ESTAMPAS 1936

Autores: Felipe Hernández Cava (guión) y Miguel Navia (dibujo); Publicado por Norma Editorial en mayo de 2020; 73 páginas y 5 páginas extras del propio Felipe Hernádez Cava.

Este mes de abril celebramos el noventa aniversario de la proclamación de la República, una fecha redonda que invita a una programación especial. Para ello hoy traemos a esta sección “Estampas 1936”, un cómic diferente, sobresaliente,  que está a la altura y brilla con intensidad para un acompañamiento perfecto en una efeméride tan señalada.

“Estampas 1936” es un cómic que lleva publicado algo menos de un año y por lo tanto es un ejemplo de lo que desde esta pequeña sección defendemos, que no es otra cosa que  la actualidad e interés del mundo del cómic por la Memoria Histórica, con continuas reediciones de lo publicado hasta la fecha y la permanente aparición de nuevas publicaciones sobre el tema.

Felipe Hernández Cava, Madrid 1953, es un polifacético creador que ha hecho prácticamente de todo, guionista, editor, dibujante, escritor, humorista, etc. Por lo tanto es una persona que acredita una enorme experiencia; empezó a trabajar en 1971 y actualmente lo sigue haciendo; colaborador de publicaciones ya desaparecidas como Cairo, Rambla, Cimoc, Madriz, que son los orígenes del cómic en nuestro país y autor también de trabajos tan destacados como Hágase el Caos, Las oscuras manos del olvido, Las Serpientes Ciegas (Premio Nacional del Cómic 2009), Estampas 1936 y Del Trastevere al Paraiso; por lo tanto estamos hablando de un imprescindible del mundo del cómic.

Miguel Navia, Madrid 1980, es un magnífico ilustrador, ha publicado en medios como El País, el Grupo Planeta y SM; es el autor de Gran Vía, Chueca y Estampas 1936.

Esta obra empezó como una ilustración para El País Semanal, para posteriormente pasar a publicarse en M21 Magazine, revista editada por el Ayto. de Madrid,  en 21 entregas, para después en 2020, aumentar su número a las actuales 36, agrupándolas y formando el álbum que incluimos en esta entrega. En ella nos cuenta 36 “estampas” o escenas ocurridas en el año 1936, el primer año de la Guerra Civil.

Cuando abrimos el álbum lo primero que nos sorprende son los dibujos de Miguel Navia, preciosos dibujos realizados en  blanco y negro, con un estilo realista, preciso y lleno de detalles. En cada una de las “estampas” los autores introducen unos breves textos, como si fuesen los tradicionales bocadillos del cómic convencional; estos textos son reflexiones de los protagonistas de la “estampa” y nos sirven para contextualizar y explicar la escena.

Hay estampas de una y de dos páginas, con la particularidad de que en las de una página hay un breve texto a modo de introducción de autores tan destacados como Clara Campoamor, Salvador de Madariaga, Julián Besteiro, Juan Ramón Jiménez, Julián Marías o Manuel Chaves Nogales. Cada ilustración y sus textos correspondientes forman una unidad independiente, describiéndonos diferentes escenas de la Guerra Civil sin conexión entre ellas, convirtiéndose esto en una particularidad que aporta una gran originalidad.

Según el propio testimonio de Felipe Hdez. Cava las historias que narra son ficción, aunque es una ficción basada en testimonios reales recogidos durante años y en ellas podemos ver sentimientos como el miedo, el horror, el excepticismo, la venganza y el odio.

En la primera estampa contemplamos el sueño de Federico García Lorca en el que ve a una piara de cerdos comerse a un cordero, una metáfora que da qué pensar; o podemos ver al poeta Juan Ramón Jiménez en la entrada del portal de su casa, abatido, después de haber sido confundido por otra persona por un matón anarquista, ó podemos ver también a Manuel Machado deambular perdido por la calles de Madrid, poco antes de marchar a Valencia, aturdido, desaliñado y sucio, tratando de recordar la última vez que estuvo con su hermano Antonio, antes de que la guerra les separara fisícamente y les distanciara políticamente.

Estos son los personajes reconocibles que aparecen en estas “estampas”, el resto son personajes del pueblo, anónimos; por sus páginas desfilan milicianos en actitud heróica dispuestos a defender la República y defender Madrid, ciudadanos y ciudadanas aterrorizados por los bombardeos, matones de derechas y de izquierdas, caciques, las tropas moras que forman parte del ejército de Franco, el esfuerzo republicano por conservar el Museo del Prado, enfermeras, prostitutas y niños de uno y otro bando entrenándose para la guerra, etc. Un mosaico de escenas de la guerra que nos narran momentos muy concretos  y que juntos componen una visión amplia, plural e integral del conflicto, escrita y dibujada “sin sectarismos” según sus autores.

Este álbum contiene como extra un artículo del propio Felipe Hdez. Cava, en el que nos cuenta cómo a lo largo de su vida ha ido acumulando recuerdos y testimonios sobre la Guerra Civil, tratando de diferenciar entre la historia y la memoria; nos explica cómo esos testimonios provienen de los dos bandos enfrentados y como él trata de empatizar con todos ellos, de comprender cada uno de sus sufrimientos y por lo tanto a huir de sectarismos. Una postura discutible desde luego, pero honesta. Nos habla de la necesidad que siempre sintió de poder exteriorizar y contar todo lo que para él supone la Guerra Civil, pero que por diferentes razones nunca encontraba el momento, primero por la censura franquista, después por la Transición y su interés por pasar página; y cómo ahora, él considera que con la proliferación de ciertas declaraciones y publicaciones nos instalamos en una especie de revanchismo, y cómo él opta por alinearse con lo que se denomina la Tercera España, la superadora del enorme trauma que supuso la guerra y la división del país en las dos Españas enfrentadas.

Este es el espíritu que conforma este cómic y que destilan las pequeñas historias que nos cuenta, y que sus autores han querido dejar en un territorio equidistante, “sin sectarismos”. Felipe Hernández Cava nunca decepciona en sus trabajos, compartamos o no lo que quiere transmitirnos. Por eso lo he elegido para conmemorar el 90 aniversario de la proclamación de la República.

Una gran obra que sorprende por su planteamiento, originalidad y por atesorar una gran calidad; un cómic para el que recomendamos una lectura pausada que nos permita absorver todos los infinitos detalles que contiene.

Un saludo. Casimiro Castaño.

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