LA TRAMA

El “maelstrom” político que se ha vivido durante la última semana de mayo y la primera de junio ha dejado a una gran parte de la ciudadanía en un estado próximo al estupor, a medio camino entre el alivio y la incertidumbre, al que algunos reputados filósofos caracterizan como de “gozo negativo” (negative lust), es decir, ese placer que se siente cuando acaba el sufrimiento.

Por primera vez en la historia de nuestra precaria democracia, una moción de censura ha conseguido, aunque haya sido por los pelos –que diría un castizo- tumbar una trama que, desde hace casi tanto tiempo como el transcurrido desde el fin de la dictadura, ha dirigido los pasos (especialmente, aunque no solo) de la derecha “patria” para acumular prebendas, llevar a cabo turbios negocios, robar a los ciudadanos, jugar a la ruleta rusa con el erario público, perseguir a los disidentes -con o sin las leyes de su parte-, sostener instituciones reaccionarias, indultar a sus colegas condenados, obligarnos a lucir mantillas morales y manipular a su antojo y de forma siempre torticera la ley, la constitución, el código penal o, incluso, los temarios de historia de escuelas e institutos. En definitiva: por primera vez en el reciente devenir de este país la trampa, la mentira y el chantaje no han servido para que los trileros consiguiesen ocultarnos, una vez más, la “bolita” bajo el cubilete.

Pero el peso del pasado y, sobretodo, del sutil adiestramiento que la gente de la calle ha recibido por parte del bipartidismo desde hace décadas, nos han dejado a todos, y muy especialmente a los sectores más progresistas de la nación, un tanto estupefactos. Es ese gozo negativo que sentimos, aún sin comprender del todo lo que significa; es algo parecido a cuando, como decían en una vieja canción las fabulosas Vainica Doble, refiriéndose al primer encuentro de unos adolescentes con el sexo, “descubrimos el suspiro con un sentimiento raro”. Porque lo que hoy sentimos bastantes millones de ciudadanos es raro, muy raro, incluso contradictorio.

Obviamente, hoy sentimos que nos hemos quitado de encima a toda una banda de ladrones despiadados e inmorales; a una trama que no va a poder, al menos de momento y valga la redundancia, seguir tramando impunemente retorcidas estrategias para enriquecerse y perpetuarse a costa de la miseria y del sufrimiento de la mayor parte de la población. Pero, no podemos ni debemos engañarnos, esto es solo el principio. Si no nos mantenemos alerta, si no exigimos que sea la propia ciudadanía la que detente el control de “la cosa pública”, sin delegar cómoda e ingenuamente en aquellos que en otras ocasiones han demostrado que no eran del todo de fiar; si no rompemos en cachitos todos los cheques en blanco y obligamos con nuestras movilizaciones, nuestras protestas o nuestros votos a que también nos lean la letra pequeña de los contratos políticos que rigen el día a día del estado, si no sabemos mantener un acertado equilibrio entre complacencia y exigencia, quizás, con un poco de mala suerte (o por nuestra mala cabeza) podamos incluso llegar a retroceder más de lo que esta moción de censura ha supuesto de avance.

Sin embargo, también es obligado renunciar a ese cainismo que, casi por el hecho de haber nacido en esta tierra, llevamos casi todos marcado a fuego en el carácter. A lo largo de los dos trepidantes días que duró la gestión de la moción de censura hemos visto generosas cesiones de confianza a cambio de nada. Tan a cambio de nada que los corruptos se han esforzado sobremanera en intentar relacionar esa generosidad a oscuras transacciones de las que, sin duda, solo gentuza como ellos mismos serían capaces de urdir. Generosas cesiones que han honrado a quienes se han arriesgado a otorgarlas a pesar de los pesares, porque por una vez todos han coincidido en que el objetivo a alcanzar era mucho más crucial que sus posibles tacticismos. Un objetivo tan importante y tan simbólico como la primera ducha caliente de quien se ha visto obligado a dormir durante años en un rincón de una pocilga.

Afortunadamente hemos llegado hasta aquí. Pero tenemos pendiente mucho. Ya sabemos que es imposible tenerlo todo y ya, pero hay cuestiones que no pueden demorarse mucho más: Asuntos como la violencia de género, la brecha salarial, la implementación de las leyes de dependencia y de memoria histórica, la solución de la precariedad habitacional y energética, el blindaje de la sanidad y de la educación pública, el futuro de las pensiones, el equilibrio ecológico, la derogación de una reforma laboral que impide el trabajo digno, la solución de la cuestión territorial, la eliminación de una ley mordaza que atenaza nuestra libertad, y la consecución de un marco constitucional que facilite el camino hacia una República Federal son cuestiones ineludibles. Ya no se trata simplemente de revertir todo el mal que los ladrones y sus colegas han hecho a este país, sino de aprovechando el rebufo, intentar colocarnos en cabeza de pelotón y alcanzar airosos una meta que, cada día más, es imprescindible cruzar si queremos hacer de esta tierra un lugar digno, justo, igualitario y generoso en el que convivir en paz.

¡A POR LA TERCERA!!!

 

LA TRAMA

Ladrones forman listas,
del partido más votado,
nietos de los franquistas
todo atado y bien atado.
Democracia secuestrada
nos inyectan el temor,
aquí nunca cambia nada,
y si cambia es a peor.

La Trama está aquí y desde Madrid
coge el Ave a tu ciudad,
bien vestida va de complicidad,
no le falta de ná’.
Unos se han llevao’ todo el bacalao.
Otros miran pa’ otro lao’,
No me llore más señora
y disfrute lo que ha votao’.

Los medios hacen el nodo,
del que paga, del que dicte,
los dueños de todo,
juegan al escondite.
No hay música en la plaza,
que la gente no vibre
para ti la ley mordaza
y para ellos barra libre.

Para ellos barra libre.

La Trama está aquí y desde Madrid
Coge el Ave a tu ciudad,
bien vestida va de complicidad,
no le falta de ná’.
Unos se han llevao’ todo el bacalao.
Otros miran pa’ otro lao’,
No me llore más señora
y disfrute, y disfrute lo que ha votao’.

Y unos están,
aposentados,
y otros siguen,
arrodillados.
No llore usted,
rompa la trama
póngase de pie.

La Trama está aquí y desde Madrid
Coge el Ave a tu ciudad,
bien vestida va de complicidad,
no le falta de ná’.
Unos se han llevado todo el bacalao.
Otros miran pa’ otro lao’,
No me llore más señora
y disfrute lo que ha votao’.

Lo que ha votao’.
Lo que ha votao’…

Letra y música: Buhos (2018)

Cuatro décadas de expolio

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