VOTE FOR ME

En febrero de 1975, nueve meses antes de su asesinato, Pier Paolo Pasolini escribía para Corriere dela Sera un artículo que pasaría a conocerse como, “El artículo de las luciérnagas”. Unas esclarecedoras líneas en las que Pasolini intentaba explicar, mediante una curiosa historia protagonizada por las luciérnagas, cómo se había llegado a un punto en el que la política italiana y muy especialmente el partido democristiano, es decir, la derecha, había ido derivando de forma casi suicida desde un escenario que conocían y controlaban hasta otro que les superaba y que les convertía en meras herramientas de oscuros poderes transnacionales: Se había pasado del tiempo en el que las luciérnagas comenzaron a desaparecer a causa de la contaminación del aire, el agua y los campos por el peso de una desmesurada y egoísta industrialización, a otro tiempo en el que ya no existían luciérnagas. Pero el problema, para Pasolini no era tanto la desaparición en sí de las luciérnagas, que también, sino el absoluto desconocimiento por parte de los que habían sido responsables de aquella mutación de cómo se había cambiado de un escenario a otro en un periodo de tiempo tan breve.

Esta peculiar parábola pasoliniana no tenía otra finalidad que intentar razonar el cómo un fascismo conocido, el de “toda la vida” podríamos decir, basado en supuestos “valores reales” como la familia, el orden, la patria, la disciplina, la obediencia, el ahorro o la moralidad había sido sustituido por algo mucho más intangible y más peligroso, que Pasolini identificaba como “fascismo democrático”. Un estado de cosas al que se llegó casi de golpe y sin que nadie se diese cuenta, y menos aún la derecha, por el incumplimiento de antiguos códigos pactados, por la falta de depuración democrática de los estamentos de la antigua sociedad totalitaria, por la violencia policial consentida y el desprecio de la constitución. Y añadía que aquello había sido posible porque “…parte de los opositores y de los intelectuales alimentaron esperanzas insensatas. Se esperaba que todo eso no fuera completamente cierto, y que la democracia formal significase algo en el fondo.” (sic.)

Este paso del fascismo tradicional, casi decimonónico y perfectamente reconocible, al “fascismo democrático” más indefinible, menos agresivo en la forma pero radicalizado en el fondo, en el que la ambigüedad moral, el consumismo, el omnipotente peso de lo transnacional, el auge del pragmatismo y la tecnocracia y por el desprecio a las normas sociales consensuadas -llámense estas “compromiso histórico”, sociedad del bienestar o como se quiera llamar- provocaba, según Pasolini, un absoluto vacío de poder. Un vacío no ya legislativo, ejecutivo, dirigente o político, sino un vacío de poder en sí mismo. Algo de naturaleza radicalmente distinta, y terriblemente peligroso porque favorecía que la sociedad pasase de ser totalitaria a ser “violentamente totalizante” (sic.)

Pero históricamente el vacío, continuaba afirmando Pasolini, solo podía subsistir en abstracto. Tenía, indefectiblemente, que ser llenado. Y precisamente esa necesidad histórica de llenar el vacío es lo que no podía concretarse en reemplazar las antiguas “cabezas de alcornoque” (sic.) de los que llevaron la sociedad a ese punto, por otras nuevas cabezas de alcornoque, que muy posiblemente serían más despiadadas y mucho más peligrosas. Hay quien dice que fue por artículos como este, en el que Pasolini añoraba un poder real que ocupase aquel vacío, y no solo por el estreno de su última película, un salvaje alegato antifascista titulado, “Saló o los 120 días de Sodoma”, por lo que se le sentenció a morir a manos de un chapero lumpen y fascista.

A pesar de los 44 años que median entre aquel artículo de Pasolini y hoy en día, la rabiosa actualidad de sus palabras, perfectamente extrapolables a la realidad presente en el mundo que vivimos, obligan a plantearnos de forma inequívoca quién deberá llenar el vacío en el que estamos sumergidos. No podemos seguir alimentando con nuestra desidia o nuestro pesimismo a aquellos que han impuesto un perverso status quo del que solo se beneficia una, cada vez más minúscula, parte de la sociedad. A aquellos que medran gracias a crisis impuestas, recortes injustos, crueles desahucios, privatizaciones generalizadas, saqueos ilícitos y permanente merma de unas libertades que hasta hace muy poco todos creíamos que estaban consolidadas.

Se ha acabado el tiempo de delegar en los que una y otra vez han roto sus promesas. No nos queda margen para seguir confiando ni un minuto más en quienes han demostrado por activa y por pasiva que no son dignos de nuestra aceptación, porque ellos nunca van a hacer realidad nuestras esperanzas. Ha de ser la sociedad en su totalidad, el pueblo llano, la ciudadanía con sus votos quien deba llenar este asfixiante vacío en el que solo cabe el miedo que pretenden inculcarnos y esa sensación de inseguridad vital con la que intentan domesticarnos para poder seguir disfrutando de prebendas que nunca han merecido.

¡NO VOTES A QUIEN TE AGREDE!

¡NO VOTES A QUIEN NO QUIERE QUE PIENSES!

¡NO VOTES A QUIEN LEGISLA SOLO PARA AUTOPROTEGERSE!

¡NO VOTES A QUIEN NO ES HONRADO, NI DECENTE, NI HONESTO!

¡NO VOTES A QUIEN QUIERE DESTROZAR EL FUTURO!

A partir de ahí, vota a quien prefieras. Seguro que tu voto será útil.

 

VOTE FOR ME

If we vote for you, do you promise
To be upright, decent and honest
To have our best interest at heart?

You understand why we don’t believe you?
You’re way too easy to see through
Not the best places to start

There are no rocks at Rockaway beach
And all that glitter isn’t gold

You’re all so drunk on money and power
Inside your Ivory tower
Teaching us not to be smart
Making laws that serve to protect you
But we will never forget that
You tore our families apart

There are no rocks at Rockaway beach
And all that glitter isn’t gold

So if we vote for you, do you promise
To be upright, decent and honest
And take away all of the fear?

You sit and wait for us to elect you
But all we’ll do is reject you
Your politics bore us to tears

There are no rocks at Rockaway beach
And all that glitter isn’t gold.

Letra y música: The Specials. 2018

VÓTAME

Si te votamos, ¿prometes
Ser honrado, decente y honesto,
Y defender principalmente nuestros intereses?

¿Entiendes por qué no te creemos
Es demasiado fácil ver a través de ti.
Y esa no es la mejor manera de empezar.

No hay rocas en la playa de Rockaway (*)
Y todo lo que brilla no es oro

Estáis todos tan borrachos de dinero y de poder
Dentro de vuestra torre de marfil
Enseñándonos a no ser inteligentes
Haciendo leyes que solo sirven para protegeros a vosotros mismos
Pero nunca olvidaremos que
Destrozasteis nuestras familias

No hay rocas en la playa de Rockaway
Y todo lo que brilla no es oro

Así que, si te votamos, ¿nos prometes
Ser honrado, decente y honesto
Y quitarnos todo el miedo?

Te sientas y esperas a que te elijamos.
Pero lo que haremos será rechazarte
Porque tus políticas nos aburren hasta hacernos llorar

No hay rocas en la playa de Rockaway
Y todo lo que brilla no es oro.

(*) Rockaway Beach: Playa de Queens, Nueva York, conocida por ser la playa urbana de arena más extensa de los Estados Unidos.

Traducción libre: Liova37

“¡Sal y vota!”. Viñeta de Eneko las Heras llamando al voto antifascista. Febrero de 2019

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