La laicidad para uso de padres y madres de alumnos

Con el objetivo de impulsar la reflexión hausnartzen. ¿Qué República?  Os presentamos este artículo traducido del francés al castellano, por Carmina Belmonte

La República es laica


¡La laicidad es la libertad! Una libertad que permite a cada una y cada uno tener convicciones filosóficas o religiosas y expresarlas públicamente. Es lo que se llama libertad de conciencia. Se sea creyente o no, se tiene el derecho de criticar una religión o una filosofía. Pero atención, está prohibido establecer diferencias entre las personas en función de sus creencias o de sus prácticas. La laicidad es un principio en el que se funda nuestra República. Es nuestro marco común para vivir y hacer juntos respetando la ley. Garantiza la igualdad y la fraternidad entre los ciudadanos. Se ha ido construyendo a lo largo de los siglos por hombres y mujeres que querían proteger la libertad de pensar de las minorías, sean cuales fueren. La laicidad no está contra las religiones, sino que impide a las religiones ejercer un control sobre la sociedad.

Art. 1 La República asegura la libertad de conciencia. Garantiza el libre ejercicio de los cultos, con las únicas restricciones dictadas más abajo en aras del interés del orden público.

Art.2 La República no reconoce, ni sufraga, ni subvenciona ningún culto. Ley del 9 de diciembre de 1905. Esta libertad está garantizada por una ley: la ley de separación de las Iglesias y del Estado que data del 9 de diciembre de 1905. El término “Iglesias”designa aquí las diferentes religiones.

Esta ley se aplica en toda Francia, excepto en los departamentos del Alto Rin, Bajo Rin, de Mosella y en los 7 territorios de ultramar. La libertad de conciencia garantiza el derecho de tener las propias convicciones, tanto filosóficas como religiosas y de expresar públicamente los propios valores y principios. En nuestra república laica se pueden construir iglesias, templos, mezquitas, sinagogas y crear asociaciones… Hay que remontarse a la Revolución francesa de 1789 y al artículo 10 de la Declaración de los derechos del Hombre y del ciudadano para encontrar el origen de ese principio:


“Nadie debe ser acosado por sus opiniones, incluso religiosas, con tal de que su manifestación no altere el orden público establecido por la ley”.


La escuela es laica Es para garantizar la libertad de conciencia por lo que el principio de laicidad se aplica a la escuela. En el espacio escolar está prohibido anteponer una religión o una convicción filosófica. Todo proselitismo, dicho de otra manera toda propaganda en favor de una religión o de una filosofía, está prohibido.


Artículo L.511-2 del código de la educación: “En los colegios y los institutos, el alumnado dispone, respetando el pluralismo y el principio de neutralidad, de la libertad de información y de la libertad de expresión. El ejercicio de estas libertades contra las actividades de enseñanza.


1882: Se excluye toda referencia religiosa de los programas y edificios escolares: la enseñanza pública
se convierte en laica.

1886: La ley encarga a un personal exclusivamente laico la enseñanza en las escuelas públicas.

2004: Los alumnos no pueden llevar signos religiosos demasiado visibles ni ropa de carácter religioso en el seno de las escuelas y establecimientos escolares públicos.

La misión de la Educación nacional es permitir a cada niño convertirse en un ciudadano instruido y consciente de sus derechos. En todos los niveles se pide al alumnado que se construya ejerciendo el espíritu crítico y, por lo tanto, a aprender a expresarse libremente, a escuchar a los otros y a comprender lo que es la libertad de expresión y sus límites. Los programas escolares son nacionales y se imponen a todos. Ningún alumno puede invocar una convicción religiosa o política para negar a un enseñante el derecho a tratar un tema contenido en el programa.

El código de la educación (art. R421-5) subraya que “cada alumno tiene derecho al respeto de su integridad física y moral, al respeto de su libertad de conciencia, al respeto de su trabajo y de sus bienes, a la libertad de expresión. Cada uno debe usar esos derechos con un espíritu de tolerancia y de respeto al otro”.

La enseñanza de los hechos religiosos

Hay que distinguir religión y hechos religiosos. Los hechos religiosos son hechos históricos y sociales que se inscriben en una dimensión cultural, política e incluso económica. Esos hechos deben ser conocidos y se enseñan en el marco de los programas. Debe excluirse toda posición pro o anti religiosa. La crítica de las religiones es ella también un hecho político y cultural que se debe enseñar.

La educación de la sexualidad

La educación de la sexualidad en el ámbito escolar contribuye al aprendizaje de un comportamiento responsable, del respeto a uno mismo y a los otros. Esta educación de la sexualidad no sustituye a la responsabilidad de los padres y de las familias, toma la forma de una invitación al diálogo en un marco global y benevolente.

En la escuela primaria los tiempos dedicados a la educación de la sexualidad incumben a los maestros. Al menos tres sesiones de educación de la sexualidad se dedican en la secundaria y en los institutos. Nadie puede discutir esta enseñanza o ser dispensado de ella debido a convicciones religiosas.


La laicidad se vive y se aprende

Desde 2013, igual que la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, la Carta de la laicidad en la escuela está expuesta en los establecimientos escolares. Recuerda que la escuela tiene como misión transmitir los valores inscritos en la divisa de la República: libertad, igualdad, fraternidad. Esta Carta recuerda las reglas que permiten vivir y hacer juntos en el espacio escolar y ayuda a cada una y a cada uno a comprender el sentido de estas reglas, a apropiárselas y a respetarlas. Permite así a los niños construirse, desarrollarse, acceder a conocimientos y a la cultura y a aprender por ellos mismos y con los otros.

“Es la garantía para cada alumno de un acceso libre a todos los medios intelectuales y culturales necesarios para la construcción y el desarrollo de su personalidad singular y autónoma.”

Todos los miembros de la comunidad educativa -alumnos, padres y madres, personal, intervenciones exteriores- deben conocer la Carta y respetarla cada uno a su nivel. Junto con el reglamento interior se les presenta a los padres en las reuniones anuales del comienzo de curso. La Carta de la laicidad es un soporte pedagógico para compartir y hacer respetar los principios y los valores de la República. Es utilizada por el profesorado en actividades educativas variadas, especialmente con motivo del día de la laicidad, el 9 de diciembre.

PADRES Y PROFESORADO: CO-EDUCADORES

La coeducación es compartir el acto educativo y las responsabilidades entre todos los actores que se ocupan del niño. Este último comparte su vida entre su familia y espacios colectivos diferentes como la guardería, la escuela, la cantina, el ocio, la asociación deportiva, la casa de la juventud o incluso, un centro de vacaciones. Hay profesionales como profesores o personas voluntarias formadas, cargos públicos, que ejercen responsabilidades educativas, y también legales sobre el niño todo el tiempo que está al cuidado de ellos.
Los padres son los primeros responsables de ellos ante la ley. Son los primeros que deben actuar para él, para su educación, sus derechos, su futuro profesional y su desarrollo. Niños, padres, profesorado tienen respectivamente un estatus, un papel, derechos y obligaciones que les son propios.

La laicidad, su aplicación en la escuela

¿Cuál es el trabajo del profesorado?

Al trabajar para el Estado, el profesorado lo representa. Están obligados a ser neutros, a no expresar sus creencias o sus convicciones frente a los alumnos. Esta neutralidad se extiende al rechazo de la promoción de un partido político o de una marca comercial. Los profesores disponen de libertad pedagógica: tienen derecho de organizar sus clases como lo deseen, respetando la neutralidad y el contenido de los programas que tienen la obligación de seguir.

¿Se tiene derecho a llevar un signo religioso o una vestidura religiosa en el ámbito escolar?

El profesorado y el conjunto del personal no deben manifestar sus convicciones religiosas en el desarrollo de sus funciones. Por lo tanto, no deben llevar signos religiosos, aunque sean discretos.

El alumnado no debe llevar signos o ropas religiosas con el finde preservarlos de toda presión o asignación religiosa en las escuelas y establecimientos escolares. Se toleran los signos discretos, por ejemplo, las joyas pequeñas como una cruz o una estrella de David, una media luna… En caso de no respeto de un alumno de la prohibición de llevar signos religiosos demasiado visibles se debe proceder a un dialogo obligatoriamente antes de todo procedimiento disciplinar.

Los padres y madres pueden llevar signos religiosos cuando entran en la escuela, tanto sea para acompañar al niño o para participar en una reunión. Es lo mismo para los padres que forman parte de órganos de la escuela (consejo de escuela, consejo de administración, consejo de clase…) Del mismo modo se autorizan los signos religiosos para los padres que acompañen en las salidas escolares, siempre que no adopten un comportamiento proselitista. Su papel en las salidas se limita a ayuda logística: cruzar calles, ayudar a subir al autobús, acompañar en una salida a un museo… No tienen derecho a hablar de religión en esas salidas. Por el contrario, cuando algún padre o madre anime una actividad pedagógica en clase, ejercen entonces el servicio público de la Educación nacional y, por lo tanto, no deben llevar signos religiosos. La ley que prohíbe la ocultación completa del rostro en el espacio público es de orden público no de laicidad.

¿Los padres o los mismos alumnos pueden negarse a participar en una actividad escolar que consideren que va contra sus creencias o sus convicciones?

No. El alumnado está obligado a cursar la totalidad de las enseñanzas inscritas en el programa. La asistencia continuada es obligatoria. Los alumnos y sus padres no pueden, en nombre de sus convicciones negarse a seguir una enseñanza o una actividad por ejemplo sesiones de educación de la sexualidad, clases de educación física y deportiva, ciencias de la vida, de la tierra y de su historia. Cuando las fechas de las principales fiestas religiosas no coinciden con un día de fiesta escolar, se les puede conceder una autorización para faltar ese día previa petición individual.

¿Se puede tomar comida halal o casher en el comedor escolar?

No. Las comunidades escolares no tienen obligación de aportar una ayuda financiera a organizaciones religiosas (que son en parte financiadas por las filiales halal y casher). Las comunidades escolares pueden decidir proponer menús diversificados. La mayor parte de los comedores proponen diversos platos diferentes para dejar que el niño elija libremente.

¿Se puede instalar un árbol de navidad o un belén?

Si para el árbol. Viene de una tradición pagana muy anterior al cristianismo y no es un símbolo religioso. No para el belén. Es una escena característica de la religión cristiana. No puede instalarse en una escuela

FUENTES

La FCPE: Federación de consejos de padres de alumnos de escuelas públicas. La FCPE es una asociación ley 1901 reconocida de utilidad pública presente en el conjunto del territorio incluso en los establecimientos franceses en el extranjero. No es ni un sindicato ni un partido político sino una vasta red de padres de alumnos asociados y de cargos electos en las escuelas infantiles, elementales, los colegios y los institutos de enseñanza pública. Primera federación de padres de alumnos la FCPE participa en la vida escolar para defender el interés de los niños y representar a los padres ante las instituciones y los poderes públicos


La Liga de la enseñanza Laica e independiente, la Liga de la enseñanza reúne a hombres y mujeres que actúan en la vida cotidiana para hacer vivir la ciudadanía favoreciendo el acceso de todos a la educación, la cultura, el ocio y el deporte. Centenas de miles de voluntarios y varios miles de profesionales se movilizan, en toda Francia, dentro de cerca de 26000 asociaciones locales y de una importante red de empresas de economía social.


El Observatorio de la laicidad EL Observatorio de la laicidad se encarga de aconsejar y de asistir al gobierno en cuanto al respeto y a la promoción del principio de laicidad. Además de su papel de consejero a través de la adopción de opiniones oficiales, consultivas para el gobierno, los miembros de esta instancia coorganizan o proporcionar cada semana formación sobre la laicidad y la gestión de los hechos religiosos en toda Francia y en diferentes sectores, especialmente en la función pública, la educación popular, el médicosocial, el socio-educativo, las empresas privadas y el deporte.

Porque para la Liga de la enseñanza y la FCPE es muy importante defender y explicar la laicidad, han elegido, con el apoyo del Observatorio de la Laicidad, publicar este folleto destinado a los padres y madres de alumnos. Juntas afirman su adhesión al principio republicano y dice lo esencial sobre el mismo, lo más sencillamente posible para que todas y todos puedan apropiárselo.

La FCPE y la Liga de la enseñanza son miembros fundadores del CNAL (Comité nacional de acción laica). Así mismo son miembros del CAPE (Colectivo de las asociaciones “partenaires” de la escuela); de Solidaridad Laica; de la JPA, del Cnajep.

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