IN MEMORIAN: GEORGE BROWN

Hoy es así: un día aciago, un día de muerte.

Y un buen día si la vida

alienta a vivir velozmente,

¡con más viveza!

Qué terrible es hoy el calor,

abrasa vuestros labios, vuestras lenguas…

Al Norte. ¡Mirad fijamente al Norte! Brunete.

Y cerca, más cerca se abre un grupo de casas blancas: Villanueva de la Cañada

y páramos y algunos árboles y una carretera y los postes del telégrafo,

y polvo y sed y ansioso afán.

Esto es España. Las casas blancas

son sin duda las casas de España.

¿recordáis las casas blancas

en los cruces de carreteras de España?

Los campos son campos españoles

y las líneas de telégrafo

van a Ávila y Segovia.

 

El afán es el de siempre,

el mismo, el nuevo afán

que crece, que se expande y se libera

para ser más feliz, para vivir.

En lo alto de la carretera

los camiones se mueven lentamente.

En largas filas, por los campos secos,

los hombres se mueven lentamente

¿Qué llevan? Fusiles

El sol abrasa sus espaldas.

Antes fue el fragor de las pistolas

pero ahora ya no suenan.

Y marcháis todos.

penosamente por los campos…

Seguís andando, seguís andando.

¡Adelante, adelante!

Vuestra fe ya no está en vuestras manos,

ni en vuestro corazón, ni en vuestros labios:

está en vuestros dedos, en vuestro estómago, en vuestros pies doloridos.

Hoy, ¡qué día tan caluroso, y aquellas casas blancas!

Y ¿quién es el siguiente, el que está junto a ti

mirando fijamente a lo lejos, a las casas de Villanueva?

Este, sí éste…

Vuelve la cara, los ojos: sí

George Brown.

 

George Brown ya no está allí

Para qué mirar: él ya no está allí

George Brown ya no es George Brown, ha muerto

Los fascistas lo mataron en España.

En la aldea de Villanueva de la Cañada

el seis de julio del treinta y siete

a  los veintinueve años. Lo mataron.

Con la cabeza entre las manos,

la carne y los huesos

y la fuerza y el amor que había en ellos,

fue enterrado en Madrid.

 

Anónimo

 

En Poesía anglo norteamericana…  Trad. De Antonio Prieto Martínez y Tomás H. Rozas.

George Brown era dirigente de los comunistas de Manchester y miembro del Comité Central del PC Británico. Aunque estuvo trabajando en el Comisariado General de las BI en Madrid, pidió y logró incorporarse a las unidades de combate: en la Batalla de Brunete. Era Comisario de una Compañía del Batallón Británico. Su muerte se produjo el primer día de la batalla: cuando la XV BI cercaba el pueblo de Villanueva de la Cañada, los defensores fascistas utilizaron un grupo de mujeres y niños como escudos humanos para facilitar su huída; aprovecharon el desconcierto que esto causó en los republicanos y, en su ataque con ametralladoras ligeras y bombas de mano, cayó George Brown.
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