AL SOLDADO INTERNACIONAL CAÍDO EN ESPAÑA

Si  hay hombres que contienen un alma sin fronteras,

una esparcida frente de mundiales cabellos,

cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,

con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos.

Las patrias te llamaron con todas sus banderas,

que tu aliento llenara de movimientos bellos.

Quisiste apaciguar la sed de las panteras,

y   flameaste henchido contra sus atropellos.

Con un sabor a todos los soles y los mares,

España te recoge porque en ella realices

tu majestad de árbol que abarca un continente.

A través de tus huesos irán los olivares

desplegando en la tierra sus más férreas raíces,

abrazando a los hombres universal, fielmente.

Miguel Hernández

En Homenaje de despedida… Nacido en Orihuela en 1910, muy pronto se vio obligado a cuidar las ovejas de su padre. Había aprendido las primeras letras con los jesuitas del convento de Santo Domingo y no abandonó esa afición a las letras, apoyado por su amigo Ramón Sijé, promotor de la revista católica de poesía El Gallo gris. En 1934 Miguel marchó a Madrid, donde conocerá a Neruda, Alberti, Aleixandre, etc. Colaboró en las Misiones  Pedagógicas y se apartó de la esfera espiritual de su mentor Ramón Sijé, al que no obstante dedicó una dramática Elegía en ocasión de su muerte: Al comenzar la guerra se unió al 5º Regimiento y colaboró como Comisario de Cultura del Ejército Popular, estando muy ligado a la Brigada y posterior división mandada por el Campesino. Suyo fue el discurso pronunciado en el entierro del voluntario y periodista cubano Pablo de la Torriente. Al acabar la guerra quiso escapar por Portugal, pero fue apresado por los guardias de fronteras y entregado a la policía española. Gracias a los buenos oficios de su amigo José María Cossío, para quien había trabajado en su famosa obra Los Toros, fue liberado. Miguel Hernández intentó pedir asilo en la embajada de Chile, que se le negó. Aprehendido de nuevo, fue condenado a muerte y conmutada su pena por la de 30 años. Las malas condiciones carcelarias provocaron su muerte, de tuberculosis, en 1942

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