La República,algo más que un sistema

Hausnartzen. ¿Qué República? Seguimos con la publicación de diversos textos de cómo queremos las IIIª República. Estas invitado e invitada a participar, envíanos tu texto: crepublicano@gmail.com.

En plena campaña de recogida de firmas de pro-referendum monarquía-república, os queremos acercar este interesante  artículo que escribió Carlos Romero Montilla, simpatizante de ALTER.

bicicarrilSon numerosos los prejuicios a los que hoy día nos debemos enfrentar los republicanos en una sociedad donde tradicionalmente se consideran el sistema y los valores republicanos como sinónimo de inutilidad, extremismo, comunismo, violencia o incluso desorden. Las mentiras y falsedades sobre el pensamiento republicano fueron bien ejecutadas primero por la dictadura franquista mediante la imposición, la persecución y el proselitismo y después por la actual monarquía parlamentaria a través del silencio mediático y en ocasiones la fuerza. Por ello nunca viene mal recordar qué modelo de sociedad y de estado pretendemos los republicanos, desterrando la falsa idea negativa que el sistema se ha empeñado en hacer creer a la ciudadanía.

La República que defendemos desde Alternativa Republicana (ALTER) se caracteriza por su radicalidad democrática, el federalismo y el laicismo. Sin ánimo de ser exhaustivo pasaremos a exponer en qué consiste cada carácter.
• En primer lugar como decía Manuel Azaña, cuyos ideales inspiran nuestras ideas políticas, la República habrá de ser democrática o no será. La democracia se caracteriza por el respeto a los Derechos Humanos contenidos en los textos internacionales y que sea el pueblo el verdadero sujeto de la soberanía, y que ésta no resida entidades internacionales que escapan del control democrático. Rechazamos cualquier otro modelo político falsamente denominado republicano donde no se respetan los derechos fundamentales de la ciudadanía, tal y como ocurre en los regimen castristas o bolivarianos, donde la falta de libertades se une a miseria y desigualdades impropias de una verdadera democracia.
• En segundo lugar, reivindicamos el federalismo como la mejor herramienta para defender las tan necesarias unidad e igualdad territorial de la ciudadanía y una descentralización simétrica y ordenada que acerque la Administración al ciudadano. Asimismo, reconocemos el derecho a la libre determinación de los entes federados a la República para satisfacer las legítimas pretensiones de libertad y con el fin de mejorar la convivencia entre los ciudadanos del Estado.
• Por último y no menos importante, la República será totalmente laica. Ello significa no solo neutralidad hacia las confesiones religiosas sino el rechazo de cualquier clase de privilegio hacia las Iglesias, oponiéndose a la influencia religiosa en la vida política. La religión se ceñirá al ámbito privado.
No obstante y dicho lo cual, la República, contra lo que gran parte de la sociedad piensa, no sólo es un modelo de Estado, sino que trae consigo una serie de valores profundamente democráticos heredados de la revolución francesa. La Libertad, Igualdad y la Fraternidad inspirarán la tarea del legislador republicano.

Libertad para evitar las injerencias del Estado y de cualquier entidad ajena a la voluntad del ciudadano en su vida privada.
Igualdad tanto ante la ley como de oportunidades para poder desarrollar su vida sin discriminación alguna por cualquier razón y para garantizar la efectividad real de los derechos reconocidos
Fraternidad para llevar una vida y un empleo dignos.

Serían numerosos los graves problemas que podríamos solucionar si aplicáramos los valores republicanos en las tareas de gobierno y en su legislación. Si el ejecutivo en base al principio de fraternidad reformara la injusta legislación hipotecaria decimonónica que coloca al deudor en una situación de total inferioridad frente a sus acreedores, siguiendo las directrices del Tribunal Europeo de DDHH se evitarían los dramas que aún vivimos en pleno siglo XXI de gente expulsada de su primera vivienda o incluso suicidándose por no poder hacer frente a sus abusivas deudas.
Si tuviéramos un gobierno que velara por la gente haciendo efectivo el principio republicano de la igualdad el voto de todos los ciudadanos tendría el mismo valor y no uno distinto, como ocurre en la actualidad con la profundamente injusta Ley Electoral de Régimen Electoral General.

No es sólo una cuestión de gestión, sino sobre todo de valores, pues la República no implica únicamente elegir democráticamente al Jefe del Estado, sino que además trae consigo la práctica de los principios por los que los revolucionarios franceses y los republicanos demócratas de los años 30 lucharon hasta la muerte frente al terror, el oscurantismo y el retroceso que de nuevo hoy nos acechan.

Ciudadano, que no te engañen.

Carlos Romero Montilla, simpatizante de ALTER en Granada y jurista

http://alternativarepublicana.es/la-republicaalgo-mas-que-un-sistema/

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