EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN

Autores: Salva Rubio (guion), Pedro J. Colombo (dibujo) y Aintzane Landa (color). Publicado en 2017 en Francia por Editions du Lombard (Dargaud) y en 2018 en España por Norma Editorial. 102 páginas y 56 páginas extras que se componen de un impresionante dossier histórico que incluye fotografías realizadas por el propio Francisco Boix, así como los artículos de Rosa Torán, Daniel Simon, Ralf Lechner y Gregor Bachmayer, Epílogo, Postfacio y Bibliografía.

No es la primera vez que en este foro tratamos una historia ambientada en los campos de concentración nazis, destino final de muchos refugiados españoles. El campo de Mauthausen, así como el subcampo de Gusen, fue el destino principal de muchos de los republicanos españoles que habían combatido contra Franco primero y después con uniforme francés contra Hitler. El hecho de haber combatido con uniforme francés les otorgó la condición de españoles apátridas, de forma que en su traje lucían un triángulo azul que en su interior tenía una “S”de Spanier; también eran conocidos como “rojos indeseables” y “españoles apátridas”.

Pero en esta ocasión nos fijaremos en la historia del que quizás fue el más famoso y transcendental de todos ellos, Francisco Boix, el único español que declaró en el Juicio de Nuremberg.Y lo vamos a hacer a través del cómic El Fotógrafo de Mauthausen, publicado en 2018 por Norma Editorial.

Se trata de un trabajo altamente recomendable por su veracidad histórica, calidad y el enorme interés que en este trabajo tiene el material histórico, las fotografías y las interesantísimas colaboraciones con que cuenta.

La introducción de este cómic la hace Salva Rubio, y en ella explica la contradicción que supone ser historiador y a la vez guionista de esta historia; nos habla de la dificultad de convertir los hechos históricos en un relato ficcionado. No obstante, el guion está extraordinariamente bien documentado y contrastado con la verdadera historia de Francisco Boix.

Las ilustraciones de Pedro J. Colombo encajan a la perfección con el guion, el dibujante con su lápiz es igualmente fiel a la realidad histórica. Retrata a un Francisco Boixde rostro aniñado, sonriente, de mirada pícara que desborda simpatía.

El color lo aporta Aintzane Landa (compañera de Pedro J. Colombo), quien dota de personalidad propia a la obra con una acertada gama de colores fríos en tonos pastel. Un trabajo magistral.

Estamos por lo tanto ante la estrecha y acertada colaboración de guion, dibujo y color, que se funden en una  necesaria y acertadísima obra que combina a la perfección lo cinematográfico y lo novelesco.

El 27 de Enero de 1941 el catalán Francisco Boix,  de tan sólo 20 años de edad, atraviesa la entrada coronada por el águila hitleriana del campo de concentración de Mauthausen. Mauthausen fue un campo de trabajo y exterminio clasificado con la categoría 3 y destinado para ¨los incorregibles o irrecuperables”; principalmente prisioneros políticos, como el joven Boix,condenados a ser exterminados, a través del trabajo, sobrepasando los límites de la resistencia humana. Estuvo preso hasta la liberación definitiva del campo. En este campo de concentración murieron aproximadamente 5.000 presos españoles.

Hijo de un sastre de ideas izquierdistas, miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña, fotógrafo profesional y superviviente del horror nazi, Boix se nos presenta en esta obra de carácter biográfico como los ojos de Mauthausen. Y como la voz decisiva que sirvió para llevar a la horca, con su declaración en el Tribunal Internacional de Justicia de Nüremberg, a jerarcas del régimen alemán, entre otros a Ernst Kaltenbrunner. Como bien aparece en el cómic, a Boix, en principio le fue denegada la posibilidad de testificar, y sólo gracias a la mediación deMarie-Claude Vaillant-Couturier, heroína de la resistencia francesa, pudo hacerlo.

Cuando ingresa en Mauthausen comienza su viaje al infierno nazi, quienes lo registran con el número de prisionero 5185. Su talento innato para los idiomas y su conocimiento del arte fotográfico le otorgó la calidad de Prominenten o Privilegiado dentro del campo. Gracias a ello ocupó un puesto de responsabilidad en el Erkennungsdienst o Servicio de Identificación de prisioneros del campo. Ahí se ganó la confianza de su jefe, Paul Rieken, un macabro profesor de enseñanza media obsesionado con inmortalizar la muerte.  Esto le permite empezar a esconder los negativos fotográficos que probaban la implicación de los nazis en el exterminio de los prisioneros.

Boix es consciente de la importancia de esos negativos como prueba del holocausto naziy,  junto a la colaboración de otros prisioneros españoles, diseña un  plan para poder sacar del campo de concentración los negativos robados; para ello implica a los Pochacas (un grupo de 42 jovencísimos presos que salían todos los días a trabajar fuera del campo) que sacan los negativos, y la necesaria colaboración de Anna Pointner (viuda de un comunista alemán asesinado por los nazis), que los esconde en su casa, con el evidente peligro que estas acciones suponían. De esta forma tan arriesgada y hábil  consiguen sacar los negativos y convertirlos en el testimonio gráfico que prueba las atrocidades cometidas por los nazis.

Complementa perfectamente este cómic su “Dossier Histórico”, compuesto de 56 páginas. Leyéndolodescubriremos cuales de las historias que nos cuenta fueron reales  y cuáles no, y simplemente sirven para dar continuidad a la historia. En dicho dossier aparecen muchas fotos del propio Boix y una serie de aportaciones que enriquecen la historia y nos ayudan a entender el contexto histórico de la época que describe.

No obstante, tengo que decir que en la referencia a Marie-Claude Vaillant-Couturier, diputada comunista y heroína de la resistencia francesa, esta es presentada como la viuda de Louis Aragon. Por lo que yo he podido averiguar se trata de un error, Marie-Claude fue esposa de Couturier, no de Louis Aragon; una errata que no empaña el excelente trabajo de aportación histórica de este cómic.

Por último comentar que Francisco Boix llegó a robar unos 20.000 negativos, de los cuales aún 19.000 están en paradero desconocido. Se cree que Boix viajaba con una maleta en la que cabían perfectamente los negativos y el resto de documentos. Por ello se ha establecido un paralelismo entre esta maleta y la de Robert Capa, la “Maleta Mexicana”, de la que ya hemos hablado en esta sección. El cómic termina con una escena de 1948, en la frontera franco española, en la que Boix se ha citado con su hermana Núria; cita que nunca llega a producirse, pero que refleja la posesión de dicha maleta.

Nota: lamento que en varias de las ilustraciones del cómic su texto sea en ¿alemán?, pero no ha sido posible encontrar páginas en castellano; por eso las he dejado para el final, ya que en ellas se puede apreciar la calidad de las ilustraciones y su color.

No puedo más que recomendar la lectura de este magnífico cómic, que espero que os guste.

Un saludo. Casimiro Castaño.

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