2019 urte errepublikazale berri on

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Moción republicana en Getxo

Hoy (26-12-18) se discute en el pleno del Ayuntamiento de Getxo la moción presentada por GUK Getxo.

MOCIÓN DE COMPROMISO CON LOS VALORES REPUBLICANOS Y LA DEMOCRACIA

En los últimos años y meses han sido múltiples las noticias sobre escándalos, corruptelas y malos ejercicios del papel institucional que corresponde a la monarquía como Jefatura del Estado. Seguir leyendo

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UN ESTATUTO DEMOCRÁTICO PARA TODOS

Para impulsar la reflexión Hausnartzen. ¿Qué República? Seguimos con la publicación de diversos textos . Estas invitado e invitada a participar, envíanos tu texto: crepublicano@gmail.com   Os traemos este artículo de nuestro compañero del CREH  Amado Mugika.

Las sociedades modernas son sociedades plurales donde conviven colectivos de diversas ideologías, por lo que sus constituciones políticas han de ser fruto de un amplio consenso entre diferentes. El constitucionalismo moderno ha dejado atrás hace tiempo el trágala, la imposición que unos partidos hacían sobre otros de constituciones partidarias que sólo reflejaban sus ideologías y sus intereses.  Nuestro siglo XIX está lleno de constituciones moderadas o progresistas como las de 1812, 1834, 1837, 1845, 1869 y 1876 que respondían a este esquema sectario y que llevaron a nuestro país a enfrentamientos estériles, pero se terminó comprendiendo, como en todas las democracias avanzadas, que la ley fundamental del país debía ser un terreno común de juego acordado en un consenso amplio,  pues ese acuerdo era bueno para todos.

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TRAPAGAKO ERREPUBLIKAZALEAK

REPUBLICANOS Y REPUBLICANAS DE SAN SALVADOR DEL VALLE

Los republicanos de La Arboleda no tuvieron representación institucional, lo que dificulta encontrar restos de su presencia, aunque sí la hubo. Hasta 1983 era conocido como San Salvador del Valle y coloquialmente todavía se le conoce como “El Valle“. Os pedimos a los lectores la colaboración para ir añadiendo/corrigiendo los datos de aquellos y aquellas ciudadanos  (biográficos y fotográficos): crepublicano@gmail.com.

El Valle de Trápaga, junto con  Santurtzi, Sestao conformaron, hasta el siglo XIX, el ente denominado Tres Concejos del Valle de Somorrostro. Desde el final de la IIIª Guerra Carlista, la liberalización de la vida económica trajo a una radical transformación de la comarca.  La minería del hierro creó  una de las mayores aglomeraciones sin conducciones de agua, escuelas, saneamiento,…:un caos ambiental y social. Así pues, fue la cuna del socialismo vizcaíno, ya 1886 se fundó la agrupación obrera de Abanto, en diciembre de 1887 la de Ortuella y en 1888 en La Arboleda (Trapaga).

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RECUERDO A LOS DEFENSORES

Camaradas que levantáis barricadas separadas

de hueso presto a astillarse, de sangre

que brota y se pierde, de nervios veloces que chocan

y se embotan con la ráfaga de termita y el rasguño de una bala.

 

Trabajadores carcomidos por la muerte montada en una nube,

marchitos por la llama lanzada, envueltos en barro y acero,

los miembros sobrecogidos por el agitar de los ojos,

el aliento consumido entre costillas aprisionadas y sofocadas…

 

¡Ese amor dejará guirnaldas en torno a vuestros hombres;

ese sacrificio aguantará un aumento de alegría

cuando el  mundo limpio por el que morís mude su piel;

y  unos hombres renacidos levanten, como monumento

a  vuestros miembros dispersos y bravos corazones,

la España del Pueblo con la libertad sobre torres!

Leo Kennedy 1938

En Seal in Struggle. Canadian Poetry & The Spanish Civil War. Univ. de La Laguna, 1995.

Leo Kennedy, nacido en 1907, fue miembro del grupo Montreal, que reunía algunos poetas surgidos durante la Gran Depresión de los años treinta; les aunó el compromiso político y social perfectamente visible en este poema, escrito en plena guerra y publicado en la revista “New Frontier”  Se lo dedicó a sus amigos Bess y Ben, miembros del batallón canadiense Mackenzie & Papineau (los Macks&Paps) que, como otros 600 compatriotas, murieron combatiendo en España. En total vinieron a España más de 1200 canadienses para luchar por la libertad del pueblo español; tal es el mensaje del último verso del poema, en la esperanza de que su sacrificio fuera posteriormente reconocido. Por sus ideas políticas Kennedy tuvo posteriormente dificultades para encontrar empleo en Canadá, teniendo que emigrar a los Estados Unidos.
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BELLA CIAO

A pesar de los desmesurados esfuerzos de la mayor parte de los medios de comunicación del país por convencernos de que el fascismo ha surgido de la noche a la mañana, alimentado por una indignación popular forjada en el rechazo a una “España rota” que finalmente se ha plasmado en esos trescientos y pico mil votos de Vox en Andalucía, una vez más quieren engañarnos. El fascismo nunca se fue. Lleva entre nosotros casi 100 años, unas veces más latente, otras más activo y casi siempre disfrazado y acechante a la espera de que vuelva a ser requerido por los poderosos para solucionar los aspectos más “desagradables” de una lucha de clases que los de arriba nunca han dado, ni mucho menos, por perdida.

También quieren engañarnos cuando pretenden documentar presuntos trasvases de votos de la izquierda hacia el fascismo. O bien esos votos nunca fueron de izquierda (si acaso algunos fueron votos de obreros, que no es lo mismo), o bien confunden torticeramente lo que significa la izquierda. Pero lo cierto es que ese “masivo” éxodo electoral que quieren vendernos es simplemente una falacia y así lo demuestran las cifras. Es verdad que sería de estúpidos creer que al fascismo sólo le ha votado la gente de derechas, porque tanto la historia como el presente nos indican que eso no es así. El voto fascista se alimenta hoy del mismo pesebre de siempre: del sentimiento de rabia de gente despolitizada que necesita volcar su ira buscando culpables que sean fáciles de identificar y de digerir. Gente que no quiere complicarse la vida con conceptos intelectuales que no entiende y que por ello desprecia. Gente que, a fuerza de incultura, propaganda y desinformación, interpreta el mundo en el que vive como si fuese el espectador de un Reality Show televisivo en el que lo que le de verdad importa es reconocer fácilmente a quién hay que nominar: el parado que no quiere trabajar porque es un vago, la “feminazi” que finge maltrato solo por joder al varón, el separatista que quiere destruir España porque la odia, el pensionista que pretende vivir como un marqués en vez de conformarse con su pensión de mierda, el gitano, el moro o el negro que se creen iguales que los “españoles de verdad”; el perro flauta resentido que quiere quitar al rico lo que tanto sudor le ha costado de robar, el “minusválido” que sale por un riñón a la sanidad y que, si te pones a pensar, hubiera sido mejor que no hubiese nacido, el okupa, el drogata, el… Algo sencillito y claro: Un culpable tan obvio que no cueste demasiado trabajo identificarlo.

Ahora parece que toca rasgarse las vestiduras porque sin previo aviso los falangistas han conseguido un considerable puñado de votos en lo que hasta hace nada fue el granero electoral del centro izquierda español. Sin embargo, nadie se molestó en pararse un momento a pensar a donde nos llevarían aquellos chanchullos, unas veces liderados por el PP y otras por el PSOE, fundamentados en el más absoluto desprecio a la decencia, cuando desde el poder se permitió, o desde la oposición se prefirió ignorar los cierres patronales encubiertos, los continuos desahucios, el desmantelamiento de la sanidad y la educación, la corrupción generalizada, el partidismo judicial, el cambalache ideológico, el progresivo acoso a la diversidad, o la epidemia feminicida que fueron creando pasito a pasito una desafección general y un absoluto descrédito de la ciudadanía hacia todo lo que representaba la clase dirigente, estuviese esta representada por políticos, banqueros, iglesia, tribunales o monarquía.

Ahora unos y otros se culpan mutuamente de haber propiciado que la bestia haya salido de la cueva, pero parece que han olvidado de pronto lo que hasta ayer mismo estuvieron defendiendo con tal de perpetuarse en sus sillones. Ya no recuerdan la indiferencia que mostraban hacia aquel mantra popular de “todos los políticos son iguales”, tan coreado desde los editoriales y que tan bien les vino durante aquellos tiempos felices en los que se repartían a pachas los escaños sin sospechar nunca que esa equidistancia en la corrupción podría facilitar cualquier día el nacimiento de un indeseado mesías. Tampoco recuerdan la soberbia del “cero euros, cero” con la que respondían a los que clamaban porque se abriesen las cunetas para enterrar decentemente a quienes murieron luchando por la libertad. Han olvidado incluso sus mofas para los que semana tras semana reclamaban sus derechos a obtener una contraprestación en escuelas u hospitales a cambio de todo lo que durante años y años habían aportado desde sus jornales de miseria para facilitar la pervivencia de un sistema que día a día se iba demostrando tan desigual como injusto. Por olvidarse se olvidaron de todo. Olvidaron sus promesas y sus programas, sus deudas y sus responsabilidades porque nadie les iba a pedir cuentas. Porque sus votantes iban a seguir, pasase lo que pasase, asegurándoles su alpiste a perpetuidad, y porque si alguien osaba  perturbar el status quo lanzarían, como así hicieron, toda su maquinaria mediática para enfangar al oponente hasta límites difícilmente imaginados hasta entonces.

Pero con lo que la derecha española no contaba (pero acaba de aprenderlo de sopetón) es con el descubrimiento de lo que ocurre cuando se intenta blanquear el discurso del fascismo en beneficio propio. Ya no tienen que preguntar a sus socios europeos cuales son las peligrosas consecuencias de presumir constantemente de un patrioterismo de opereta, porque sus nuevos colegas de trinchera acaban de abrirles los ojos robándoles un generoso trozo del pastel. Lo que en definitiva significa que, a partir de ahora, si pretenden gobernar van a tener que entenderse con ellos para que los números cuadren. Los Populares podrán intentar engañar cuanto quieran a su electorado presentándoles como una victoria su debacle andaluza, pero la realidad es que su discurso inflamado y lleno de odio se ha vuelto en su contra y en el caso (que es más que posible) de que gobiernen en Andalucía, lo harán en precario y siempre al albur del criminal oportunismo populista creado por ellos mismos y sus adláteres. Y a todo esto, Ciudadanos, los terceros en discordia que durante meses creyeron ser “el pueblo elegido”, han pasado, casi sin darse cuenta, de ser los lampedusianos favoritos del Ibex 35 a convertirse en una oxidada bisagra siempre a punto de chirriar si no la engrasan con asiduidad.

Parece casi seguro que la derecha (la rancia y la neo-con) y la derecha extrema (de esta solo hay una: el fascismo) están dispuestas a gobernar en comandita, sea en Andalucía o sea donde haga falta. Lo que ya no está tan claro es que la izquierda, esa misma que se ha presentado a las elecciones andaluzas fragmentada (una vez más) en un buen puñado de siglas diferentes esté igualmente dispuesta a hacerlo. Para que la izquierda pueda significar una opción de gobierno atractiva y real debe deshacerse de unos cuantos lastres que cada vez resultan más pesados. Ya no sirve de nada glorificar unas siglas de solera ni reivindicar ninguna pureza de sangre, como tampoco sirve defender lo presuntamente nuevo solo porque si, ni asustar a los posibles votantes con la imagen infantiloide de que unos sanguinarios lobos con camisa parda se van a comer a los niños (por mucho que este cliché pueda llegar a tener de desgraciada realidad).  Ya está bien de criticar la “vieja política” cuando en definitiva es eso mismo lo que en el día a día se practica mediante puñaladas traperas, conspiraciones de salón y quítate tú que me pongo yo.

Quizás ya no queda más tiempo para perderlo en soflamas panfletarias que a la postre despolitizan y abocan a la abstención. Nos guste más o menos ha llegado el momento de atreverse de una vez por todas a hacer POLITICA con mayúsculas; política clara y valiente en la que quizás haya que renunciar a ciertas cuotas en televisiones y redes sociales para ganar otras, hoy por hoy tanto o más determinantes, en los tajos y en las plazas. Política de generosa unidad que anime a los ciudadanos a movilizarse por propio convencimiento, política adulta e inteligente que obligue al compromiso, a usar racionalmente la propia lógica y a defender con decisión las libertades de cada uno y la Libertad de todos. Este es el momento de que la ciudadanía supere esa larguísima etapa de permanente adolescencia electoral a la que nos condujo el Régimen del 78. Ya va siendo hora de crecer, de hacernos maduros, de olvidarnos de líricas y de epopeyas, de recuerdos viscerales y de consignas vacías. Ya no hay tiempo para la melancolía, solo para el pragmatismo. Hay que dejar de mirarnos el ombligo, remangarnos, sacar músculo y plantarle, de una vez por todas, cara de perro a la ultraderecha. Porque hay que dejar claro, meridianamente claro que al fascismo no se le discute. Al fascismo SOLO se le combate y se le destruye.

 

BELLA CIAO

Esta mañana me he despertado.
O bella ciao, bella ciao, bella ciao…

Esta mañana me he despertado.
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.
Esta mañana he despertado
Y he encontrado al opresor.

¡Oh! Guerrillero, quiero ir contigo.
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.
Guerrillero, quiero ir contigo
Porque me siento morir.

Y si yo caigo, en la guerrilla.
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.
Y si yo caigo, en la guerrilla,
Toma en tus manos mi fusil.

Cava una fosa en la montaña.
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.
Cava una fosa en la montaña
Bajo la sombra de una flor.

Y la gente que la vea.
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.
Y la gente que la vea
Se dirá ¡qué bella flor!

Esa es la flor del guerrillero,
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao.
Es la flor del guerrillero,
Muerto por la libertad.

Esa es la flor del guerrillero,
Muerto por la libertad.

Esta mañana he despertado.
O bella ciao, bella ciao, bella ciao…

Música: Popular. Letra en castellano: Adolfo Celdrán. 1970

Al fascismo no se le discute. Se le combate y se le destruye.

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Espacios en blanco

Continuamos con la publicación de comentarios sobre comics, los anteriores en: komikiak

Autor: Miguel Francisco

Año: 2017

Editorial: Astiberri

127 páginas

La editorial bilbaína Astiberri acierta nuevamente (y ya van muchas) con esta obra imprescindible. “Espacios en Blanco” es un cómic autobiográfico de Miguel Francisco en el que el autor vuelve la mirada al pasado para contarnos la historia de su abuelo y de su padre, partiendo de sus recuerdos y de las narraciones sueltas y dispersas que su progenitor le contaba en su niñez. Su objetivo: reconstruir la historia familiar, llenar los espacios en blanco que tantas veces le llevaban a preguntarse qué pasó realmente en su familia en la época de la guerra civil y en la postguerra, por qué su abuelo emigró a Argentina desde un pequeño pueblo de Almería y qué hizo allí, por qué su padre rezumaba amargura, por qué no recuperó las casas que le fueron usurpadas tras la guerra, por qué no se hablaba de según qué cosas en su hogar. Todo ello trufado con apuntes de una realidad actual que ha llevado a Miguel Francisco a vivir y trabajar en Finlandia.

Gracias a sus pesquisas e indagaciones el autor va llenando, en parte, todos esos silencios vividos y puede encajar algunas piezas del rompecabezas de su pasado y de su historia familiar. Acaba sabiendo así que su abuelo, militante anarquista, se fue a Argentina probablemente huyendo de la dictadura de Primo de Rivera, que contactó en Sudamérica con varias personas que luego regresaron también a España y pertenecieron a las juntas revolucionarias, que la mayoría de su familia perteneció a sindicatos y partidos de izquierdas, que algún familiar se exilió a Francia y acabó después en Mathausen, llegando a la conclusión de que, en definitiva, su padre no hablaba por miedo y por proteger a su familia.

El autor nos sumerge con maestría en los años de la guerra civil y la postguerra. Su línea extraordinariamente diáfana no rebaja el discurso, ni la negrura que refleja la época; al contrario, el hambre, la crueldad, las represalias…. son percibidas por el lector con una claridad pasmosa. Así lo atestiguan pasajes como el de las casas confiscadas, el de los fusilamientos que su padre, con tan solo 5 años, tenía que oír cuando estaba ayudando a su abuelo en el trabajo o el de cómo se “marcaba” y señalaba con un pañuelo negro en el brazo a los hijos e hijas de los “rojos”.

El tratamiento que realiza de su familia está plagado de ternura, pero sin escatimar cuestiones que pueden llevar a una cierta desmitificación, como el pasaje en que nos narra que su abuelo, a pesar de ser militante de la CNT, tuvo que sufrir represalias en su trabajo como albañil por parte de compañeros de ideología y militancia por haberse negado a prender fuego a los santos de la iglesia cuando un grupo de milicianos anarquistas entró en el pueblo.

Por otra parte, la claridad de las viñetas y su expresividad son muy notables. El hiperrealismo que destila la obra no entra en contradicción en ningún momento con las partes oníricas e incluso psicodélicas que reflejan la vida actual del autor en Finlandia. En realidad, sirven de un cierto contrapunto complementario que refleja sus luchas internas por comprender y los fantasmas que le asolan.

Personalmente, este cómic me ha conectado con sensaciones propias (seguro que compartidas por muchas personas en este país), con todos esos silencios e historias inacabadas que casi todxs conocemos. He vuelto a rememorar esa parte de mi familia que nunca tuvo miedo y vivió el franquismo, parafraseando a Mayor Oreja, como una “época de extraordinaria placidez”, frente a todos esos otros familiares míos que guardaron silencio durante muchos años y que sólo contaron algunas cosas con cuentagotas, intentando no despertar fantasmas y viviendo con miedo.  Miguel Francisco pone sobre la mesa la memoria histórica de este país, contada desde lo intimo, desde la historia en minúsculas, casi desde la intrahistoria en el sentido unamuniano. Y para que podamos ver lo extraordinariamente necesario que es llenar todos esos espacios en blanco de la historias particulares para completar el puzzle de la memoria histórica general de este país.

Otra reflexión tiene que ver con todo lo que nuestros mayores no han sabido o podido transmitirnos, por miedo en la mayoría de los casos, y también con todo lo que las generaciones siguientes no hemos querido averiguar, en algunos casos por comodidad, en otros inducidos en parte también por una cierta presión ejercida desde pequeñitos para que nos conformemos con lo que sabemos y con lo que hay.

Breve apunte sobre el  autor:

Miguel Francisco empezó a dibujar desde muy joven. A mediados de los años 80 trabajó en la editorial Bruguera, donde permaneció hasta que cerró. Posteriormente dibujó para distintas pequeñas editoriales, hasta que decidió dar un giro a su carrera al ver las dificultades para salir adelante en el mundo del cómic. Empezó entonces a dedicarse al diseño y la publicidad, hasta que tuvo la oportunidad de centrarse en la animación y los videojuegos, primero en Dinamarca y después en Finlandia, diseñando personajes para la compañía Rovio. De su imaginación y trabajo han salido los famosos personajes de “Angrybirds”. Actualmente sigue residiendo en Finlandia. Con “Espacios en blanco” ha regresado al mundo del cómic después de muchos años, desarrollando así su primera novela gráfica.  Esperemos que la siguiente no se haga esperar.

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