CARTA DESDE ARAGON

Este es un sector tranquilo de un frente tranquilo.
Enterramos a Ruiz en un ataúd nuevo,
pero la mortaja era pequeña y sus pies lavados sobresalían.
El hedor de su cadáver atravesaba las limpias tablas de pino
y algunos de los portadores cubrieron su rostro con pañuelos
Nada dignificaba la muerte
Abrimos una tumba desigual en la tierra insensible
y una salva desigual disparamos encima de la tumba
A juzgar por nuestra indiferencia, nadie le echaba de menos.

Este es un sector tranquilo de un frente tranquilo.
No hay gases tóxicos ni potentes explosivos.
Pero cuando bombardean el otro extremo del pueblo
y el polvo sofocaba las calles,
salieron mujeres chillando de las casas que se desmoronaban,
agarrando con un brazo el trasero desnudo de un bebé.
Pensé : qué espantoso es el miedo.
Este es un sector tranquilo de un frente tranquilo.

Nuestros nervios no tiemblan; todos dormimos bien.
En la limpia cama del hospital me pesaban los párpados
y el sueño no tardó en diluir la imagen del espanto,
el miliciano herido gemía en la camilla,
fuera ya de peligro, pero aún implorando agua,
frente frente a la muerte,
incapaz de soportar tanto dolor.

Este es un frente tranquilo.
Pero cuando me despedía con un apretón de manos, un obrero
anarquista me dijo: “Cuenta a los obreros ingleses
que nosotros no hicimos esta guerra,
que no la buscamos.
Pero si los fascistas vuelven a mandar en Barcelona,
Será como un montón de escombros con nosotros debajo.”

JOHN CORNFORD

En Un país donde lucía el sol.

Ed. Hiperión. Madrid. Trad. Bernd Dietz

2015-11-19_174845John Cornford había sido un brillante estudiante en el Trinity College de Cambridge. Recién obtenido el graduado en Historia, estalló En España la Guerra Civil; marchó de vacaciones a Francia y desde allí se acercó a España para ver los acontecimientos más de cerca. Se alistó en una columna de POUM por su impaciencia para esperar informe de Inglaterra avalando su antifascismo; estuvo en el frente de Aragón, primero en Perdiguera y luego en Monte Aragón, al pie de Huesca; el “caos y aburrimiento “ que encontró le permitió escribir las poesías de guerra que le harían famoso. Cansado y con fiebre, regresó a Londres para reponerse y buscar nuevos voluntarios. A principios de noviembre se integró en una compañía de la XII BI con la que participó en los combates de la Ciudad Universitaria, donde fue herido. No tardó en reincorporarse, integrándose en una compañía inglesa perteneciente a batallón “La Marsellesa” de la XIV BI. La ofensiva lanzada por Queipo de Llano a finales de 1936 sobre el frente de Córdoba exigió el envío de la XIV BI en la Navidad de ese año, logrando contener el avance hacia Andújar y Jaén. Esos combates causaron la muerte de Ralph Fox y John Cornford; éste murió abatido por los disparos de una ametralladora en Lopera cuando intentaba socorrer a un compañero herido; acababa de cumplir veintiún años. Su impaciencia por la acción es mencionada por José Ángel Valente y ello se reflejaba en su forma de hablar: “¿Quién es ese muchacho que habla como una ametralladora?” Tom Wintringham cuenta que le preguntó un amigo que asistía a una conferencia de Cornford meses antes del comienzo de la guerra. (English Captain).
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