Martxoa 2017 Marzo ENFERMERAS EN LOS HOSPITALES DE GRAÑÉN Y POLEÑINO

Basado en el CALENDARIO 2017 de la ASOCIACION DE AMIGOS DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES (AABI) dedicado a las  MUJERES EN EL SERVICIO SANITARIO DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES.  El grupo de mujeres del  calendario  apoyaron la defensa de la República frente al golpe militar y la agresión del fascismo en Europa, es un ejemplo de generosidad, sacrificio y solidaridad inigualable y merecen un homenaje y recuerdo para que su memoria siga viva junto a quienes lucharon a su lado.

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Sentadas: Agnes Hodgson y May Slater. Detrás de izquierda a derecha: Margaret Powell, Susan Sutor, Anne Murra y Patiente Darton

17021557_993873057415816_1219467911117770024_nEl hospital de Grañén (Huesca) se puso en marcha en Septiembre de 1936 a instancias de la Unidad Británica de Ayuda Médica a España. En Enero de 1937 había cinco enfermeras inglesas que cooperaban con tres médicos españoles. El hospital albergaba dos quirófanos, dos salas post-quirúrgicas y una sala general con treinta camas, donde se atendía a los heridos que venían de los frentes vecinos. También prestaba atención a la gente de los pueblos cercanos. Los médicos y enfermeras hicieron de las salas de quirófano, un referente profesional de la medicina de guerra, logrando, por su prestigio, que en el Reino Unido se recaudaran abundantes fondos para medicinas, instrumental y comida.

En Marzo de 1937 el personal sanitario se trasladó a Poleñino, a algunos kilómetros de distancia. Con frecuencia las jornadas a veces se hacían agotadoras y el personal apenas tenía tiempo de limpiar los quirófanos, lavar y desinfectar el instrumental o tomarse un mínino descanso para reponer fuerzas y proseguir, en turnos que podían alargarse hasta 48 horas. Era frecuente que los médicos y enfermeras contrajeran enfermedades o cayeran en graves estados de depresión. Estas penalidades tuvieron que ser afrontadas por las enfermeras internacionales – inglesas, australianas y españolas – en los hospitales del frente. El diariio que escribió Agnes Hodgson, A una milla de Huesca, refleja bien tales circunstancias.

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