeyo original. 

La sombra de Pi i Margall es alargada. La herencia federal

El conflictivo siglo XIX español llamaría la atención en varias ocasiones de Karl Marx y Friedrich Engels. Fue este último quien, en 1873, definió a Pi como “el único socialista, el único que comprendía la necesidad de que la República tuviera su apoyo en los obreros”; según cuenta Federica Montseny, Anselmo Lorenzo, el abuelo del anarquismo español, decía que un artículo de Pi i Margall le abrió los ojos hacia el anarquismo; la Revista Blanca, revista publicada por Joan Montseny y Teresa Mañé, ambos anarquistas, reeditó el libro La reacción y la revolución con un prólogo de Federica Montseny donde comparaba a Pi con Hegel o Spinoza, y se consideraba al pensador político republicano un intelectual universal; Joan Peiró, uno de los fundadores de la Cooperativa Cristalerías de Mataró, fusilado por el franquismo en 1942, escribió:

La personalidad de Pi y Margall, uno de los grandes hombres del siglo pasado, no es indiferente a la conciencia de los trabajadores del siglo presente. […] quiero dedicarle mi recuerdo, que no será el de un correligionario suyo y sí el de un trabajador que quiere apreciar todos los valores y proporcionarlos a la distancia que los separa del Ideal universal: la Libertad.

El pensamiento político de Salvador Seguí ha sido catalogado como un pensamiento de clara influencia pimargalliana; el federal y galleguista Aureliano Pereira sería un firme defensor de la soberanía popular pimargalliana, es decir, una soberanía que por delegación desemboca en su único propietario: el pueblo, que en el caso de Pereira sería el pueblo gallego; uno de los padres del nacionalismo gallego como Castelao, a pesar de discrepar con el “federalismo regionalista” de los federales españoles (quienes, según este gran republicano gallego, “no tenían ni idea de qué se tenía que federar”), dejó escrito que de Pi quedaba “o suyo exemplo de vida, a súa limpeza de miras e de conduta”; para andalucistas como Blas Infante o catalanistas como Lluís Companys, la República Federal entendida como asociación de Estados soberanos fue una hoja de ruta de su actuación política.[10]

La obra y la práctica política de Pi influenció decisivamente a una parte del movimiento obrero y de los movimientos nacionales del siglo XX. Como dejaría escrito el brillante historiador Pere Gabriel Sirvent, es indudable la existencia de puentes bastante más de fondo que unas simples coincidencias de estrategia política del día a día entre el anarcosindicalismo, el republicanismo catalán, el gallego o el socialismo marxista, con el republicanismo pimargalliano.[11]

Por otro lado, este pensamiento es heredero de las luchas democráticas del siglo XIX.  Por decirlo así, es Pi i Margall (aunque no solo) quien sintetiza toda la tradición revolucionaria española y la dota de un contenido novedoso y orgánico. En Pi i Margall culmina toda la anterior tradición progresista que, sin saberlo, había ido definiendo una concreta manera federalizante de llevar a cabo sus actuaciones.

Para los republicanos, las Juntas que emergieron en la Guerra del Francés eran una clara expresión de la distancia existente entre Estado y sociedad. Ni siquiera habiendo pasado un siglo desde la Guerra de Sucesión (1701-1715) que conformó el Estado centralista y homogeneizante (por “justo derecho de conquista”), se pudo revertir la heterogénea composición social y los diferentes pueblos que poblaban la península. Es esta configuración cerrada y excluyente, una configuración monárquica, centralista y antidemocrática del Estado-nación hispano que Pi es de los primeros en ver, la que explica que se conformara una alternativa republicana, federal y socializante.

Al desaparecer el Estado y su soberano con la invasión napoleónica, quien apareció no fue otro que el pueblo en armas. Y no cualquier pueblo. Se formaron Juntas a partir de las provincias históricas (aquellas que ayer fueron naciones, como diría Pi) y que después se federaban en una Junta Central.

Ya en los años 30 del siglo XIX nos encontraremos con un federalismo primigenio, sobre todo en Cataluña, donde la muerte de Fernando VII en 1833 daría lugar a un ciclo de protestas que culminará con las “bullangas” de 1835-1837. Estas revueltas serán la escuela de formación del primer federalismo del que beberá Pi. En este contexto, una serie de liberales exaltados politizados al calor del Trienio Liberal, iniciarán la transición hacia el republicanismo, el cual en su propuesta programática irá acompañado del federalismo. Así, nos encontraremos con Ramón Xaudaró, el Marat Barcelonés, promotor de muchas de las revueltas antiabsolutistas y uno de los primeros en asumir el federalismo, escribiendo un proyecto de constitución federal en su libro Bases de una constitución política o principios fundamentales de un sistema republicano.[12]

Este primer republicanismo entrará en contacto con las clases populares iniciando una coalición social que marcará el siglo XIX, siendo Xaudaró y su periodico El Catalán los que darán paso a personajes como el propio Pi i Margall o Abdó Terrades, alcalde de Figueras y caracterizado por un republicanismo de impronta socialista, en contacto permanente con diversas corrientes del socialismo utópico catalán.[13] Este federal dejó dicha una frase que puede servir bien para ilustrar la imbricación profunda que había entre el republicanismo y las clases populares. Refiriéndose a la concepción de la democracia, diría que la misma solo podía ser entendida como “una cuchilla niveladora”. Los republicanos federales eran el semblante español de los jacobinos franceses o los levellers ingleses, y el socialismo y las diversas familias políticas que lo componían, como bien supo ver Antoni Domènech, fueron los hijos de estas tradiciones republicano-plebeyas. Los diversos socialismos posteriores sólo podían ser la actualización moderna de los viejos republicanismos.[14]

En España, a la variante “popular” o “socializante” del republicanismo, debemos añadir la variante federal. Así, la “revolución centralista” de 1840-1843 respondía también a esta dinámica de juntas que se federaban en una Junta Central (de ahí el nombre que le pusieron los republicanos a dicha insurrección) cuyo propósito no era otro que el de suplir al Estado. Volvieron a emerger estas juntas en la revolución de 1854 y qué decir de la insurrección federal de 1869, o la Revuelta Cantonal de 1873 en que, llevando esta lógica juntista al extremo, cada cantón se declaró soberano e independiente en espera de un proceso de libre asociación federal que edificara la república de abajo-arriba (siguiendo el principio de federación pimargalliano de municipio-Estado-federación, en este caso contra el propio Pi).

La figura de Pi queda así enmarcada como un inspirador de las diferentes familias políticas emancipadoras del siglo XIX y el siglo XX y como una síntesis de lo que fueron las luchas populares y federales del XIX. Este segundo elemento conviene retenerlo puesto que la constante referencia a la influencia externa que Pi recibió tanto de los republicanos norteamericanos como de Proudhon, parece olvidar o pasar por alto la implantación popular del federalismo en España, que se llegó a conformar -al menos hasta la Primera República- como el gran “otro” del régimen monárquico y centralista.[15] Por decirlo con Pi, si el federalismo fuese una idea exótica, no se habría difundido tan rápidamente.[16]

Propiedad y democracia. La economía política del republicanismo

Si hay un elemento que unifica a la milenaria tradición republicana y que permite trazar un hilo común tanto por diferentes experiencias políticas como por diferentes pensadores, es la noción de libertad. Antoni Domènech dejó meridianamente clara la vinculación histórica entre libertad política y propiedad, vinculación que se podría sintetizar como sigue: la garantía institucional de las condiciones materiales de existencia con tal de limitar y disminuir la intervención arbitraria de un tercero (tanto privado como público) es condición necesaria para poder ser libre. Dentro de quienes compartían dicha concepción de libertad, encontramos un grupo -el ala plebeya- que pretendió expandir la condición indispensable de la libertad, esto es, la propiedad, al conjunto de la población. A este grupo lo denominamos republicanismo democrático.

Por contra, existe una noción muy extendida de libertad que bebe de la sociedad postnapoleónica decimonónica, que viene a crear una ilusión por la cual existe igualdad civil entre individuos propietarios y no propietarios, entendiendo que la posesión de los segundos de su fuerza de trabajo y la venta de ésta en un mercado, los convertiría en propietarios (extraña mercancía la del trabajo que, junto con la tierra y el dinero, fue sobradamente estudiada por Karl Polanyi). Esta libertad que denominamos liberal está sustentada, por tanto, sobre la ficción jurídica de la igualdad entre individuos por el mero hecho de estar ésta reconocida formalmente, despojando así la vinculación histórica entre reconocimiento y garantía institucional (social y material). 

Aquellos que en la España del XIX se identificaban como liberales no siempre compartieron esta segunda acepción de libertad que acabamos de describir. Y es que, el ala democrática y plebeya del republicanismo en España no dejó de verse nunca como una escisión del liberalismo, y tenían sus razones. El primer gran partido que fundaron los republicanos democráticos, el Partido Democrático, nace como una escisión del Partido Progresista (el ala reformista del liberalismo) en 1849, defendiendo el sufragio universal masculino, la abolición de las quintas, la libertad de asociación y la democracia como fin último de su existencia. Esta ala podría ser encajada dentro de un liberalismo exaltado republicanizante, heredero de Rafael del Riego, que en muchos aspectos podría considerarse una suerte de estandarte protorepublicano.[17] Del Partido Democrático nacerá años más tarde el Partido Republicano Federal. 

Que estos republicanos no dejen de verse como un ala del liberalismo no impedirá ni a Pi i Margall ni a otros compañeros suyos vincular democracia y socialismo. En 1860, Fernando Garrido mantendrá una fuerte discusión con José María Orense, el marqués de Albaida (“¡Un aristócrata partidario de la democracia es irresistible!”, escribió Dostoievski), sobre el socialismo.[18] En esta discusión, Orense sostendría que el socialismo suponía la asimilación del individuo en el Estado, a lo que Garrido responderá argumentando que el socialismo simple y llanamente consistía en la traslación del principio asociativo a la producción y al consumo. 

La desconfianza con respecto a los gobernantes, el Estado y la posible interferencia de éstos en los derechos naturales del hombre, era un punto compartido por todos los republicanos demócratas. El propio Garrido sentenció fiduciariamente que “los ciudadanos a quienes [se] nombra para ejercer los cargos públicos, son sólo administradores, que nada pueden mandar por sí (…). En una palabra, el Pueblo no delega su Soberanía, se gobierna por sí mismo; los administradores no son más que los ejecutores de su voluntad.”[19]

El debate en el seno de los republicanos entre “socialistas” e “individualistas” lo retomarían Emilio Castelar y Pi i Margall en 1864.[20] Los artículos escritos por Pi en La Discusión son muy esclarecedores respecto a cómo entiende nuestro autor la democracia, la propiedad y el socialismo, y contrasta con algunas posturas que él mismo había mantenido en referencia a la pasividad estatal por lo que hace a las relaciones sociales y económicas.

Pi partirá de una íntima relación entre democracia y socialismo, cuestión que no la entenderá de exclusividad española. Uno de sus artículos empezada así:

No hay elocuencia como la de los hechos. Hemos demostrado con hechos que la democracia ha sido desde el año 1793 acá socialista en Francia, y desde el año 1849 [año de la fundación del Partido Democrático] en España; y no podrán menos de reconocerlo nuestros adversarios.

La argumentación que dará al respecto es la siguiente:

La democracia fue la generadora del socialismo, y se comprende fácilmente la causa. Proclamada la emancipación política de las últimas clases del pueblo, no podía menos que surgir la idea de su emancipación social. La emancipación social del proletariado no pudo realizarse ni aun consignarse en la Constitución del [17]93, y nació naturalmente de la necesidad de estudiar los medios para realizarla. Salió el socialismo de la democracia, como consecuencia de su premisa; y así aún vencida la democracia, continuó el socialismo ganando terreno y dominando poderosas inteligencias. […] y la democracia o será socialista o morirá en manos de los mismos que políticamente emancipe.[21]

Destacan al menos dos elementos en esta cita. El primero es la ya mencionada vinculación histórica entre socialismo y democracia. El socialismo como continuador del proyecto democrático -cuestión de obvia compresión para Pi-, responde a -segundo elemento- la propia premisa democrática de emancipación política (la loi politique), es decir, a la voluntad de extender el programa civilizatorio empleado para desabsolutizar el viejo poder Estatal a la también muy vieja loi de famille que impedía a las clases subalternas emerger a la vida civil plena.

En un artículo publicado casi dos meses antes del citado, Pi se referirá a las diferencias entre los demócratas y el Partido Progresista del que provenían. Allí, definirá las revoluciones como “guerras de clases a clase”, siendo la revolución española hasta el momento una revolución de las clases medias. Ante esta circunstancia, Pi enarbolará la “revolución democrática”, la cual

extenderá desde luego el sufragio a las clases jornaleras, y las armará lo mismo que a las demás de todos los derechos inherentes a la naturaleza del hombre. La revolución democrática volverá por este medio a sentar en la totalidad de la nación la soberanía política. La revolución democrática cambiará además la base de la desamortización y deducirá de los principios sociales sentados por la misma clase media sus naturales y legítimas consecuencias. La revolución democrática irá llamando por este medio al festín de la vida a esas clases jornaleras hoy tan desaparecidas y abatidas, y fundirá todas las clases en una sola.

Como la revolución ha sido hasta aquí la emancipación política y social de la clase media, la revolución democrática será, en una palabra, la emancipación política y social de las clases jornaleras.

¿Hay o no hay un abismo entre nosotros y los partidos medios?[22]

A esta concepción de la democracia como emancipación de las últimas clases del pueblo, se le añade la voluntad generalizadora de la propiedad como vía para extinguir la servidumbre:

La propiedad, lejos de pretender destruirla, quiere la democracia generalizarla. Aspira con todas sus fuerzas a extinguir el proletariado, última forma de servidumbre; […] Tienden principalmente las leyes desde la revolución acá, a impedir la concentración de la propiedad en pocas manos; a hacer esta concentración completamente imposible tiende pura y exclusivamente la democracia.[23]

De esta forma, encontramos en Pi i Margall el viejo programa republicano bien definido. La cuestión de la propiedad deviene a toda vista el centro del programa político, al articular y levantar mecanismos e instituciones de lucha contra la dominación que repartan los recursos entre el demos. A su vez, de esta forma, se protege a las instituciones republicanas de su degeneración despótica, puesto que si no se eliminan las condiciones que crean esta concentración de la propiedad en pocas manos, nos encontraremos con dispositivos que corromperán la República: la existencia de actores privados poderosos que pueden poner en jaque a la República chantajeando a los representantes de diversas formas.[24] Este fenómeno tan conocido fue también la punta de lanza del proyecto de Pi i Margall, cuyo reverso en el caso de España se traducirá durante la Restauración en un caciquismo que convertía el derecho al sufragio (universal masculino desde 1890) en una ilusión, y en un parlamento sometido a los poderes de veto del monarca.

Si nos fijamos en el género de quién estaba llamado a emanciparse, encontramos sin embargo, una clara limitación en Pi. En su conferencia sobre “La misión de la mujer en la sociedad”, fechada el 23 de mayo de 1869, Pi ubicará de manera clara a la mujer en un espacio subcivil, cuya misión no sería otra que la de alimentar el sentimiento del hombre (facultad que, junto a la inteligencia y la actividad, conformarían los tres atributos del hombre). En esta misión, el hogar sería su espacio de referencia, aunque también se requeriría una mínima instrucción, no tan elevada como para participar en las “luchas civiles”, pero sí para cumplir su función.[25]

República federal o monarquía con gorro frigio

Como ha sostenido Xavi Domènech,[26] el pensamiento de Pi puede calificarse como holístico si atendemos a la contradicción que sitúa como principal y que ordena el resto de contradicciones existentes en la sociedad. Esta contradicción es autoridad vs libertad.[27] Este binomio ya se encuentra en su primera gran obra, La reacción y la revolución, publicada en 1854, donde contrapondrá poder a libertad, y lo mantendrá hasta el final de su vida. Hasta tal punto ordena su pensamiento esta contradicción, que le permite concebir la revolución como la paz y la reacción como la guerra, siendo esta última “el brazo de la idea de poder, la espada de la propiedad, de la monarquía y de la Iglesia”.[28]

Para Pi, y aquí encontramos una explicación de su influencia en el movimiento anarquista, la constitución de una sociedad sin poder, es decir, sin autoridad, es la última de sus aspiraciones revolucionarias. El poder se debería reducir a la más mínima expresión posible,

¿Le da fuerza la centralización? Debo descentralizarle. ¿Se la dan las armas? Debo arrebatárselas. ¿Se la dan el principio religioso y la actual organización económica? Debo destruirlo y transformarla. Entre la monarquía y la república, optaré por la república; entre la república unitaria y la federativa, optaré por la federativa; entre la federativa por provincias o por categorías sociales, optaré por la de categorías. Ya que no pueda prescindir del sistema de votaciones, universalizaré el sufragio; ya que no pueda prescindir de magistraturas supremas, las declararé en cuanto quepa revocables. Dividiré y subdividiré el poder, le movilizaré y le iré seguro destruyendo.[29]

En esta cita encontramos la descentralización como un elemento central en su pensamiento. La libertad implicaría la división y destrucción del poder centralizado, y es con el objetivo de conseguir este fin donde cobran sentido el resto de elementos: la república, el sufragio, la federación, etc. La forma política que cosifica esta centralización absoluta de poder, no es otra que la monarquía. La monarquía para Pi no es cuestionable únicamente desde el punto de vista ético o de las convicciones, es criticable en tanto expresión política que representa en esencia la centralización política. Por tanto, puesto que se contrapone -también en esencia- a la libertad, para Pi se opone al orden natural de las cosas: a la asociación, al pacto.

Esta centralización del poder que es la monarquía será, además, sinónimo de ineficiencia, acusación de la que no se librarán ni la monarquía borbónica ni los jacobinos franceses, ya que para Pi comparten el mismo principio unitario.[30] Por eso mismo, el dirigente federal llegaría a decir que “una república centralista” no era más que “una monarquía con gorro frigio.”[31]

Pi entenderá que la ineficiente centralización en el caso de España se manifiesta en el fracaso de unificar políticamente a los diferentes pueblos, en la deuda que dejó Fernando el Católico a su hijo, en los problemas militares, y un etcétera de enumeraciones que irá desengranando con argumentos históricos. 

En la vindicación que realiza después de la caída de la Primera República, Pi atacará también a los montañeses y a las consecuencias de su modelo de Estado. Allí afirmará, en referencia al golpe thermidoriano, que “Esclavo París, esclava Francia. El vencedor dictaba su voluntad desde el Palacio de los antiguos reyes y la nación obedecía. La centralización era, a no dudarlo, la causa de tan extraño fenómeno”.[32] En su libro Las luchas de nuestros días, Leoncio, el personaje que habla por Pi, le dirá a Santiago:

Aquellos republicanos de 1793, que sin duda tendrá usted por unos ogros, decapitaron a sus monarcas, no la monarquía. Dejaron en pié y aun exageraron la centralización del poder, vida y fuerza de los reyes. Dueño del poder un soldado ambicioso, ha logrado sin esfuerzo imponerse desde París a todos sus conciudadanos. Se quiso una é indivisible la república, se mató las regiones; y, cuando sonó la hora de la tiranía, no hubo ni donde reunir las disgregadas asambleas ni donde organizar contra los dictadores las fuerzas del pueblo.[33]

El modelo alternativo a este centralismo ineficiente, no es otro que la federación. En sus textos sobre la “cuestión social”, Pi establece cuál es el núcleo fundamental desde el cual establecer la personalidad del nuevo Estado por construir: el asociacionismo obrero, concretamente el modelo de resistencia frente al despotismo del patrón de los sectores industriales catalanes. 

Pi ve en las asociaciones un proceso muy similar al de las Juntas, 

Unidas entre sí y centralizadas en un gran comité directivo, podrían ir absorbiendo lentamente todas las funciones que ejerce el gobierno con relación a los intereses industriales. […] La materia administrativa iría naturalmente desparramándose y perdiéndose en el seno de tan vasto organismo. La administración descansaría sobre una ancha base económica.[34]

Aún con esta sentencia, Pi no pretende prescindir del poder estatal, en tanto que “el Estado no es más que un organismo de las sociedades, y no hay ser sin organismo. Cabe simplificarlo, reducirlo, confundirlo con la sociedad: nunca destruirlo”.[35]

La federación implicaría un proceso de refundación estatal de abajo arriba. Este término no es únicamente una expresión, sino una metodología de transformación del federalismo de Pi, en tanto que se establecen tres niveles políticos los cuales se irían conformando en el siguiente orden: municipio, provincia y nación. Los términos para referirse a los dos últimos pueden variar, ya que las provincias (las anteriores 1833, las históricas) estarían consolidadas como estados, y la última asociación no sería otra cosa que una federación. Esta federación no sería más que “la triple autonomía del municipio, la província y la nación dentro del círculo de sus respectivos intereses.”[36]

La voluntad, el pacto (del latín foedus), es el pegamento que mantiene unidas las instancias tanto internamente como entre ellas. La elección de las provincias históricas como Estados tiene que ver con la consideración de éstas como naciones, como comunidad de intereses compartidos (ley y costumbre). La denominación de nación exclusivamente a la última instancia (a la federación) responderá únicamente a la voluntad de facilitar la comprensión, pero Pi entenderá que las provincias históricas forman naciones de primer grado y la federación una nación de segundo grado.[37]

La ruptura del Estado centralista la plantearía también Pi en la “cuestión social” por excelencia durante el siglo XIX y el siglo XX: la propiedad de la tierra. La solución propuesta para hacer frente a los grandes propietarios y oligarcas de la tierra sigue, como no podía ser de otra forma, el principio federativo:

Latifundios cultivados por asociaciones, tal es á mi juicio la resolución del problema. Latifundios hay aún en toda Andalucía, pero generalmente en manos de colonos y azadón de braceros que por lo mísero de sus jornales y la penuria en que viven miran con mal disimulado enojo la misma tierra que labran. Supriman VV. el colono, conviertan los braceros en copartícipes, y el común interés y el común amor á la tierra harán prodigios.[38]

A modo de síntesis, diríamos que el principio federativo en tanto que forma de estado parte de la construcción de la federación de abajo arriba, empezando por el municipio (primera instancia de asociación política), siguiendo por las naciones de primer orden que llamamos provincias y concluyendo con la federación de estas provincias en una nación de segundo orden. El federalismo pimargalliano, por tanto, proponía romper el modelo de Estado centralista liberal que se había instituido en España, así como la defensa acérrima de la democracia entendida como la extensión de la propiedad y, por ende, la incorporación a la vida civil de las últimas clases del pueblo. La democracia de pequeños propietarios que proponía Pi como solución al problema de la tierra, lo acerca, dicho sea de paso, al modelo defendido por los sans-coulottes franceses o al de los founders norteamericanos como Jefferson.

A modo de conclusión

Con este artículo hemos pretendido realizar una reivindicación republicana de Pi i Margall, asumiendo que la derrota del programa federal o sus propias incongruencias no son la excusa para categorizarlo como un pensamiento pequeñoburgués. Hemos demostrado que este republicanismo federal representa fidedignamente la tradición política de las clases subalternas españolas, que en su larga lucha por la democratización social levantaron toda una serie de repertorios de acción colectiva basados en la descentralización y la acción centrífuga para hacer frente a las estructuras centralistas del Estado liberal. Finalmente se ha expuesto la doctrina federal y republicana de Pi i Margall, una síntesis de la tradición revolucionaria decimonónica española. 

Esa exposición de su pensamiento nos sirve para ver las firmes conexiones entre este republicanismo y sus semblantes ingleses, franceses o norteamericanos, conformando así una “economía política republicana” compuesta, a su vez, según Casassas y De Wispelaere,[39] por tres niveles: el político-institucional, el jurídico-legal y el económico-distributivo. De esta forma el republicanismo ha pretendido levantar instituciones que eliminen las asimetrías de poder que se encuentran en una vida social henchida de relaciones de dominación. 

En esta línea se sitúa incuestionablemente Pi i Margall y su programa para la democratización social, heredando a su vez de la doctrina iusnaturalista los preceptos con los que la República debía trabajar para garantizar a todo individuo sus derechos. Levantando toda una doctrina de cuño federal marcadamente fideicomisaria para dividir el poder y garantizar la virtuosidad republicana, puesto que se entendía que era la mejor garantía para la libertad de los ciudadanos en cuanto que permite controlar mejor y de más cerca los actos de gobierno de los representantes escogidos por el pueblo. Como bien sabía Ramón Xaudaró, no podían cortarse los abusos de los representantes en el poder si estos ejercían sus funciones a largas distancias, es decir, si los principales no podían ejercer una intervención directa sobre sus agentes. Así, vemos como en el ámbito político y el jurídico, siguiendo la economía política republicana, se buscaba disponer las condiciones institucionales y jurídico-formales gracias a las cuales los ciudadanos podían ejercer su libertad y su autogobierno en igualdad de condiciones.[40]

Por otro lado, su federalismo, como hemos visto, aparecía de forma transversal en todo su programa, quedando lejos de las doctrinas actuales que lo entienden como un simple ejercicio de distribución del poder competencial por el territorio, el cual, como bien ha indicado Ramón Máiz (uno de los mejores estudiosos del tema) desborda la “‘mera forma de gobierno’ [y] se prolonga como un sistema social en su conjunto, extensible al ámbito de la economía y la sociedad.”[41] Y de esta forma, la propiedad y el asociacionismo obrero conformaban la pata “económico-distributiva” de su programa republicano.

Todo esto hace a Pi un clásico, incluible en el panteón de autores republicanos, al lado quizás de un Robespierre, un Harrington o un Jefferson, un autor vivo que aún hoy nos interpela.


[1] Por orden de aparición: Antonio Elorza & Juan J. Trías Vejarano, «La primera democracia federal, organización e ideología», en Federalismo y reforma social en España, 1840-1875, Editorial Seminarios y Ediciones, Madrid, 1975; Eliseo Aja, Democracia y socialismo en el siglo XIX español. El pensamiento político de Fernando Garrido, Edicusa, Madrid, 1976, pp. 224, 232; Clara Lida, Anarquismo y revolución en la España del XIX, Madrid, Siglo XXI, 1972, pp. 96-97; Jordi Solé Tura, Catalanisme i revolució burgesa, Editorial 62, Barcelona, 1967, pp. 125 y 129.

[2] Existen estudios realizados a partir de la década de 1990 que han partido de un enfoque distinto, y han demostrado la vinculación del movimiento republicano democrático y las clases populares. Entre estos nombres, destacamos los de Ángel Duarte, Pere Gabriel Sirvent, Ferran Archilés y Florencia Peyrou.

[3] Antoni Jutlgar, Pi y Margall y el federalismo español, Madrid, Taurus, II volúmenes, 1975.

[4] El hilo argumental de la por otra parte magnífica obra ya citada de Solé Tura, es que el catalanismo emergería precisamente porque la burguesía industrial catalana no habría realizado la revolución burguesa en España.

[5] E. P. Thompson, La formación de la clase obrera en Inglaterra, Capitán Swing, Madrid, 2012, p. 30.

[6] Pere Gabriel Sirvent, “Republicanos y federalismos en la España del siglo XIX: el federalismo catalán”. en Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales, núm. 6, 2001, p. 31.

[7] E. P. Thompson, La formación…. p. 31.

[8] C. A. M. Hennessy, La república federal en España. Pi y Margall y el movimiento republicano federal, 1868-1874, Editorial Catarata, Madrid, 2010, p. 245.

[9] Antonio Gramsci, Cuaderno 4, §66. El énfasis es nuestro.

[10] Friedrich Engels, “Los Bakuninistas en Acción. Memoria sobre el levantamiento en España en el verano de 1873”, Marxist Internet Archive, 2000. Disponible en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/1873-bakun.htm; la declaración de Anselmo Lorenzo ha sido narrada por Federica Montseny en la colección «Los Precursores», el año 1938. La cita se puede encontrar en Antoni Jutglar, “Prólogo”, en Francesc Pi i Margall, El reinado de Amadeo de Saboya y la República de 1873, Seminarios y Ediciones, Madrid, 1970, p. 38; Joan Peiró, “Pi i Margall i els treballadors”, «L’Opinió», 8-XII-1928, Escrits, 1917-1939, Edicions 62, Barcelona, 1975, pp. 156-158; sobre la influencia del pensament pimargalliano en Salvador Seguí, se puede ver Xavier Díez, El pensament polític de Salvador Seguí, Virus, Barcelona, 2016; Aureliano Pereira, Escritos sobre Federalismo e Galeguismo, Xunta de Galicia, Centro Ramón Piñeiro, 2006; Castelao Sempre en Galiza, Galazia, Vigo, 2004.

[11] Pere Gabriel Sirvent, “Pi i Margall y el federalismo popular y democrático. El mármol del pueblo”, Historia Social, 2004, núm. 48, p. 61.

[12] Para una comprensión de la importancia de las revueltas de las “bullangas” en la conformación del primer republicanismo federal, véase Raül Aguilar Cestero, «Retorn de l’exili: guerra civil, Estatut Reial, insurreccions i bullangues» en Ramon Xaudaró i Fàbregas. Ideòleg i màrtir de la via republicana cap a la democràcia. Universitat Progressista d’Estiu de Catalunya (UPEC), Barcelona, 2017. Para la clarificación del pensamiento republicano de Xaudaró, véase Anna María García,  «Ramón Xaudaró, el Marat barcelonés» en Manuel Pérez Ledesma e Isabel Burdiel (ed.), Liberales eminentes, Marcial Pons, Ediciones de Historia, Madrid, 2008, pp. 125-155.

[13] Véase Jaume Guillamet, Abdón Terradas. Primer dirigent republicà. Periodista i alcalde de Figueres. Institut d’Estudis Empordanesos. Figueres, 2000.

[14] Puede consultarse su monumental y reeditada obra El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista, Akal, 2019, así como su texto “Socialismo: ¿De dónde vino? ¿Qué quiso? ¿Qué logró? ¿Qué puede seguir queriendo y logrando?”, en Mario Bunge y Carlos Gabetta (comp.), ¿Tiene porvenir el socialismo?, Gedisa, Eudeba, 2015, pp. 71-124.

[15] Ferran Archilés, “El discreto encanto del centralismo o los límites de la diversidad en la España contemporánea”, en Ferran Archilés, (ed.) No sólo cívica. Nación y nacionalismo cultural español. Tirant Humanidades, València, 2018, p. 32.

[16] Francesc Pi i Margall, “Les nacionalitats (1877)”, en Les nacionalitats. Escrits i discursos sobre federalisme, Institut d’Estudis Autonòmics, 2010, p. 312.

[17] Gerardo Pisarello ha escrito un texto que recomendamos encarecidamente para entender el liberalismo de Riego y su influencia en el republicanismo posterior. “Riego contra los Borbones, 200 años después”, en CTXT, 2020.

[18] Sobre José María Orense y la pertinente cita de Dostoievski, véase Florencia Peyrou, “José María Orense: un aristócrata entre republicanos”, en Manuel Pérez Ledesma e Isabel Burdiel (coords.), Liberales eminentes, Marcial Pons, 2008, pp. 179-212.

[19] Fernando Garrido, La República democrática, federal universal, nociones elementales de los principios democráticos, dedicados a las clases productoras, Establecimiento Tipográfico-Editorial Manero, Barcelona, 1868 [1855], pp. 59-60.

[20] Entendemos, siguiendo a Florencia Peyrou (“Harmonia en la discòrdia? Reflexions al voltant de la cultura política democràtico-republicana a Espanya, 1840-1868”, Recerques, núm. 58-59, 2009, pp. 31-57), que estas disputas no generaron diferencias tales como para hablar de diferentes “culturas políticas” republicanas. Pese a las discrepancias respecto al socialismo, la búsqueda del origen de las rupturas que tuvieron lugar durante la Restauración en los debates y las representaciones que se produjeron durante el periodo isabelino, sobrevalora la implicación que estas diferencias tuvieron en su momento y establece un camino predeterminado hacia su posterior bifurcación.

[21] Francesc Pi i Margall, “Lógica de nuestra posición”, 25 de mayo de 1864, La Discusión, recogido en Francesc Pi i Margall, Pensamiento social, Editorial Ciencia Nueva, Madrid, 1968, pp. 225-227.

[22] Francesc Pi i Margall, “La revolución actual y la revolución democrática”, 1 de abril de 1864, La Discusión, recogido en Íbid., pp. 195-202.

[23] Francesc Pi i Margall, “La Democracia y la Propiedad”, 21 de julio de 1857, La Discusión, recogido en Íbid., p. 87.

[24] Proteger la virtuosidad de las instituciones republicanas y su neutralidad  tenía que ver con eliminar aquellos poderes privados que desafíaran con éxito el derecho de la República a determinar el bien público. Es decir, para el republicanismo, se trataba de evitar las “interferencias arbitrarias” en la vida de los individuos. Esto recorre diversas épocas históricas, desde Maquiavelo a Roosevelt y su ley anti-monopolios para acabar con los “banksters”.

[25] Francesc Pi i Margall, Conferencia décimocuarta. Sobre la misión de la mujer en la sociedad, Universidad de Madrid, Conferencias dominicales sobre la educación de la mujer, 23 de mayo de 1869.

[26] Xavier Domènech, Un haz de naciones. El Estado y la plurinacionalidad en España (1830-2017), Península, 2020.

[27] “dos principios que se contradicen mutuamente, que están en perpetua lucha, y que precisamente por el hecho de estarlo, engendran el movimiento político en las sociedades. Estos dos principios son la autoridad y la libertad. Existen en los pueblos dos necesidades coetáneas, dos necesidades igual en fuerza: la libertad y el orden.”, Francesc Pi i Margall, “Discurs a les corts en defensa de la federació republicana (1869)”, a Les nacionalitats…, 2010, p. 473. Traducción propia.

[28] Francesc Pi i Margall, La reacción y la revolución, Revista Blanca, 1854, p. 52.

[29] Íbid., pp. 195-196. Cursiva en el original.

[30] Pese a esta afirmación, Pi se vincula fraternalmente con los principios revolucionarios tanto de la Revolución Francesa como del movimiento republicano italiano, principalmente con Mazzini, a quien también criticará en un prólogo escrito el año 1867 por no ser partidario de la federación (ver, Francesc Pi i Margall, “Pròleg a José Mazzini. Ensayo sobre el movimiento político en Italia, de Nicolás Diaz (1876)”, a Les nacionalitats…, 2010, pp. 508-514.

[31] Francesc Pi i Margall, “Discurs pronunciat en l’Assamblea dels federalistes catalans”, en La qüestió de Catalunya. Barcelona, Societat catalana d’Edicions, 1913, p. 128

[32] Francesc Pi i Margall, El reinado…, 1970, p. 116.

[33] Francesc Pi i Margall, Las luchas de nuestros días, El Progreso Tipográfico, Madrid, 1890, p. 266.

[34] Francesc Pi i Margall, “Asociaciones obreras”, 8 de septiembre de 1858, La Discusión, recogido en, op. cit., 1968, pp. 109-112.

[35] Francesc Pi i Margall, “Reflexiones político-sociales (1901)”, recogido en Íbid., p. 339.

[36] Francesc Pi i Margall, “La federació. Discurs en defensa del diario La Unión davant el Tribunal d’Impremta (1879)”, a Les nacionalitats…, 2010, p. 518. Traducción propia.

[37] Francesc Pi i Margall, “Les nacionalitats (1877)”, a Les nacionalitats…, 2010, p. 355.

[38] Francesc Pi i Margall, Las luchas…, 1890, p. 308.

[39] David Casassas & Jurgen De Wispelaere, “Republicanism and the political economy of democracy”, European Journal of Social Theory, vol. 19, 2016, núm. 2, pp. 283-300.

[40] Bru Laín Escandell. “Del derecho natural al pacto fiduciario:  gobierno y propiedad en la economía  política republicana”, ISEGORÍA. Revista de Filosofía Moral y Política, núm. 62, enero-junio, 2020, 9-34. https://doi.org/10.3989/isegoria.2020.062.01

[41] Ramón Máiz, “Estudi introductori”, en Francesc Pi i Margall, Les nacionalitats…, 2010, pp. 3-40. Traducción propia.

Publicado en Hausnartzen. ¿Qué República? | Deja un comentario

LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA: UN CONFLICTO PERMANENTE

Los siguiente Ateneos y entidades republicanas : ATENEO REPUBLICANO DE ASTURIAS , ATENEO REPUBLICANO DE PATERNA, ATENEO REPUBLICANO DE VALLADOLID,  COLECTIVO REPUBLICANO DE EUSKAL HERRIA, L’AMICALE DES GUÉRILLEROS ESPAGNOLS, SOCIALISMO Y REPÚBLICA-ASTURIAS hemos  elaborado un documento bajo el título ” LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA: UN CONFLICTO PERMANENTE”  en el que intentamos  dar respuesta a  la pregunta :   ¿Qué ocurre en nuestro país para que no seamos capaces de encontrar la estabilidad necesaria que todo sistema educativo requiere?  Esperamos que sea de vuestro interés y ayúdanos a difundirlo

La LOMLOE, que ya es conocida como Ley Celaá, será la octava ley educativa desde que se estableciera el Estado del 78.

España no parece encontrar la solución que supere el conflicto en el que se desenvuelve el sistema educativo. Es el único país de Europa en el cual la educación se encuentra en un conflicto político permanente, inacabable, que nadie desea, pero que ningún gobierno logra resolver.

Los demás países europeos tienen sistemas educativos estables. Con leyes de larga duración y escasos cambios, no sometidas a los gobiernos de turno. Los gobiernos cambian, pero las leyes educativas permanecen, al menos durante largos períodos.¿Qué ocurre en nuestro país para que no seamos capaces de encontrar la estabilidad necesaria que todo sistema educativo requiere?

El Estado del 78 se construyó respetando los privilegios de los distintos grupos de poder de la dictadura. Era la exigencia de los mismos para tolerar un régimen constitucional, aunque ello le restara credibilidad democrática.

La Iglesia católica era uno de esos grupos. Era y es una de las organizaciones con más influencia social, y con un gran poder político y económico en España. Hay estudios muy serios con datos y análisis que así lo demuestran.

El reconocimiento y la garantía de su inviolabilidad se estableció mediante toda una estructura jurídica que constituye un armazón político imposible de desmontar, si no es desmontando el mismo Estado del 78. Esta estructura se basa en tres pilares documentales: La Constitución, Los Acuerdos con el Vaticano y la LODE. Ley por la que se reconocen los conciertos educativos.

Las tres normas, que están ligadas entre sí, contienen disposiciones difícilmente aceptables para un Estado que se define como una democracia.

La Constitución tiene artículos al respecto que son contradictorios, ya que en su redacción se hacen afirmaciones que se niegan en el párrafo siguiente.

Así el Art. 16 en su apartado 3 dice: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”.

Desde un punto de vista democrático, nada que objetar, si no fuera porque detrás del punto y seguido se añade el siguiente párrafo:

“Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones”.

Párrafo que ha dado lugar a ríos de tinta. Si se defiende la Libertad de Conciencia, entonces la sociedad como tal no tiene creencias. La sociedad es plural y su pluralismo ha ido en aumento desde el 78. Las creencias pertenecen al ámbito privado, no a la sociedad. Este párrafo parte de una falsedad: Que la sociedad tiene creencias. Y una vez establecido el falso punto de partida, se ordena el mandato constitucional de cooperación, con el que se vulnera la separación Religión/Estado, que debe imperar en toda democracia.

El Estado, a través de todos los gobiernos habidos desde 1978, interpreta que son los acuerdos con el Estado Vaticano los que explicitan este mandato constitucional de cooperación. Con lo cual quedan engarzados Constitución y Acuerdos. Y entonces surge otra contradicción más, pues si su validez, al parecer, se deriva de las creencias de la sociedad, el gobierno tuvo en cuenta las que consideró que esta (la sociedad) tenía en 1979, que es cuando se firmaron los acuerdos, sin que desde entonces ningún gobierno haya vuelto a averiguar si siguen siendo las mismas.  Más bien todo lo contrario; fueron las creencias de 1979 las que dictaron las bases para los inmutables Acuerdos con el Estado Vaticano. Es decir, que lo de tener en cuenta las creencias se hizo una sola vez, hace más de 40 años, y nunca más. Por si acaso….

Los acuerdos con el Vaticano son cuatro y conviene recordar que el que trata sobre educación, es la norma jurídica que establece la obligatoriedad de la religión católica como asignatura, en las etapas obligatorias del sistema educativo. Acuerdos que también se firman con las religiones reconocidas oficialmente: católica, evangélica, islam y judía.

Al aplicar estos acuerdos en la Educación, se produce un choque tan frontal entre un Estado, que se dice democrático, que por mandato constitucional tendría que hacer cumplir que ninguna confesión tiene carácter estatal, que se llega a tales extremos en los que todo el montaje se convierte en una especie de comedia grotesca, pues todos los ministros de educación de todos los gobiernos desde el 78, han firmado los decretos que mandan que en cada uno de los cursos de primaria y secundaria se enseñe, y los alumnos aprendan, la doctrina cristiana, o bien la doctrina islámica, la biblia o las bases de la Torá. Incluso concretando los contenidos curriculares. Y así, se producen cosas verdaderamente estrambóticas y burlescas cuando vemos a un ministro de un gobierno aconfesional ordenando a menores de edad estudiar y conocer: La virginidad de María, La encarnación del Verbo, La Santísima Trinidad o incluso las enseñanzas del profeta Mahoma.

Pero aun siendo esta una contradicción muy grave entre el Estado del 78 y los fundamentos de toda Democracia, hay algo más grave aún, en lo que apenas los analistas y la crítica política han prestado atención:

El Artículo I del acuerdo sobre educación entre el Estado español y el Vaticano consta de dos párrafos. El segundo dice así:

“En todo caso, la educación que se imparta en los Centros docentes públicos será respetuosa con los valores de la ética cristiana”.

Nunca la iglesia,ni sus sectores más integristas, han apelado a este artículo para el cumplimiento de sus exigencias. Desde luego, constituye un arma jurídica de tal calibre que si se aplicase estarían desterrados del sistema educativo la formación afectivo sexual, la explicación de la interrupción voluntaria del embarazo como un derecho y no como un delito, el libre pensamiento y muchas más cosas de los conocimientos científicos y de las humanidades. Y este destierro sería a perpetuidad mientras sigan vigentes los acuerdos.

Y, por último, los conciertos educativos.

A pesar del gran desconocimiento de muchas personas, hemos de repetir una vez más que los conciertos educativos no se mencionan ni en la Constitución ni en los Acuerdos con el Vaticano. Y sin embargo es la tercera pieza del marco jurídico que protege los privilegios de la Iglesia Católica.

Los Conciertos Educativos fueron creados por una Ley llamada LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación) en 1985, con un gobierno socialista de mayoría absoluta, presidido por Felipe González, y que en su artículo 2 dice textualmente:

“Los poderes públicos, a fin de garantizar la gratuidad de la educación básica y dentro de las consignaciones presupuestarias fijadas al efecto, suscribirán conciertos educativos con los centros privados que deseen ser sostenidos con fondos públicos”.

Esta ley es uno de los mayores daños que se han hecho a la educación en España a lo largo de toda su historia. Lamentablemente es y será uno de los más graves errores del Gobierno socialista.

Salimos de la dictadura con un servicio público educativo de los más deficientes de Europa. Las tasas de inversión lo demuestran.

Pues bien, en vez de dedicar unas fuertes inversiones a la red pública, este gobierno dividió el sistema educativo en dos redes. Ambas sostenidas con fondos públicos. Con lo cual, si la inversión continuó siendo bastante inferior a la media de los países desarrollados de Europa, ahora esa inversión se divide en dos partes, una para la pública y otra para la privada concertada, que alcanza ya cotas del 20% del presupuesto dedicado a educación.

Pero lo grave no es solo la cuantía económica. Lo más grave en términos democráticos es que con fondos públicos se subvenciona un sistema cuyos propietarios privados no consienten ni toleran el más mínimo control por parte del Estado, porque lo consideran siempre una intervención ilegítima que ataca su libertad. El sistema de privada concertada contrata al profesorado con total discrecionalidad, lo mismo ocurre con la admisión de alumnos, incumplen las leyes que establecen las ratios en los grupos escolarizados, establecen jornadas laborales para el profesorado fuera de convenio, cobran cuotas de pago voluntario y consideran su derecho despedir a los alumnos cuyos padres no las pagan.

Todo esto, además de suponer un empobrecimiento del servicio público, ha traído consecuencias muy graves. La primera, la segregación del alumnado. La escuela privada concertada y sostenida con dinero público rechaza a los alumnos de colectivos de marginación social. La escuela privada con dinero público no ofrece puestos de trabajo en igualdad de oportunidades a todos los docentes. La escuela privada no cumple el derecho que asiste a los padres a una enseñanza gratuita en las etapas obligatorias. Los padres pagan.

– Los gobiernos del PP y sus leyes han legalizado como derechos todos los privilegios de la concertada: Libertad de escolarización, Libertad de contratación, Ausencia total de control estatal. En algunas comunidades Autónomas, cuyo ejemplo más significativo es la de Madrid, los abusos no tienen límite, con donaciones de suelo público para centros privados concertados y desgravaciones fiscales a los padres por las cuotas que pagan; o llegando a escolarizar alumnos en la concertada, cuyos padres solicitan la pública, por no dotar a esta de las plazas y recursos obligatorios.

– Los gobiernos del PSOE han tratado de establecer un cierto control a través de comisiones de escolarización, prohibición del cobro de cuotas, control de ratios. Pero su labor se limita, hasta ahora, a ponerlo en las leyes, tolerando, sin embargo, que la concertada no las cumpla.

Con la ley Celaá, el gobierno mantiene intocables los tres fundamentos de los privilegios en la educación para la Iglesia Católica. Se restablecen unos ciertos controles. Muy probablemente se tolerará su incumplimiento. De momento en la Ley Celaá hay disposiciones pendientes de aplicación. Los presupuestos generales, sin embargo, fijan ya un aumento del 5% para la concertada.

En realidad, todos los gobiernos desde 1978 han mantenido intocable la estructura jurídica que protege y garantiza los privilegios de la Iglesia en Educación.

Estas y no otras son las razones del conflicto educativo. Dentro de la Constitución del 78 no hay solución. Además de ser intocables los marcos jurídicos, aumentan imparablemente los fondos públicos a la privada concertada, a la vez que se deteriora la escuela pública que, sin embargo, es la que presta el servicio verdaderamente gratuito y universal a la mayoría de la ciudadanía.

El partido socialista hace un doble juego. En la oposición promete eliminar la estructura jurídica de los privilegios. En el gobierno nunca toca. Un juego que dependerá de la profundidad del conflicto y que, de momento, junto a otros problemas, ha llevado al bipartidismo a un desgaste del que, muy probablemente, no se recuperará.

Ciertamente es un problema de Estado. De este Estado con una Constitución monárquica. Porque solamente una República laica, progresista y que respete los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, podrá establecer una Educación laica, gratuita, igualitaria, científica y humanista para todos los españoles, sin privilegios para nadie y con libertad e igualdad para todos.

Diciembre del 2020

Redactor: José Luis Iglesias, vicepresidente del Ateneo Republicano de Asturias. Catedrático de Enseñanza Secundaria y ex inspector de Educación.

Publicado en Laicismo. Laikotasuna. | Deja un comentario

FRUIZKO ERREPUBLIKAZALEAK

REPUBLICANOS Y REPUBLICANAS DE FRUNIZ

Al ritmo de la comarca de la comarca de Uribe Kosta el republicanismo se agrupa entorno al Partido Republicano Radical.  En el grupo de republicanos de Fruniz destacan Toribio Sagasti. Pedro Sagasti y Plácida Bilbao. También como hemos visto en otros pueblos de la comarca poco tenían que hacer los republicanos en la zona agrícola de Bizkaia, la mayoría agricultores de tradición carlista y bajo el integrismo de la religión (clerocracia), aun así hubo alguno.

El pequeño municipio, poco extenso y poco poblado (en 1930, 504 ciudadanos), de Frúniz (en euskera y oficialmente Fruiz) se encuentran en el corazón de Bizkaia a 22 kms. de Bilbao, esta atravesado por el río Butrón y rodeado por Mungia, Gernika y Larrabetzu. Limita al norte con Meñaca, al sur con Morga, al este Arrieta y Morga y al oeste con Gamiz-Fica. La población se dispersa en los siguientes barrios: Aldai, Andekoa, Botiola, Legarreta, Lotina y Mandaluniz. Su sistema económico estaba basado en la agricultura trabajando la casi totalidad de los vecinos en la agricultura -maíz, trigo y alubias principalmente- y la cría de ganado.

La intención de esta sección es publicar los escasos datos de las personas  y con vuestras aportaciones de lectores  ir añadiendo/corrigiendo los datos (biográficos y fotográficos), bien como comentario o bien escribiendo al correo: crepublicano@gmail.com.

Nortzuk ziren Errepublika garaiko errepublikazaleak?, zein izan zen haien bilakaera? Zuenlaguntzarekinhauenistorioak eta historia berreskuratu gura  geunke txoko honetan. crepublicano@gmail.com

 El agro vizcaíno no fue receptivo a las ideas de la República, como todavía hoy sigue siendo complicado, no debió ser fácil ser republicano en estas partes de Bizkaia. El predominio abrumador de las derechas y la debilidad de la izquierda en el ámbito rural era destacable.  De la zona que denomina la Diputación Uribe hemos escrito sobre:

EL AYUNTAMIENTO REPUBLICANO

Fruizko Udaletxea 1918

La comarca de Uribe antes de la República tampoco fue una comarca políticamente muy activa, lo demuestra la cantidad (casi todos) de municipios que en 1931 se eligieron de manera automática por el artículo 29, sin votación por no haber mayor número de candidatos que el de elegibles. Así que en la mayor parte se eligieron realmente en abril de 1933 cuando se repitieron las elecciones en la mayoría de ellos. Así que en Fruniz tampoco hay elecciones en el abril de 1931, los 7 concejales se eligen de acuerdo al artículo 29 sin votación.  Según el noticiero bilbaíno 5 eran nacionalistas y 2 tradicionalistas. El alcalde electo fue Leandro Goyenaga  Llona.

De este periodo las voces republicanas de Fruniz resaltaban que eran Vizcaitarras y carlistas uno de sus principales cuidados fue la reparación de dos ermitas. 28-5-31 De actualidad, Es un hecho indudable que en muchos pueblos rurales solo han acatado y esto por táctica hipócrita y caciquil a la gloriosa República española de una manera puramente niminal. … La vida municipal continúa solapadamente presionada por el cacique o cacique locales.

En Enero de 1933 se nombran comisiones gestoras en los ayuntamientos formados por el artículo 29 y en los que se celebrarían en abril 1933. Formadas por un funcionario, que será el alcalde, Timoteo Echevarría (maestro), un contribuyente Basilio Onaindia y un obrero Francisco Garay.  En 1933   en aquellos municipios en que sólo se había presentado una candidatura se había elegido la corporación sin votación, en virtud del artículo 29 de la ley electoral, se repitieron   el 23 de abril de 1933, en ellas las mujeres pudieron votar por primera vez.

A las elecciones municipales de 1933 el PNV presentó 7 Candidatos, con la intención de copar todos los puestos. Además estaban la candidatura de los fueristas (carlistas) y los demócratas. El PNV obtuvo 5 concejales y los carlistas dos.  Vicente Gorostidi y Damaso Abasolo. Así el nuevo alcalde sería Marco Rementeria.

LAS ELECCIONES DE LOS AÑOS TREINTA

En las citas electorales republicanas que se sucedieron a lo largo de la etapa republicana el PNV, que es claramente mayoritario entre los votantes de aquella época. Ni las izquierdas ni las formaciones republicanas superaron el umbral de lo anecdótico. Y por lo que respecta a ANV recibió un apoyo nulo por parte de los electores de la anteiglesia.

En las elecciones generales del 28 de junio de 1931, en la candidatura republicana solamente obtuvo 12 votos y la coalición de derechas formada por el PNV y CT ganó por amplia mayoría de votos: 93. En las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933, que dieron un claro triunfo a la derecha en España, va a ganar el PNV holgadamente. Los republicanos acabaron volviendo a su situación inicial en Febrero de 1936. En las elecciones generales del 16 de febrero de 1936 tuvo lugar el triunfo del Frente Popular en toda España, que englobaba a republicanos de izquierdas, socialistas, comunistas y ANV, en Fruiz solamente obtuvieron 28 votos.

LOS PARTIDOS Y LOCALES REPUBLICANOS.

Los republicanos de Fruniz se agruparon en el Partido Republicano Radical, aunque hay alguna referencia de la constitución de una agrupación de Acción Republicana (el partido de Azaña) en Fruniz en agosto de 1933, pero no hemos sabido más.

Los republicanos de derechas: Los radicales. El Partido Republicano Radical fue fundado por Lerroux en 1908 en Santander, al escindirse de la histórica Unión Republicana de Salmerón. En 1909 participa el Partido Radical en la Conjunción Republicano-Socialista y en 1930 fue uno de los firmantes del Pacto de San Sebastián Al terminar la Dictadura de Primo de Rivera, el Partido Republicano Radical resucitó más escorado hacia posturas conservadoras. Se hizo célebre en 1931 Clara Campoamor, miembro de este partido. El Partido Radical se distinguió por liderar la oposición desde el centro-derecha a las políticas de los gobiernos de Azaña. En las elecciones de noviembre de 1933 los radicales y otros grupos de centro formaron gobierno. A finales de 1935 acosado por el escándalo del Straperlo Lerroux tuvo que dimitir. Con la derrota estrepitosa del Partido Republicano Radical en las elecciones de 1936, (sólo 4 escaños) propició su desaparición. Fue ilegalizado como el resto de los partidos tras el golpe de estado de Franco. La suerte de los miembros del Partido Radical fue muy diversa, unos fueron fusilados, otros al exilio, la mayoría salvaron sus vidas pero tuvieron una depuración humillante mediante cárcel, deportación o multas cuantiosas.

En septiembre de 1931. Los demócratas de Fruniz hace tiempo que acariciaban la idea de agruparse, se acordó constituir un comité del Partido Republicano Radical. Presidente: Toribio Sagasti, vicepresidente. Jose Basterrechea, Secretario Tadeo Soto, Contador Tomas Aurteneche, Tesorero Francisco Aurteneche. Vocales: Juan Bautista Arispe y Simón Arispe.

Un año después se organiza el grupo femenino. La Junta del grupo femenino del partido radical eran Presidenta Plácida Bilbao, vicepresidenta Anastasia Sagasti, secretaria Mari Cruz Lopategui y vocales Astorquiza y Aurteneche. Felicitamos sinceramente a estas animosas ciudadanas que haciendo caso omiso de las habladurías de bestias y cavernícolas se atreven a dar la cara y laborar en defensa de los ideales republicanos. El influjo de Clara Campoamor. Está importante política republicana habló en Fruniz el domingo 17 de diciembre de 1932 a las 3,30, junto con el batallador diputado a Cortes de la minoría republicana radical y sacerdote Basilio Alvarez.

La agrupación republicana radical de Fruniz fue activa en la organización de actos. El local del Centro Republlicano se encontraba en el primer piso de la casa que habitaba Toribio Sagasti. 

CONFLICTOS: Laicismo y presión nacionalista

Se repetían las mismas presiones que en otras localidades de la comarca. Los republicanos se quejaban del poco carácter laico de la vida política del pueblo, y a la vez sufrían agresiones por parte del nacionalismo.

Se quejaba el radical fruiztarra Tadeo Soto P., sobre las formas de los ministros de Dios en la tierra sobre la República en un artículo titulado Los enemigos de la República. Convirtiendo la tribuna sagrada dentro del templo católica, en vergonzosa y mezquina tribunilla fanatizante y teocrática.

En un escrito de 1933 titulado Abusos clericobizcaitarras subraya en descarado despotismo de la iglesia y los los usos del dinero público

Por otro lado eran continua la agresividad política del nacionalismo sobre los republicanos burlas, malos tratos y groserías, insultos, pedradas y presiones eran contínuas en el entorno del círculo republicano. Los hermanos Aurteneche, Toribio Sagasti… fueron presas de ellos. Resalta especialmente el verano de 1932 y el de 1933 donde entorno al Centro Republicano y en la inauguración del batzoki se producen grandes reyertas. Por ejemplo…

VERANO Y OCTUBRE DE 1934

Con el triunfo de la derecha en España en las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933, supuso una involución en muchos de los avances. En Euskadi en el verano y otoños de 1934 la conflictividad social y política alcanzó su máxima gravedad.Uno de ellos fue un proceso de recentralización, durante junio se había producido una tensa relación entre el gobierno de España y la Generalitat. En agosto y septiembre va a ser el País Vasco el foco de tensión, que acabaría con la represión del movimiento municipalista y con una amplia solidaridad desde toda España.

En el verano de 1934, los ayuntamientos vascos se movilizaron en defensa del Concierto Económico, el llamado “El pleito municipalista” por la aplicación del “Estatuto del vino”, que suponía perdida de autonomía en lo relativo a los impuestos de los municipios.  El gobierno de Samper (Partido Radical) pretendía modificar el régimen fiscal específico que tenía el comercio del vino en el País Vasco, esa desgravación fiscal de su consumo perjudicaba a las haciendas locales vascas ya que afectaba a uno de los pilares de su recaudación. El conflicto que culminó el 7 de septiembre de 1934 con la dimisión de los concejales nacionalistas, republicanos y socialistas, los cuales además fueron suspendidos judicialmente. En Fruniz serán cesados los concejales nacionalistas. Se designan gestoras por parte de los gobernadores civiles, en general compuestas radicales, derechistas pero también algún republicano más pragmático. El nuevo alcalde será Pablo Echevarria Elguezabal

 Al mes siguiente, en octubre, tuvieron lugar los sucesos revolucionarios en toda España, que en Vizcaya tuvieron gran incidencia en Bilbao y la Margen Izquierda. El triángulo comprendido entre Portugalete, San Salvador del Valle y Somorrostro estuvo en poder de los revolucionarios durante una semana. Se declaró la huelga el 5 de octubre y al igual que en otros lugares el paro general transcurrió con tranquilidad, salvo algún sabotaje. De Fruniz no hay ninguna noticia.

EL OCASO DE LA II REPÚBLICA 

Fruiz vio como la guerra llegaba a sus proximidades a finales de abril de 1937, con la retirada masiva de civiles de las localidades que iban a ser escenario de la batalla del Sollube, de efectivos militares en retirada y de nuevos contingentes para reforzar la resistencia (Brigadas Expedicionarias 1ª de Asturias y 2ª de Santander).

En aquellos momentos Fruiz fue bombardeado en cuatro ocasiones entre mayo y junio de 1937 Desde 14/05/1937 hasta 15/06/1937. En al menos un caso no hubo víctimas. En otro de estos ataques, siempre según la crónica del “Euzkadi”, la aviación franquista bombardeó a sus propias tropas en la zona.  Al parecer murieron por impacto de obús Diego Andikoetxea Uriarte y el republicano Toribio Sagasti Ibinarriaga.

El 9 de mayo, ante la proyectada ofensiva de la 1ª División Vasca desde Arrieta y Errigoti sobre la margen izquierda del Oka, Fruiz era el punto de concentración de los elementos auxiliares y la Artillería participantes en la ofensiva. Ésta se suspendió ante el inicio del ataque de la I Brigada de Navarra en Muxika y el 10, al sumarse al ataque la V de Navarra desde Sollube la localidad se transformó en zona de resistencia de las tropas que se replegaban dese Rigoitia. Tras varios días de combates Fruiz quedó como zona de contacto entre la nueva 5ª División, encargada del frente entre el mar y Mungia, y la 1ª, que abarcaba desde Fruiz hasta Larrabetzu. El frente de Fruiz, dependiente de la 1ª División, quedó como un sector de enlace con la 5ª guarnecido por una improvisada Brigada, comandada por el comandante Barreiro.

El 19 de mayo, al atacar los franquistas sobre Jata y Mungia se intensificaron los combates, cayendo Fruiz en manos franquistas el día 20 de mayo de 1937. En noviembre de 1937 el alcalde será Domingo Uriarte.

FRUIZKO  ERREPUBLIKAZALEEN BEHIN BEHINEKO ZERRENDA

Arispe, Juan Bautista. Vocal comité del Partido Republicano Radical en 1931 ¿Casado con María Josefa Aurteneche?

 Arispe, Simón. Vocal comité del Partido Republicano Radical en 1931

Astorquiza vocal agrupación Republicana femenina del Partido Republicano Radical en 9132

Aurteneche vocal agrupación Republicana femenina del Partido Republicano Radical en 9132

Aurteneche, Francisco Tesorero comité del Partido Republicano Radical en 1931

Aurteneche, Tomas Contador comité del Partido Republicano Radical en 1931

Basterrechea Arrola, Jose vicepresidente comité del Partido Republicano Radical en 1931 Candidato Republicano de Fruniz en las elecciones municipales de 1933. Representante de UR (Unión Republicana).

Bilbao, Plácida presidenta agrupación Republicana femenina del Partido Republicano Radical en 9132

Lopategui, Mari Cruz secretaria agrupación Republicana femenina del Partido Republicano Radical

Sagasti (Elorriaga?) Bilbao, Pedro.  Capataz de caminos de la Diputaciónde Unión Republicana (el partido de Espinosa Orive y Martínez Barrios surgido de la fusión de una escisión de Partido Radical y los restos del Partido Republicano Radical Socailista)  en 1936 Habla en la inauguración del centro republicano de Gamiz ¿Partido Radical? (EL 19-8-31). Caminando hacia el exilio fue pasajero de Wiinnipeg con su hijo Ignacio.  Un carguero realizaba una arriesgada travesía marítima, llevando en sus reducidos espacios a más de dos mil seres que se dirigían a Valaparaíso. Junto con Pedro fueroN: Antonia Sagasti Bilbao, Angel Sagasti Bilbao, Ignacia Sagasti Bilbao, Manuela Sagasti Bilbao, Pedro Sagasti Elorriaga  María Bilbao Expósito, ¿ , Plácido Bilbao Exposito,? José Bilbao Martínez,Listado de refugiados españoles (Winnipeg)

Sagasti, Francisco

Sagasti Ibinarriaga, Toribio Presidente comité del Partido Republicano Radical en 1931. Toribio Sagasti murió por la explosión de un obús a los 57 años.

3288&PORTADA fruniz – euskerazaleak

Sagasti, Anastasia vicepresidenta agrupación Republicana femenina del Partido Republicano Radical en 9132

Soto P., Tadeo Secretario comité del Partido Republicano Radical en 1931. Artículo en el liberal.

Zurinaga Echévarri, Matías. Candidato Republicano de Fruniz en las elecciones municipales de 1933.

FUENTES
Datos de la Fundación Azaña
Periódico El Liberal
Guerra Civil en Plentzia y su entorno – Eusko Ikaskuntza
Senderos de la memoria
Archivo foral

Jose Alvarez

Publicado en Gure zaharren gomutaz. Memorial de los republicanos 1930-40 | Deja un comentario

ALL YOU FASCISTS BOUND TO LOSE

En 2016, antes de las asambleas electorales de Iowa, y en plena ofensiva trumpista para acceder a la Casa Blanca, comenzó a circular entre los ambientes izquierdistas norteamericanos una historia que hablaba del desprecio que el cantante y activista Woody Guthrie había demostrado hacia su casero, Fred Trump -padre de Donald-, en plena “Caza de Brujas” de Joseph Mccarthy, a pesar del riesgo que aquella actitud podía suponer en medio de aquel periodo tan oscuro de la Guerra fría.

La historia, por lo visto, era algo así: Entre 1950 y 1952, Guthrie vivió en un edificio de apartamentos de alquiler social en Coney Island, N.Y., financiado por la Administración Federal de la Vivienda y construido por Fred Trump, padre del actual expresidente. Pero Trump, que ya entonces acumulaba un considerable historial de intolerancia, que incluía un arresto en 1927 por participar en un desfile del Ku Klux Klan que derivó en un motín, estaba maquinando para segregar racialmente a sus inquilinos, incluso en aquellos proyectos habitacionales promocionados por la administración federal, prohibiendo a los negros alquilar pisos en vecindarios de mayoría blanca.

Guthrie, asqueado por aquella actitud del constructor, decidió mudarse del edificio Trump cuando se cumplieron los dos años de alquiler que le otorgaba la ley, pero escribió a su casero una agria canción de despedida titulada, “Old Man Trump”:

“Supongo que ese viejo Trump sabe cuánto odio racial
se agitó en esa maraña de corazones humanos,
cuando dibujó esa línea de color
aquí en su proyecto familiar de Beach Haven.
Beach Haven no es mi casa.
No puedo pagar este alquiler.
Mi dinero se está yendo por el desagüe
y mi alma está muy dolida.
Beach Haven es la torre de Trump,
donde no hay negros que vengan a pasear.
No, no, Viejo Trump,
Old Beach Haven no es mi hogar.”

Aquel desprecio hacia el “viejo Trump” que Woody Guthrie no se molestó en ocultar, no era el simple fruto de una controversia entre un músico de izquierdas y un constructor reaccionario. De hecho, Fred y su hijo Donald Trump serían finalmente demandados en 1973 por discriminación en la vivienda, en virtud de la “Ley de Vivienda Justa” de 1968. Esa fue la primera vez que el nombre de Donald Trump apareció en el New York Times y lo fue con este titular: “Un importante terrateniente acusado de aplicar prejuicios contra los negros de la ciudad”.

Pero este no es el final de la historia. La famosa consigna de Trump, “America First” (America primero), que junto con la frase “Make America great again” (hagamos de nuevo grande a América) ha sido eslogan estrella de su mandato y de su campaña electoral, es una llamada directa al “America First Committee”. Un grupo aislacionista y ultranacionalista que se formó a raíz el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Una banda variopinta (hoy la tildaríamos de “trasversal”) que incluía pintorescos pacifistas de salón y granjeros arruinados, cuáqueros y lumpenproletariado indigente, estudiantes y peculiares activistas sindicales, hombres de negocios y, sobre todo, un nutrido grupo de americanos millonarios, antisemitas, proalemanes y profascistas, de los que Charles Lindbergh era su principal portavoz.

Pues bien, una de las mejores canciones de protesta de Woody Guthrie titulada, “Lindbergh”, versa precisamente sobre ese comité “America First”, y en ella, además de criticar a Lindbergh y al grupo en sí, también denuncia el pacto con el diablo que algunos sindicalistas de obediencia estalinista, así como grupos de trabajadores agrícolas del medio oeste habían hecho al asociarse con capitalistas pronazis. Un pacto contra natura que el cantante intentó reflejar en un verso de su canción que decía:

“Y les diré a los trabajadores, antes de que cobren sus cheques:
Dicen América primero, pero quieren decir América después.
En Washington, en Washington.”

Hoy en día, y muy especialmente después del frustrado “putch” fascista del pasado 6 de enero, los que aún no tengan claro quién es, qué intereses defiende y a quienes representa, tanto el propio Donald Trump como el equipo que creó y que ahora le da la espalda, es porque no les da más de sí su cerebro o porque comparten la misma ideología asesina de los que promovieron el intento de golpe de estado que llevó a asaltar el Capitolio de Washington.

Grupos violentos, camarillas neonazis, sectas y pandillas armadas como The Patriots, The Kek Flag, Qanon o The Proud Boys y presuntos movimientos sociales como Stop the Steal o el National Anarchist Movement, son algunos de los más destacados representantes de la escoria fascista, racista y supremacista que lleva apoyando a Trump desde 2015 y que el pasado 6 de enero ocupó por la fuerza el Congreso de los EE.UU., siguiendo el llamamiento que el propio Trump hizo un par de horas antes en un mitin celebrado a poca distancia del Capitolio, en el que congregó centenares de votantes y simpatizantes.

Muchos de estos grupos fascistas, ultranacionalistas, radicales cristianos, antisemitas o segregacionistas tienen sus madrigueras en el llamado “Middle West”. Una amplia franja de territorio estadounidense, en medio de ninguna parte, que presenta la mayor concentración de población rural del país. Gente ferozmente tradicionalista y reaccionaria, que tras la Crisis de 1929 nunca consiguió reponerse del todo de la miseria, tanto económica como, sobre todo, cultural en la que fueron sumidos durante aquellos años de paro, hambre, desahucios, embargos y éxodo que se extendieron desde el “New Deal de  Roosevelt, hasta la “New Frontier” de Kennedy: Una inmensa “olla podrida” en la que hoy conviven “white trash”(*), “rednecks”(**), “hillbilly”(***) y colaboracionistas huidos de Laos y Vietnam en 1975 con emigrantes cubanos y venezolanos ferozmente anticomunistas, antigua aristocracia obrera desclasada, sempiternos revanchistas que habitan los antiguos Estados Confederados, fanáticos religiosos, negacionistas climáticos, miembros de asociaciones pro-armas y demás ralea de espíritu totalitario. Todos ellos, poco amigos de actitudes igualitarias y tolerantes.

Este conglomerado informe y contradictorio de acérrimos partidarios del trumpismo, bien engrasado económicamente por aquellos que, como el propio Trump, tienen mucho que perder si el “statu quo” se desestabiliza, es capaz de unir estratégicamente a miembros del Ku Klux Klan, -como lo son muchos de los seguidores de The Keg Flag-, junto con presuntos anarquistas-nacionalistas (¡el colmo del oximorón!) -como se reivindican los militantes antisemitas y neonazis del National Anarchist Movement-. Una mezcla tóxica que puede derivar en un polvorín antisistema listo para estallar de forma impredecible en cuanto alguien encienda la mecha oportuna. Y, eso precisamente fue lo que ocurrió el pasado 6 de enero en Washington D.C., cuando tras casi 2 meses de continua deslegitimación del resultado de las elecciones a la presidencia, bastó con que el “Führer” empujase a sus acólitos a la revuelta para que el mundo entero viese de lo que era capaz aquella chusma semianalfabeta cuando se pulsa la tecla en la que está escrito “ODIO”: Insultos, agresiones, saqueos, robos, violencia gratuita… Un menosprecio absoluto al bien común, a lo colectivo, a lo público. En definitiva, un rechazo visceral a los principios democráticos y a aquellos a los que esa turba considera sus enemigos. Que, por otra parte, lo son todos los que no piensan como ellos.

Pero, aunque afortunadamente el propio “Establishment” haya conseguido frenar esta embestida fascista, los máximos responsables de la algarada siguen en libertad y despotricando, a pesar de las cinco víctimas mortales que han causado. Muchos de ellos, incluso, renegando de lo que afirmaban hace semanas. Y no por convicción, sino por miedo a ser reconocidos como instigadores del motín y ser juzgados como tales. La serpiente sigue ahí, aunque se le haya cortado la cola. La misma serpiente que luce la bandera amarilla de Gadsden. Símbolo del agresivo movimiento anarco-capitalista norteamericano, en la que se advierte en grandes letras, como si se tratase de un cartel de ¡PROHIBIDO EL PASO! PROPIEDAD PRIVADA, “Dont tread on me” (No me pises), como aviso de que, de hacerlo, te inoculará su veneno mortal. Sin embargo, parece que esta impunidad de la que por el momento gozan todos los auténticos responsables del intento de golpe de estado (desde los Trump, padre e hijos, PenceGiuliani, hasta Cruz, Angeli y unas cuantas decenas más de conspiradores de salón) puede desintegrarse si, como estos últimos días insisten, tanto Nancy Pelosi y Kamala Harris, como el núcleo más “Sanderista” del partido demócrata, se consigue imputar judicialmente a Donald Trump y a su guardia de corps, sea mediante la aplicación de la enmienda 25, sea mediante un nuevo proceso de “impeachment” en el que, como se ha sugerido, se acuse a la cúpula trumpista de “Traición, soborno o delitos o faltas graves”. Una iniciativa que, según algunos destacados cuadros demócratas, podría prosperar a mediados de este mes de enero.

Si de algo tiene que servir este, antes inimaginable, ataque y ocupación del Congreso norteamericano, es para que algunos estamentos empiecen a pensar en la necesidad de atar más en corto el peligrosísimo individualismo fomentado gracias a una interpretación sesgada y anacrónica de la constitución de los EE.UU. de 1787. Una ley común redactada en una época en la que era normal ir armado para proteger vidas y propiedades, y en la que bastaba con plantar cuatro palos y una cruz para hacerse con la propiedad de ingentes hectáreas de tierra, presuntamente sin dueño. Un texto enmendado veintisiete veces a lo largo de algo más de dos siglos para ir ajustándolo a las diferentes realidades que surgían, pero que, aunque los tiempos hayan cambiado radicalmente, aún sirve para que muchos puedan actuar con impunidad en el ejercicio de una especie de “ley de la selva”, amparada en unos principios hoy ya inexistentes a causa de su propia obsolescencia.

Los EE.UU. de 2021 poco tienen que ver con la tierra que vivieron “Los Padres Fundadores”. Unas cuantas guerras, varias crisis, algún que otro magnicidio; Watergate y Wikileaks, Guantanamo y Abu Grahib; Henry Ford y Roger Ailes, Alexandria Ocasio-Cortez y Edward Snowden así nos lo demuestran. La tierra en la que linchar a un negro ni tan siquiera era delito en muchos estados, hoy se convulsiona durante semanas si la policía asesina por asfixia a un afro-americano. Donde antes había grupos étnicos con pocos o ningún derecho, hoy existen  “minorías raciales” tan mayoritarias que son capaces de dar un giro electoral si se movilizan y acuden a votar. En 2021, los Estados Unidos claro que pueden “volver a hacerse grandes”, pero eso solo será posible si se juzga y se condena a aquellos que intentaron encadenar la democracia en su propio interés, y si la justicia, la equidad, el bienestar y la cultura llega por igual a todos los ciudadanos, sin importar su credo, su estatus, su origen o el color de su piel. Crucemos los dedos para que, con un poco de suerte y mucho empeño democrático, pronto podamos ver a unos cuantos delincuentes de “cuello blanco” vistiendo el uniforme naranja en una prisión federal por intentar destruir la Democracia. Ese será, seguro, un buen indicio de que algo estará cambiando en los Estados Unidos.

(*) White trash, (Basura blanca). Un tipo de lumpen muy americano. Prioritariamente urbano, habitante de los suburbios y zonas más deprimidas y amante de un nacionalismo “folclorista”.

(*) *Redneck = (Cuello rojo). La sufrida clase agraria norteamericana, autóctona, blanca y olvidada por la administración, analfabeta funcional en muchos casos.

(***) Hillbilly = Campesinado profundo, cerrado y reaccionario, acostumbrado a dictar ley en los miseros territorios donde malviven.

 

ALL YOU FASCISTS BOUND TO LOSE

I’m gonna tell you fascists
You may be surprised
The people in this country
Are getting organized
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

I’m gonna tell you workers
When you cash your checks
They say America first
They mean America’s next
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

People of every color
Marching side by side
Marching through these fields
Where a million fascist died
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

I’m gonna in the battle
Gonna take my union gun
And ain’t gonna lay it down
Till every battle’s won
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

Race hatred cannot break us
But I’m learning quick
My children won’t be fooled
By your poison rhetoric
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

Here comes a big machine
Surrounding all your hate
Forcing it to surrender now
Let’s get this straight
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

(One more time)

All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
All of you fascists bound to lose
You’re bound to lose
You fascists bound to lose
You’re bound to lose
You fascists bound to lose

Letra y música: Woodie Guthrie. 1944
(La letra de esta versión y los arreglos instrumentales son de “The New Students”. 2020)

 

TODOS VOSOTROS FASCISTAS ESTÁIS ABOCADOS A PERDER

Voy a deciros, fascistas,
Y puede que os sorprenda,
Que la gente de este país
Se están organizando
Y vais a perder.
Vosotros fascistas estáis abocados a perder.

Voy a deciros, trabajadores,
Que cuando cobráis vuestros cheques
Dicen “América primero”
Pero quieren decir “América después”.
Vais a perder
Vosotros, fascistas, estáis abocados a perder

Todos los fascistas vais a perder
Todos los fascistas perderán
Todos los fascistas van a perder
¡Estáis abocados a perder!
¡Vosotros, fascistas, vais a perder!

Gente de todos los colores
Marchan codo con codo.
Marchan a través de estos campos
Donde murieron un millón de fascistas.
Vais a perder.

Vosotros, fascistas, estáis abocados a perder.

Voy a participar en la batalla.
Voy a llevar mi arma del sindicato,
Y no voy a abandonarla
Hasta que ganemos todas las batallas.
Vais a perder.
Vosotros, fascistas, estáis abocados a perder.

Todos los fascistas vais a perder
Todos los fascistas perderán
Todos los fascistas van a perder
¡Estáis abocados a perder!
¡Vosotros, fascistas, vais a perder!

El odio racial no puede destruirnos
Y estoy aprendiendo rápido.
Mis hijos no se dejarán engañar
Por vuestra retórica venenosa.
Vais a perder.
Vosotros, fascistas, estáis abocados a perder.

Aquí llega una gran maquinaria
Rodeando todo vuestro odio.
Obligándolo a que se rinda ya.
Dejemos esto claro:
Vais a perder
Vosotros, fascistas, estáis abocados a perder.

Todos los fascistas vais a perder
Todos los fascistas perderán
Todos los fascistas van a perder
¡Estáis abocados a perder!
¡Vosotros, fascistas, vais a perder!

(¡Otra vez!)

Todos los fascistas vais a perder
Todos los fascistas perderán
Todos los fascistas van a perder
¡Estáis abocados a perder!
¡Vosotros, fascistas, vais a perder!
¡Estáis abocados a perder!
¡Vosotros, fascistas, vais a perder!

Traducción libre: Liova37

 

Donald Trump. Asesino convicto de la Democracia.

Publicado en Musikaz blai | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

SOLDADOS DE SALAMINA

Autores: Javier Cercas y José Pablo García. Publicado por Reservoir Books (Penguin Random House) en 2019; color; 146 páginas.

Javier Cercas, filólogo, profesor universitario y colaborador de diferentes medios periodísticos,  es el autor de la novela homónima. Soldados de Salamina es su cuarto trabajo de un total de, hasta el momento, 10 novelas publicadas, y es con la que obtuvo un reconocimiento inmediato y catapultó su carrera como escritor.

De José Pablo García (Málaga, 1982) ya hemos hablado anteriormente a raíz de su adaptación del ensayo de Paul Preston, La Guerra Civil Española; se trata de un artista más que interesante, con un dibujo muy eficaz que convierte esta obra en muy visual y agradable de leer. Artista polifacético, tiene publicadas Las aventuras de Joselito, una biografía del famoso cantante; Vidas ocupadas, donde narra su viaje a la Palestina ocupada y las adaptaciones al cómic de los ensayos de Preston La Guerra Civil Española y La muerte de Guernica.

Cuando hablamos del comic La Guerra Civil Española ya hablamos del fenómeno de adaptación al cómic de importantísimos ensayos referentes a la misma, y todo parece indicar que las adaptaciones al cómic van a continuar… Hablábamos de moda o negocio; seguramente es un punto intermedio entre estas dos ideas, que además se sostienen por un elemento común, el interés que este tipo de publicaciones continúa teniendo y el mercado existente para las mismas. Una excelente combinación que permita que de forma periódica se publiquen trabajos interesantísimos que tienen como referencia la Memoria Histórica. ¡Nos felicitamos por ello!

Originalmente se trata de un cómic hecho por encargo. Fue el fallecido editor de RandomHouse, Claudio López Lamadrid, quien propone la idea de llevar la novela Soldados de Salamina al cómic. José Pablo García la adapta consiguiendo una obra gráfica que funciona a la perfección, que sigue fielmente los caminos marcados por Cercas, respetando su densa y realista prosa y la estructura en tres partes de la novela, conformando una historia que no para de crecer, de saltar en el tiempo y de demostrarnos que la etiqueta de “historia de la Guerra Civil” se le queda pequeña. La novela es un referente desde su aparición en 2001 y el trabajo de García para acercarla a los aficionados al cómic es francamente bueno. Hay que decir que Soldados de Salamina también ha sido llevada al cine en una película dirigida por David Trueba.

Soldados de Salamina, es el apasionante relato de un joven periodista que indaga un episodio ocurrido en los meses finales de la Guerra Civil Española.A finales de enero de 1939, apenas dos meses antes del final de la guerra civil, un grupo de prisioneros franquistas es fusilado cerca la frontera francesa por soldados republicanos que huyen hacia el exilio. Entre esos prisioneros se halla Rafael Sánchez Mazas, fundador e ideólogo de la Falange, poeta y futuro ministro de Franco, quien consigue milagrosamente escapar y ocultarse en el bosque mientras los republicanos lo persiguen; hasta que un soldado lo descubre, lo encañona y, mirándolo a los ojos, le perdona la vida. Sesenta años más tarde, un novelista fracasado descubre por azar este enterrado episodio bélico y, fascinado por él, emprende una investigación para aclarar sus circunstancias y desentrañar su significado.

Tanto la novela como el cómic constan de una Introducción y tres capítulos: 1. Los amigos del bosque; 2. Soldados de Salamina; 3. Cita en Stockton. En la Introducción nos describe el contacto con el hijo de Sánchez Mazas, Rafael Sánchez Ferlosio; la entrevista que le realiza y el interés que esta historia le despierta, así como la necesidad de contarla.

 En el primer capítulo nos describe la intriga que siente por Sánchez Mazas y como poco a poco se va comprometiendo con su historia, a la vez que nos va narrando también anécdotas de su vida, convirtiéndose Javier Cercas en un protagonista más de la historia, y que se presenta como una persona fracasada en sus aspectos profesional y sentimental, algo que no ocurre en su vida personal, y que abandona su trabajo de periodista para convertirse en escritor, pero que solo consigue varios fracasos y una depresión.

El segundo capítulo nos empieza hablando de la biografía de Sánchez Mazas, su infancia en Bilbao y sus inclinaciones poéticas y literarias. La fundación de Falange y su papel en ella, su detención, puesta en libertad y refugio en la embajada de Chile por intermediación de Indalecio Prieto. Su nueva detención y encarcelamiento. Fue corresponsal del ABC en Roma durante 7 años y allí se casa y entabla contacto con el fascismo italiano, cuyo conocimiento le convierte en el primer fascista español y el más importante ideólogo del fascismo en España. Narra su fusilamiento y el encuentro con el soldado que le salva la vida. Los avatares políticos de la época, los problemas de Falange con Franco y su paulatino abandono del poder y la presencia pública. Sus páginas, al contrario que los otros dos capítulos, tienen un color sepia que hace referencia al pasado y a la historia de este personaje.

El tercer capítulo nos habla del estancamiento de la novela y de la enésima crisis de su autor. Y también de como resuelve esta crisis y da con el personaje central, Miralles, un anciano retirado de todo y que sólo quiere olvidar. El  título de este capítulo hace referencia a una película ambientada en la ciudad que da nombre al mismo, ciudad en la que sus protagonistas fracasan continuamente. Nos habla de su encuentro  con Miralles en una residencia de ancianos francesa, convertido en una persona totalmente anónima, como todos los héroes, y falta de afecto.

Los  personajes de esta historia, además del propio Javier Cercas son:

Sánchez Mazas, personaje histórico, un intelectual de derechas, poeta, amigo íntimo de José Antonio y, junto con él, fundador de Falange, que además presumía de ser el falangista más antiguo. Ministro de Franco en su primer gobierno, fue destituido porque ni siquiera iba a los Consejos de Ministros.Fue un personaje atípico, alejado del poder y de la política del franquismo.Interfiere en el destino de Miguel Hernández, intercediendo para que la condena a muerte le fuese conmutada por cadena perpetua, algo que no impidió su asesinato en la cárcel por falta de la debida atención médica. También interviene a favor de Julián Zugazagoitia, pero esta vez sin éxito ya que no impide su fusilamiento.

Miralles, quese convierte en esta novela en el símbolo de los que perdieron la guerra en España, combatieron al fascismo en la Segunda Guerra Mundial y agotan sus últimos días olvidados por su país y por la historia.Roberto Bolaño, amigo íntimo de Cercas, el que le anima una y otra vez a continuar escribiendo la historia de Sánchez Mazas y le pone en la pista de Antoni Miralles. Conchi, el personaje de la novia, de la que incluso se avergüenza y trata de ocultar es”una especie de Sancho Panza que le anima a seguir adelante para encontrar al héroe que oculta la historia”, aparece como la antítesis de Javier Cercas, es extrovertida y espontánea, a la vez que aparece como una persona hortera y de pésimo gusto.

Estamos por lo tanto ante un gran cómic, una obra muy interesante y amena, un cómic imprescindible que no hay que perderse y que espero que os guste.

Un saludo. Casimiro Castaño.

Publicado en Komikiak | Deja un comentario

1931-2021. Errepublikano egin zaitez!

Hazte republican@.

Urte berri on.  Errepublikazaleen kolektibotik gure desiorik hoberenak humanidade justuagora heltzeko.

Féliz año nuevo.  Desde el Colectivo Republicano queremos compartir con vosotros y vosotras los deseos de una humanidad más justa.

Urte Berri on.Feliç any nou. Feliz ani novo. Feliz año nuevo

Aurten ere Errepublikaren 90. Urteurrena, gurekin ospatzeko konbidatzen zaituztegu.

Este año es el 90 aniversario de la República, al que te invitamos a que celebremos juntos.

Elkar zaitez/ Asociate: Elkartazeko fitxa. ASOCIACIÓN CREH

Animatzen joateko Ahotsak bildutako Luciana Larrategik eibartarrak errepublikako kanta hau abesten.

Para ir animando, merece escuchar este vídeo de la eibarresa Lucia Larrategi cantando la canción republicana recogido por Ahotsak: “Alegre primavera del año 31, contigo ha florecido nuestra libertad…

https://ahotsak.eus/eibar/pasarteak/ab-203-028/

Alegre primavera del año 31, contigo ha florecido nuestra libertad, como una rosa roja que nace de la tierra, regada con la sangre de Hernández y Galán.

Cantemos españoles, rompamos las cadenas, que ataron prisioneros nuestra raza viril, hagamos que perdure la libertad querida, que al fin ha florecido en este mes de abril.

Republica española, libertad, fraternidad, tú traes para todos paz, amor y libertad.

Publicado en Bertako berriak. Informaciones de aquí. | Deja un comentario

Urtarrila 2021 Enero. HOSPITAL PASIONARIA (Murcia), IES Francisco Cascales

En Murcia se fue formando el centro hospitalario de las Brigadas Internacionales más importante. La elección de esta ciudad estuvo motivada por el hecho de estar alejada de los frentes y disponer de grandes edificios públicos. Estaba compuesto por cuatro hospitales y un hogar infantil, el “Campo de niños General Lukács”. Todos ellos estaban supervisados por el Servicio Sanitario Internacional y dirigidos por la Dra. Irene Struzeska, polaca. En dichos hospitales trabajaban cuatro equipos quirúrgicos: francés, austriaco, español y argentino.

El primer hospital, llamado Pasionaria, comenzó a instalarse a finales de noviembre de 1936 en el Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad. Estaba bajo patronazgo del Comité de Ayuda francés y tenía capacidad para alrededor de 250 camas. Estaba dirigido por el comandante cirujano Dr. Eugenio Díaz Gómez y en él trabajaban cuatro médicos y doce enfermeras. Contaba con dos quirófanos completamente equipados, un departamento de Rayos X con un radiólogo y un departamento psicoterapéutico con un masajista.


En la imagen, Borka Demic, yugoslava, responsable de Enfermeras del Hospital Pasionaria, junto a una enfermera española, en la sala 10 del hospital. Actualmente, el edificio es el IES Francisco Cascales

Publicado en Egutegia | Etiquetado , | Deja un comentario

SONREIDME

VENGO muy satisfecho de librarme

de la serpiente de las múltiples cúpulas,

la serpiente escamada de casullas y cálices;

su cola puso en mi boca acíbar, sus anillos verdugos

reprimieron y malaventuraron la nudosa sangre de mi corazón.

Vengo muy dolorido de aquel infierno de incensarios locos,

de aquella boba gloria: sonreídme.

Sonreídme, que voy

adonde estáis vosotros los de siempre,

los que cubrís de espigas y racimos la boca del que nos

escupe,

los que conmigo en surcos, andamios, fraguas, hornos

os arrancáis la corona del sudor a diario.

Me libré de los templos, sonreídme,

donde me consumía con tristeza de lámpara

encerrado en el poco aire de los sagrarios;

salté al monte de donde procedo,

a las viñas donde halla tanta hermana mi sangre,

a vuestra compañía de relativo barro.

Agrupo mi hambre, mis penas y estas cicatrices

que llevo de tratar piedras y hachas,

a vuestras hambres, vuestras penas y vuestra herrada carne,

porque para calmar nuestra desesperación de toros castigados

habremos de agruparnos oceánicamente.

Nubes tempestuosas de herramientas

para un cielo de manos vengativas

nos es preciso. Ya relampaguean

las hachas y las hoces con su metal crispado,

ya truenan los martillos y los mazos

sobre los pensamientos de los que nos han hecho

burros de carga y bueyes de labor.

Salta el capitalista de su cochino lujo,

huyen los arzobispos de sus mitras obscenas,

los notarios y los registradores de la propiedad

caen aplastados bajo furiosos protocolos,

los curas se deciden a ser hombres,

y abierta ya la jaula donde actúa el león

queda el oro en la más espantosa miseria.

En vuestros puños quiero ver rayos contrayéndose,

quiero ver a la cólera tirándoos de las cejas,

la cólera me nubla todas las cosas dentro del corazón

sintiendo el martillazo del hambre en el ombligo,

viendo a mi hermana helarse mientras lava la ropa,

viendo a mi madre siempre en ayuno forzoso,

viéndoos en este estado capaz de impacientar

a los mismos corderos que jamás se impacientan.

Habrá que ver la tierra estercolada

con las injustas sangres,

habrá que ver la media vuelta fiera

de la hoz ajustándose a las nucas,

habrá que verlo todo noblemente impasibles,

habrá que hacerlo todo sufriendo un poco menos

de lo que ahora sufrimos bajo el hambre,

que nos hace alargar las inocentes manos animales

hacia el robo y el crimen salvadores.

Miguel Hernández

Publicado en Bertsotan/ en verso | Deja un comentario

¿Laicismo? Confesionalismo fáctico: Una de las grandes vergüenzas del Reino de España

Con el objetivo de impulsar la reflexión hausnartzen. ¿Qué República?  Os presentamos este artículo de Daniel Raventós publicado en Sin permiso.

El territorio del reino de España dispone de una larga tradición en defensa del laicismo. Esto es así por varias razones, pero una de ellas es por la existencia de una iglesia católica especialmente potente, reaccionaria y nefasta en nuestra historia y en nuestro presente.

Lo que significa laicismo no debería suponer ninguna ambigüedad.


Un sistema político caracterizado por la exclusión de la influencia y control eclesiástico” (Diccionario Merriam Webster).

La doctrina según la cual la moralidad debe basarse únicamente en el bienestar de la humanidad en la vida presente, con exclusión de todas las consideraciones derivadas de la creencia en Dios o en un estado futuro” (Diccionario Oxford).

La creencia de que la religión no debería estar implicada en las actividades políticas y sociales habituales de un país” (Diccionario Cambridge).

“La laicidad implica la separación de las organizaciones religiosas y estatales. El orden político se basa en la única soberanía del pueblo de los ciudadanos y el Estado -que no reconoce ni paga ninguna religión- no regula el funcionamiento interno de las organizaciones religiosas. De esta separación se deduce la neutralidad del Estado, las autoridades locales y los servicios públicos, no de sus usuarios. La República laica impone así la igualdad de los ciudadanos en la administración y el servicio público, sean cuales sean sus convicciones o creencias” (De una página de la república francesa).


Son definiciones y aclaraciones suficientemente nítidas para cualquier persona que intelectualmente pretenda luz y no oscuridad. Ahora bien, algunas polémicas están mezcladas de enredos como “laicismo positivo o laicismo negativo” o “laicismo agresivo y laicismo sano o tranquilo”. Creo que todo esto es pura palabrería. Como distinguir entre religiones fundamentalistas y no fundamentalistas. O entre religiones dogmáticas y no dogmáticas: entendiendo dogmatismo por su acepción de mantenimiento de las ideas como verdades indudables sin la menor evidencia empírica. ¿Hay alguna religión que no sea dogmática en un sentido preciso: que esté dispuesta a discutir sus ideas fundamentales a la luz de la razón y de la evidencia empírica? No conozco ninguna.

Pero me gustaría centrarme en esta breve intervención en un punto que forma parte de la definición de laicismo: “Ninguna religión debe tener un tratamiento superior a otras por parte del Estado. Y que, como instituciones privadas que son, las iglesias no deben recibir en ningún caso y para nada recursos del Estado“.

Vivimos en un Estado donde este principio laico está pisado de forma continuada, en realidad se trata de una violación permanente.

Pondré la cuestión de una manera que puede mostrarlo de forma hasta divertida. Se debe a un artículo de hace más de 15 años que he leído estos días para preparar esta intervención.

Se trataba de un supuesto grupo de docentes que estaba preocupado por el nivel de la enseñanza en el reino de España. Y proponían:


“Queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas.

Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro.

Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen porqué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la palabra de Dios.

Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada a la iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifestaran su preferencia por la religión o la cultura.

(…)
Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón de sus preferencias religiosas o educativas.

Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas.

En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.

Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia.

Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas.

Naturalmente, dado el carácter eminentemente laico de las clases, no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal haciendo cosas como casarse por la iglesia, acudir a misa semanalmente o participar en cualquier tipo de actos religiosos.”

¿Da risa? Esta es exactamente la situación que, permutando adecuadamente los términos, hace desde muchos años la Iglesia católica en las escuelas públicas. Los profesores y profesoras de religión los pagan todos los contribuyentes, pero son elegidos y autorizados por los obispos católicos; la vida que deben llevar es acorde con los principios de esta iglesia y no con los derechos democráticos reconocidos (homosexuales, divorciados y divorciadas… son apartados de sus puestos de trabajo). Hoy en el reino de España casi el 28% de la enseñanza es concertada. La pública representa el 67,5%, lo que representa más de 13 puntos por debajo de la media europea. La Iglesia controla más del 60% de los centros concertados. Una vergüenza de la realidad de un estado supuestamente aconfesional.

La escuela concertada es sólo una parte, importante sin duda, de esta vergüenza. No sé si el más importante de la injerencia de la iglesia en la vida pública y de su mantenimiento por parte del Estado. No hay manera de que la iglesia explique sus cuentas, no hay manera de que explique en qué se gasta el dinero público, no hay manera de conocer la menor transparencia en sus actividades comerciales y económicas. Y se le permite. Como al rey Borbón y a la casa real. Es la primera interesada que cuanta más opacidad haya mejor. Números tenemos, porque hay organizaciones que intentan hacer evidente la barbaridad que significa la cantidad de caudales públicos para uso privado. La iglesia es una asociación privada, que debería incumbir a sus fieles y solamente a ellos, no a los que pagamos siendo ateos o de cualquier otra religión para su mantenimiento. Que crean lo que quieran, en Dios o en la tetera orbitante de Russell. Pero que paguemos sus creencias todas las personas que debemos declarar el IRPF no es en absoluto racional ni, por supuesto, propio de un Estado que fuera laico.

En 1972, un almirante franquista católico fanático y que ETA hizo volar por los aires un año después, Carrero Blanco, declaró al diario Pueblo: “Desde 1939 el Estado ha gastado unos 300.000 millones de pesetas en construcción de templos , seminarios, centros de caridad y de enseñanza, sostenimiento del culto, etc.” ¡300.000 millones de pesetas! Era una cantidad impresionante, si nos situamos en el poder adquisitivo de la época referida. Pero son cálculos lejanos. Mucho más recientemente, una asociación (Europa laica) que lleva años denunciando los privilegios de la iglesia, hizo público un estudio del 2016 según el cual el estado aporta 11.000 millones de euros en la iglesia. El estudio estaba basado a partir de datos de organismos oficiales: “A lo largo del año 2015 el Estado (central, autonómico y local) cedió a la iglesia católica oficial, de manera directa o por la vía de dejar de ingresar impuestos, una cifra superior a los 11.000 millones de euros, lo que supone más del 1% del PIB”. Ese cálculo incluye las exenciones fiscales como en el caso del IBI valoradas en 3.000 millones al año; 4.600 millones para pagar a los 35.000 profesores de religión y los conciertos con los centros religiosos; 3.200 millones para dispensarios, hospitales y centros de salud, y otros 500 millones para la conservación del patrimonio artístico propiedad de la Iglesia, entre otros.

¿Cómo es posible? IRPF (que lo pagamos todos, no sólo los que ponen la casilla), propiedades inmobiliarias inmensas que no pagan IBI (que incluye pisos, parkings, incluso alquilados a terceros), propiedad del 70% del suelo habitable de Toledo, Ávila, Burgos y Santiago y de porcentajes muy considerables en más de 8.000 municipios del reino, obras de arte, medios de comunicación… Todos lo pagamos porque la iglesia no paga. Recordemos la política de la iglesia: cuando menor sea el Estado, más justificada está en su intervención. Cuando menos política social, más Cáritas; cuando más pobreza, más negocio de la caridad.

Los jueces siempre fallan a favor de la iglesia católica. Siempre. Sólo hay que ver las sentencias del Tribunal Constitucional a las denuncias de ayuntamientos que se atreven a plantar cara al expolio por un poco de dignidad y de decencia. Siempre al lado de la iglesia. Y la parcialidad es vergonzosa. Como la filiación de muchos de sus miembros hace difícil que sea de otra forma. Un ejemplo, sólo uno de los cientos que se podrían poner. Es sobre la educación separada por sexos. Nos situamos en abril de 2018, hace poco más de dos años. No sólo el Tribunal manifestó que la segregación es respetuosa y no causa discriminación, sino que los centros deben recibir fondos “del sistema de financiación pública en condiciones de igualdad”. Habitual, ellos ponen el adoctrinamiento y la ciudadanía paga los impuestos. Uno de los firmantes de la sentencia judicial era Andrés Ollero miembro del Opus y diputado del PP durante 5 legislaturas. No hubo objeciones a su imparcialidad (sic). ¿Se acuerdan cuando el magistrado Pablo Pérez Tremps fue apartado del Tribunal en las deliberaciones sobre el Estatuto de Cataluña por haber participado en un informe encargado por la Generalitat para la redacción del texto? Un ejemplo solamente. Parece ser que el señor Ollero era imparcial o que su pertenencia al Opus era un dato insignificante.

He mencionado las casillas del IRPF. Corresponde a un partido que a veces dice ser laico (sic) una de las mayores concesiones a la depredadora iglesia católica realizadas después del franquismo. Efectivamente, fue un Gobierno del PSOE, el de Zapatero, en 2006 que subió al 0,7% la aportación del IRPF a la iglesia. Un supuesto laico, el señor Zapatero, que subió el 33% la aportación vía IRPF de dinero público a la iglesia católica. Como explica Ángel Munárriz en Iglesia, SA el PSOE es más laico cuando está en la oposición. Más laico y más tantas cosas cuando está en la oposición… Como también se dice en este mismo libro, tanto con PP como con PSOE “el Estado no confesional ha acabado siendo al Estado laico lo que el Estado de las autonomías al federal: una aproximación, un remedo, una imitación sin sustancia”.

Se trata de no marcar ninguna casilla. Pero marquemos la que marquemos, pagamos todos a la iglesia. Supongo que no hace falta explicarlo mucho, ni hace falta ser hacendista. Del total de los impuestos de IRPF recibidos, una parte va a la iglesia en función del número de crucecitas. En vez de dedicarse a otras cosas van a la iglesia. Yo pago a pesar de ser un ateo militante a la iglesia. Y usted y el otro, cualquier declarante del IRPF. Una posibilidad diferente: la alemana. Otra mejor es la laica: ni un euro público a la iglesia. Que se la paguen los fieles, como toda asociación privada. Están en su derecho pagar por sus creencias, pero no tienen ninguno a un solo euro de los 11.000 millones que chupan anualmente. Cuanta menos clientela tienen, más dependen del Estado. Y este Estado se lo da.

Termino con un recordatorio a Antoni Domènech, un laico sin concesiones. Al fin y al cabo, esta mesa se organizó en homenaje a este gigante del pensamiento republicano-socialista. Y lo haré recordando un fragmento de discurso de uno de los políticos españoles que más en consideración tenía, Manuel Azaña. Parte de esta consideración era por su castellano maravilloso. Este discurso de Manuel Azaña es del año 1930 y gustaba especialmente a Toni y por eso lo quiso publicar en Sin Permiso:
 

“No temáis que os llamen sectarios. Yo lo soy. Tengo la soberbia de ser, a mi modo, ardientemente sectario, y en un país como éste, enseñado a huir de la verdad, a transigir con la injusticia, a refrenar el libro examen y a soportar la opresión, ¡qué mejor sectarismo que el de seguir la secta de la verdad, de la justicia y del progreso social!”


Y más adelante:

“No nos bastará barrer de un escobazo el infecto clericalismo del Estado, ni acabar con la demagogia frailuna que a los liberales moderados de hace un siglo ya les parecía repugnante.”

Joaquín Maurín, otro de los políticos muy queridos por Toni, escribió casi en los mismos momentos:

“España necesita llevar a cabo todavía su revolución democrática, es decir, la abolición definitiva de la monarquía, el exterminio del poder de la Iglesia, el reparto de la tierra, la liberación de las nacionalidades, la emancipación política y moral de la mujer, la destrucción del armatoste secular del Estado semifeudal”.1


90 años después de haber sido dichas estas palabras de Azaña y Maurín, podemos decir con mucha evidencia que estamos todavía en un estado de facto confesional, que la alianza monarquía-iglesia-ejército sigue imperando con mucho vigor. Y que los gobiernos UCD-PSOE-PP habidos hasta ahora a lo largo de más de 40 años, siguen dando todo tipo de privilegios a la iglesia católica. El “infecto clericalismo” campa por las suyas con toda la complicidad de la monarquía, del ejército y de los tribunales de justicia. Y de los gobiernos.2 El laicismo y la razón tienen un largo y duro camino que recorrer.

Muchas gracias.

(Este texto es una versión traducida y adaptada de la intervención en la mesa sobre “postmodernidad y razón” de la Universitat Progressista d’Estiu de Catalunya -UPEC- en homenaje a Antoni Domènech, el 5 de noviembre de 2020. El vídeo completo de la mesa con las preguntas del público: https://www.youtube.com/watch?v=T62wTEz5hvo&list=PLnpXwM2y-FLGX4LF7dmDnA…).

Notas:

1 Víctor Alba: Dos Revolucionarios: A. Nin y J. Maurín, Seminarios y Ediciones, Madrid, 1975

2 Incluido el actual gobierno de coalición. Como escribía recientemente Antonio Gómez Movellán con motivo del reciente viaje de Pedro Sánchez al Vaticano: “El gobierno de coalición en vez de avanzar en la hoja de ruta del laicismo, consolida los privilegios del catolicismo en la educación y en la financiación pública de la institución católica y no sabemos si ello influirá, además, en los proyectos de ley ya en discusión como el de la eutanasia o en el sinuoso asunto de las inmatriculaciones por la cual la iglesia ha pretendido quedarse con el 100% del patrimonio histórico cultural de raíz religiosa, además de otros desaguisados. Es increíble que en la poca ambiciosa ley de reforma educativa que se está tramitando en el parlamento, la conocida como ley Celáa, ni siquiera se hayan rozado los  fortísimos intereses del catolicismo en la educación ya que ni siquiera se contempla acabar con el adoctrinamiento confesional fuera de la escuela por el cual más de 18.000 catequistas católicos adoctrinan a los menores con un coste de uno 900 millones de euros y ni siquiera se plantea sacar la asignatura fuera del horario escolar.”

Publicado en Hausnartzen. ¿Qué República? | Deja un comentario