PICASSO EN LA GUERRA CIVIL

Autor: Daniel Torres, publicado por Norma Editorial en mayo de 2018; 143 páginas.

Daniel Torres, 1958, Teresa de Cofrentes (Valencia) ilustrador y uno de los más prestigiosos dibujantes de la Nueva Escuela Valenciana,o como algunos la definen, de la línea clara. Empezó dibujando para la revista El Víbora, para pasar después a la revista Cairo, donde crea su personaje más famoso, Roco Vargas, escritor de ciencia ficción, galán y aventurero espacial que recorrerá las galaxias resolviendo los conflictos que amenazan a la humanidad.Es también el autor de Burbujas, La Casa crónica de una conquista y Picasso en la Guerra Civil. Estamos pues ante la obra de uno de los mejores autores de este país, un gran dibujante y un perfecto dominador del color en sus viñetas, y uno de los autores con mayor proyección internacional.


La historia comienza en 1953, con un Picasso que tiene 72 años de edad, vive en Villauris, una pequeña población ubicada en la Costa Azul, y ya es el artista más famoso del Siglo XX. Sin embargo no atraviesa su mejor momento,acaba de romper su relación con Françoise Gilot, la madre de Paloma y Claude; no es feliz, vive atormentado con la idea de envejecer, tiene miedo a como su figura transcenderá en la historia cuando haya desaparecido, tiene miedo a no ser querido, a ser rechazado; y sobre todo, le atormenta que España siga bajo la dictadura de Franco y él no haya podido combatir en la Guerra Civil, quiere “proyectarse en el pasado” y combatir contra Franco.El cómic nos describe un Picasso colérico, con ataques de ira. Vitalista y muy creativo. Pero también depresivo. En definitiva, un personaje contradictorio.

Picasso, que por edad no ha podido luchar en la 1ª Guerra Mundial, ni tampoco en la Guerra Civil, ya que cuando estalla tiene 55 años y vive en Francia, tiene la firme idea de que “todo lo que pueda ser imaginado es real” y decide encargar al dibujante Francisco Torres (padre de  Daniel Torres y al que el cómic también rinde homenaje)  que firma sus obras como Marcel para que elabore una “historieta” en la que aparezca su firme voluntad de luchar contra Franco en la Guerra Civil y ver con ello cumplido uno de sus mayores sueños.

En esa época Picasso es un joven dibujante, un cartelista muy activo del Sindicato de Dibujantes, pero que no valora muy bien su trabajo y que sueña con coger un fusil e ir al frente a luchar por la República. Cuando recibe la orden de alistarse y le envían a la Batalla del Ebro, se lleva una gran alegría; alegría que se vuelve en decepción cuando el Gobierno de la República, consciente de la importancia de su papel como dibujante, le envía con una imprenta portátil a seguir haciendo labores de propaganda para elevar la moral de los soldados. En el frente descubre que sus dibujos, que firma como Pegassus, son muy conocidos y valorados entre los soldados republicanos y que le hacen tomar conciencia del papel del arte en la guerra y en la lucha por los valores y las ideas.

Esta estructura de la historia que se cuenta, que puede parecer compleja por el uso de los tiempos y de los personajes la resuelve magistralmente Daniel Torres. Para ello pone a prueba su calidad como dibujante utilizando hasta 4 tipos diferentes de dibujos, creando con ello 3 tebeos dentro del cómicy un mini relato de dos páginas, que conviven magníficamente en esta historia.

El primer tebeo es el que refleja el contacto de Picasso con Francisco Torres, es el que dibuja Daniel Torres;en esta parte de la historia utiliza un bitono verde, con páginas de tres tiras de viñetas y con un dibujo muy en la línea clara. El segundo tebeo, de 68 páginas, el encargo que Picasso hace a Marcel (Francisco Torres) tiene un dibujo diferente, es en blanco y negro, con una estética más retro, con un color sepia y una estructura de cuatro tiras por página, y se supone que es el dibujo que haría su padre, Francisco Torres.

El tercer tebeo es el que dibuja el joven Picasso ficticio, que firma como Pegasso. Es un apartado dentro del segundo tebeo y son 8 páginas satíricas en las que las páginas también son en sepia y él emplea el color gris y una estructura de dos tiras por página y dos viñetas; en ellas Picasso se burla de Franco, de Hitler y de Mussolini, criticando los sueños de grandeza de ambos personajes. Por último, en las páginas 62 y 63, Daniel Torres incorpora lo que él mismo denomina advertencia de que “estas dos páginas son de carácter personal” en las que nos habla de los sueños de su padre con respecto a la repercusión que el cómic sobre Picasso va a tener en su vida y como le va a colmar de felicidad, de fama y de dinero. Una pequeña licencia humorística dibujada en un novedoso formato de viñetas y con un dibujo diferente a los anteriores.

Una obra excelente, con un formato poliédrico, en el que Daniel Torres demuestra porqué es uno de los autores más importantes del cómic español. Se da además la circunstancia de que él, dominador del color, como tiene demostrado en sus anteriores trabajos, para esta ocasión y para una mejor contextualización, renuncia deliberadamente a su empleo utilizando según la historia un  bitono verde, el gris o el blanco y negro sin que por ello la obra pierda calidad. ¡Un maestro!.

La obra contiene detalles muy sutiles y dignos de ser tenidos en cuenta, como por ejemplo cuando rinde homenaje a los cartelistas y al trabajo de la propaganda en la guerra, llegando a afirmar “¡La historieta es propaganda! y también al papel de los artistas antifascistas en la Guerra Civil y del arte como arma cuando afirma a través de Georges Braque que “¡El arte es un buen par de guantes de boxeo!”. También es justo mencionar el Picasso director del Museo del Prado, y la desazón que le produce ser el director de un Museo sin obras de arte, por el esfuerzo de salvar de los bombardeos franquistas el incalculable valor artístico de los fondos del Museo.

Por último, no podemos terminar esta pequeña crónica sin mencionar la portada de este excelente cómic. Una portada bellísima, claramente inspirada en la película Armas al hombro, de Charles Chaplin, sólo que esta vez en un sentido completamente contrario. La película es pacifista y en ella Charlot no quiere ir a la guerra. En el cómic Picasso en la Guerra Civil ocurre justo al contrario, Picasso es un artista comprometido y siente una gran frustración por no haber podido luchar contra Franco, y para poder darle la vuelta a esa situación hay que inventar una historia en la que el artista, con 25 años pueda alcanzar el sueño de enfrentarse al fascismo, aunque no combatiendo sino poniendo todo su ingenio y creatividad en hacer reír y elevar la moral del ejército republicano. En esta portada podemos ver a un Picasso soldado del ejército republicano, cargado con su fusil y equipamiento militar, pero llevando también su caballete y el instrumental necesario para seguir creando. ¡Una delicia que nos hará reír!.

Una historia muy potente y fabulosa, que os recomiendo que conozcáis.

Un saludo. Casimiro Castaño.

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