VOTE FOR ME

A muy pocos días de las elecciones generales empiezan a conocerse algunos sondeos de opinión que adelantan la posibilidad de unos resultados electorales tan inquietantes como peligrosos. Encuestas que indican un más que posible auge de los fascistas, que obtendría por encima de cincuenta escaños a costa de la debacle del “nacional-liberalismo” y del insuficiente aumento de votos de la derecha “de toda la vida”.

Con este horizonte, que con cada minuto que pasa se percibe como más probable, los social-liberales, confiados en no se sabe qué “baraka”, derrochan optimismo y soberbia a partes iguales y se permiten el lujo de ir convirtiendo sistemáticamente en enemigos a todos aquellos que deberían considerar como posibles y necesarios aliados cara a unos resultados electorales de casi empate técnico con el “trifachito”. De no ser que, como se viene avisando, ese resultado, que dificultaría más que en julio la formación de un gobierno, fuese en realidad la opción más deseada por parte de los que buscan la coartada perfecta que les permita justificar la idoneidad de la tan ansiada Grosse Koalition.

Si con los resultados de abril nos ilusionamos al considerarlos una magnífica oportunidad para llevar a término políticas de progreso que pudiesen revertir las reformas ultraliberales que caracterizaron a los anteriores gobiernos del bipartidismo, con estos comicios de noviembre, olvidada la euforia primaveral a costa de un creciente desencanto, no sabemos, ni mucho ni poco, para que van a servir, porque todo va a estar mucho más complicado que antes. Aunque quizás, aplicando el maquiavelismo en su expresión más radical, los nuevos resultados electorales, que presuntamente nadie deseaba que se produjesen, pueden convertirse en el mejor chaleco salvavidas que nunca haya podido soñar el Régimen del 78, la Corona, el Ibex 35 y Florentino Pérez (y no necesariamente por este orden).

Sin embargo, estos pilotos suicidas que nos han gobernado y que ansían poder seguir haciéndolo, deberían, aunque solo fuese por un ratito, olvidarse del sagrado cortoplacismo y atreverse a mirar unos centímetros más allá de sus propias narices. O, por lo menos, fijarse en lo que ha ocurrido en otros muchos países que también menospreciaron la capacidad que siempre han demostrado los fascismos para recoger el voto de la indignación pequeño-burguesa: Francia, Italia, Alemania, Austria, Grecia o algunos países nórdicos, por no hablar de la mayoría de antiguos países de “socialismo real”, deberían ser un magnífico ejemplo de como la estupidez de los vende patrias es el mejor trampolín para que la barbarie sustituya al progreso.

Si el 10N, con un poquito de mala suerte, se cumpliesen las previsiones electorales que anuncian la mayoría de los sondeos, el año 2020 puede convertirse en uno de los periodos más inestables y complicados de la historia reciente de este país: Una nueva crisis económica que acecha a la vuelta de la esquina, un enquistamiento permanente del conflicto catalán, una sanidad y una educación pública que se desmoronan a pasos de gigante, un “nacional-catolicismo” cada día más envalentonado, unas leyes antidemocráticas que aún perduran por la cobardía de quienes debieron derogarlas hace tiempo y no lo hicieron, un paro que lejos de moderarse vuelve a aumentar, un exponencial crecimiento de la violencia machista y una patronal ávida de mano de obra semi-esclava no son los mejores ingredientes para augurar un futuro de paz y progreso.

Las 2 primeras décadas del siglo XXI es muy posible que pasen a la historia como “la época del eufemismo”. Años en los que la estética ha sustituido definitivamente a la ética y en los que se ha intentado solucionar cualquier conflicto mediante la simple aplicación de una nueva capa de pintura. Un periodo en el que la verdad dejó de ser un activo real para convertirse en un mero valor de cambio, en una divisa en perenne devaluación. Un tiempo en el que una sociedad enferma se ha esforzado constantemente en ocultar el nombre de las cosas, en malear los conceptos y en tergiversar los hechos hasta construir un “totum revolutum” que permitiese el inventar un abanico de “fantásticas experiencias” absolutamente vacuas y prescindibles, cuando no falsas y antisociales, para intentar seducir a ingentes rebaños de pobres de espíritu que, por cierto, también votan.

Así que, que nadie se lleve a engaño si los años venideros se van volviendo tan grises como una camisa muy lavada; que nadie eche las culpas al prójimo de sus desgracias; que nadie piense que fue una cuestión de mala suerte, porque en realidad tendremos aquello que nos merezcamos por no haber sido capaces de distinguir el grano de la paja. Por no haber querido creer que la única vía posible para evitar la derrota tenía que pasar necesariamente por desenmascarar a los traidores y empoderar a la ciudadanía. Dos premisas que nunca se han conseguido ni mediante la estrategia del voto útil, ni deambulando por la política con el pálpito de estar tocado por la mano de Dios, algo en lo que ya solo creen los beatos y los dementes. Como alguien afirmó no hace mucho (aunque no recuerdo si se refería o no a Pedro Sánchez…) “Cuando un tonto coge un camino, el camino se acaba, pero el tonto sigue”.

 

VOTE FOR ME

If we vote for you, do you promise
To be upright, decent and honest
To have our best interest at heart?

You understand why we don’t believe you?
You’re way too easy to see through
Not the best places to start

There are no rocks at Rockaway beach
And all that glitters isn’t gold

You’re all so drunk on money and power
Inside your Ivory tower
Teaching us not to be smart
Making laws that serve to protect you
But we will never forget that
You tore our families apart

There are no rocks at Rockaway beach
And all that glitters isn’t gold

So if we vote for you, do you promise
To be upright, decent and honest
And take away all of the fear?

You sit and wait for us to elect you
But all we’ll do is reject you
Your politics bore us to tears

There are no rocks at Rockaway beach
And all that glitters isn’t gold.

Letra y música: The Specials. 2018

 

VOTAME

Si te votamos, ¿prometes
Ser honrado, decente y honesto,
Y defender principalmente nuestros intereses?

¿Entiendes por qué no te creemos
Es demasiado fácil ver a través de ti.
Y esa no es la mejor manera de empezar.

No hay rocas en la playa de Rockaway (*)
Y todo lo que brilla no es oro

Estáis todos tan borrachos de dinero y de poder
Dentro de vuestra torre de marfil
Enseñándonos a no ser inteligentes
Haciendo leyes que solo sirven para protegeros a vosotros mismos
Pero nunca olvidaremos que
Destrozasteis nuestras familias

No hay rocas en la playa de Rockaway
Y todo lo que brilla no es oro

Así que, si te votamos, ¿nos prometes
Ser honrado, decente y honesto
Y quitarnos todo el miedo?

Te sientas y esperas a que te elijamos.
Pero lo que haremos será rechazarte
Porque tus políticas nos aburren hasta hacernos llorar

No hay rocas en la playa de Rockaway
Y todo lo que brilla no es oro.

(*) Rockaway Beach: Playa de Queens, Nueva York, conocida por ser la playa urbana de arena más extensa de los Estados Unidos.

Traducción libre: Liova37

 

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