THE TIMES THEY ARE A-CHANGIN’

Hay un conocido refrán castellano que afirma: “La ocasión la pintan calva”. Y es ese viejo dicho lo primero que me viene a la cabeza cuando oigo, leo y veo el paranoico desbarajuste al que nos está arrastrando esta (conveniente para algunos) pandemia bautizada como Coronavirus COVID-19.

Pero creo que no soy el único que últimamente ha recordado este refrán. Es más, seguro que antes que yo algunas corporaciones, patronales, empresas “punteras”, farmacéuticas, tecnológicas y demás “gigantes” económicos han pensado esto mismo, o algún otro dicho similar como el de “No hay mal que por bien no venga”.

Reconozco que es más que arriesgado, aunque no tajantemente imposible, especular con conspiraciones. Todavía, la mayor parte de los humanos somos tan confiados, por no decir ingenuos, que nos resulta impensable que pueda haber fuerzas ocultas tan diabólicas como para poder arriesgar la vida de miles (o millones…) de congéneres con tal de seguir conservando pingües dividendos. Sin embargo, no deja de ser cuanto menos sorprendente que en el actual impasse económico que llevamos meses viviendo, en el que cada dos por tres se augura una nueva recesión y en el que los ciudadanos de medio mundo reconocen a unos pocos como los causantes de su miseria, un oportunísimo virus pueda servir para frenar la recuperación de algunos derechos, la revisión de agresivas políticas financieras o la consolidación de mecanismos de control sobre bolsas, bancos o multinacionales.

Es obvio que la crisis del Coronavirus está ya afectando, y posiblemente esto vaya a más, a importantes sectores industriales como los transportes, el comercio o el turismo. Por no hablar de la incidencia que provoca en países como China o Corea del Sur en el campo de la tecnología de vanguardia, las telecomunicaciones o las empresas de electrónica avanzada. Pero no deja de resultar realmente ofensivo que, por ejemplo, la patronal española ya esté hablando de la necesidad de ayudas inmediatas, el mantenimiento sine die de la antisocial reforma laboral de Rajoy o, como estos días se ha atrevido a exigir el P.P., o sugerir que aplicar su programa económico es la única solución a los problemas que puedan derivarse de una extensión, tanto en tiempo como en espacio, de la epidemia.

Sin embargo, todavía no he oído decir ni a los representantes de las patronales, ni a los de los bancos nacionales, europeos o mundiales, ni a los presidentes de ninguna de las actuales superpotencias apuntar que quizás esta epidemia y otras que puedan estar por llegar, tengan relación con el cambio climático, la contaminación, la ganadería exhaustiva, la modificación genética en la agricultura, los acuíferos esquilmados, la imparable desertización o la investigación vírico-bacteriológica con fines militares. Hipótesis de ese tipo no les interesan en absoluto. Solo piensan en cómo puede afectar a sus bolsillos esta crisis, y no en que la epidemia pueda llevarse por delante a impensables cantidades de personas que, a causa de todo lo anterior, cada vez están más desprotegidas frente a supuestos como el del Coronavirus.

Es más, desde su envidiable cota de confort, protegida mediante sofisticadas clínicas para las élites, zonas residenciales ultra restringidas, laboratorios a sueldo y tecnologías sanitarias fuera de alcance para el 99% de la población, se atreven a aventurar que estas epidemias pueden deberse a que en una zona de china comen “guarradas”, o a que las “hordas” de migrantes que deambulan por el planeta sin esperanza de llegar a ninguna parte son un “peligro objetivo” para la salud de aquellos que, desde la comodidad de un sofá y de 43 pulgadas led, vemos a diario como el terror, la miseria y la injusticia campan a sus anchas por todos los rincones del Planeta.

Insisto en que no es momento para esgrimir hipótesis de oscuras conspiraciones, pero hay veces que es inevitable pensarlo cuando vemos la cara de satisfacción del delincuente  Donald Trump comprobando como desaparece, por el momento, la amenaza de una hegemonía asiática en la carrera del 5G o, cuando a escala más “local” reparamos en los titulares de la cloaca mediática, que casi apunta, aunque sea mediante torticeros eufemismos, que todo esto nos pasa por haber dejado tocar bola a los “social-comunistas, bolivarianos e independentistas”, que en su afán de romper España están incluso dispuestos a tomar las calles con manadas de “feminazis” que transmitan sin piedad el virus, o a permitir que mueran unos cuantos miles de ancianos, que finalmente ni tan siquiera consumen casi, para pagar menos pensiones y que así les cuadren los presupuestos del Estado. Algo que puede parecer esperpéntico de puro infame, pero que desgraciadamente y aunque con otras palabras se ha llegado a oír y a leer.

Sin embargo, nos piden que no dramaticemos porque no hay que preocuparse demasiado. O al menos eso opinan aquellos para los que unos cuantos muertos, casi siempre de similar procedencia, no solo “sanean” la demografía, sino que además pueden servirles de moneda de cambio a la hora de exigir prebendas, ayudas y quitas que puedan compensar esa cuenta de beneficios que tanto se resiente cuando el trapicheo tiene que contenerse por causas ajenas a la voluntad de los mercaderes. Pero, yo que ellos no me las tendría todas conmigo. No vaya a ser que aquello que cantaba Bob Dylan hace ya tantos años pueda de pronto hacerse realidad y trastoque sus planes de futuro:

“La línea está trazada, la maldición lanzada. El que ahora es lento, luego será rápido. Como el presente de ahora que luego será pasado. El orden está destiñéndose rápidamente. Y el que ahora es el primero, será después el último, porque los tiempos están cambiando.”

 Amen.

 

THE TIMES THEY ARE A-CHANGIN’

Come gather around people
Wherever you roam
And admit that the waters
Around you have grown
And accept it that soon
You’ll be drenched to the bone
If your time to you
Is worth savin’
Then you better start swimming
Or you’ll sink like a stone
For the times they are a-changin’

Come writers and critics
Who prophesize with your pen
And keep your eyes wide
The chance won’t come again
And don’t speak too soon
For the wheel’s still in spin
And there’s no telling who
That it’s naming
For the loser now
Will be later to win
For the times they are a-changin’

Come senators, congressmen
Please heed the call
Don’t stand in the doorway
Don’t block up the hall
For he that gets hurt
Will be he who has stalled
There’s a battle outside
And it is raging
It’ll soon shake your windows
And rattle your walls
For the times they are a-changin’

Come mothers and fathers
Throughout the land
And don’t criticize
What you can’t understand
Your sons and your daughters
Are beyond your command
Your old road is
Rapidly aging
Please get out of the new one
If you can’t lend your hand
For the times they are a-changin’

The line it is drawn
The curse it is cast
The slow one now
Will later be fast
As the present now
Will later be past
The order is
Rapidly fading
And the first one now
Will later be last
For the times they are a-changin’.

Letra y música: Bob Dylan 1964.

 

LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

Reuníos a mi alrededor gente,
por donde quiera que vaguéis,
y admitid que las aguas
de vuestro alrededor han crecido,
y aceptad que pronto
estaréis calados hasta los huesos.
Si el tiempo es para vosotros algo que
merece la pena conservar,
entonces mejor que empecéis a nadar,
u os hundiréis como una piedra,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, escritores y críticos,
que profetizáis con vuestras plumas,
mantened los ojos abiertos,
la oportunidad no se repetirá.
Y no habléis demasiado pronto,
porque la ruleta todavía está girando.
Y nadie puede decir
quien es el elegido.
Porque el ahora perdedor,
será el que gane después.
Porque los tiempos están cambiando.

Vamos, senadores y congresistas,
por favor prestad atención a la llamada.
No os quedéis en la puerta,
no bloqueéis la entrada.
Porque el que salga herido,
será el que se quedó atascado.
Hay una batalla ahí fuera,
y es atroz.
Pronto sacudirá vuestras ventanas,
y hará vibrar vuestras paredes,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, madres y padres
de toda la tierra,
y no critiquéis
lo que no podéis entender.
Vuestros hijos e hijas
están fuera de vuestro control.
Vuestro antiguo camino está
envejeciendo rápidamente.
Por favor, salid del nuevo
si no podéis echar una mano,
porque los tiempos están cambiando

La línea está trazada,
la maldición lanzada.
El que ahora es lento,
luego será rápido.
Como el presente de ahora
Que luego será pasado.
El orden está
destiñéndose rápidamente.
Y el que ahora es el primero,
será después el último,
porque los tiempos están cambiando.

Traducción libre: Liova37

 

Sanitarios con monos de protección comprueban el cadaver de un hombre muerto en las calles de Wuhan.

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