Abendua 2022 diciembre. Nada Dimitrijevic

Nacida en AGOSTO DE 1907 EN Sarajevo (actual Bosnia-Herzegovina), hija de un médico serbio. Estudió medicina en Viena, Zagreb y Belgrado, donde conoció a Blagoje Neskovic, que sería su esposo. Tras doctorarse en 1935 trabajó en el Hospital de Belgrado y, ya miembro del Partido Comunista de Yugoslavia, participó en el movimiento sindical y antifascista. La pareja partió en septiembre de 1937 a España. Ambos fueron destinados al Servicio de Salud de la base de las BI en el Hospital nº 1 de Albacete. Tras el traslado de la base de las BI a Cataluña, Nada Dimitrijevic trabajó en el Hospital de Vic. Era considerada una buena profesional y políticamente activa.Al retirarse las BI, Nada Dimitrijevic fue internada en Rieucros (Lozère) y Blagoje Neskovic en el campo e Saint-Cyprien, en Gurs y en Vernet. La pareja logró salir de los campos y se embarcó hacia Yugoslavia en septiembre de 1940, junto con otros veteranos de España. Al llegar a Split, los voluntarios croatas fueron puestos bajo arresto domiciliario y los demás deportados al campo de Bileca en Herzegovina. Tras ser liberados regresaron a Belgrado y reanudaron su actividad clandestina. Nada Dimitrijevic falleció en abril de 1941 durante el bombardeo de Belgrado por la Luftwaffe, que marcó el inicio de la ocupación nazi de los Balcanes.

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Konzentrazioak 2022-12-6 Errepublikaren alde

Concentraciones por la República 6-12-2022

Donostia: Ijeta Kalea 12:00

Gasteiz/Vitoria, Pergola Sancho El sabio/Bastiturri 12:00

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Picasso

Málaga

     Azul, blanco y añil

     postal y marinero.

De azul se arrancó el toro del toril,

De azul el toro del chiquero.

De azul se arrancó el toro.

               ¡Oh guitarra de oro,

               oh toro por el mar, toro y torero!

               España:

fina tela de araña,

guadaña y musaraña,

braña, entraña, cucaña,

saña, pipirigaña,

y todo lo que suena y consuena

contigo: España, España.

El toro se estrena y que se llena

de ti y en ti se baña,

se laña y deslaña,

se estaña y desestaña,

como el toro que es toro y azul toro de España.

               Picasso:

maternidad azul, arlequín rosa.

Es la alegría pura una niña preñada;

la gracia, un ángel, una cabra dichosa,

rosadamente rosa,

tras una niña sonrosada.

Y la tristeza más tristeza,

Una mujer que plancha, doblada la cabeza,

Azulada.

¿Quién sabrá de la suerte de la línea,

de la aventura del color?

               Una mañana,

vaciados los ojos de receta,

se arrojan a la mar: una paleta.

Y se descubre esa ventana

que se entreabre al mediodía

de otro nuevo planeta

desnudo y con rigor de geometría.

La Fábrica de Horta de Ebro.

La Arlesiana.

               El modelo.

                               Clovis Sagot.

                                                     El violinista.

(¿Qué queda de la mano real, del instrumento,

del sonido?

Un invento,

Un nuevo dios sin parecido.)

Entre el ayer y el hoy se desgaja

lo que más se asemeja a un cataclismo.

Trae rigideces de mortaja,

separación de abismo.

Le journal.

               Una pipa.

                               Una guitarra.

                                                     Una botella.

               El cubismo.                                   

Pero todo pasado —¡ah, ah!— por otra estrella.

¿Cuál será la arrancada

del toro —¿acorralado?—   

en un duro, aparente

callejón sin salida.

               Miedo

¡Fuera, fuera la gente!

Para mí es poco ancho todo el ruedo.

Por entre los tejados     

se divisa la raya

de la mar y mujeres charlando en una fuente 

y desnudos  corriendo por la playa.

Vida, vida, vida. 

Sangre pura, pasión de toro bravo.

Aquí el toro torea a veces al torero.

Es el toro quien teme la cogida.

Con las astas dibuja.

¿Quién vio punta de aguja

torear más ceñida?

                               El taller.

                               Una mujer

es apenas un cuarto de sombrero,

mujer casi almohadón,

caderas de butaca,

los senos en la alfombra, y el trasero,

asomado al balcón.

Monstruos.

     ¡Oh monstruos, razón de la pintura,

     sueños de la poesía!

Precipicios extraños,

secretas expediciones

hasta los fosos de la luz oscura.

     Arabescos. Revelaciones.

Canta el color con otra ortografía

y la mano dispara una nueva  escritura.

     La guerra: la española.

     ¿Cuál será la arrancada

     del toro que le parten en la cruz una pica?

     Banderillas de fuego.

     Una ola, tras otra ola desollada.

                               Guernica.

                               Dolor al rojo vivo.

   …Y aquí el juego del arte comienza a ser un juego explosivo.

De: La pintura (Poema del color y la línea)

RAFAEL ALBERTI

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Orue txaleta. Emakumei omenaldia 2022-11-26

HOMENAJE EL SÁBADO 26 DE NOVIEMBRE A LAS MUJERES REPRESALIADAS EN EL CHALET ORUE DURANTE EL FRANQUISMO

ZAPATUAN OMENDUKO DIRA ORUE TXALETEAN ERREPRESALIATUTAKO EMAKUMEAK

Zabalbide eta Fagoaga Tenorra kaleen arteko, 1937tik 1942ra bitartean Orue Txaleteko kartzela egon zen lekutik hurbil.     Urte haietan, ehunka emakume, batzuetan seme-alabekin batera, baldintza penagarrietan sartu zituzten preso Larrinaga eta Orueko kartzeletan ideia politikoengatik edo emakume izateagatik. Kasu askotan torturak, bortxaketak eta bestelako umiliazio publiko eta pribatuak jasan zituzten, 11 emakume exekutatu zituztelarik. Herritarren parte hartzeari irekitako ekitaldi honen bitartez, Udalak sentimenduz betetako omenaldia egin nahi die emakume haiei, ahanzturatik berreskuratuz.    

Ekitaldia Zabalbide kalearen (Begoñako Andre Mariaren Ikastetxearen parean) eta Fagoaga Tenorra kalearen (Karmeloko metro-irteeraren ondoan) artean dagoen parterre berrian egingo da. Haritz gazte baten ondoan jarritako 100×30 zentimetroko plaka oroigarriak betiko gogoraraziko ditu Orue Txaletaren irudia eta kokapena, oroitzapenezko testu honexen laguntzaz: “Orue Txaleta (espetxea, 1937-1942) Frankismoak Bilboko kartzeletan errepresaliatutako emakumeen omenez / Chalet Orue (cárcel, 1937-1942) Homenaje a las mujeres represaliadas por el franquismo en las cárceles de Bilbao. 2022.11.26”.  


Txaletaren jabea Orue familia izan zen, tradizio karlistakoa eta oso ezaguna garai hartako Begoñan, Gerra Zibilaren hasieran ihesari eman behar izan ziona. 1942az geroztik, eraikina Santa Marta Klinika izan zen, eta 1967tik 1968ra bitartean eraitsi zuten Remigio Gandasegi Monsinorea kaleko egungo etxebizitzak eraikitzeko.  


Bost urtez ehunka emakume giltzapetu zituzten, batzuetan seme-alabekin batera, ideia politikoengatik edo emakume izateagatik.   Emakume preso askok, gaizki elikatuta eta baldintza penagarrietan pilatuta, torturak, bortxaketak eta bestelako umiliazio publiko eta pribatuak jasan zituzten, heriotza barne. Horrren harira, beren-beregi gogoratu behar da 11 emakume bizkaitar exekutatu zituztela Orue Txaleta emakumeen espetxe izan zen denbora-tartean.        
Entre las calles Zabalbide y Tenor Fagoaga, próximo al lugar donde, entre 1937 y 1942, existió la prisión del Chalet Orue.     Durante aquellos años cientos de mujeres, en ocasiones con sus hijos e hijas, fueron recluidas en las cárceles de Larrinaga y Orue, en condiciones infrahumanas por sus ideas políticas o por el mero hecho de ser mujer. En muchos casos fueron objeto de torturas, violaciones y otros tipos de humillaciones públicas y privadas, entre las que destaca la ejecución de 11 mujeres. Con este acto, abierto a la participación de la ciudadanía, el Ayuntamiento quiere rendirles a todas ellas un sentido homenaje que las rescate del olvido.  


El acto se celebrará en el nuevo parterre situado entre la calle Zabalbide (a la altura del Colegio Nuestra Señora de Begoña) y la calle Tenor Fagoaga (junto a la salida de metro de Karmelo). Una placa conmemorativa de 100×30 centímetros instalada junto a un joven roble recordará para siempre la imagen y la ubicación del desaparecido Chalet Orue, con el siguiente texto conmemorativo: “Orue Txaleta (espetxea, 1937-1942) Frankismoak Bilboko kartzeletan errepresaliatutako emakumeen omenez / Chalet Orue (cárcel, 1937-1942) Homenaje a las mujeres represaliadas por el franquismo en las cárceles de Bilbao. 2022.11.26”.  

Esta gran propiedad, perteneció a la familia Orue, de tradición carlista y muy conocida en la vida begoñesa de la época, que tuvo que huir al comenzar la Guerra Civil. A partir de 1942, el edificio se convirtió en la Clínica Santa Marta, y entre 1967 y 1968 fue demolido para construir las actuales viviendas de la calle Monseñor Remigio Gandasegi.  

Durante cinco años fueron recluidas cientos de mujeres, en ocasiones con sus hijos e hijas, a causa de sus ideas políticas o por el mero hecho de ser mujer.   Muchas de las reclusas, malnutridas y hacinadas en condiciones infrahumanas, fueron objeto de torturas, violaciones y otros tipos de humillaciones públicas y privadas, incluso la muerte. Hay que recordar la ejecución de 11 mujeres vizcainas durante el tiempo en el que el Chalet Orue funcionó como prisión femenina.

Zenbait ikerketaren ondoren, ahanzturatik berreskuratu ahal izan dira fusilatutako 11 emakume haiek: Tras varios estudios, se ha podido rescatar del olvido los nombres de las 11 mujeres fusiladas:

María Fernández García, de Barakaldo, 53 años, vendedora de profesión y afiliada a UGT

Elvira Martínez Pascual, de Bilbao, 48 años, de profesión desconocida y afiliada al PSOE Teresa Chiches Ledesma, de Bilbao, 26 años, jornalera de fábrica y comunista

Cecilia Idirin Garate, de Basauri, 24 años, de profesión y afiliación desconocidas

Ana Naranjo Martín, de Sestao, 54 años, de profesión desconocida y socialista

Juana Mir García, de Bilbao, 32 años, periodista y nacionalista

Berta Peña Parra, de Sestao, 42 años, trabajadora doméstica y socialista

Adelina Fernández Pérez, de Bilbao, 48 años, pescatera y afiliada a la CNT

Feliciana Echave Artola, de Bilbao, 39 años, trabajadora doméstica y de afiliación desconocida J

uana Abascal Nicolás, de Castro-Urdiales, 29 años, jornalera de afiliación desconocida

Leónides Antruejo Lorenzo, de Sestao, 35 años, trabajadora doméstica y socialista

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Errepublikanismoa eta euskara II. Errepublika aurretik

Con el objetivo de impulsar la reflexión hausnartzen. ¿Qué República?  Os presentamos este artículo de Unai Belaustegi publicado en UZTARO 91.

Errepublikanismoa Euskal Herrian, estatu-mailan gertatu zen bezala, 1868ko iraileko Iraultzaren ostean plazaratu zen lehendabiziko aldiz. Orain arte dakigunaren arabera, bi korronte ezberdinen inguruan bildu ziren hasierako errepublikano haiek: alde batetik, federalismoaren banderaren azpian, eta, bestetik, monarkiko liberalekin koalizioan. Federalismoaren azpian agertu ziren lehendabizikoak, Bilboko eta Tolosako alderdiak izan ziren, 1868ko urtea amaitu aurretik jada antolatuta zeudenak.

Bai korronte batekoek eta bai bestekoek, antzekotasun ideologiko handiak izan zituzten: guztiek ordura arteko estatu isabelinoaren aurrean estatu-egitura errepublikano eta federal baten aldeko jarrera erakutsi zuten, nahiz eta hori lortzeko estrategietan ezberdintasun nabarmenak eduki. Egitura federalarekiko hurbiltasuna euren foruzaletasunak eman zien, foru-gobernuak mantentzeko aukera teoriko ia bakarra errepublikanismo mota horretan aurkitu baitzuten. Foruzaletasunarekin lotuta, errepublikanoen euskaltzaletasuna edo euskal kultura eta ohiturekiko interesa azpimarratu behar da. Horrez gain, karlismoarekiko eta ondoren euskal nazionalismoarekiko aurkakotasun handia adierazi zuten, besteak beste, errepublikanoen diskurtsoan demokrazia, laikotasuna eta modernitatea oso barneratutako ideiak izan zirelako.

Baina hala ere, hasierako errepublikanoen euskaltzaletasunaren barnean, euskararekin izan zuten erlazioari buruz, oraingoz behintzat, informazio gutxi aurkitu da. 1868tik Foruen Abolizioaren Legea (1876) kaleratu arteko urteak adibide esanguratsuak dira aspektu horri dagokionez. Errepublikanismoa —liberalismoa oro har— eta euskara uztartzen dituzten iturriak ez dira egundaino iritsi, eta iritsi diren errepublikanoei buruzko iturri apurretan euskararen aipamenik ez da ia agertu ere egiten. Euskararen erabilera publiko-politikoa batez ere korronte tradizionalistetan eman zen fenomenoa izan zela esan daiteke, Patxi Altunak Jose Inazio Aranari buruzko lanean kontatzen duen moduan (Altuna, 1996: 33). Altunak Arana jesuitaren hitz batzuk ekartzen ditu gogora, euskara etsaiari edo «liberal»ei zuzentzeko erabili ohi zutela adierazteko: El mes pasado y éste han salido varios papeles, y alguno que otro librito en «vascuence» muy oportunos, y en «euskara o baskuenze» contra protestantes y liberales con motivo de esparcimientos, malos papeles y libros.

Liberalek ere euskaraz ulertzen zutela ondorioztatzeko besterik ez du balio esaldiak, politikagintzan, esan bezala, ez baita euskararen aztarnarik mantendu. Baieztapen horri eusten dion beste adibide bat da 1868tik 1876ra arte errepublikano eta liberalek idatzi zituzten egunkarietan euskarazko aipurik aurkitu ez izana. Errepublikanoak prentsa-organo sortzaile apartak izan ziren, baina euskara ez zuten egunkariak betetzeko tresnatzat ia sekula erabili. Kasurik bitxiena agian, gipuzkoarrek sortutako El Euskara (1868-1872) aldizkaria da.

Joaquin Jamar errepublikanoak parte hartu zuen bertan eta errepublikanismoaren eta euskararen arteko harremanaren inguruan espekulazioak egitera bultza badezake ere, eta izenburuak aditzera ematen duenaren aurka, gaztelania hutsean idatzia egon zen

1.-Berrezarkuntzaren hasierako urteak 

Canovasek foruen abolizioa sinatu ostean, euskal errepublikano ugarik parte hartu zuten gobernu zentralarekin diputazioetako ordezkariek izan zituzten negoziaketetan, beste behin ere autonomiaren aldeko jarrera babestuz. Jakina denez, negoziaketa haietan euskararen auzia ez zen inolaz ere aipatu, euskaldunentzat oraindik hizkuntzaren auziak ez baitzuen probintzien autogobernuarekin inolako erlaziorik.

1870eko hamarkadaren amaieran eta 1880koaren hasieran, «demokrata» eufemismoaren atzean, egunkari eta astekari errepublikano berriak plazaratzen hasi ziren hegoaldeko Euskal Herrian, guztiak gaztelaniaz idatziak. 1885ean Donostian, Euskal Herrian sekula orrialde gehien kaleratu dituen egunkari errepublikanoa plaza publikoan aurkeztu zen: La Voz de Guipúzcoa. Diario Republicano (1885-1936). Korronte errepublikano ezberdinetako 16 errepublikanok sortu zuten La Voz, eta hasierako urte zailen ostean, tartean 1888an sektore katolikoak egunkariaren aurka bildu zituen «50.000» sinadurak, Gipuzkoan gehien irakurri zen egunkaria izatera iritsi zen. Errepublikanoez gain, liberal monarkiko askok ere irakurri zuten (Belaustegi, 2014). Egunkaria sortu eta II. Errepublika aldarrikatu arte, gipuzkoar errepublikanismoaren ideologo nagusia eta errepublikanismoa egituratzeko ezinbesteko elementua izan zen La Voz, baina 46 urte horietan zehar ez zen euskaraz prosan idatzitako albiste edo kronikarik agertu . Euskaraz kaleratutako idatzi bakarrak, bertso eta olerkiak izan ziren. Eta aipatu denez, La Voz-i egotz dakiokeen euskara falta hori bera egotz dakieke gainontzeko egunkari errepublikanoei ere. Egia da, bestalde, urte horietan euskal errepublikanoen artean euskara oso presente egon zela, besteak beste ia ospakizun guztietan abestu ohi zuten Gernikako Arbola ereserkiari esker. Iparragirre goraipatzea ere ohikoa izan zen, batez ere federalen artean.

Euskararen presentzia ezaz gain, 1890eko hamarkadara arte errepublikanoek ez zuten euskararen inguruko gogoeta askorik egin. Urte horietan zehar eta  korronte liberalekin nolabaiteko hurbiltasuna mantenduz agertu diren adierazpen guztiak Donostian bertan Euskal-Erria aldizkariarekin erlazionatutako idatziak izan ziren, horietako batzuk egunkari errepublikanoek eurek egin zituztelarik. Hemen aipatu adibidez, Donostiako La Voz-ek Euskal-Erriarekin harreman estua izan zuela eta XIX. mendearen amaiera arte behinik behin, euskal errepublikanismoaren beste ideologo nagusietako bat izan zen Benito Jamar hil eta gutxira arte, egunkari donostiarrak aldizkariaren jarraipen handia egin zuela, hango idazle eta gainontzekoen idatziak kaleratuz.  

2. XIX. mendearen bukaera

1890eko hamarkadaren hasieran alderdi ezberdinetan antolatzen hasteak eta Kontzertu Ekonomikoaren negoziaketaren hurbiltasunak eraginda (1893-1894), egunkari errepublikanoak euskarari eta euskal kulturari buruzko gogoetak kaleratzen hasi ziren aurrenekoz. Mikel Aizpuruk adibidez, Azpeitiko Udalean euskara-politikari buruz hitz egitean, XIX. mendearen bukaeran aldaketa antzeman zela dio, eta jartzen duen lehendabiziko adibidea 1903koa da (Aizpuru, 2011). Gehienetan, egunerokotasunean helburu politikoak lortzeko erabilgarria izan zitekeen instrumentu gisa bainoago euskal herrien historia goraipatzeko tresna gisa erabili zuten euskara, gai sinboliko bat bailitzan. 1892an esaterako, Donostiako zorrillisten burua zen De la Peñak La Libertad egunkariaren orrialdeetan kontatzen zuenez, Donostiara etorri aurretik Madrilen Justo Maria Zavala Gorteetako tolosar ordezkari errepublikano eta medikuarekin elkartu eta hari esker euskal kultura lehendabiziko aldiz hurbiletik ezagutzeko parada izan zuen. Zavalak, Tolosako Furundarena piano-jotzaile gaztea, Laspiur tenorea eta Urandurraga piano-jotzaile afizionatua aurkeztu zizkion, eta denak batera bazkaltzeko elkartu ohi ziren. Halako bazkari batean, Zavalak berak euskaraz abestutako bertso hauek gogoratu zituen De la Peñak: Gure lege berria biardegu jarri, esango det egia garbi eta sarri. Churino eta beltzac gerra egin zuten, apaizac eta aberatzac erregia nai zuten, guchiegi gorriac, gañera pobreac, gurea arrazoia indarra besteac. (coro) Viva Euskal-erria, Viva lege berria, Viva gure gendia, Viva beti pakia.

Euskal herrien iragana gogoratzerako orduan, errepublikanoek Berrezarkuntza osoan zehar gehien erreparatu zuten pasartea II. Gerra Karlistarena izan zen. Errepublikanoek gerren ardura beti karlistei bota zieten, anaien artean borroka piztu izana eta ondorioz foruak galdu izana leporatu baitzieten. Aipatu Zavalaren bi bertsoak, hain zuzen ere II. Gerra Karlistei egindako erreferentzia garbiak dira, gerron errudunak elizgizonak eta «aberatsac» izan zirelarik; «gorriec» —errepublikanoek edo demokratek— haiei aurre egiteko gaitasunik gabe ere (tartean ekonomikoak) arrazoiaren defentsan borroka egin zuten. Gainontzeko egunkari errepublikanoetan ere ohikoak izan ziren halako bertsoak. Bertso eta olerkiok, euskaraz idatziak egoteaz gain, Euskal Herria eta euskal tradizio eta kultura azpimarratu ohi zituzten. Eta, noski, foruak sarri agertzen ziren abestiotan.

Olerki eta bertsoekin batera, poliki-poliki bertsolariak eurak gogoeta haien protagonista bihurtzen hasi ziren, «hemengo» berezitasuna zela azpimarratuz .  Adibiderik garbiena agian Jose Mari Lopetegi Txiplau irundar errepublikano eta bertsolariarena izan daiteke. Nahiz eta gorde diren bertso gehienak 1923 ostekoak izan, Txiplauren federalismoa eta euskaltzaletasuna Berrezarkuntza garaian ere agerian utzi eta politikagintzarekin konprometitutako bertsolaria izan zela ondorioztatu du Joxan Elosegik (2004). Txiplauk Errepublika hitzaren ordez Erkala erabili ohi zuela jaso du Elosegik (45. or.), adibidez: Erkala eta Euzkadi’n alde nere izate guztian, beregatikan alde egin da arkitutzen naiz Prantzian; Estapel billa etorri giñan sort-leku onak galtzian, gaur emen nago Euskal-Ludian kaskoi-mugaren ertzian, Arraute izena, Bide-Berria deitutzen zaion etxian.

Gogoratu nahi da gainera, Gipuzkoako errepublikanoek sarri erabili zutela Bilintx bertsolari eta errepublikano ohiaren irudia federalismoa, foruzaletasuna eta euskaltzaletasuna goraipatzeko, eta Pio Bizcarrondo, Bilintxen semea, Donostiako federalismoaren gidarietako bat izan zela Berrezarkuntzan zehar. Bertsolaritzaren eta errepublikanismoaren arteko harreman estua antzeman daiteke baita Aizpururen artikuluan (2000: 66-67). Aizpuruk Victoriano Iraola eta batez ere Pedro Mari Otaño aipatzen ditu, azken horren ideologia zehaztu nahian. Otañok, foruak,Euskal-erria eta Bastilla-ko gertaerak defenditu ohi zituen: (Errepublikak) eskatzen du egiteko denok elkarri laguntza, beren modura gobernatubaz probintzi t’erri bakoitza, ortik fuerora zer diferentzi dago, aitona? Zer? Utsa.

Prentsaren gaiarekin jarraituz, 1890eko hamarkadan zehar, euskal hiriburuetako prentsa-organoak komunikabide-enpresa bihurtzen joan ziren heinean, irakurle gehiagorengana iristen hasi ziren, eta horrek ideologia errepublikanoa zabaltzeko erraztasunak eskaini zizkien. Gaztelaniak jarraitu zuen izaten errepublikanoek publikoan erabiltzen zuten aurreneko hizkuntza, baina ez bakarra. Errepublikanoek gaztelaniaz irakurtzen eta idazten jarraitu zuten, baina irakurle berrien gehiengoak, batez ere hiriburuetatik kanpora, oraindik euskara zerabilen bere egunerokotasunean. La Voz-en kasuan esaterako, 1890eko hamarkadan Donostiatik probintziako herrietara zabaltzen hasi zen eta berehala herriotako kronikak sistematikoki kaleratzen hasi ziren. Horrek, hizkuntza-politikan aldaketa handirik ekarri ez bazien ere, errepublikanoen artean euskarak zuen presentziaz jabetzeko balio du. Errepublikano askok etxean eta kalean euskara erabiltzen zutela pentsatzen da, baita alderdien ospakizun askotan ere, herrietako kronikek adierazten duten moduan. Horren adibide izan daitezke, esaterako, 1895ean Eibarren otsailaren 11ko ospakizunetan —I. Errepublikaren aldarrikapen-eguna izan zen errepublikanoen artean egunik adierazgarriena— Antonio Iturrioz Eibarko alkateak kideei eskainitako hitzaldia 8 edo 1899an Donostiako kasino federalaren bosgarren urteurrenaren ospakizunean federalen zuzendaritzako buru zen Gamboak irakurritako poemak. Mendea amaitu aurretik, eta azken otsailaren 11ko ospakizunen harira, Emeterio Arrese errepublikanoaren bi bertso hauek publiko egin ziren Gipuzkoan, monarkia kritikatu eta mende berriarekin etorriko zen Errepublikaren esperantza edo egunsentia aurreikusiz : Ara nun dagon odol tartian triste, mintsu ta bakarra atso berekot kopet illuna goiberaturik bizkarra; ori da legez monarki-tarrak darabilkiten izarra, egun mocharen arratsaldia, ori da illunabarra. Begirazazu nola dagoan urrutiko mugaldia egal urdiñak zabal zabalik eguzki printzaz betia; ori da berriz argirotzen dan mirabe alai gaztia, albiste onez datorkiguna, ori da, egun sentia.

Mendearen amaierarekin batera antzeman daiteke euskara iragan loriatsuak gogoratzeko tresna izatetik etorkizun ideala eraikitzeko gogoeten parte ere bazela, eta ez bakarrik bertso eta olerkietan erabili zutelako, baizik eta egunerokotasunean bizitza politikoa aurrera eramateko askotan aukeratu zutelako euskara.

Horren atzean egon daitezkeen arrazoien artean aipagarriena, agian, zera izan daiteke: 1890eko Sufragio Unibertsalaren legea kaleratu ostean errepublikanoek populuaren babesa lortu nahi bazuten, populuaren hizkuntza erabili beharra izan zuten, eta hiriburuetatik kanpora, non Bizkaiko salbuespenarekin oraindik estatuko gainontzeko probintzietatik etorritako emigranteen kopurua txikia zen, populuaren hizkuntzak euskara izaten jarraitzen zuen.

3. Euskara eztabaida politikoaren erdian

XIX. mendearen bigarren erdialdean, errepublikanoen artean federalak izan ziren euskara publikoki gehien erabili zutenak bai eta euskal kulturarekiko kezka gehien erakutsi zutenak ere. Eta mende-aldaketarekin, joera hori sakondu besterik ez zen egin. Esan behar da euskararen beraren erabilera arlo askotan agertu arren, bereziki euskal lurraldeen inguruko gaiekin erlazionatutako testuinguruan eman ohi ziotela errepublikanoek hizkuntzari indar berezia. 1900eko ekainean, Justo Maria Zavalak bere hitzekin eskaini zion «Euskal-Erriari» zortzikoa adibide. Eta euskara eta «Euskal-Erria» agertu ohi zirenetan, Iparraldeko euskaldunei erreferentziak egitea ere ohikoa izan zen errepublikanoentzat. Adibide bezala, urte hartan bertan, donostiarrek Elizanbururi eskainitako omenaldiaren testuinguruan, ospakizunaren ostean prentsan agertu zen «Euskaria Francesa» izenburua zeraman kronika baliagarria izan daiteke, honela baitzioen: Hace pocos años que murió en su patria, en el encantador país vasco-francés, el primer poeta euskalduna (sic), (…) siguió viviendo en su país vasco. (…) poseen los vasco-franceses, en esa melodía que contiene el vascuence de los pueblos de Azcain .

Baina mende berriarekin batera, eta euskal lurraldeak ezagutzen ari ziren aldaketei lotuta —masa-gizartearen sorrera, industrializazioa, sozialismoaren eta euskal nazionalismoaren agerpena…—, historian ia lehendabizikoz, euskara politikagintza baldintzatzera iritsi zen elementua bihurtu zuten. Korronte politiko ezberdinen arteko eztabaidagaien artean nagusitzen hasi zen hizkuntzaren auzia, komunikatzeko tresna izatetik helburu politiko zehatz batzuk lortzeko aitzakia edo trabatzat erabiltzen hasi baitziren alderdi guztiak. Herri bat egituratzeko orduan hizkuntzaren auzia ezinbestean jorratu beharra zegoela agerian geratu zen, eta horren aldekoak ez zirenek, bi bide hartu zituzten: hizkuntzaren eta nortasun nazionalaren arteko erlazioak ukatu, batak bestea baldintzatu ezin zezakeela defendatuz, edota ordura arte hain agerian ez zegoen beste nortasun nazionala indartu, kasu horretan, espainiarra  . Euskararen izaera bera, iragana eta etorkizuna zalantzan jarri zen aurrenekoz.

1901eko azaroan, zenbait euskal egunkari errepublikanok Unamunoren idatzia kaleratu zuten, zeinetan bilbotarrak euskara mantentzearen beharra eta erabilera kritikatu baitzituen. Hori Unamunok berak abuztuan Bilboko Lore-jokoetan esandakoek izan zuten oihartzunarekin lotu behar da. Unamunoren adierazpenek polemika handia piztu zuten, ez bakarrik euskal nazionalismoaren barnean, baita errepublikanoen artean ere. Errepublikano batzuk Unamunoren alde agertu baziren ere, gehienek kontrakotasuna adierazi zuten. Azaleratu ziren protestei dagokienez, zenbait errepublikano adierazgarrirenak azpimarra daitezke, adibidez Praxedes Diego Altuna donostiar errepublikano posibilista ezagunarenak. Altunaren kexuek, besteak beste, La Voz egunkaria azalpenak ematera behartu zuten. Egunkari errepublikanoak argudiatu zuen Unamunoren artikulua zientifikoki idatzita zegoelako kaleratu zuela, besterik gabe. La Voz-en azalpenak egunkariak eta haren inguruko errepublikanoek euskararen inguruan zuten jarrera aztertzeko balio du: Nunca La Voz de Guipúzcoa estará al lado de los que defienden la doctrina de que el vascuence debe irse, queriendo con esto significar que haya que poner los medios necesarios para que el vascuence desaparezca .

Hasierako polemikaren ostean, hurrengo hilabeteetan zehar, nolabait egunkari errepublikanoek euren orrialdeetan euskarari eta euskal kulturari arreta handiagoa eskaini ziotela antzeman daiteke, tarteka Iparragirre, Gernikako Arbola eta antzeko gaien inguruko kronikak aurkeztuz.

Baina Unamunorena ez zen izan euskararen aurka egunkari errepublikanoek kaleratu zuten artikulu bakarra, nahiz eta halakoetan jarrera horren kontra zeuden errepublikanoen kexuak entzun behar izan zituzten. 1912an, esaterako, La Voz-en S. Jaca izeneko batek Argentinatik Gaztelu federalaren artikulu baten aurka bidalitako idatzia kaleratu zen: «¿Cómo es posible (…) que se haya publicado sin protesta ese artículo en el riñón del País Vasco?». Gazteluk euskararen barnean existitzen zen euskalkien aniztasuna kritikatu zuen, Bermeoko batek Hondarribiko bat edo gipuzkoarrek lapurtarrak ulertzeko zailtasunak zituztela argudiatuz. Gazteluren ustetan, euskararen egoera hura, hizkuntza hilzorian zegoelako sintoma bat besterik ez zen: Yo pienso que ese carácter del idioma no es por su sola expresión de la raza. Vascos hay que no saben hablar vascuence, y castellanos o hijos de castellanos que lo conocen a las mil maravillas. (…) la raza que es la que da la sangre, será signo de verdadera naturaleza, no el lenguaje, que al fin y al cabo, contra toda opinión siissmilchista (sic), es cualidad que se debe exclusivamente al hombre, creada y desarrollada por el hombre en colectividad. Para mí —esto lo creo firmemente— no es esencial la constancia de un mismo lenguaje para la existencia de un pueblo. El lenguaje varía, cambia y se modifica, muere y el pueblo vive, puede vivir.

XX. mendearen hasieran baina, berriro Kontzertu Ekonomikoen negoziaketen testuinguruan eta foruzaletasunaren gorakadari atxikia, euskararen erabilera eta euskarekiko sentsibilizazioa sakondu egin ziren errepublikanoen artean. Horren adibide, Ganboak Tolosako gazteen kasinoaren inaugurazioan edota Antonio Iturrioz Eibarko alkateak Nicolas Salmeron errepublikano ezagunaren semearen aurrean botatako hitzaldiak. Iturrioz euskaraz mintzatu zen: «para que se le comprendiera mejor».

1906ko urrian Arrasateko Kasino Errepublikanoaren inaugurazioan,  Uribesalgo, Samperio eta Ubagok emandako hitzaldiak horren beste adibide bat dira. Inaugurazio-gauean gainera, Abarrategi poetak karlismoaren  aurkako zenbait poema eskaini zituen, bai eta bandera hiru-kolorea goraipatu ere. Tartean honako hau entzun ahal izan zitzaion, aita liberal batek bere semeari karlistengandik urruntzeko eskatuz : ¿Zu zergatikan zabiltz Ori defenditzen? ¿zu zergatikan general Faltzoak serbitzen? ¿Ez aldezu zuk gauza Ori entenditzen? Nere seme maitia ¿zer dezu pentsatzen? Bada azken azkena Nik dizut esaten Lotza bear dezula Oyei beguiratzen Eta oyelakorik Bazaitzu etortzen Azi azkar makilaz Bizcarrak berotzen.

Kontzertu Ekonomikoaren negoziaketa hurbiltzen eta Gipuzkoan Foru Liga indartzen joan zen heinean, egunkariek ere berriro euskararen erabileran erreparatu zuten, eta, ondorioz, erreferentzia gehiago aurkitu ahal izan dira. Iturrien beste irakurketa bat izan liteke pentsatzea errepublikanoak bat-batean euskara gehiago erabiltzen hasi zirela, baina, gure ustetan, zentzu gehiago luke ondorioztatzeak egunkariek arreta handiagoa eskaini ziotela euskarari gizartea oraindik orobat euskalduna zelako.

Foruzaletasunak eta Hegoaldeko lau probintzien historia bateratuari egindako erreferentziek, XIX. mendearen amaieratik zetorren eta aurrez aipatu den joerari jarraikiz, errepublikanoen eta euskararen arteko harremana estutu zuten. Berrezarkuntza osoan zehar euskara gehien aipatu zuten tartea XX. Mendearen lehendabiziko hamarkada izan zela esan daiteke, hain zuzen ere euskal diputatuek Kontzertu Ekonomikoa sinatu behar zuten garaia eta, beraz, foruzaletasuna gorengo mailan zegoen momentua, batez ere Gipuzkoan. Egon daitezkeen adibide guztien artean bat aukeratzekotan, La Voz-ek kaleratu zuen Foru Ligaren berri ematen zuen olerki kronikatu itxurako albiste hau, II. Errepublika arte euskaraz kaleratu zuen bakarra, zeinetan gipuzkoar guztien batasunaren alde egiten zen, ideologiak alde batera utziz: Provintziko erri geyenetatik bialdu diskigute ayetako bakoitzian arkitzen diren gizonen firmak edo izenak. Bañon erri batzubek oraindikan agertu ez dira. Ayek ere ez ote dira esnatuko? Erdi esnatuban tiraliak ateriaz egoteko beta juan zan. Ernai ta prest izateko garaya irichi zaigu zertan zaute. Gobernuari beinguan ayazi gabe «danak bat gerala?». Ontara erri bakoitzian erriyan diran gizon guztiyen firmak edo izenak bildu bear dira. Parroko jaun edo Erretore ta Alkate jaunak buru dirala danak danok firmatu edo bakoitzak bere izena jarri dezala, bat bakarrak ere uts egin gabe. Gauz ontarako laja beltza edo zuriya izatiari. Utzi alde batera erriko alkateren arteko sesiyo t’istillubak aztu gorrotubak, ta ordez gogoan eduki, oraiñ, oraiñ bezela, premi t’estuasun ontan, Euskaldun utsek gerala, Gobiernuak ala billatuko gaitubela, eta oni ayazi ere bai, Madrida «comisionatubak» bezela juan diran Diputatubak, gu danen ordez, ta gu danen izenian uan dirala, «derechoz» guria dana eskatzera, ta guk danok bear deguna ekartzea. Utsi arudik gabe, Gobiernuak nai dabena esan dezan, ta bitartean guk emendik lenbailen bialdu ditzagun, iru provintzi abetako Euskaldun on guztiyen izenak edo firmak Gobiernuak ikusi dezaten provintziyak Irurak bat dirala, ta danak bat, Euskalduna. Gure antziñako lege toiturak bizi dezatela. ¡Vivan los Diputados! ¡Vivan los Fueros!

Ikusi daitekeenez, errepublikanoen artean euskararen erabilera eta Euskal Herriarekiko sentimendua eskutik joan ziren gehienetan, eta euskal nazionalismoaren agerpenera arte, errepublikano gehienak euskararen erabileraren eta euskal probintziek elkarrekin zituzten harreman historikoen defendatzaileak izan ziren.  Baina euskal nazionalismoak plaza publikoan indarra hartu zuenean, Gipuzkoan XX. mendearen bigarren hamarkadan bezala, nazionalistekiko aurkakotasunarekin batera, euskararekiko mespretxua ere handitzen joan zen errepublikanoen artean.

4. Euskal nazionalismoaren indartzea eta Berrezarkuntzaren krisia

Euskal nazionalismoaren indartzeak, bere garaian errepublikanismoaren agerpenarekin gertatu zen antzera, orduko taula politikoa aztoratu zuen eta zenbait korronte politikok euren oinarri ideologikoak birplanteatu behar izan zituzten, tartean errepublikanoek. Ordura arteko euskal iragan loriatsuari lotutako foruzaletasuna ez zen nahikoa jada euskaltzaletasuna justifikatzeko, eta euskal nazionalismoa Bilbotik eta Bizkaitik gainerako probintzietara zabaltzen joan zen heinean, harekiko eta euskaltasunarekin lotutako ia edozerekiko aurkakotasuna ere zabaltzen joan zen. Berrezarkuntzak aurrera egin ahala, joera hori sakondu egin zen eta 1923an, Primo de Riveraren diktadurarekin, euskararen inguruko lege eta gogoetak plaza publikotik desagertu ziren.

Esan bezala errepublikanoek, euskal nazionalismoaren aurrean diskurtso zahar-berritu indartu behar izan zuten, hizkuntzak nortasun nazionalarekin izan zitzakeen harremanak ukatuz. Errepublikanoak aurrenekoz, euren euskalduntasuna ere zalantzan jartzen ari zirela konturatu ziren. Arrazoien artean, indar abertzaleek gainontzeko indar politikoei hainbat alditan benetako «vascongado» ez izatea leporatu izana dago besteak beste. Eraso horien aurrean, errepublikanismoak erreakzionatu egin zuen. Antonio Iturrioz Eibarko alkate errepublikanoak La Voz-en idatzitako «Mi Vascongadismo» artikulua horren adibide garbia da. Bertan, Iturriozek errepublikano izatea eta euskalduna izatea kontrajarriak ez zirela defendatu beharrean aurkitu zen, eta eman zituen arrazoien artean azaldu zuen bere arbasoak euskaldunak zirela, bere emazte eta seme-alaben moduan, eta txikitatik amak euskaraz irakatsi —besterik ez zekielako— eta berak euskaraz egin zuela. Mitin politiko gehienetan eta bizitzako gainontzeko momentuetan ere euskara erabili ohi zuela gaineratu zuen Iturriozek. Hori gutxi balitz, azken karlistaldian borrokan aritzeagatik atzerrira ihes egin behar izan zuela gogoratuz, euskaldun oso ez izateko arrazoirik ez zuela argudiatu zuen Iturriozek. Nolabait, bere euskalduntasuna tartean euskararen erabilerarekin justifikatu nahi izan zuen, euskarak bere bizitzan izan zuen garrantzi handia azaleratuz, nahiz eta bere ideia politikoetan independentziarako tarterik egon ez. Hala ere, independentziarik ez baina euskal probintzien autonomiaren aldekoa izan zen Iturrioz, gobernuarengandik distantziak markatuz: Nunca será grande la patria común de los españoles, si los pueblos y las regiones que la integran no son grandes a su vez por sus virtudes, por su libertad, por sus hábitos de trabajo, su capacidad administrativa.

Euskal nazionalismoaren zabaltzeak sortu zuen hasierako ideologia-mailako erreakzioaren ostean, beste bat etorri zen berehala, batez ere nazionalistok erakunde publikoetan sartzen hasi zirenean, besteak beste, euskararekin lotutako lege ezberdinak adostu eta praktikan jarri zituztelako. Klerikalismoarekin batera errepublikanoen eta euskal nazionalisten arteko liskarren erdigune bihurtu ziren euskararen inguruko legeak. 1910eko abenduan esaterako, Hernaniko Udalak, zinegotzia zen Felipe Miner errepublikanoaren gomendioei jarraikiz, udaleko postu bat betetzeko baldintzen artean ikasketaduna izateaz gain, merezimendu berbera zutenen artean aukeratu behar zen kasuetan, euskara jakiteak lehentasuna izango zuela erabaki zuen. Erabaki hark ez zuen zalaparta gehiegirik piztu errepublikanoen artean, berehala ikusiko den arrazoiagatik .

1916ko abenduan Gipuzkoako Diputazioko baso-ingeniaria izateko baldintzen artean euskararen ezinbesteko ezagutza jarri zen baldintzatzat eta horrek, oraingoan bai, besteak beste errepublikanoen haserrea ekarri zuen. Ia zutabe osoko idatzian, La Voz-eko errepublikanoak, euskararekiko zuten maitasuna argi utzi ostean, «Sentimos nosotros tanto cariño y tanta veneración como el que más por las cosas propias de esta tierra y de esta raza», erabakiaren aurka agertu ziren: Siguiendo por este último camino y llevando a  exagerados extremos la imposición del vascuence, los vascófilos a ultranza pudieran llegar con su proteccionismo a cerrar las fronteras del pensamiento. Los habitantes de este país, sujetos a un régimen mono lingüístico, no estarían en condiciones de comunicarse con el mundo como lo hacen mediante el castellano.

Eta modu honetara amaitu zuten kritika: Que en igualdad de condiciones se prefiera al concursante que habla vascuence está muy bien. Pero que quien no lo hable no pueda ser funcionario de la Provincia o del Municipio, es algo que se aparta del buen sentido y que nos predispone a captarnos antipatías que no hay porqué atraerlas.

Eta Hernanin eta Gipuzkoako Diputazioan bizitakoak gainontzeko hiri nagusietan ere ikusi ahal izan ziren berehala. Donostiako Udaleko gertaerak horren adibide. 1917ko azaroan egin ziren udal-hauteskundeak indar kontserbadoreek irabazi eta udalean gehiengoa eskuratu zuten. Urte berriarekin batera hasi zuen udal berriak jarduna, eta lehendabiziko proposamena, Vicente Laffitte mauristak egindakoa, honako hau izan zen: gaztelaniaz ongi moldatzen ez ziren zinegotziei euskaraz hitz egiteko baimena ematea. Proposamenak, noski, protesta handiak sortu zituen eta, tartean, errepublikanoen mesfidantza azaleratu zen. Erabakia «maurista» eta «bizkaitarra» bezala deskribatu zuten. Errepublikanoek bi interes ikusi zituzten Laffitteren saiakeraren atzean. Batetik, udaleko idazkari berria izendatu beharra zegoen eta euskaraz hitz egiteko legea onartuz gero, idazkariak ere euskaraz jakin beharko zukeen, derrigorrean, aktak jasotzeko. Beste aldetik, Dato Gobernutik kanporatua izan zenez, Laffittek euskal nazionalisten laguntza bilatu nahi zuen politikagintzan jarraitzeko. Laffitteren proposamenaren gaineko eztabaida gehiagorik ez zen egon, baina errepublikanoek argi utzi nahi izan zuten euren jarrera: Tenemos la convicción absoluta de que los bizkaitarras (sic) han llegado al Municipio en son de guerra (…). [Estamos] dispuestos a comentar sinceramente sus actos, pues jamás consentiremos que aquellos cuyas ideas solo son compartidas por una parte reducidísima de este pueblo, traten de imponerse manejando como armas la desconsideración y la insolencia, y quieren causar daños a San Sebastián, la «ciudad reproba», según ellos objeto ardiente de nuestros amores, como lo es Guipúzcoa y lo es Vasconia entera. Porque a pesar de poner por encima de todo el amor a España, somos tan ardorosos vascongados como el bizkaitarra (sic) más irreductible.

Antzeko jarrera erakutsi zuten gipuzkoar errepublikano kontserbadoreek euskal nazionalistak Bizkaiko Diputazioan euskararen aldeko erabakiak hartzen hasi zirenean. Euskararen defendatzaile sutsu bezala agertu ziren errepublikanoak baina «separatistek» Espainiarekiko banaketa sakontzeko euskara erabiltzea onartuko ez zutela adierazi zuten: Un día, y a pretexto —más o menos fundado— de que muchos habitantes del País no conocen el idioma castellano, en vez de fomentar su divulgación, se hacía que los documentos oficiales emanados de las diputaciones se escribiesen en castellano y en vascuence. (…) Y llego un día en que, con una osadía verdaderamente inconcebible y que echa por tierra todas esas ridículas lamentaciones de los «bizkaitarras» cuando dicen que «Vasconia es una nación oprimida por España».

Euskal lurraldeentzat euskal nazionalisten jarrera hura erabat kaltegarria zela iruditzen zitzaien errepublikanoei, besteak beste, eta gaztelaniaz ez zekitenei eragingo zien kalteaz gain, estatuko gainontzeko probintzien aurkakotasuna eragingo zuelako. Errepublikanismoaren sektore kontserbadoreak azaleratu zituen ideia horiek gainontzeko errepublikanoen artean aldeko eta aurkako adierazpenak ekarri zituzten. Aurkakotasunei dagokienez, B.M. ezizenez sinatu zuen errepublikano batek, artikulua «desdichado» bezala deskribatu ostean, errepublikano kontserbadoreen jarrerak euskarari kalte egiten ziola adierazi zuen, errepublikanoek ere txikitatik euskaraz hitz egiten zutelako eta «bihotzean» zeramatelako.

Aipagarria agian, egun berberean La Voz egunkariak Francisco Gascue federal ezagunak idatzitako eskutitz bat erabili izana, euskal nazionalismoa euskara separatismoa justifikatzeko erabiltzen ari zela kritikatuz: ¿Que el vascuence debe cultivarse? Perfectamente. Yo por mi parte, laboro en ese sentido; mi esposa, a pesar de no ser vasca, he conseguido que lo comprenda, y confió en su dominio total de la lengua vasca. Después, mis hijos habían de saberlo y procuraré no lo olviden. Entiendo yo que esto es mirar desinteresadamente por la perduración del vascuence, y no ciertas medidas preñadas de tendencias políticas malsanas.

Handik urte batzuetara, 1923an, antzeko eztabaida bat piztu zen Donostiako Udalean. Dirudienez, korronte politiko guztiek euskararekiko eta euskal kulturarekiko babesa handitu egin zuten, batez ere Gobernuaren delegatuek euskaraz ez zekitenez mitin eta ekintza publikoak euskaraz ospatzea debekatu zutelako. Baina Gobernuaren erabakiak euskal nazionalistak mugiarazi zituen bakarrik, eta euskararen aldeko erabakiak hartzera bultzatu zituztela dirudi. Donostiako Udalak, esaterako, kontratatzen ziren langile berriak euskara ikastera behartzea adostu zuen. Euskal nazionalisten erabakien aurka Fernando Sasiain gazte errepublikanoa eta Castor Torre sozialista agertu ziren bakarrik: Afirman que «en realidad no es preciso conocer el vascuence, sobre todo en esta ciudad cuyo empleo es insignificante, aún en la vida familiar y muchísimo menos socialmente… Es, además, inconstitucional, ya que todo español puede aspirar a los empleos y cargos públicos».

Berrezarkuntzaren azken urteotan, beraz, euskararen inguruan hiru korronte nagusi azaleratu zirela esan daiteke. Alde batetik, errepublikanismo kontserbadorearekin identifikatu zenektorea, euskararen alde bai baina horren gaineko erabaki politikoak hartzearen aurka agertu zirenak. Multzo horren barnean sartuko genituzke zenbait monarkiko ere, tartean Jose Orueta bera, bere lanetan euskarekiko hurbiltasuna erakutsi baitzuen (Orueta, 1922). Errepublikanoen sektore murritzago batek, Gaztelu federalak esaterako, Unamunoren teoriei jarraikiz, euskara desagertzearen «aldeko» jarrera erakutsi zuen. Euskarak herriari nazioartean erlazionatzeko oztopoak jartzen zizkiola uste zuten horiek, eta gaztelania erabiltzen hasteko beharra defendatu zuten. Hala eginez gero, batetik, elizgizonen eragina gutxituko zela aurreikusten zuten, eta, bestetik, Euskal Herria espainiar herrien buruan jarriko zela. Joera hori errepublikano horiek euskal nazionalismoaren aurkako jarrera erakusteko modua izan zen batez ere,eta Berrezarkuntzak aurrera egin ahala gero eta jarraitzaile gehiago izan zituen.

Azkenik, hirugarren sektore batek euskal errepublikanismoak zituen oinarri federalen ondorioz, euskara eta euskal kultura eta tradizioarekiko gertutasun handiagoa erakutsi zuen. Partidu Federaleko kide gehienak sartu beharko lirateke multzo horretan, nahiz eta, ikusi denez, salbuespenak egon. Berrezarkuntzaren azken urteetan, gainera, talde horrek gainontzeko errepublikanoengan eragitea ere lortu zuen hein batean, Berrezarkuntzaren hasieran bezala, foruzaletasunarekin lotuta euskararen ideia erromantikoa azaleratu baitzen. Euskara Euskal Herriaren tradizio eta usadioak eta probintzien iragan loriatsua goraipatzeko tresna bihurtu zuten berriro, elementu politikoari hainbeste erreparatu gabe: Al cabo de los tiempos, cuando en otras tierras desaparecieron aedas, trovadores y juglares y el romancero castellano perdió su aroma popular para contra hacerse con burdas imitaciones literatescas (sic), los vascos perseveran en sus tradiciones poéticas, nacidas en la prístina fuente plebeya. Los «versolaris» conservan en sus estrofas la rudeza y la ingenuidad primitivas. Son, como estos «Pranshesa», Iparraguirre y Ezquerra herederos de Gonzalo de Berceo, el gran bardo. Y, como él, no son letrados ni ambiciosos. Se contentan con obtener, por premio de sus trovas, el clásico «vaso de bon vino», que Berceo pedía..

Ondorioak

Esan daiteke beraz, errepublikanoen eta euskararen arteko harremana II. Errepublika aurretik gazi-gozoa izan zela. Oro har, gehienek ikusi zuten euskara zaindu eta mantentzeko beharra, euskara euren historiaren parte zela kontsideratzeaz gain, historia hori gogoratzeko tresnatzat erabili baitzuten. Hein handi batean horregatik, euskararen erabilera ahozkotasunera mugatu zuten. Idazteko hizkuntza ez izan arren, ospakizunetan euskal abestiak abestea —Gernikako Arbola ereserkia ia Marsellesa adina abestu zuten— edo mitinetan euskara sarri erabili zuten errepublikanoek. Azken horrek, era berean, errepublikanoen gehiengoa euskaraz komunikatzen zela adierazten du. Euskararen presentzia hiriburuetatik kanpora askoz nabarmenagoa zen, eta probintzietako herrietan euskara gaztelania adina erabiltzen zutela ondorioztatu behar da.

Oro har, federalak izan ziren euskararekiko sentsibilizazio handiena erakutsi zutenak, euskal Estatu federal baten eraikuntza justifikatzeko orduan, foruzaletasunarekin lotuta, euskal tradizio, kultura eta usadioak elementu garrantzitsuak izan baitziren, eta, ondorioz, baita euskara ere. Gainera, euskal probintzietako errepublikanismoaren oinarri ideologikoetan federalismoaren eragina ia erabatekoa izan zela onartuz gero, kutsu federal horrek errepublikano gehientsuenei euskararekiko nolabaiteko sentiberatasuna sortu ziela ondoriozta daiteke. Federalismoaren eta euskararekiko sentsibilizazio horren arteko erlazioa ez da kasualitate hutsa edo Euskal Herrira bakarrik mugatu zen gertaera. Estatu moderno bateko komunitate ezberdinen hizkuntza-beharrak asetzeko konponbidetzat teoria federalak erabiltzea historian hamaika aldiz jorratu den aukera da. Kanadan, esaterako, federalismoaren aldeko apustua eta AEBko Konstituzioa erreferentziatzat hartzea, batez ere Quebec-eko frantses-hiztunen eskaerei erantzunez eta Estatu bakar baten pean biltzeko soluziorik praktikoena zela ondorioztatu zuten frantziar eta ingeles-komunitateek: «In 1867 when Canadian political leaders sought to frame a new political system. The need to protect the Francophone minority led to the choice of a federal system rather than a unitary state. As the Supreme Court recently noted “the social and demographic reality of Quebec (…) was one of the essential reasons for establishing a federal structure for the Canadian union in 1867”».

Beraz, nahiz eta euskal errepublikanoen artean euskararen erabilera gutxitzen joan, batez ere euskal nazionalismoarekiko aurkakotasunaren ondorioz, eta baita poliki-poliki euskara tresna politiko bihurtu izanaren ondorioz ere, etxeko bizimodutik haratago ere sarri erabili zuten hizkuntza izan zen. Industrializazioak eta migrazioek euskararen erabilera zaildu eta mugatu zuten aldi berean, eta euskararekiko jarrera politiko ezberdinak azaleratu ziren, baina II. Errepublika arte behinik behin, euskal probintzien iragan loriatsua gogoratzeko lehendabiziko komunikazio-bidea euskarak izaten jarraitu zuen, Gernikako Arbolak edo II. Gerra Karlistaren inguruan abestu ziren bertso eta olerkiek adierazten dutenez.

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X. JARDUNALDIAK ANTIMILITARISMOA ETA MEMORIA HISTORIKOA

AZAROAK 24 NOVIEMBRE
ASTRA. GERNIKA-LUMO 2022
ORDUTEGIA / HORARIO: 18:30-20:00


MEMORIA HISTORIKOAREN ERAIKUNTZA SOZIALA


Gernikako X. Jardunaldi Antimilitarista eta Memoria Historikoaren Jardunaldien gaia Urdaibaien egindako oroimen historikoa berreskuratzeko tokiko ekimenetan oinarrituko da.

Bi ikerketa aurkeztuko dira eta horien gainean Gernika-Lumon eta Busturian egindako omenaldiak ere.


• Gernikako gerra-presoen ospitale militarra (1938-1940), 269 preso In memoriam. Amagoia Lopez de Larruzea eta Iñaki Uribarrena, Pipergorri Kultur Elkartea.


• Angel Lekuona, deportatua eta Hraistko kontzentrazio esparru-nazian hildakoaren oroimenez jarritako Stolperstein monumentua Busturian, Anton Gandarias.

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LA GUERRA: BATALLA DE VILLAREAL. Memorias del miliciano Isidoro Andreu XI

Continuamos con la publicación del documento de las Memorias de un Miliciano que inciamos con NACE UN REPUBLICANO. Memorias del miliciano Isidoro Andreu (I).  En él se recogen las vivencias del bilbaíno Isidoro Andreu, desde su incorporación al frente de Álava hasta la retirada por Cantabria y su caída prisionero en la plaza de toros de Santander. Estos días harán 86 años de la única ofensiva del ejército de Euzkadi en los 11 meses de guerra, el objetivo era conquistar Vitoria y aliviar el frente de Madrid. La ofensiva comenzó al amanecer del 30 de noviembre cuando los integrantes del segundo batallón de la UGT. atacaron, aún de noche, a la guarnición que custodiaba el embalse del Gorbea, que daba de beber a los 38.000 vitorianos de la época. Los combates se prolongaron hasta el 23 de diciembre y el bando rebelde resistió inesperadamente, fracasando la operación.

A partir de aquella tarde, los acontecimientos se precipitaron. Pocos días después, un atardecer nos mandaron formar ante el Casino, nos llenaron a tope las cartucheras, incluyeron en nuestro equipo dos bombas de piña por miliciano, dos latas de atún, dos de sardinas, una tableta de chocolate, otra de membrillo, nos llenaron las cantimploras de “salta- parapetos” y cuando aún no habíamos salido de nuestro pasmo ya estaba llegando frente a nosotros una caravana de autobuses, donde nos embarcaron.

Todo fue tan imprevisto que nadie pudo avisar a sus familiares que salíamos de nuevo para el frente. Enseguida comprendimos que aquella vez íbamos a ser nosotros los atacantes y que, por lo tanto, la sorpresa inicial del enemigo nos favorecería, por lo que todos asumimos nuestra propia sorpresa. Después de pocos kilómetros de recorrido fue evidente que esta vez nuestro destino iba a ser el frente de Álava. La noche era muy oscura y había comenzado a llover intensamente. La subida por Barazar fue lentísima pues todos los autobuses llevaban la luz corta y con los faros ahumados. A pesar de esto, al llegar al alto, comprendimos que los “fachas” estarían ya viendo, como nosotros, las luces de aquella inmensa serpiente fosforescente que se arrastraba hacia la cumbre, ciñéndose a todas las curvas de la carretera, durante muchos kilómetros.

Por fin, hacía las diez de la noche, llegamos a Ubidea y nos alojaron por secciones en las casas del pueblo; mi sección ocupó un cálido pajar y yo preparaba ya mi “nido” cuando entró el teniente y nos espabiló el sueño de golpe. Nos explicó que al amanecer atacaríamos y que nuestro objetivo era Vitoria. A las doce de la noche nos pondríamos en marcha acompañados por un guía que, bordeando el Gorbea, nos conduciría sobre el pueblo que tendríamos que tomar inicialmente; que la marcha nocturna duraría de cuatro a cinco horas y entregó a dos camaradas un fusil ametrallador enseñándoles someramente su funcionamiento, acompañando su explicación con un folleto. A los demás nos repartió otros que nos explicaban como protegernos de los distintos tipos de granadas que podría utilizar la artillería enemiga. (rompedoras, huecas, sparnell, etc.). Se nos explicaba mediante gravados como hacer la primera cura a los Heridos (huesos fracturados, heridas en el vientre, en la cabeza, etc.). Como utilizar la bayoneta, donde y como clavarla para que fuera mas mortífera la herida etc.

Cuando se marchaba nos dijo que tendríamos aproximadamente dos horas para empollar y que de lo asimilado podía depender que en las próximas horas estaríamos vivos o muertos.

Cuando nos dejó solos, se podía oír en el pajar el vuelo de una mosca, aquel imprevisto y macabro cursillo, impartido a la débil y vacilante luz de un candil de carburo, en el destartalado pajar de un caserío mientras la lluvia crepitaba sobre las tejas, nos hundió en una total depresión. Cuando reaccioné un poco, las preguntas que me hacía se amontonaban en mi cabeza ¿aquello era un ejercito o un malcomió dirigido por orates? ¿Cómo no nos habían enseñado cosas tan vitales para nuestra supervivencia en nuestros largos meses de anodina preparación y ahora pretendían que nos lo metiéramos en la cabeza en las dos horas precedentes a una ofensiva en la que íbamos a jugarnos la vida? ¿Con qué moral íbamos a lanzarnos al ataque cuando habían puesto, ahora precisamente, ante nuestros ojos, aquellos folletos donde aparecían horripilantes imágenes de heridas? ¿Dónde estaban las gomas contra hemorragias que sacaban de sus macutos los soldados del grabado? ¿Donde estaban nuestros sanitarios de primera línea?

Todo aquel caos que bullía en mi cabeza se fue poco a poco condensando en una inquietante conclusión. En nuestras filas no solo faltaban mandos intermedios. Estaba claro que en niveles mucho más elevados faltaba el cerebro necesario para organizar y dirigir aquella aventura. Ante aquel tremendo alarde de improvisación, en momentos tan decisivos como los que íbamos a afrontar aquella noche, solo se podía deducir una cosa: aquel ejército tenía miles de corazones pero no tenía cabeza.

Esta conclusión llenó mi ánimo de ansiedad y de zozobra, hasta tal punto, que empecé a desear que terminase cuanto antes aquella insoportable espera y nos pusiéramos en marcha de una vez a enfrentarnos a nuestro destino.

Por fin, llegó la orden de prepararnos a abandonar el caserío. Nos colocamos las cartucheras, cargamos con nuestras mantas y mochilas y formamos la Compañía en la carretera, bajo la lluvia inclemente que no cesaba. Se nos advirtió que íbamos a internarnos en el monte en fila india, con un guía a cabeza y que era vital que nadie perdiese de vista al hombre que caminaba delante para evitar perderse.

Así lo hicimos y nuestra compañía inició la marcha, convertida en una larga y sinuosa oruga procesionaria.

Al poco tiempo de caminar por el monte, perdidas ya en la lejanía las pocas luces de Ubidea, nuestra marcha se hizo tan penosa como el caminar por el interior de un negro túnel. Estaba la noche tan oscura que había que forzar la vista para conseguir ver la silueta del camarada que nos precedía; el miedo a despistarnos hacía que no mirásemos donde poníamos el pie, por lo que los tropezones y las caídas menudeaban. No sabíamos siquiera la anchura que podía tener el sendero, ni si teníamos el vacío por la izquierda o por la derecha, por lo que era imprescindible seguir los pasos del camarada que nos servía de lazarillo. Nos habían prohibido terminantemente el fumar y el hablar en voz alta, por lo que los tropezones no tenían ni el alivio de una buena imprecación.

Pasaron las horas, dos, tres, cuatro horas y seguíamos nuestro caminar de topos. Yo observaba que, a partir de la primera hora aproximadamente, el camino había dejado de subir y ahora no tenía pendiente, con largos trechos sin desnivel, por lo que me pareció que estábamos bordeando las laderas de un monte que no podía ser otro que el Gorbea. Seguía lloviendo incesantemente y a pesar del ejercicio de la marcha empezaba a notar frío y cansancio.

De pronto la procesionaria detuvo la marcha y todos creímos que, por fin, nos daban un descanso. Nos sentamos sobre el húmedo suelo y se iniciaron algunas tímidas conversaciones en voz baja. Callamos enseguida pues llegó el sargento que nos ordenó tener la máxima vigilancia, porque nuestro pelotón, que caminaba a la cola de la compañía se había desconectado de esta en una bifurcación del camino y ahora estábamos perdidos en el monte. Nos recomendó calma y silencio total, hasta que regresasen los enlaces que habían salido para conectar de nuevo.

Durante bastantes minutos estuvimos acordándonos todos de la madre del cretino causante de aquella situación, sin atrevernos a respirar, pues ignorábamos si en aquellos momentos estábamos en campo republicano o detrás de las líneas rebeldes. De ser así, en cuanto amaneciera nos podían cazar como a conejos.

Había pasado una eternidad de tiempo cuando apareció un enlace, acompañado del guía de la compañía, quienes habían salido en nuestra búsqueda, Ya mas tranquilos, nos pusimos nuevamente en marcha y a los pocos minutos de caminar llegamos a las que iban a ser nuestras posiciones de ataque.

Durante nuestra larga marcha de aproximación habíamos perdido toda noción del tiempo. No sabíamos cuantas horas habíamos caminado en plena oscuridad y bajo la lluvia. No sabíamos cuanto faltaba para amanecer y ahora allí, desplegados y tumbados sobre la hierba mojada, tratábamos de escudriñar las tinieblas para ver el terreno sobre el que tendríamos que luchar. Se nos había vuelto a reiterar la orden de no hablar y sobre todo no fumar. Los minutos pasaban lentos y la tensión nerviosa se hacía insoportable, cuando observe de pronto que la oscuridad en la que estábamos inmersos se iba haciendo menos agobiante. Lentamente, comenzaba a emerger ante nuestros ojos, difusos contornos de la naturaleza que nos rodeaba. La sombra, cerrada y hosca de aquella larga noche, emprendía su retirada ante el avance del alba, que ya despuntaba.

Empezábamos a ver nuestra situación. Estábamos desplegados en lo alto de una ladera de unos doscientos metros de bajada, cubierta a trechos por grupos de robles y cuyo fondo se convertía en una barrancada por la que discurría un pequeño arroyo. Al otro lado del arroyo un corto ribazo, poco empinado, y a continuación un muro, no muy alto, detrás del cual estaba la carretera que iba a ser nuestro primer objetivo.

La carretera discurría paralela al arroyo y a la izquierda este se iba ensanchando a medida que se acercaba a un pequeño embalse cuya presa, aunque lejana, estaba también a la vista.

Apenas habíamos tenido tiempo de ver nuestra situación, cuando, en un susurro, una orden circuló de boca en boca por nuestra línea. ¡Calad la bayoneta! ¡Calad la bayoneta! ¡Calad la bayoneta!. El clip frío y metálico que se oyó en el silencio del amanecer al cumplirse la orden, me erizó el cabello.

Siguieron unos momentos de angustiosa espera y de pronto, el sereno silencio del amanecer salto roto en mil retumbantes ecos, producidos por el alarido metálico de una trompeta tocando al ataque. Fue el amanecer del día treinta de noviembre de 1.936 y ese amanecer fue el último de su vida para centenares de camaradas.

Nuestro teniente, el gallego Nogueira, se pone en pie de un salto y dirigiéndose a nosotros nos grita  

¡Adelante rapaces, a por ellos!

 A este grito toda la sección nos lanzamos como locos ladera abajo. De repente, había desaparecido nuestro cansancio, nuestras dudas y nuestros temores y empezaba a funcionar nuestro instinto de supervivencia. Había que tomar aquella carretera cuanto antes, había que salvar aquellos doscientos metros de bajada en descubierta antes que nos alcanzara una bala de la muchas que silbaban ya alrededor. Del muro de la carretera surgían rojos y continuos resplandores que buscaban nuestros cuerpos, pero nosotros continuábamos nuestra alucinante carrera hacia aquella meta. Tropiezo en una raíz y caigo rodando varios metros.

¿ Te han herido camarada?

          ¡No, sigue corriendo!

Me incorporo y les alcanzo. Me doy cuenta de que en mi caída no he soltado el fusil, de lo crispadas que llevo mis manos sobre su culata. Una ametralladora comienza a ladrar cuando estamos atravesando un pequeño hayal y sobre nuestras cabezas cae una lluvia de hojas y pequeñas ramas segadas por sus balas. A nuestra izquierda, hacía el embalse, el tableteo de las ametralladoras es incesante. Frente a nosotros, la carretera y su muro están ya solo a cien metros, pero no cesa el fuego de fusil de sus defensores. De repente, desde lo alto de nuestra ladera, empieza a sonar el tap-tap-tap y enseguida son dos las armas automáticas que lanzan una lluvia de plomo que, pasando sobre nuestras cabezas, comienza a pespuntear de pequeños surtidores de tierra la carretera y el muro, protegiendo nuestro ataque. Mientras sigo corriendo como un loco hacía ella doy fervorosamente las gracias a los camaradas que tan bien han asimilado el cursillo del pajar.

         ¡Adelante, adelante, que ya tenemos el arroyo ante nuestros ojos!

 Lo cruzamos de un salto, subimos el ribazo y ya estamos al pie del muro; ahora corremos el riesgo de que nos mate una bala de nuestros propios fusiles ametralladores, pero no, estos han cesado de disparar. En unos segundos lanzamos varias granadas de mano al otro lado del paredón que estallan sobre la carretera. Cuando se produce la última explosión trepamos sobre el muro, nos ponemos a caballo sobre el y nos dejamos caer al otro lado. Suenan unos disparos y el miliciano que va a mi lado se desploma como un fardo. Hemos saltado un pequeño grupo y ya en “nuestra “carretera nos tumbamos sobre el suelo y disparamos sobre varias sombras que huyen carretera adelante. Tratamos de ayudar al camarada caído pero tiene la cabeza destrozada por un balazo.

La primera parte de la operación está terminada y el teniente Nogueira nos reagrupa rápidamente. Nadie se atreve a preguntar cuantos han caído sobre la ladera y nos ordena avanzar en dos filas, una pegada al amparo del muro y la otra por la parte opuesta. Despacio y los ojos bien abiertos, pues en cada recodo podemos recibir un balazo. A los pocos metros, tumbados bajo el pretil de la carretera, dos guardias civiles muertos nos miran sin vernos. Un poco mas adelante tenemos que pasar por encima de tres cadáveres más.

Según avanzamos hacia el embalse va oyéndose mas claro el fragor del combate que por su posesión se desarrolla. Los camaradas que están atacando frontalmente la presa, tratando de pasar sobre ella, lo tienen muy crudo. Si podemos seguir nuestro avance nuestra ayuda puede ser decisiva, pues nosotros ya estamos al otro lado de ella y podemos cogerles entre dos fuegos. En esto voy pensando cuando de pronto, a la vuelta de un recodo, aparece un pequeño chalet, con un bosquecillo a sus espaldas. Tenemos el tiempo justo de tirarnos al suelo cuando dos de sus ventanas empiezan a escupir fuego. Nos desplegamos y concentramos sobre ellas nuestros disparos. El tiroteo dura varios minutos y el teniente Nogueira se impacienta. Coge dos granadas de mano y nos ordena disparar lo más intensamente posible sobre las ventanas. Durante unos segundos una granizada de balas no permite asomar las narices a ningún guardia. Los suficientes para que en una veloz carrera llegue hasta el porche y desde allí lance una bomba de mano dentro de la casa. Cuando estalla se hace un profundo silencio y a los gritos del teniente nos lanzamos sobre las ventanas del porche y penetramos en ella. Me encuentro en una sala con una hermosa chimenea encendida y en el suelo un gran charco de sangre rodea los cuerpos acribillados por la metralla de dos guardias civiles. Un reguero de sangre sigue por un pasillo y termina en el cuarto de baño, cuya ventana esta abierta. Me asomo a ella y aun puedo divisar a un guardia civil que, cojeando, se interna en el bosque. Inspeccionamos la otra habitación y bajo su ventana está el cadáver de un guardia civil, con un agujero en la cara. Entramos en la cocina y junto al fuego hay una mesa preparada con seis tazones, una perola de leche y varios chuscos. Por los tazones comprendemos que han sido tres los guardias que han escapado por la ventana del baño.

Nos repartimos los chuscos y salimos a la carretera, continuando nuestro avance hacia el foco del tiroteo, que ha disminuido en intensidad. Han callado las ametralladoras y solo se escucha fuego de fusilaría y sobre este retumba ahora el estampido de las bombas de mano.

Aligeramos nuestra cauta marcha y ahora avanzamos casi a la carrera, pues comprendemos lo que está pasando. En efecto, nuestros camaradas de la primera compañía han conseguido cruzar la presa y el enemigo se bate en retirada, que se convierte en fuga cuando nos ven aparecer a nosotros por uno de sus flancos.

La operación ha sido un éxito, pero al pasar junto al embalse vemos que se ha pagado un precio muy alto. Sobre el muro de la presa hay varios milicianos muertos, y en las aguas del embalse se mecen, con trágico vaivén, varios cadáveres que también pertenecen a hombre de nuestro batallón.

Seguimos por la carretera que está jalonada, de trecho en trecho, por cuerpos de guardias civiles muertos, pero ahora observamos que, junto a ellos, también hay soldados pertenecientes sin duda a algún regimiento de guarnición en Vitoria. Nuestra sección deja la carretera y se interna por la derecha en un bosquecillo en el que la marcha se hace más lenta. Al resguardo de los árboles avanzamos con el dedo en el gatillo, tratando de ver a un enemigo invisible, aunque presente, por que las balas siguen zumbando y el sonido de los disparos lo tenemos de frente. Seguimos avanzando y el bosque parece no acabar nunca, hasta que de pronto, entre los árboles, divisamos el campanario de una iglesia. Allí, a nuestra izquierda, al final de la carretera que tanta sangre nos ha costado, está el pueblo de Murua. Ahora comprendemos que la maniobra para tomarlo va a ser la misma empleada para tomar el embalse. Nuestra primera compañía, que ha seguido el avance por la carretera, va a atacar el pueblo directamente, mientras nosotros vamos a envolverlo por la derecha.

Salimos del bosque avanzando con recelo y observamos que el paqueo que soportamos hasta ahora ha ido disminuyendo, mientras que a nuestra izquierda, frente a Murua, la batalla se ha desatado de nuevo. Los disparos de fusilaría son incesantes y sobre ellos suena otra vez la música mortal de las ametralladoras, acompañadas por el sonido electrizante de la corneta que repite incesantemente el toque de ataque.

Estamos en una pequeña loma que domina el pueblo desde su derecha y nos lanzamos veloces sobre las primeras casas. Nos posicionamos frente a ellas y tenemos unos segundos de duda. Nadie nos hace frente, algunas de sus ventanas tienen las luces encendidas y llegamos a la conclusión de que está ocupada por sus moradores. Estamos perplejos hasta que Nogueira reacciona y nos ordena cubrirle. Corre como una liebre hasta la casa mas cercana, de una patada abre la puerta y con la pistola en la mano se adentra en ella. Durante un momento angustioso nos quedamos sin aliento, pero enseguida reaparece en una ventana y nos hace señas para que nos acerquemos. Entramos por la puerta pateada y nos encontramos con una situación inesperada. Allí, ante el hermoso fuego de una chimenea de campana está nuestro teniente, tratando de tranquilizar a dos mujeres y tres niños que nos miran despavoridos.

Por ellas nos enteramos que hace más de una hora que el enemigo ha abandonado el pueblo, dejando solo un escuadrón de caballería del regimiento de Farnesio atrincherado en la iglesia para retrasar nuestro avance.

Con estos datos, el teniente ordenó que seis milicianos, yo incluido, esperemos allí nuevas ordenes mientras que el con el resto de la sección, sale de reconocimiento por aquel sector del pueblo, para comprobar si es cierto lo que nos han dicho.

Cuando quedamos solos, le pedimos a la mujer de más edad que nos caliente unos tazones de leche, cosa que hace sin excesiva cordialidad. Enseguida comprendemos por su actitud, que no nos reciben precisamente como a libertadores; sobre todo los niños parecen extrañados de no vernos los cuernos y el rabo.

A los pocos minutos regresan nuestros camaradas sin haber encontrado enemigos, y nos desplegamos, bordeando las casas, en dirección a la parte trasera de la iglesia, para cortar la retirada a los soldados que aún se defienden en su interior. El fuego de fusilería era muy intenso y cuando llegamos junto a ella nos parapetamos tras la tapia de una huerta que la domina por detrás. Está claro que la mole de su torre la convierte en un fortín, en el que se estrellan las balas de nuestros fusiles. Sería blanco fácil para un cañón, pero no lo tenemos y tomarla al asalto nos puede costar muchas bajas. La puerta trasera que divisamos parece muy recia. Encima hay dos pequeñas ojivas laterales, con vidrios coloreados y sus correspondientes rejas. La cosa está difícil, pero de pronto, un fusil ametrallador acribilla sus vidrios de colorines y un miliciano sale a la carrera de un portal, cruza la calle y colocándose debajo de una de las ojivas lanza una granda que se cuela limpiamente a través de la verja. A su estallido sigue un horripilante pandemonium de gritos humanos, coceos sobre las paredes y relinchos espeluznantes de caballos heridos, que patean sobre la puerta desesperadamente. La granada ha hecho explosión sobre ellos y los ha enloquecido, convirtiendo el interior de la iglesia en un infierno dantesco. Los relinchos de las pobres bestias son tan insoportables que me tengo que tapar los oídos para librarme de ellos. Los efectos sobre la moral de los encerrados es inmediato, pues de pronto aparece en el campanario un palo en el que ondea un trapo blanco. Se les ordena salir sin las armas, se abre la puerta y se produce una horrible estampida de caballos aterrados y cubiertos de sangre, que se desparraman coceando y relinchando por los campos vecinos. A continuación, salen los soldados con las manos en alto y los rostros lívidos de pavor, pero pronto se tranquilizan con el trato que reciben. Son reclutas, gente del pueblo y no tienen por que temer represalias.

La Batalla de Villarreal de Álava de Josu Aguirregabiria

Rendida la iglesia, Murua es nuestro e inmediatamente reanudamos nuestro avance en sentido oblicuo hacía la derecha. El terreno está formado por una serie de lomas bajas y alargadas y al coronar una de ellas tenemos al alcance de nuestros fusiles la carretera general y al fondo de la llanada alavesa se adivina Vitoria. A nuestra izquierda, en la lejanía, el sector de Villarreal está en plena batalla y el fuego de fusilería y ametralladoras es muy intenso intercalado con el sordo retumbar de la artillería. Entre nosotros y Vitoria no hay prácticamente enemigo, pues solo soportamos algún ligero paqueo intermitente. De pronto, cambia la situación y al débil tiroteo frontal le sustituye unas cerradas descargas desde nuestro flanco derecho que nos obliga a suspender nuestro avance y arrojarnos rápidos al suelo. Estamos desconcertados, pues los disparos proceden de la zona de Gopegui, pueblo que creíamos ya nuestro. El teniente se huele lo que está ocurriendo y envía dos enlaces, con telégrafo de banderas, al borde de la loma. Estos, jugándose el tipo, consiguen comunicar el nombre de nuestro batallón y el fuego cesa inmediatamente. Quien nos estaba asando a tiros era el batallón nacionalista que había tomado Gopegui y que al vernos, a lo lejos, nos habían tomado por rebeldes en retirada hacía Vitoria.

Después de este incidente, estaba claro que nuestra sección había avanzado mas de lo previsto por el mando del sector, por lo que Nogueira, hasta recibir ordenes, nos mandó protegernos del paqueo como pudiéramos y aprovechar la pausa para comer algo de nuestro rancho frío. Mientras me comía una lata de sardinas, acompañada de un chusco de pan de los guardias civiles muertos, yo observaba el terreno que tenía ante los ojos, en una amplia panorámica. En el extremo derecho del frente de combate, el más cercano a Vitoria, estábamos nosotros; en el centro, hacía nuestra izquierda, estaban los pueblos de Eribe, Nafarrete y Elosu, donde ya no se combatía, por lo que supuse que estaban en nuestro poder. Mas a la izquierda todavía, en el otro extremo de la línea de fuego, estaba Villarreal y de allí, aunque lejano, resonaba el fragor de la batalla, que debía ser muy dura a juzgar por la horas que estaba durando.

Ante aquella especie de mapa en relieve que tenía ante mis ojos, comprendí claramente porque se había frenado nuestro avance hacía Vitoria. Para proseguirlo era vital la posesión y utilización de la carretera general Vitoria-Bilbao por Barazar y por Urkiola y la llave para abrirla era Villarreal. Los rebeldes lo sabían y habían concentrado allí su resistencia. Comprendí enseguida que si aquella batalla no se ganaba en la próximas horas, habría fracasado el factor sorpresa y al día siguiente tendrían todos los refuerzos necesarios, incluida la temible aviación para abortar nuestra ofensiva.

Ante esta posibilidad, la sola idea de una retirada por la única salida que tendríamos de aquella ratonera y que no era otra que los senderos de montaña, me llenó de preocupación. De aquellos funestos augurios me sacó la llegada de un pelotón de relevo. Cedimos nuestros puestos a los recién llegados, y reagrupados con nuestro teniente, cogimos el camino de regreso hacía Murua. Nogueira nos dijo que íbamos a descansar una horas y que procurásemos dormir por que a la noche tendríamos que volver a la loma y que por falta de gente las guardias nocturnas serían de cuatro horas.

Estábamos entrando ya en el pueblo, cuando al pasar frente a un cobertizo o pequeño almacén, oímos unos gemidos que nos hicieron entrar en el. Al abrir la puerta nos quedamos helados de horror en el umbral. En el suelo, sobre sucias mantas ensangrentadas, yacían los cuerpos sin vida de veinte o veinticinco milicianos de nuestro batallón. Otros cinco o seis, todavía vivos a pesar de sus terribles heridas sacaron sus últimas fuerzas para clamar ayuda desesperadamente.

Sus alaridos son tan espeluznantes, ante la proximidad de una muerte que adivinan cercana, que nos hielan la sangre. Nogueira reacciona ante la presencia de dos camaradas que aparecen y a quienes toma por sanitarios. Les increpa fuera de sí pero estos nos ordenan salir a todos y una vez fuera le explican que allí no hay sanitarios que si no cae pronto Villarreal y por lo tanto no pueden pasar nuestras ambulancias, aquellos heridos y muchos mas están condenados a morir desangrados o de gangrena.

Esta explicación tan cruda y tan sencilla cierra la boca del teniente y a mí me deja horripilado y a punto de llorar, no tanto por lo que oigo, sino por lo que mis ojos está contemplando. Allí desde aquella fila de cadáveres, me están contemplando los ojos vidriosos de Juanchu, el hijo menor de nuestros caseros de Lequeitio. Su pelo rubio está rojo por la sangre y su cara aniñada está tan placida como si durmiera.

Nos alejamos totalmente desmoralizados. Todos pensamos que cualquiera de nosotros podemos vernos en la misma situación que aquellos infortunados camaradas; ante esta terrible posibilidad lo único que se me ocurre desear es una muerte instantánea, como la de Juanchu.

El teniente nos conduce a una casa evacuada por sus moradores y en ella nos instalamos, la casa tiene dos plantas comunicadas interiormente por una escalera y al entrar en ella vemos, sobre la alfombra de una pequeña sala, el cuerpo tumbado de un hombre herido. Lleva el uniforme del ejército sublevado y en su guerrera los galones de brigada. Nos dicen que es el jefe del escuadrón que defendía la iglesia y que si esta vivo todavía es porque así lo ha ordenado el comandante de nuestro sector de operaciones, quien quiere sacarle la máxima información posible, cuando pueda venir a interrogarle. Al pasar junto a su cuerpo, por primera vez en mi vida, siento odio hacia un ser humano y esta es una sensación que no me agrada.

Nos despojamos de nuestros empapados chaquetones y los colgamos alrededor de la lumbre de la cocina. Subimos al piso superior y nos acomodamos como podemos tumbados sobre la tarima que, aunque dura, por lo menos está seca. Estoy agotado y muerto de sueño, pero no puedo dormirme, cierro lo ojos con fuerza, pero no consigo borrar de mi cerebro las terribles imágenes de todo lo presenciado en aquel último día del mes de Noviembre. Se han clavado en mi retina y allí permanecen inamovibles los cadáveres de los guardias civiles, de los milicianos muertos sobre el muro de la presa, de los bultos macabros flotando silenciosamente sobre las aguas del embalse, pero de todas las terribles visiones que me torturan la más atroz de todas es la figura inerte y ensangrentada de Juanchu. Durante unos segundos sus ojos estuvieron clavados en los míos y ahora aquella opaca mirada está haciendo tanto daño a mi espíritu que creo que pasará mucho tiempo hasta que logre olvidarla. Era un chaval sin cumplir todavía los diecisiete años, un pequeño “ mutil” que se dejó arrastrar por el entusiasmo y el afán de aventuras de los años juveniles y que, como me había ocurrido a mí, no tenia ni idea de lo que podía tener de absurdo el irse voluntariamente a una guerra. Dentro de unos días, pensaba yo, sus padres recibirían una carta comunicándoles que se habían quedado sin su hijo. Su cuerpo joven y lleno de vitalidad aldeana unas horas antes, se pudriría en una fosa común, excavada en una barrancada desconocida lejos del cementerio de su aldea.

18 ENERO 2022  NACE UN REPUBLICANO. (I) 18 FEBRERO 2022 COMIENZA EL DRAMA M (II) 18 MARZO 2022 YA SOY MILICIANO. (III) 18 ABRIL  2022   IV LLEGAN LOS FUSILES 18 MAYO 2022   V BAUTISMO DE FUEGO 18 JUNIO 2022   VI ENTRE BOMBAS Y DISPAROS 18 JULIO 2022    VII VISITA DE AMA EN LEKEITIO     18 AGOST0 2022              VIII LA FLOTA REPUBLICANA 18 SEPTIEMBRE 2022 IX LA MUERTE DE JOSÉ 18 OCTUBRE 2022 X DE REGRESO A BILBAO 18 NOVIEMBRE 2022 XI LA GUERRA: BATALLA DE VILLAREAL 18 DICIEMBRE 2022 XII ¿ DERECHO A COGER UNA PULMONÍA? 18 ENERO 2023  XIII VUELTA A CASA 18 FEBRERO 2023 XIV EL DURO INVIERNO DEL 36 18 MARZO 2023 XV SE ENSANCHA EL FOSO FRATRICIDA       18 ABRIL 2023    XVI EL PRINCIPIO DEL FIN 18 MAYO 2023   XVII  “ADIOS AL “BOTI” 18 JUNIO 2023   XVIII RETIRO Y MEDITACIÓN 18 JULIO 2023    XIX UNA DIARREA JUSTIFICADA 18 AGOST0 2023              XX LA AMENAZA DE SAN ROQUE 18 SEPTIEMBRE 2023   XXI UN TUNEL MUY HABITADO LA VOZ DE 18 LOS CAÑONES 18 OCTUBRE 2023 XXII LA LARGA Y TRISTE MARCHA HACIA SANTANDER NOVIEMBRE 2023 XXIII LA LARGA Y TRISTE MARCHA Perdida de Santander

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Memoria en Galdames.

Fotos de grafitis antiguos que están algunas de  las minas y cuevas de Galdames, que nos ha enviado Alfonso.

Algunos grafitis los hicieron los mineros socialistas de de UGT del barrio de Ledo (la caricatura del rey y el «muera el…») en torno a finales de 1930. Los otros serían de !934 o posteriores  ya realizados por los de Ledo  o por los de los barrios de El Haya (actualmente Laia) o San Pedro. Una de las cuevas con grafitis  fue refugio durante los dos días que tardaron las tropas fascistas en bajar directamente desde La Arboleda, pillando los pequeños búnkeres del llamado «Cinturón de Hierro» a favor de su avance.

UHP: Unión Hermanos Proletarios
Alfonso XIII
JSU: Juventudes Socialistas Unificadas
Publicado en Errepublikazaletasunaren historia. Historias del republicanismo de aquí. | Deja un comentario

MORGAKO ERREPUBLIKAZALEAK

REPUBLICANOS Y REPUBLICANAS DE MORGA

Los republicanos morgueses empezaron llegando tarde en ese mundo rural vizcaíno, que se mostró muy impermeable al avance de las ideas liberales, acorde con el clero (clerocracia). Así en este lugar montuoso en el centro de Bizkaia se celebraron elecciones municipales en 1931, a diferencia de otros lugares de Bizkaia, se eligieron por el artículo 29, con dos consabidas candidaturas: nacionalistas y tradicionalistas.

Morga junto Fruiz,  se encuentran en la parte alta de la cuenca del Butrón,  pero una en la comarca de Uribe y Morga en la de Uradaibai. Al norte Errigoiti y Arrieta, al sur Zornotza y Larrabetzu, al este Errigoiti y Muxika, y al oeste Gamiz-Fika y Fruiz. Sus barrios son: Andra Mari (capital), Meakaur (núcleo originario), Meaka, Morgaondo, Morgakoene, Oñarte, Ganbe, Erroteta eta Eskerika.

La intención de esta sección es publicar los escasos datos de las personas y con las aportaciones de lectores ir añadiendo/corrigiendo los datos (biográficos y fotográficos), bien como comentario o bien escribiendo al correo: crepublicano@gmail.com

Nortzuk ziren Errepublika garaiko errepublikazaleak?, zein izan zen haien bilakaera? Zuen laguntzarekin hauen istorioak eta historia berreskuratu gura  geunke txoko honetan. crepublicano@gmail.com

EL AYUNTAMIENTO REPUBLICANO

Hubo elecciones en 1931, aunque se debieron repetir en mayo, que dieron vuelta al resultado inicial. El 12 de abril se eligieron 5 monárquicos y 2 nacionalistas. Los elegidos fueron los monárquicos: Isaías Olea, Ambrosio Otazua, Juan Zorroza, Juan Antonio Begoña, Demetrio Uriarte  y los nacionalistas: Pedro Bilbao y José Orbe.

Al haber alguna protesta las elecciones se tienen que repetir el 31 de mayo. Donde de nuevo persisten las dos mismas candidaturas, pero esta vez ganan los nacionalistas. Así son elegidos los nacionalistas: Pedro Bilbao, José Orbe, Patricio Madariaga, Cándido Oñate-Echevarría y Braulio Barrena. Y los independientes (tradicionalistas) Juan Zorroza, Juan Antonio Begoña, y Demetrio Uriarte

Morga  31/05/1931Candidatos con más votos
Número concejales:9
Derecha JELBilbao 80   5 concejales
Derecha tradiciZorroza 68   3 concejales

LAS ELECCIONES DE LOS AÑOS TREINTA

En las elecciones a cortes constituyentes de 1931. la coalición de derechas formada por el PNV y Comunión Tradicionalista recibió la mayor parte de los votos. Por su parte, la izquierda no tuvo mal resultado con casi el 20% de los votos.  Las elecciones de 1933 dieron un claro triunfo a la derecha en España y al PNV en Morga, los nacionalistas obtuvieron el 50%, los tradicionalistas el 33% y los republicanos el 17%. Y finalmente en 1936, los la derecha JEL y la candidatura de derecha contrarevolucionaria empataron en votos.  Los partidos de izquierda obtuvieron sus peores resultados.

  28-6-31 19-11-33 16-2-36
IZQUIERDAMadariaga39Ercoreca55Espinosa32
DERECHAMarcelino Oreja133Oreja117Gaytán155
DERECHA JELBasterrechea132Aguirre174Aguirre155

LOS REPUBLICANOS

En septiembre de 1931 En se constituyó el Centro Republicano de Morga.Una pena pero no tenemos más referencias.

Estos participan de manera activa en el primer aniversario de la República en Bilbao en 1932, por la Agrupación Republicana de Morga su presidente Víctor Elorriaga. Estos en 1933 forman una agrupación de Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña.

VERANO Y OCTUBRE DE 1934

No hay ningún dato de participación en la revolución de octubre, pero si del conflicto del verano entre los ayuntamientos y el gobierno. A partir del cual se producen dimisiones de los concejales de izquierda y nacionalista en todo el País.

En Euskadi en el verano de 1934 la conflictividad política alcanzó su máxima gravedad. Los ayuntamientos se enfrentaron al Gobierno del radical Samper. El Gobierno quería recaudar directamente los nuevos impuestos sobre la renta y el lujo, sin que se concertarse con las Diputaciones, y desgravar la fiscalidad del consumo del vino, “Estatuto del Vino”. Esto suponía la ruina de la hacienda local y provincial, pues era más de la mitad de sus ingresos. Los municipios se organizaron para su defensa, el conflicto que culminó, el 7 de septiembre de 1934 con la dimisión colectiva de los concejales nacionalistas y algunos de izquierdas.  Por ello a finales de octubre de 1934 son juzgados los concejales del PNV que eran los que habían presentado la dimisión: Pedro Bilbao, José Orbe, Patricio Madariaga, Braulio Barrena, y Cándido Oñate-Echeverría. Hubo tres concejales que no dimitieron, suponemos que los carlistas.

EL OCASO DE LA REPÚBLICA

En 1936, en abril para más señas, iban haberse celebrado elecciones municipales, que finalmente se suspendieron. Una novedad de estas era la ante votación del alcalde. Para alcaldes populares hubo dos candidaturas en Morga: Jose Orbe nacionalista y Magdaleno Ormaechea tradicionalista.

Iniciada la guerra, el frente se le acercó en mayo de 1937, por el avance fulminante de los rebeldes en fechas inmediatamente posteriores al bombardeo de Gernika.  Morga fue bombardeada en tres ocasiones entre mayo y junio. El barrio de Meakaur resultó dañado en uno de los ataques. No disponemos de información sobre el número de víctimas de estos ataques. A su vez, la aviación franquista bombardeó en 11 ocasiones las posiciones republicanas en la zona del monte Bizkargi, entre Larrabetzu, Muxika , Morga y Zornotza. La zona fue una de las más castigadas con bombardeos durante ocho días consecutivos de las posiciones enemigas. No se dispone de información sobre el número de víctimas causadas por esto ataques.

El 28 de abril se impartió la orden de evacuación de las localidades del occidente de Busturia, entre ellas Morga, amenazadas por el avance franquista, el 29 caía Gernika. Simultáneamente llegaban efectivos militares para crear una nueva línea de resistencia en las localidades de Errigoiti y Muxika, para ello actuaron las fuerzas de Zapadores e Ingenieros fortificaron el alto de Morga.. Morga era un importante nudo de comunicaciones y la inmediata retaguardia de las tropas de primera línea en Arrieta, Rigoitia y Muxika. Además, en Morga se concentraron las baterías artilleras que apoyaban la defensa de las localidades citadas y  esta artillería republicana sería objeto del acoso aéreo y artillero.

La ofensiva de la I Brigada de Navarra a partir del 9 de mayo, combinada con la de la V sobre el Sur del macizo de Sollube, llevaron a la pérdida de Ugarte, Besagiz y Errigoiti. El día 11, al amanecer, y por sorpresa, la I de Navarra maniobra, cayendo sobre la cumbre de Bizkargi, y ocupando buena parte de la zona alta de ese macizo, al obligar la retirada de las fuerzas republicanas. Estos hechos colocaron a Morga en primera línea, amenazada por el Este por el avance de la I Navarra, y al Norte por la V. Esta última capturaba el 20 Mendigana, el 22  Morgakoena. En la jornada del 11 se inicia sobre el espolón de Urkulu, al noroeste del Bizkargi, que cayó con graves pérdidas de las fuerzas asturianas que lo defendían. A la noche se dio un precipitado contraataque nocturno de dos Brigadas de Reserva Vascas (6ª y 12ª) que trataron de recuperar Urkulu y la cima del Bizkargi. Al día siguiente, rechazada la contraofensiva los franquistas se dirigieron contra el Cinturón. En jornadas sucesivas se abría el camino hacia Bilbao de las tropas franquistas. Las fuerzas defensoras se replegaron hacia Gamiz-Fika y el espolón noroeste del Bizkargi, que continuaron en manos de los defensores hasta el inicio de la batalla final por Bilbao.

Morga permaneció en poder de la República hasta el 22 de mayo de 1937 (¿?), en que fue tomada por la V Brigada navarra.

En 1937 el ayuntamiento franquista los compone le alcalde Severo González Linaza, el teniente alcalde Eugenio Abaunza Isasi y el síndico Alejandro Sagasti Barrena.

LISTADO PROVISIONAL DE CIUDADANOS Y CIUDADANOS REPUBLICANAS

MORGAKO ERREPUBLIKAZALEEN BEHIN BEHINEKO ZERRENDA

Elorriaga, Victor. Presidente de la Agrupación Republicana de Morga

Lasa, Benita. Agrupación Republicana de Morga. Primer aniversario de la República en Bilbao en 1932. (El Liberal 15-4-32).

Iturri, Paulina. Agrupación Republicana de Morga. Primer aniversario de la República en Bilbao en 1932. (El Liberal 15-4-32).

Zuloga Aguirreleceaga, Félix de Unión Republicana de Morga. Afiliado de Unión Republicana en el campo de concentración de Gurs (cerca de Olorón, Francia) en 1939.

FUENTES
Periódico El Liberal
Datos de la Fundación Azaña
Senderos de la memoria
Archivo foral

Josetxo Alvarez

Sobre estos tiempos Ahotsak tiene recogidos varios documentos:

Gerra garaian etxetik alde egin behar izan zuten. Zamudio aldera joan ziren Kastrexanara aurretik. Kastrexanan, egon ziren bi hilabetez. Trenbide azpian babesten ziren, bonbak jausten hasten zirenean. Bilboko Areetan ere egon ziren, kale gorrian lotan. Gerran Kastrexana aldera ihesean Etxera etorri zirenean, behi bakarra ekarri zuten bueltan. Aitak Euskadiko dirugaz saldu zituen gainontzekoak. Diru horrek gerraostean ez zuen baliorik. Etxean zuten dena ostu zieten. Erramu Domeka arratsalde batean, esku-bonba batzuekin jolasten zebiltzala mutiko batzuk hil ziren Morgan. Gerratik bueltan dena esku-bonba eta balaz beteta 

Anaia eta beste lau morgatar fusilatu egin zituzten gerra denboran. Garraio-marinan lan egiten zuten, Ferrolen suertatu ziren, eta harrapatu eta garbitu egin zituzten.Anaia eta beste lau morgatar fusilatu Ferrolen  

Morgako inor ez ei zuten hil fusilatuta gerra ostean; kartzelan eduki bai asko. Aitak esaten zuen kartzelan gauero ateratzen zutela jendea, kamioietan hartu eta Derioko kanposantuan fusilatzera. Arreba bat neskame egon zen Derion eta esaten zuen erdi hilda geratutako fusilatuen oihuak entzuten zituztela gauez, laguntza eske. Derioko kanposatuan fusilatutako presoak

Frontea beren auzoan egon zen, lehenengo errepublikanoena eta gero Francozaleena. Begi-bistan daude etxetik Bizkargi, Santo Domingo eta abar. «Cinturón de Hierro» famatua egiten jende asko ibili zen lanean, soldata truke. 10 bat pezeta irabazten zuten egunean. Baina ez zuen ezertarako balio izan, erraz gainditu baitzuten tropa frankistek. Burdinazko Gerrikoa erraz apurtu  

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Gure ondare publikoa berreskuratuz

Recuperando nuestro patrimonio público

MANIFESTAZIOAK BILBO, DONOSTIN GASTEIZ ETA IRUÑA, EKAINAK 10

⛪️Mañana nos sumaremos a la jornada de denuncia convocada en Euskadi para recuperar los bienes inmatriculados por la iglesia católica. Si tu también crees que son patrimonio de todas, participa en las concentraciones de #Bilbao, #Gasteiz , Iruña y #Donostia. ⏰a las 19:00

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Bihar Euskadin eliza katolikoak immatrikulatutako ondasunak berreskuratzeko deitutako salaketa egunarekin bat egingo dugu. Zuk ere uste baduzu ondasun horiek guztion ondarea direla, parte hartu #Bilbo, #Gasteiz, Iruña eta #Donostiako kontzentrazioetan

Donosti

Gasteiz Vitoria

Pamplona/Iruñea

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