Itinerario por el Bilbao del movimiento obrero en el franquismo.

euskaraz/gazteleraz

Desde la Fundación Unanue de CCOO Euskadi se organizan varios itinerarios para conocer el surgimiento del movimiento obrero en el franquismo, el que aquí os presentamos es uno de ellos. Con el tendremos otra visión del Bilbao industrial donde los/as protagonistas fueron la clase trabajadora

Esta trata de proporcionar una mirada diferente sobre la capital vizcaína. El nuevo Bilbao, tan limpio, tan ordenado y probablemente tan aséptico y desmemoriado al mismo tiempo, esconde una historia llena de lugares, algunos bien visibles y otros mucho más escondidos, que nos halan de nuestro pasado donde los trabajadores, hombres y mujeres, han sido protagonistas Este es un proyecto realizado por la Fundación José Unanue gracias a la financiación del Ayuntamiento de Bilbao.

Para ello hemos preparado un recorrido con diez puntos y otros seis “extras”. Los diez primeros constituyen una visita que podremos hacer a pie o utilizando medios de transportes públicos como el tranvía. Los puntos extras son referencias dentro de los distritos que pueden servir como espacio bien de comienzo o de finalización de la visita según de donde provengan las personas que van a realizar la ruta. Este trabajo no deja de ser un punto de partida para conocer un Bilbao industrial y sindical donde los/as protagonistas fueron la clase trabajadora. La voluntad de este trabajo es seguir trabajando en crear nuevas rutas más próximas a los barrios y que sean combinables entre ellas.

Os damos la bienvenida a esta ruta y esperamos que redescubráis junto a nosotras/os un nuevo Bilbao.

1.-AYUNTAMIENTO DE BILBAO

Arrancamos nuestra visita histórica junto al Ayuntamiento de Bilbao, una ciudad que ha sido testigo de numerosas luchas protagonizadas por los trabajadores en favor de sus derechos. Desde la histórica huelga de 1890 la capital vizcaína fue el escenario de innumerables capítulos relacionados con las luchas sindicales y democráticas. Las huelgas mineras de finales del siglo XIX abrieron un ciclo de protestas que se extendió durante las primeras décadas del siglo XX hasta culminar en la Segunda República. Bilbao, sitiada por los franquistas tras el fallido golpe de Estado de julio del 36, resistió hasta junio de 1937, cuando fue finalmente asaltada y conquistada por las tropas alzadas en armas contra el régimen republicano.

Tras el final de la guerra las cárceles de la villa, tanto las existentes por entonces, como las habilitadas en aquellos momentos, se llenaron de trabajadores represaliados por el nuevo régimen franquista. Bilbao fue testigo de las primeras huelgas generales que tuvieron lugar de la posguerra, como las de 1947 y 1951. La ciudad asistió al enorme cambio social y económico que se experimentó desde el final de la década de los años cincuenta. Vio llegar decenas de miles de trabajadores, hombres y mujeres que buscaban un futuro mejor y vio también surgir nuevos barrios y nuevas formas de representación de los trabajadores, fue el escenario de huelgas y manifestaciones y sobre todo de una dura represión durante los años sesenta y setenta.

 2.-IGLESIA DE LA ANEJA

Estamos en el lugar donde se alzó la Iglesia de la Sagrada familia de Uribarri, conocida como La Aneja. La represión ejercida tras las huelgas de la primavera de 1962 llevó a muchos trabajadores a la cárcel. Otros muchos sufrieron destierros y fueron despedidos. Esta situación promovió los contactos entre los representantes de diferentes comisiones de fábrica en las empresas. En esta iglesia se reunieron 48 representantes de las empresas más importantes de Bizkaia en 1963. En aquella reunión surgió la necesidad de constituirse en una plataforma estable para defender a los 52 despedidos de las huelgas del año anterior. En una primera votación salieron elegidos doce representantes. Tras varias deliberaciones la Comisión se conformó por los siguientes nombres: Valeriano Gómez Lavín, Agustín Sánchez Corrales, José María Echevarria Heppe, David Morin Salgado y Ricardo Basarte Amézaga. Es importante señalar la importancia que tuvieron los militantes católicos frente a los procedentes de otras tendencias, entre ellas la comunista.  De este modo quedaría constituida la primera Comisión Obrera de Vizcaya.

“La primera comisión provincial fue de Vizcaya de empresa si que había en Catalunya, Asturias,…,. (…) Nos Reunimos en la Iglesia de La Aneja de muchas empresas, muchos católicos (… ) estaban Valeriano Gómez Lavín, Palacios, Fernandito, David y alguno más en la cabecera. Yo estaba en la última fila, lleve a mucha gente casi todos repatriados y gente de Arrigoriaga (…) Se votó la propuesta y se decidió que esa Comisión Obrera hablara con el Gobernador con el Sindicato Vertical y que se haría una huelga hasta que no volvieran los despedidos.”

José Palomero

Imágenes: imagen de la Iglesia, portado de la sentencia del TOP.

3.-OBISPADO DE BILBAO

En este lugar nos encontramos con el Obispado de Bilbao. La Iglesia fue uno de los pilares fundamentales del nuevo régimen franquista desde la propia guerra civil. Sin embargo, a partir de los años cincuenta comenzaron a producirse algunos cambios importantes, que afectaron a ciertos sectores católicos. Aquellos colectivos que trabajaban en el ámbito laboral, vinculados a la Acción Católica, como la JOC y la HOAC, comenzaron a evolucionar hacia unas posiciones cada vez más comprometidas con la defensa de los trabajadores. Miembros de estos grupos participaron activamente en la formación de las primeras comisiones obreras.

Se produjo por entonces la irrupción de un fenómeno, el de los curas obreros, que contribuyó a estrechar la relación de estos grupos con el mundo laboral. A pesar de que la jerarquía de la iglesia siguió apoyando al régimen franquista, al menos hasta finales de los años sesenta, estos grupos fueron tomando cada vez un mayor protagonismo. Sin su participación y la de muchos curas de diferentes parroquias de Bilbao y de Bizkaia resultaría imposible comprender la extensión y solidaridad que tuvieron algunos de los más importantes conflictos laborales, como ocurrió en el caso de la Huelga de Bandas (1966-67). Esta huelga además de ser un ejemplo de resistencia obrera, despertó una solidaridad  no solo en el resto de la provincia, sino en todo el estado e incluso en el extranjero.

El día 12 de abril de 1967 150 sacerdotes presentaron en este lugar un escrito de denuncia, tras no ser recibidos por el Obispo,  donde denunciaban la persecución y represión que están viviendo los/as trabajadores/as  y los militantes políticos y sindicales.

A lo largo de los años setenta la relación entre la Iglesia y el régimen franquista se fue deteriorando hasta alcanzar a la propia jerarquía. En 1974 el Obispo de Bilbao, Monseñor Añoveros, protagonizó uno de los conflictos más importantes del franquismo cuando pensó incluso en excomulgar el propio Franco. Aquellos hechos constituyeron el final de una época.

4.-CARCEL DE LARRINAGA

La prisión de Larrínaga fue uno de los centros de reclusión más importantes de la posguerra en este territorio. La prisión terminó de construirse en 1871. En 1897 se levantó un nuevo pabellón destinado a las mujeres, el llamado ·Casa Galera”, realizado por el arquitecto Enrique Epalza. Este edificio fue a la postre sede de la Escuela de Música Municipal y de la Orquesta Sinfónica de Bilbao. La casa Galera contaba modernas instalaciones y estaba atendido por las “Hermanas de la Caridad”.

Sin embargo la prisión de Larrínaga para comienzos del siglo XX ya se encontraba en un lamentable estado que hacía si cabe más difícil la estancia de los presos encarcelados en este centro. La cárcel de Larrínaga vivió alguno de los episodios más terribles durante la guerra civil, como el que tuvo lugar el 4 de Enero de 1937, cuando tras un bombardeo protagonizado por la aviación franquista, en pleno cerco de Bilbao, fue asaltada por una turba de elementos radicales que terminaron por asesinar a un importante grupo de presos políticos vinculados a la derecha.

Tras el final de la guerra la prisión sirvió para encarcelar a cientos de militantes republicanos en unas condiciones penosas. Las luchas obreras que tuvieron lugar desde finales de los años cincuenta del siglo XX volvieron a llenar la prisión de sindicalistas y opositores al régimen de Franco, entre ellos un importante número de miembros de las Comisiones Obreras, como José Unanue. El centro, deteriorado, sucio y envejecido, fue cerrado finalmente en 1967, cuando terminó de construirse la cárcel de Basauri, que serviría también durante los años siguientes para encerrar a un buen número de sindicalistas en el tramo final de la dictadura.

5.-MAGISTRATURA DE TRABAJO

Este edificio que se levanta vigilante sobre la Ría y el Casco viejo bilbaíno, conocido popularmente como el rascacielos de Bailen fue construido por José María Chapa y Manuel Ignacio Galíndez  en 1946. Fue el primero que superó los 40 metros de altura en la capital bilbaína. Aunque es un espacio conocido por la mayoría de bilbaínos y bilbaínas pocos/as son las personas que conocen que fue sede de la Magistratura de Trabajo durante el régimen franquista.

La Magistratura de Trabajo franquista se crea en base al Fuero del Trabajo en 1938

Se creara una nueva Magistratura de Trabajo con sujeción de que esta función de Justicia corresponde al Estado” Declaración VII del Fuero del Trabajo

El objetivo de esta según el régimen era  la resolución de los conflictos planteados en los procesos de producción y especialmente los de carácter laboral. En 1979 sería sustituida por el Instituto de Mediación, Arbitraje y Conciliación.  La creación de Magistratura de Trabajo supuso la supresión de los Jurados Mixtos de Trabajo y los Tribunales Industriales.

En las primeras décadas del franquismo el conflicto se canalizo a través de la Magistratura de Trabajo. Desde 1946 los asuntos resueltos anualmente por la Magistratura de Trabajo estuvieron entorno a los 50.000 y 60.000. La mayoría de ellos eran despidos o temas salariales. Las personas trabajadoras solo poseían la reclamación de forma legal de sus condiciones de trabajo a través del OSE o de Magistratura de Trabajo. Esta siempre individualizada no colectiva, ya que estas no solo estaban prohibidas sino perseguidas.

Un ejemplo de cómo los/as trabajadores/as combinaron acciones legales, a través de Magistratura de Trabajo e ilegales. como la huelga fueron el conflicto generado en Laminados en Frio de Etxebarri “Bandas” . La huelga de Bandas se considera por el movimiento obrero vasco como un símbolo de la lucha antifranquista. La empresa, constituida a finales de los años cincuenta a partir de capitales procedentes de AHV y la Basconia, se instaló en Etxebarri (Bizkaia). El conflicto que surgió en la empresa se extendió desde el 30 de noviembre de 1966 hasta el 20 de mayo de 1967. Un problema de primas originó que 800 de los 960 trabajadores de Laminaciones Bandas en Frío de Etxebarri salieran a la huelga. Los nuevos métodos de trabajo y la intransigencia de los patronos, fueron otros factores que ayudaron a desencadenar de la protesta. Los trabajadores y la empresa llevarían su caso ante Magistratura de Trabajo, que terminó por pronunciarse a favor de la última.

Las acciones llevadas acabo por los trabajadores estuvieron dentro de la legalidad y fuera de ella. Desde el primer día redactaron y difundieron unas hojas diarias con el desarrollo del conflicto. Estas octavillas favorecieron la participación y la solidaridad de la sociedad no solo de los pueblos de Etxebarri y Basauri, ya que este movimiento traspaso las fronteras de Bizkaia. Los paros en solidaridad y las recogidas de dinero fueron una constante. El papel de las mujeres protagonizando acciones dentro de la movilización y sobretodo como mantenimiento de la huelga fue clave.

La policía, los destierros, las amenazas de la retirada de las viviendas proporcionadas por la empresa en el barrio de Otxarkoaga, no amedrentaron a los trabajadores. El 2 de abril, el Gobierno decretaba el estado excepción eliminando todo tipo de libertades. Comenzó una ola de detenciones y destierros. El 20 de mayo se desconvocó la huelga tras 180 días de conflicto.

 “Fue un proceso intenso: encierros de os trabajadores en los comedores, desalojos de la Guardia Civil, asambleas diarias en los locales de la iglesia, hojas informativas que circularon clandestinamente durante los 180 días y que la policía buscaba con afán, juicios en Madrid contra enlaces y jurados de empresa, que fueron  el embrión del comité, de las comisiones de delegados, grandes manifestaciones de apoyo, detenciones, declaraciones del estado de excepción de Bizkaia, exilios de dirigentes,…”

Alfredo Izquierdo

 6.-ESTACION DEL NORTE

En Vizcaya hay trabajo para todos”. Animados por la propaganda de entonces y por las prometedoras expectativas que se dibujaban a principios de los años sesenta, miles de trabajadores, solos o acompañados de sus familias, llegaron a la estación de la capital vizcaína en busca de nuevas oportunidades. Pronto pudieron constatar que aquel slogan cumplía solo en parte sus sueños. Efectivamente había trabajo para todos, aunque este fuera en muchas ocasiones bastante más precario de lo imaginado, pero el mayor problema radicaba en la falta de vivienda.

Con la vieja maleta de madera y cartón al hombro, cargados de ilusiones, aquellos miles y miles de seres humanos tuvieron que enfrentarse al nuevo reto que planteaba la nueva situación. La Estación del Norte fue para mucho, el kilómetro cero de sus nuevas vidas.

 7.-GRAN VIA. DIPUTACIÓN

La Gran Vía de Don Diego López de Haro y el Palacio de la Diputación Foral de Bizkaia han sido el escenario de numerosos acontecimientos histórico en la villa de Bilbao. Algunos de ellos han tenido a los/as trabajadores/as como protagonistas fundamentales. Así ocurrió durante los primeros días de mayo de 1890, fecha de la histórica huelga minera que hizo temblar hasta los cimientos a las instituciones y aterrorizó a los patronos de las minas. Así volvió a ocurrir años más tarde, con motivo de nuevos conflictos laborales que sacudieron la villa durante las primeras décadas del siglo XX.

Tras la guerra civil, la Gran Vía y el Palacio de la Diputación se convirtieron en un importante espacio, el que representaba en cierto modo el poder económico y político de la villa, para hacer llegar la voz de los trabajadores agolpados en sus calles que protestaban en demanda de mejoras laborales. En estas mismas aceras que ahora pisamos tuvieron lugar cargas policiales, detenciones y palizas contra aquellos trabajadores, hombres y mujeres, que arriesgaron sus vidas para defender derechos fundamentales que la dictadura reprimió con dureza.

8.-La OSE (Organización Sindical Española)

Esta construcción es ejemplo de la corriente de arquitectura racionalista que imperó en Bilbao desde los años 30 hasta bien pasados los 50 del siglo XX. Más allá de ser un ejemplo de la arquitectura racionalista muchas personas desconocen que fue la sede del OSE conocida como “sindicato Vertical”.

La ilegalización de los sindicatos de clase y la implantación de un sindicato vertical supuso un duro golpe para el movimiento obrero.  Sin representantes legítimos, sin organizaciones propias ni locales donde reunirse y con unas leyes que mermaban los derechos de los trabajadores, los militantes obreros vivieron una situación extraordinariamente complicada durante los primeros años de la posguerra. El sindicato vertical era una organización ajena a los intereses de la mayor parte de los trabajadores y fue percibido durante las primeras décadas como un instrumento al servicio de los empresarios y del nuevo régimen que trataba de implantar la paz social por la fuerza. Las primeras elecciones sindicales celebradas en 1944 donde se eligieron enlaces sindicales, a pesar de los esfuerzos de la dictadura, consiguieron tan solo una pequeña participación en medio de un ambiente general de desapego frente a los nuevos sindicatos. Los representantes sindicales que salieron elegidos en aquellas primeras elecciones carecían en general de la legitimidad y el apoyo de sus compañeros. La consigna de los ilegalizados sindicatos de clase consistió en boicotear cualquier tipo de participación en el sindicato que el régimen había impuesto por la fuerza. Sin embargo esta situación comenzó a cambiar durante los años cincuenta. La aparición de las primeras comisiones de trabajadores, surgidas de pequeñas reuniones donde se elegían portavoces de las reclamaciones laborales, constituyó el primer paso en un proceso que terminaría por socavar la legitimidad del sindicato vertical. La estrategia impulsada por el Partido Comunista de España de participar en las elecciones sindicales comenzó a hacerse efectiva a principios de los años sesenta. Hasta ese momento tan solo algunos militantes habían tomado la decisión de concurrir a las elecciones con el objetivo de impedir la victoria de los candidatos oficiales.

  “Comenzamos a reunirnos talleres por talleres estas comisiones que eran elegidas a través de la txapela

Josu Ibarrola

Los locales sindicales: La estrategia de las Comisiones Obreras durante franquismo, impulsando la elección de los representantes más reivindicativos dentro de las empresas, constituyó todo un éxito para esta organización. En 1966, gracias a esta estrategia, los miembros de las CCOO de Euskadi consiguieron copar buena parte de los cargos representativos en un gran número de empresas. La infiltración en los sindicatos verticales resultó una pieza clave dentro del proceso de reconstrucción del movimiento obrero.

Las elecciones sindicales de 1966 constituyeron un éxito para las Comisiones Obreras de Euskadi, que consiguieron aupar a un gran número de destacados militantes como enlaces y jurados en las empresas más importantes de la provincia.  Su éxito en las elecciones propició que algunos de sus dirigentes fueran incluso elegidos como vocales provinciales y nacionales, además de conseguir alguna de las presidencias y vicepresidencias de las juntas y secciones sociales de varios sindicatos, entre ellos la del metal. Este “desembarco” en el sindicato vertical facilitó la “ocupación legal” de los espacios del sindicalismo oficial. Las reuniones que se celebraron en estos locales pusieron en evidencia las diferencias de intereses –y de clase- entre las partes “económica y social”, algo que había tratado de evitar el régimen desde un principio, lo que supuso una profunda crisis del modelo instaurado por la fuerza por el franquismo. La dictadura, incapaz de responder con otros medios, desplegó una fuerte represión. La mayor parte de estos militantes obreros fueron desposeídos de sus cargos sindicales en el año 1967 y las propias Comisiones Obreras fueron ilegalizadas, pero para esa época la extensión de la conflictividad laboral era un hecho.  A pesar de las desposesiones de los cargos sindicales, sobre todo los de carácter supraempresarial, los miembros de CCOO volvieron en las siguientes elecciones a ocupar importantes parcelas de representación en los jurados de numerosas empresas hasta el final de la dictadura.

El sindicato vertical es diseñado por el régimen franquista como un potente aparato de encuadramiento. El régimen trataba de explicar su institucionalización sobre la base de la “terna”: familia, municipio y sindicato”. El sindicato vertical, CNS, OSE,[1] poseía una red en todos los municipios con cierta población, con numerosos edificios para las actividades vinculadas a las relaciones laborales pero también formaban parte de él, residencias de ocio (de educación y descanso se llamaban en la época), centros de formación profesional, barriadas de viviendas e, incluso, periódicos. Todo ello financiado con las cuotas obligatorias que pagaban todos los trabajadores.

9.-Comisaría de Indautxu.

La comisaría de la Policía Armada de Indautxu y el Cuartel de La Guardia Civil de la Salve fueron dos de los centros de detención y tortura utilizados en la capital bilbaína por el franquismo. Desde principios de los años sesenta del siglo XX cientos de militantes antifranquistas pasaron por sus calabozos tras ser detenidos. La comisaria de Indautxu fue el escenario de durísimos interrogatorios donde se practicaron malos tratos y torturas por miembros de la Brigada Político Social, un cuerpo especial creado para la investigación y detención de miembros de la oposición antifranquista. Destacados miembros de las Comisiones Obreras en Euskadi conocieron estos calabozos. En marzo de 1967 tras la famosa caída de la Mina del Alemán, más de un centenar de militantes de esta organización terminaron en este centro tras ser detenidos mientras realizaban una asamblea.

10.-EUSKALDUNA

Aunque el carácter industrial de la zona, como veis, se ha diluido dando lugar incluso un nuevo sky- line de la ciudad con las torres Isozaki o el coloso de Iberdrola, el Palacio Euskalduna trata de rendir homenaje a ese pasado ligado a la construcción naval. El carácter industrial se puede observar dentro de la arquitectura de algunos de estos edificios, hoy emblemáticos del nuevo Bilbao, como el  Guggenheim inagurado en 1997, con su forma de barco al igual que el palacio de la Música,  Euskalduna (1999) Sus arquitectos son Federico Soriano y Dolores Palacios, que hicieron un guiño a la empresa astillera que antes ocupaba esos terrenos. El de debida mención Euskalduna por su carácter de empresa luchadora, vinculada, en un principio a capital nacionalista. Fue una de las primeras empresas donde los trabajadores comienzan a organizarse en la dictadura franquista. En las navidades de 1953 tras la falta de cobro de las pagas. La plantilla se declara en huelga y como interlocutora del conflicto se elige una comisión que será la encargada de gestionar las negociaciones con la empresa. Esta comisión se encargó de ser la voz de los trabajadores, pero una vez solucionado el conflicto se desmanteló.

Al día siguiente de Euskalduna, los trabajadores trataron en los talleres para seguir en huelga de brazos caídos, paro la policía les impidió la entrada. Los obreros volvieron a sus casas o se agruparon pacíficamente en los alrededores, siendo invitados a disolverse. Por la fuerza armada que puso en ello la expresiva amabilidad, si bien ya van practicadas unas 14 detenciones con motivo de la huelga.

Un cartel colgado en la puerta del astillero anunció que quedaban despedidos  dos mil huelguistas. ”

Solidaridad Obrera, 17 de diciembre de 1953

Pero el espíritu combatido de los trabajadores se verá hasta en los últimos momentos de vida de la empresa. En la retina de los vizcaínos no se olvidarán los sucesos de 1984, vinculados a la lucha contra reconversión industrial de aquellos años y en favor del mantenimiento de esta factoría. En este escenario, presidido por el Puente de Deusto, tuvieron lugar algunos de los duros enfrentamiento entre los trabajadores y la Policía. Aquel capítulo supuso en cierto modo el final de una época, de toda una cultura asentada sobre los logros, las experiencias y las luchas de más de cien años.

 

EXTRAS

REKALDE (AAVV) URETAMENDI

La nueva política económica que impulsó el régimen franquista desde finales de los años cincuenta del siglo XX dio lugar a unos cambios muy importantes se aceleraron durante la década siguiente. La progresiva liberalización de la economía y la llegada de nuevas inversiones impulsaron la creación de nuevos puestos de trabajo, especialmente en la siderurgia y en la construcción. Decenas de miles de trabajadores llegaron durante aquellos años a Bizkaia en busca de nuevas oportunidades. La mayor parte de ellos se asentarían definitivamente en unos pocos años, pero muchos de ellos tuvieron que soportar antes de hacerlo, las duras condiciones de la época, marcada por la falta de viviendas. Frente a esta situación miles de familias se vieron obligadas a alojarse en txabolas construidas de la noche a la mañana con materiales precarios, sin ningún tipo de dotaciones ni infraestructuras eléctricas ni sanitarias. A principios de los años sesenta aún existían numerosos núcleos de este tipo de construcciones alrededor de Bilbao, en las faldas de los montes que rodeaban la capital vizcaína. Barrios como Uretamendi, Mazustegi u Otxarkoaga fueron testigo de este tipo de txabolas.
La masificación afectó a los tradicionales barrios obreros de la capital, como fue el caso de Rekaldeberri. Durante los años sesenta y setenta aquel núcleo se convirtió en una de las caras menos vistosas del desarrollismo franquista. El hacinamiento de las viviendas, la construcción incontrolada de nuevos pisos y la puesta en marcha de decenas de empresas en un barrio residencial de trabajadores contribuyó aún más a su deterioro. La falta de respuesta a las demandas de los vecinos por parte de las instituciones municipales y provinciales llevó a estos últimos a organizarse y formar una de las primeras Asociaciones de Vecinos del Bilbao.
Surgida al calor de la nueva legislación promulgada en 1964, la AAVV de Rekaldeberri, tuvo un gran protagonismo durante aquellos años. Escribió y envió cartas a las autoridades para quejarse de la lamentable situación del barrio, puso en marcha diversas iniciativas e impulsó importantes movilizaciones vecinales.

 ARTIACH

Nos encontramos ante el primer edificio en todo el Estado que se construyó con el fin de albergar una fábrica de  galletas en la década de años veinte. En los años 70 trabajaban en la empresa entorno a 800 personas, la mayoría de ellas, mujeres.  La legislación franquista  trató en todo momento de apartar a las mujeres del mundo del trabajo, recluyéndolas en el hogar, fomentando la imagen femenina como “ángel del hogar”, una idea que se impulsó desde instituciones del régimen tan destacadas como Auxilio Social o la Sección femenina.  En el caso de ser trabajadoras su periodo de actividad principal se extendía hasta contraer matrimonio. El franquismo instituyó el concepto de “la dote”, una especia de bonificación económica que se entregaba a las mujeres al contraer matrimonio. El trabajo de las mujeres se consideraba como un suplemento o un apoyo al salario principal del hombre, en muchos casos entrarían a formar parte del empleo dentro de la economía sumergida.
Aunque se podría pensar que por las características de la  plantilla, Artiach, fue una empresa con poca agitación sindical esto dista mucho de la realidad. Las galleteras fueron un colectivo de trabajadoras muy activo en la defensa de sus derechos laborales y en la defensa de los derechos de las mujeres en un periodo donde las libertades de las mismas estaban muy limitadas.

ARTXANDA

Artxanda, el pulmón de Bilbao, es mucho más que un lugar de ocio y esparcimiento para los habitantes de la villa. Este alto tiene un enorme significado en la memoria colectiva de los/as bilbaínos/as. Su funicular, y las vistas que desde aquí se contemplan, constituyen tan solo algunos de sus atractivos, que esconden algunos sucesos históricos de singular importancia, como la defensa de la villa que de ella hicieron milicianos y gudaris durante el cerco al que fue sometida en la primavera de 1937.
Pero, además durante los años sesenta, cuando comenzó a producirse una reorganización de las fuerzas políticas y sindicales que lucharon contra el franquismo, fue también un lugar donde se celebraron discretas reuniones.
En las laderas del monte Artxanda se celebró a mediados de los años sesenta una reunión entre algunos líderes de Comisiones Obreras de Euskadi, entre ellos el propio José Unanue y destacados dirigentes de ETA, como Txabi Etxebarrieta. En aquellos momentos esta organización era aún un simple partido clandestino. No había comenzado su lucha armada y mantenía contactos con las organizaciones de clase del movimiento obrero.

BELTRAN Y CASADO

Beltrán y Casado fue una empresa situada en la actual ikastola de Deusto. Fue una empresa que fabricó en sus talleres los primeros frigoríficos. Este producto en la década de los cuarenta fue considerado como un bien de lujo solo a la altura de consumidores como la alta burguesía catalana. Sería más tarde, a lo largo de la década de los años sesenta, cuando el nivel de vida de la clase trabajadora mejoraría gracias al incremento de las jornadas de trabajo, horas extras, el pluriempleo o la actividad sumergida cuando comienzan a ser comparadores/as de electrodomésticos.  Además de estos pasaran a ser propietarios/as de viviendas, automóviles o poder pagar estudios a sus hijas/os. Pudiendo hablar del comienzo de la sociedad de consumo. Pero además de ello, la mejora de los niveles de vida fuer también posible gracias a las luchas que protagonizaron los/as trabajadores/as, liderados en Euskadi durante la etapa final de la dictadura por los/as militantes de las Comisiones Obreras
Esta sería una empresa con una participación activa de los/as trabajadores/as en las reivindicación de sus derechos. A partir de finales de la década de los 50 se comienzan a organizar comisiones de fábrica.
La utilización de la lucha legal y la extra legal es lo que permitió, que yo fuera jurado de empresa en el año 1958 de la empresa Beltrán y Casado esto nos permitía hacer un trabajo de una forma más abierta.” David Morin, antiguo trabajador de Beltrán y Casado.
El papel de las trabajadoras de la empresa fue muy importante. Estas fueron muy activas en el movimiento sindical. Dándose escenas en grandes huelgas de ser ellas las que desde el margen derecho de la ría, animaban a salir a la huelga a la plantilla de Euskalduna.

OTXARKOAGA

Como ya hemos apuntado, el tremendo flujo migratorio que llegó a Bizkaia desde finales de los años cincuenta desbordó las previsiones de las autoridades locales, provinciales y nacionales. En efecto, en “Vizcaya había trabajo para todos” como rezaba la propaganda oficial que animaba a emigrar, pero no decía nada con respecto a la falta de viviendas. Durante los primeros años de su asentamiento en Bilbao miles de trabajadores se vieron obligados a soportar unas condiciones de vivienda lamentales. La imagen de las txabolas que rodeaban los montes de Bilbao dibujaba la cara más escabrosa del desarrollismo. Para acabar con este problema, las instituciones oficiales (Instituto Nacional de la Vivienda y Ministerio de la Vivienda) pusieron en marcha diversas iniciativas encaminadas a ofrecer unas viviendas dignas a los trabajadores. Así surgió el barrio de Otxarkoaga, una de las operaciones más publicitadas de aquella época, que sirvieron al régimen para edulcorar su imagen en el terreno social.
Su construcción supuso un evidente alivio para tratar de acabar con aquel problema, pero detrás de aquella operación, que también generó importantes beneficios a la iniciativa privada, se produjeron numerosas irregularidades y defectos constructivos. Un estudio oficial elaborado para valorar los problemas surgidos en las viviendas tan solo unos pocos años más tarde de su inauguración, reveló las importantes deficiencias que presentaban las construcciones (humedades, grietas…), la mayor parte de ellas producidas por los malos materiales empleado en aquella iniciativa.

IGLESIA DE SAN FRANCISQUITO

Durante los primeros años setenta se fue incrementado el pluralismo en CCOO. Con la incorporación de nuevos militantes procedentes de grupos izquierda más radical, básicamente de influencia maoísta y troskista y también de sectores cristianos, como ocurriera en los orígenes, aunque ahora más radicalizados. Las nuevas sensibilidades presentes en CCOO van a ir conformando dos posiciones básicas sobre la táctica a seguir. La de la “Comisión Obrera Nacional de Euskadi” (CONE), controlada por el PCE-EPK, que defiende una concepción abierta de las CCOO. Esta postura implicaba un riesgo de detenciones por la policía dada la falta de libertad, como así ocurrirá frecuentemente. Comisiones Obreras se considera al conjunto de los trabajadores en acción. La otra posición, la de la “Coordinadora de Euzkadi de Comisiones Obreras” (CECO), con fuerte presencia de diversas organizaciones de izquierda, apostaba por una organización más estricta, y clandestina ante la falta de libertades democráticas y la persecución policial que sufrían. La CONE utilizó para reunirse la Iglesia de San Francisquito de Santutxu.
“Ellos crearon la CECO y de hecho s produjo una ruptura de las comisiones obreras: Nosotros en contraposición a eso formamos la CONE. La Comisión Obrera Nacional de Euskadi, y digo que ojala triunfado esa idea, porque eso hubiera tenido un gran enganche en los sectores afines al nacionalismo. Nosotros hemos nacido con espíritu de unidad (…) se opto por unificar las comisiones obreras, abandonado unos la CECO u otros la CONE y creando las Comisiones Obreras de Euskadi.”
David Morin

[1] CNS: Central Nacional Sindicalista. OSE: Organización Sindical Española

Jose Antonio Pérez, Estíbaliz Montero y Oskar Arenas

 

Otros itinerarios: https://errepublikaplaza.wordpress.com/ibilbideak-itinerarios/

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