LA TOLERANCIA DE LOS CUERVOS

Monumento a Charles Donnelly en el que se recogen sus supuestas últimas palabras, situado en el término municipal de Rivas Vaciamadrid, lugar donde murió.

La muerte llega abundante desde problemas

resueltos sobre el mapa, desde sabias disposiciones,

desde ángulos de elevación y tiro;

 

Llega inocente desde artilugios – que los niños

querrían usar y guardar bajo su almohada –

e inocentemente empala cualquier cuerpo.

 

Y tras la carne cae también la mente,

sale el pensamiento de la mente y se tronchan

los proyectos enfocados a la meta ansiada.

 

Se detiene el avance del veneno en los nervios,

colapso de la disciplina.

El cuerpo solo espera la tolerancia de los cuervos.

Charles Donnelly.  En The Penguin Book….

Donnelly era un joven republican irlandés, católico, nacido en el Ulster en 1919. Su padre tenía un próspero comercio y poseía algunas tierras; ello le permitió estudiar desde 1931 en el University College de Dublín, donde comenzó a escribir poemas, algunos publicados en Ireland Today. En 1935 pasó tres meses en la cárcel por sus actividades políticas republicanas. Marchó a Londres, donde escribió cuentos, poemas, ensayos, artículos para la prensa etc. Allí le llegó la noticia de la guerra en España en la que pronto se decidió a participar. Al llegar a la base de Albacete prefirió integrarse, como muchos otros republicanos irlandeses, en el batallón norteamericano Abrahán Lincoln, donde actuó como jefe de la compañía irlandesa. Llegaron al frente del Jarama el 16 de febrero; la primera actuación de los Lincoln se produjo el día 23, pero fue en el desafortunado ataque del 27 de febrero cuando Donnelly encontró la muerte. Su cuerpo quedó destrozado por dos balas explosivas y no pudo ser recogido. Hasta cuatro días más tarde. Poco antes de morir, cuando trataba de protegerse detrás de un olivo, dijo a su compañero. “Hasta las aceitunas están sangrando” (Joseph O`Connor, Even de olives are bleeding). Este poema fue escrito por Donnelly en Irlanda, antes de partir para España, como intuyendo la fatalidad que sobre él se cernía.

 

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Una respuesta a LA TOLERANCIA DE LOS CUERVOS

  1. Beatriz Sainz Ramos dijo:

    Estas heridas todavía hoy sangran. S y R

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