LA RÉVOLTE

Esta primera semana de julio se han reunido en Hamburgo bajo el paragüas del G-20 los dirigentes de los llamados países más industrializados. Esta ha sido una más de las reuniones periódicas que los poderosos organizan para coordinar sus “Balances y Perspectivas”; para estructurar cómo se diseñan, imponen, y defienden las políticas económicas, que desde finales del siglo XX están marcando un Nuevo Orden Mundial fundamentado en acrecentar las diferencias entre los que ordenan y los que deben obedecer; entre los que cada vez tienen más y los que tan solo intentan sobrevivir en medio de la miseria.

En esta ocasión, el aquelarre neo-liberal del G-20 ha tenido una fuerte respuesta ciudadana. Según los medios de comunicación internacionales, un total aproximado de 100.000 personas se han echado a la calle en Hamburgo para protestar, mayoritariamente de forma pacífica (aunque haya interesado mucho a los medios destacar especialmente los aspectos más violentos e impactantes de la protesta), contra la inhumana deriva de las políticas económicas de los países más ricos que, a costa del sufrimiento de miles de millones de personas, no solo están abocando a la indigencia permanente a casi 3/4 partes de la población mundial, sino que también están destrozando de forma irreversible el ecosistema gracias al que respiramos.

Sin embargo, todas estas obviedades parece que solo son charlatanerías de vendedor de feria para los oídos y las sensibilidades de los actuales amos del mundo. Algunos de ellos se atreven a afirmar que el cambio climático es una patraña; que la contaminación ambiental no es un problema acuciante; que la desertización progresiva, la deforestación continuada, la reducción de los acuíferos o la proliferación desmedida de plástico en los océanos solo son pequeños daños colaterales que se producen en la tan necesaria y desaforada carrera hacia el control total de la riqueza. Objetivo estratégico y último de las grandes élites. Incluso, hace pocos días, hemos llegado a oír cómo destacados “gurús” neo-liberales afirman sin ruborizarse que la guerra puede ser la mejor solución para superar más rápidamente esta enquistada crisis económica que ya lleva una década azotando al mundo.

A pesar de todo, esta tendencia a la autodestrucción tan inherente al capitalismo no es ninguna novedad. Ya a mediamos del siglo XIX socialistas utópicos, libertarios, marxistas primitivos y demás librepensadores nos avisaban de la más que posible nefasta repercusión del capitalismo en el futuro de la humanidad y de la propia Tierra. Marx, Engels, Proudhon o Bakunin lo teorizaron e intentaron, con mayor o menor fortuna, aportar soluciones, o al menos especular con alternativas respecto a la forma de gobernar el Estado o de gestionar la riqueza. Otros cómo Thoreau, Whitman, Saint Simon, Owen o Fourier lo plantearon desde posiciones más humanistas, no tan economicistas y aparentemente más bucólicas. Pero a la postre todos llegaron a las mismas conclusiones: La paz, la convivencia y el progreso solo pueden conseguirse mediante el reparto equitativo de la riqueza, la defensa de los derechos humanos, el acceso universal a la cultura y el uso consciente y respetuoso de los limitados recursos que nos ofrece nuestro planeta.

Y es esta síntesis dialéctica tan obvia, que surge de enfrentar nuestra penosa realidad actual con aquello por lo que hace ya casi siglo y medio apostaban los que creían en la necesidad de un sistema económico y político más justo y equitativo, lo que justifica cada vez más LA REVUELTA. Los 100.000 de Hamburgo con sus pancartas, sus consignas y su actitud de desobediencia activa han representado fielmente a aquellos que queremos otro mundo mejor y para todos (Aunque los informativos, siguiendo previsibles e interesadas directrices, hayan insistido en destacar, sobre todo, las capuchas negras, los bates de béisbol y los cócteles molotov de apenas 200 presuntos “radicales anti-sistema”, de los que se desconoce quién potencia, o incluso financia, su furia indiscriminada y su actitud nihilista).

Sirva esta canción, La Révolte, compuesta en 1886 por Sébastien Faure, conocido militante y sindicalista libertario francés, para agradecer su esfuerzo a los “revoltosos” compañeros de Hamburgo. Gente que, como muchos de nosotros, tampoco se resigna a vivir eternamente bajo la opresión y la miseria; personas que también creen que solo la lucha permanente contra la injusticia y contra los poderosos podrá hacer que algún día consigamos alcanzar por fin la utopía.

 

LA RÉVOLTE

Nous sommes les persécutés
De tous les temps et de toutes les races
Toujours nous fûmes exploités
par les tyrans et les rapaces.
Mais nous ne voulons plus fléchir
Sous le joug qui courba nos pères
Car nous voulons nous affranchir
de ceux qui causent nos misères.

(REFRAIN)
Église, Parlement, Capitalisme, État, Magistrature
Patrons et Gouvernants, libérons nous de cette pourriture.
Pressant est notre appel, donnons l’assaut au monde autoritaire
Et d’un cœur fraternel nous réaliserons l’idéal libertaire.

Ouvrier ou bien paysan
Travailleur de la terre ou de l’usine
Nous sommes dès nos jeunes ans
Réduits aux labeurs qui nous minent.
D’un bout du monde à l’autre bout
C’est nous qui créons l’abondance
C’est nous tous qui produisons tout
Et nous vivons dans l’indigence.

(REFRAIN)

L’État nous écrase d’impôts
Il faut payer ses juges, sa flicaille
Et si nous protestons trop haut
Au nom de l’ordre on nous mitraille.
Les maîtres ont changés cent fois
C’est le jeu de la politique
Quels que soient ceux qui font les lois
C’est bien toujours la même clique.

(REFRAIN)

Pour défendre les intérêts
Des flibustiers de la grande industrie
On nous ordonne d’être prêts
À mourir pour notre patrie.
Nous ne possédons rien de rien
Nous avons horreur de la guerre
Voleurs, défendez votre bien
Ce n’est pas à nous de le faire.

(REFRAIN)

Letra y música: Sébastien Faure (1886).
Interpretada por: Les Quatre Barbus (1969).

 

LA REVUELTA

Somos los perseguidos
De todas las épocas y de todas las razas
Siempre fuimos explotados
Por los tiranos y los buitres.
Pero ya no queremos doblegarnos
Bajo el yugo que curvó a nuestros padres
Pues lo que queremos es liberarnos
De los causantes de nuestras miserias.

(ESTRIBILLO)

Iglesia, Parlamento, Capitalismo, Estado, Tribunales
Patronos y gobernantes, liberémonos de esta podredumbre.
Nuestra consigna es apremiante, asaltemos el mundo autoritario
Y desde un corazón fraternal realicemos el ideal libertario.

Obrero o campesino
Trabajador de la tierra o de la fábrica
Llevamos desde la más tierna infancia
Reducidos a trabajos que nos socavan.
Desde un extremo al otro del mundo
Somos nosotros los que creamos la abundancia
Somos nosotros los que producimos todo
Pero vivimos en la indigencia

(ESTRIBILLO)

El Estado nos machaca con impuestos
Hay que pagar a sus jueces y a su “pasma”
Y si protestamos gritando demasiado
Se nos ametralla en nombre del orden.
Los amos han cambiado cien veces
Es el juego de la política
Los que hacen las leyes
Son siempre la misma camarilla.

(ESTRIBILLO)

Para defender los intereses
De los filibusteros de la gran industria
Nos ordenan que estemos preparados
Para morir por nuestra patria.
Nosotros no poseemos nada de nada
A nosotros nos horroriza la guerra
Ladrones, defended vuestras propiedades
No somos nosotros los que tenemos que hacerlo.

Traducción libre: Liova37.

“Comando terrorista de peligrosos antisistema” enfrentándose violentamente a la policía de Hamburgo. Julio 2017.

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