NO HAY TANTO PAN

 Nunca en la historia reciente de esta tierra, nunca en los últimos 40 años el poder, representado por unos partidos a los que la democracia les da alergia y por unos “holding” a los que la democracia les aterra, había llegado tan lejos en su afán por conservar unos privilegios que habrían sido la envidia del ala más dura del nunca del todo desaparecido “Movimiento”.

En el breve lapsus de más o menos una década, el poder ha pasado de aplicar penas a los delitos a perseguir las ideas; de procesar terroristas a encarcelar titiriteros; de intentar marginar la disidencia a prefabricar pruebas inculpatorias; de tener que ocultar espurias intenciones a presumir de ellas y cantarlas a los cuatro vientos. En aproximadamente 10 años el lado oscuro ha abandonado sus cuarteles de invierno para exhibirse cara al sol y lucir, sin un ápice de vergüenza, sus ajadas camisas (azules, negras, pardas, o de Ralph Lauren) mugrientas a fuerza de grasa de banquetes, sudor de “gym” y sangre de inocentes.

En tan solo dos lustros, se han multiplicado exponencialmente los desahucios, las agresiones homófobas, los triles, el desamparo legal, la precariedad, los robos del patrimonio público, la pederastia, los “hogares sociales” fascistas, la degradación ambiental, las noticias torticeras, los crímenes de género, los multimillonarios, los pobres “de solemnidad”, el hambre, la rabia, la sed de justicia y, poco a poco, hasta la paciencia de los mansos (y de los no tan mansos).

Este mes de marzo en el que, como cada año desde hace 106, se celebra el Día Mundial de la Mujer Trabajadora, rendimos homenaje a las que en estos tiempos oscuros más están sufriendo los embates asesinos de un sistema que se descompone día a día; a quienes sufren en sus carnes las palizas “machirulas”; los pies helados de sus criaturas cuando las meten en la cama a las 8 para combatir “la pobreza energética”; los trabajos precarios hechos a la medida del “sexo débil”, y mal pagados, también a la medida de aquellas que sin embargo son capaces, no solo de pensar en varias cosas al tiempo, sino también de cargar mientras tanto con toda una ristra de discriminaciones; a las que año tras año ven como “se les pasa el arroz” sin poder medrar ni en su profesión, ni en su intento por ser más autosuficientes. Y ese homenaje lo queremos patentizar con las palabras de un honesto periodista (de los que ya casi no se dan), y con la canción de una valiente mujer (de las que no se arredran en abrirse paso a mordiscos ni en la jungla sexista, ni en una gala de los Premios Goya).

Va por ELLAS:

8 DE MARZO

Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa.

Eduardo Galeano (Montevideo 1940-2015)

NO HAY TANTO PAN

Hay un gallo
Que llora y que grita
“despierta, despierta, despierta”, prudente.
Que esto duele,
Te arrasa,
Te mata, te irrita.

Qué suerte la tuya tan cruda y maldita.
Reza de día de noche y no almuerza.
Se cree mala madre y también mala hija.
¿Dónde está la suerte? La mía, poquita.
Alguien se lo da y después se lo quitan.

No hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan, pan, pan…

Unos son grandes y otros valientes,
Y unos traicionan y otros son fuertes.
Despierta Mercedes, Pablo y Patricia,
Tomás, Martín, Juan, Lola, Silvia y Cristina,
Que esta gran culpa no es tuya ni mía.

Mentiras, sonrisas y amapolas,
Discursos, periódicos, banqueros y trileros.
Canciones, manos y pistolas,
Bolsos, confeti, cruceros y puteros.
Te roban y te gritan,
Te roban y te gritan,
Te roban y te gritan,
Y lo que no tienes también te lo quitan.

No hay tanto pan, pan, pan.
No hay tanto pan.
No hay tanto pan.
No, no. No hay tanto pan
No…

Convierten el pueblo en barco
La mierda en oro
Y lo negro en blanco.

No hay tanto pan, pan, pan…
No hay tanto pan, pan.
No Hay Tanto Pan, pan, pan
No hay tanto pan.

Y es indecente, y es indecente,
gente sin casa, casas sin gente.
Es indecente.

Letra y música: Silvia Pérez Cruz. 2016

Manifestación feminista en Nueva York. 1970

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Musikaz blai y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s