Los republicanos y la fiesta del 2 de mayo

El próximo 2 de mayo se celebrará, como cada año, la tradicional subida a Mallona, una procesión cívica en recuerdo a todos aquellos “héroes de la libertad” que defendieron Bilbao de los cercos carlistas. Por ello, invitamos a todos los simpatizantes republicanos a tomar parte en tal acto organizado por la Sociedad “El Sitio”, que partirá de la Plaza de Unamuno a las 7 de la tarde para subir hasta el antiguo cementerio de Mallona, donde se encontraba la estatua dedicada a los triunfos liberales sobre el carlismo y que desapareció durante el período franquista, para realizar un breve acto en recuerdo de los defensores de Bilbao.

Sin embargo, conviene recordar brevemente cómo los republicanos celebraron la fiesta del 2 de mayo de forma anual, pues fue una fecha que integraron de forma inmediata en su calendario de conmemoraciones.

Desde la misma formación de los comités republicanos en tiempos de la Restauración encontramos representación republicana en las celebraciones de Mallona. El programa de actos republicanos desarrollados ese día no varió sustancialmente desde la década de los 80 del siglo XIX hasta la II República. En primer lugar, semanas antes se anunciaba en los periódicos locales la apertura de una suscripción para sufragar la corona de flores que los republicanos iban a dedicar a los héroes de la libertad. Al principio la corona era única, mas cuando se formaron tanto los casinos republicanos como las organizaciones de carácter juvenil o femenina lo habitual fue que cada una de estas sociedades abriese sus propias suscripción para llevar su propia corona al margen de la del partido.

Días antes del 2 de mayo se daba a conocer en los diarios el programa que los republicanos habían preparado para conmemorar la fiesta de la libertad. Lo habitual era que se desarrollara el mismo día 2, pero a partir de la segunda década del siglo XX fue corriente que los actos dieran comienzo la tarde del día 1, con la celebración de conferencias. Ese mismo día 1 de mayo también era empleado para recibir a invitados ilustres que se solían sumar al homenaje que tributaban los republicanos bilbaínos al día siguiente. Ese fue el caso de Melquiades Álvarez, Pérez Galdós, Menéndez Pallarés, Guerra del Río o Buylla. De la misma forma también era el día elegido para recibir a correligionarios de otras provincias, que venían a dar fuerza a la representación republicana, a la vez que servía para hacer relaciones.

El día 2, los republicanos se daban cita en el casino o en la sede de sus respectivos grupos juveniles o femeninos para unirse desde allí a la procesión cívica que ascendía por las escaleras que desde el Casco Viejo llegan hasta el cementerio de Mallona, donde se encontraba el panteón dedicado a los héroes de la libertad. A la cabeza del grupo, a modo de identificación, los republicanos llevaban la bandera de su partido. El grupo municipal republicano, por su parte, participaba en la procesión institucional que partía desde las escalinatas del Ayuntamiento.

En el cementerio de Mallona, delante del monumento dedicado a los defensores de Bilbao, tras dejar depositadas las coronas de flores, los líderes de cada facción liberal de la capital vizcaína, encabezados por el presidente de turno de la sociedad “El Sitio” – muchas veces republicano – y un representante del Batallón de Auxiliares, realizaban discursos en recuerdo de los que dejaron su vida en defensa de la libertad en Bilbao. Por los republicanos tomaba la palabra el líder de la minoría municipal o un representante destacado del partido, que se extendían en el discurso, mientras que las intervenciones del presidente de turno del Casino, el representante de las juventudes republicanas y el de la agrupación femenina[1] lo hacían más brevemente.

Tras el acto de Mallona, los republicanos volvían al casino, en donde se celebraban conferencias históricas o veladas de carácter artístico y/o musical que acababan frecuentemente con un baile para los asociados y sus familias.

Así pues, recogiendo el testigo de los republicanos que nos precedieron, y como decíamos al comienzo, os emplazamos a participar en la procesión cívica del próximo martes.

[1] La primera vez que una mujer habló en Mallona fue el 2 de mayo de 1933, que lo hizo la representante de la Unión Republicana Femenina.

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