LADRONES

Cada día que pasa aumenta más la sospecha de que las oscuras maniobras del Partido Popular para evitar que se produzca una renovación del Consejo General del Poder Judicial se deben, única y exclusivamente, a un desesperado intento por mantener, al precio que sea, una judicatura afín a sus intereses. De esta manera se evitaría que los tribunales acabasen destapando, procesando y condenando toda la ristra de prácticas corruptas de las que se ha servido el “buque insignia” de la derecha patria, ya sea dopando con fondos ilegales sus campañas electorales o repartiendo sobres entre sus cúpulas y acólitos, ya sea rehabilitando sus sedes con dinero en B, o manteniéndose en el poder al precio que fuese con tal de seguir “trincando”.

Sin embargo, los escándalos han ido sucediéndose de forma tan constante como imparable hasta que se ha llegado a un punto en el que los nombres de muchos de los cuadros del partido han pasado de intentar ocultarse tras el cripticismo de unas iniciales a señalarse mutuamente de viva voz y con todas sus letras en los banquillos de los juzgados. Y de nada han servido ni presuntas promesas, ni pactos de “omertá”. Cuando ha sido imposible ocultar por más tiempo lo que cualquiera podía imaginarse, la “famiglia” en pleno ha entrado en una clara dinámica de “sálvese quien pueda”, en la que los patriotas de pulsera, como fieles cristianos que son, no han dudado en emular a San Pedro, negándose unos a otros no ya tres, sino treinta, trescientas o las veces que han creído necesarias antes de que cantase, no se si el gallo de turno o el gallinero en pleno. Esos mismos “españoles de bien” que tampoco han tenido nunca reparo, ya fuese mediante policías patrióticas, “fake news” o cloacas mediáticas, en engañar sin tregua al país en pleno para acabar consiguiendo que hoy se esté más cerca que nunca de caer en la trampa del fascismo, a bases a una prefabricada desafección por parte de los ciudadanos hacia su clase política, a la que desgraciadamente muchos consideran, sin distinción de colores, unos parásitos chupasangre.

Y es que es una hazaña de titanes impedir que con cada nuevo caso de corrupción protagonizado por la derecha no aparezca de inmediato en prensa, radio, TV, internet o redes sociales un nuevo bulo que intenta enfangar en el lodo a políticos honestos, para así intentar que la ciudadanía desvíe su mirada de aquellos que de verdad corrompen y se corrompen: Cuando sale a la luz que un hospital público, del que todavía nadie sabe para qué se ha construido, triplica su coste de ejecución sin motivo alguno, de pronto alguien utiliza una foto inocua para reforzar un titular donde se afirma que una ministra paga más de 150.000 euros al año a un cargo público solo para que le sirva de niñera; cuando los datos demuestran que las prácticas ultraliberales, que en determinadas autonomías no han dudado en anteponer la economía a la salud, solo han servido para casi convertir muchos pueblos y ciudades del país en pudrideros medievales, se anuncia el regalo de 2 mascarillas por mes a los mayores de 65 años y aquí no ha pasado nada; cuando se destapa que una publicación digital, un grupo de comunicación, unos policías corruptos y un ministro prevaricador han creado al unísono una trama policial-mediática para inculpar con falsos delitos a sus oponentes políticos, se editan, manipulan y tergiversan opiniones vertidas en un contexto diferente  para acusar de fomentar el separatismo a quienes siempre se han mostrado contrarios a intereses independentistas; cuando ya no han sabido como ocultar los mil y un chanchullos de un ex monarca, tan falto de ética y de vergüenza como sobrado de afición al vicio, el lujo y la buena vida, no dudan en convertir este país en el hazmerreír de Europa metiendo en la cárcel a raperos por cantar molestas verdades.

Estos días, para colmo de hipocresía, estamos viendo como hay quien no repara en asegurar que, aunque se trate de las mismas siglas, las mismas personas, la misma política y el mismo ideario, el Partido Popular de ahora ya no es aquel que no hace ni dos telediarios despedía en diferido, repartía sobres con mordidas como si fuesen tarjetas de visita, destrozaba discos duros a martillazos, o daba ánimos y le imprecaba, “Luis, ¡se fuerte!”, a un delincuente hoy convicto. No es el mismo P.P. porque, por lo visto, quienes ahora componen sus ejecutivas entonces solo eran los palafreneros de quien mandaba; porque los que hoy marcan las líneas, hace pocos años todavía estaban trepando para intentar ser lo que hoy son; porque aquellos que actualmente lideran el partido, en aquel entonces solo se dedicaban a que les aprobasen un master por la cara, o a conseguir el récord Guinness de lanzamiento de huitos de aceituna. En definitiva, porque según ellos, nadie de la banda disfrutaba en aquel entonces de “mando y plaza”.

Lo más asombroso de todo es que este cinismo sin límites ya no sorprende a nadie, porque todos sabemos que aquellos que proclaman a gritos su inocencia respecto a su relación con la abultada mochila de corrupción con la que el Partido Popular carga desde antes incluso de su fundación, son los mismos que en los peores momentos de esta larguísima pandemia, que tanto nos cuesta sobrellevar, han declinado asumir ningún tipo de responsabilidad que pudiera acarrearles el más mínimo coste electoral. Inmorales egoístas que no han dudado en girarse de espaldas cuando más se les ha necesitado, pero que cuando han venido mal dadas se han apresurado a repartir culpas entre los demás, sin escatimar ni un ápice en el uso de los contagiados, o incluso de los muertos como armas arrojadizas contra los que les molestaban.

Pero, lo más desalentador no es el comprobar hasta qué punto es capaz la derecha española de jugar sucio, de comprar aliados y secuestrar lealtades; de mentir, engañar, contradecirse o esconderse. Lo peor es saber que nada de lo que hacen, ni nada de lo que han hecho, tiene la más mínima motivación ideológica o política. Que nunca han movido un dedo por el bien del país y de sus gentes; que jamás les ha guiado ni la conciencia de clase, ni un afán conservador, ni tan siquiera un ideal reaccionario. Todo, absolutamente todo lo que ha hecho, hace y hará la derecha española se asienta únicamente en el dinero. Solo el dinero es su credo, su ley, su razón de ser, su bandera y su ideal. Solo el dinero la motiva. Pero no un dinero para todos, porque en sus planes no entra, ni tan siquiera, aquella parte de la ciudadanía que les vota. Solo existe SU dinero, el que mete a puñados en SUS bolsillos. Porque si algo hace de la derecha española una especie única e inimitable en este complejo y despiadado mundo es su voraz afán por robar. Su purísimo pedigrí de LADRONES.

 

LADRONES

Esta crisis agudiza
la violencia callejera.
Por robarte la cartera
pueden darte una paliza.
Y eso a mí me da dentera
Pero no me paraliza.

Una noche entró en mi casa
Una banda y más sereno
Que el gran José Luís Moreno
Pregunté ¿Qué coño pasa?
Contestó el jefe “sea bueno
Mi paciencia es muy escasa”.

Y aunque estaba muy oscuro
me sonaba familiar.
Esa voz, se lo aseguro,
parecía popular.
Cuando me decido y voy
A encender la luz me doy
Con Mariano, con Rajoy.

Ya se que es un disparate
Pero no fue un espejismo.
Con corbata y barba él mismo
Solo que llevaba un bate.
Y me dijo con cinismo
“Que la Merkel te rescate”.

Desperté atado a una silla
Con un golpe en la cabeza.
Pude ver a cada pieza
Que formaba la pandilla.
Y aún no tengo la certeza
De si fue una pesadilla.

Un señor de Bankia estaba
Disfrutando del botín
Mientras Bárcenas brindaba
Con Iñaki Urdangarín.
Y Esperanza, sin pudor
De ser yo un espectador
Se llevó el televisor.

Sabes quién es la Botella.
Imaginate que agarra
Muy “relaxing my” guitarra
Y después coge y la estrella.
“Ya no canta más macarra
En la calle porque es de ella”.

Y Rajoy seguía hablando
De un espléndido futuro.
“Mire usted, yo le aseguro
Que, aunque no esté trabajando
Ya se pasará el apuro.
Solo sé que no sé cuándo”.

“O se cree usted que me alegro
De esta horrible situación.
Yo lo veo todo negro
El dinero, no. Perdón”
“Ha vivido usted muy bien
Y ahora toca hacerse té
Y decir a todo amén”.

Yo aguanté la parrafada
Iracundo, aunque confuso.
Y por ser más el abuso
Me expulsó de una patada
De mi hogar como a un intruso.
Y ya no me queda nada.

Esta historia que les cuento
De ladrones y atropellos
Es real y hasta que ellos
Privaticen el aliento
O recorten nuestros cuellos
Seguiré gritando al viento.

Maldiciendo la impostura
De los que me hicieron crack
Mientras busco en la basura
De tu barrio algún snack.
Y ojalá que digas mu
Y que nunca seas tú
Quien se quede sin menú.

Y que no acabe mi vecina
Con sus niños en la ruina.

Que mi amigo el estudiante
No se vuelva un emigrante.

Que mi primo de improviso
No se quede sin su piso.

Y que el banco de mi abuela
Pague cuando nos la cuela.

Porque esta crisis agudiza
La violencia callejera
Y aunque algunos no se enteran
Nos despiertan ojeriza
Y quién sabe si cualquiera
Se rebela y la organiza.

Que eso a mí me da dentera
Pero no me paraliza.
Somos más de 6 millones
Y ellos solo unos ladrones.
Somos más de 6 millones
Y ellos solo unos ladrones.
Ladrones…

Letra y música: Factótum Madrid. 2014

 

“Esto no es una trama del P.P. Esto es una trama contra el Partido Popular, que es una cosa muy distinta”. M. Rajoy dixit en Genova, 13. Madrid. 2009

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